.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 20- The Effects of Tea on a Gentleman's Brain

- Pues no hay sitio! – exclamó el gato riendo y metiendo sus manos entre sus piernas para separar sus nalgas mostrándole, enderezándose luego y guiñándole un ojo. – No te preocupes, en lo que a mí concierne, eres todo un caballero.

-Desde luego, soy un caballero…- el moreno. que estaba más pendiente de otras cosas que de eso, se subió un poco sobre la mesa apoyando las manos en ella y besándole los labios de nuevo. Le lamió el cuello y el pecho, bajando por su abdomen hasta alcanzar su sexo. Se sentó de nuevo en la silla y tiró un poco de sus caderas, empujándole las rodillas contra el pecho y deslizando la lengua por él, pasando a lamer su ano bastante curioso además por la cola que notaba moviéndose a veces entre sus piernas. Sin duda aquella era la más extraña merienda desde… siempre.

Hangetsu gimió, sus labios sin abandonar su perenne sonrisa, y meneó la cola de nuevo, con fuerza, dejándose llevar por la excitación.

El moreno se inclinó un poco más, empujando la lengua dentro de su cuerpo mientras de recogía el cabello un tanto molesto por su incesante empeño en taparle la visión, y se echó un poco sobre el respaldo. Deslizando un dedo por su sexo empujando después dos en su cuerpo mientras tomaba su sexo con la otra, acariciándolo e inclinándose de nuevo sobre él para lamer uno de sus muslos. Por lo visto uno podía hacer aquello con el gato de otros sin mayor consecuencia.

El chico gimió de nuevo, ronroneando un poco al sentir sus caricias, y se levantó un poco sobre sus propios codos para observarlo, con el rostro sonrojado por el deseo, encontrando divertida su expresión como de evaluación. Boushiya se levantó de nuevo y le sujetó las piernas mientras lo besaba, empujando la lengua todo lo profundamente que podía en su boca, rozando su sexo contra el felino. Bajó una mano para abrirse el pantalón sin dejar de besarlo y observó su rostro apretando su sexo contra él -¿Debo hacerlo como con cualquier persona?- preguntó de pronto intrigado, aunque de hecho jamás lo había hecho con un hombre ya fuera gato o lo que fuera, a pesar de seguramente haberlo hecho con todas las mujeres del reino, pero eso sí… como un caballero.

- No........ soy especial ¿ne? Debes.... tener más cuidado aún. – le sonrió malicioso rodeando sus hombros con los brazos y mirándolo a los ojos, tentado incluso a desaparecer para confundirlo más, pero controlándose. No se quería sobrepasar y lograr que se detuviera. Se sentía demasiado bien.

- … pero yo siempre tengo cuidado, no sabría cómo tener más…- meditó lamiéndole los labios encendido después como si jamás hubiera hecho aquella meditación. Bajó las manos de nuevo por su cuerpo, acariciando sus nalgas alzándolo un poco contra él -¿Por qué no te volteas? Así no veo bien… lo que quiero ver…- especificó después apartándose para dejarle espacio. Observándolo y acariciando su propio sexo con suavidad.

- ¿Lo que quieres ver?- sonrió, bajando una mano para acariciar su sexo poniéndose a cuatro patas para jugar con él, antes de girarse completamente, sin dejar de acariciarse, gimiendo suavemente. - ¿Mejor..?

-Mejor…- el sombrerero se aproximó a él, inclinándose para besarlo mientras tomaba su sexo apartando su mano con suavidad. Lo sujetó por los hombros para que se arrodillase en el cristal y se sentó en la silla de nuevo deslizando la lengua por su sexo y empujándolo dentro de su boca con fuerza, habiéndosele olvidado ya lo desconcertante de no haberlo hecho antes con un chico. Le pasó la otra mano por la espalda y las nalgas, deslizando los dedos en su interior y observando su rostro mientras lo lamía, bastante interesado por el movimiento de sus orejas.

Hangetsu cerró sus ojos, volviendo a abrirlos para observarlo, excitándose aún más y moviendo las orejas el notar que las observaba. Un espasmo de placer lo sacudió ante una nueva lamida del moreno, haciéndolo alzar su cola también y moverla de manera rápida de un lado al otro.

El moreno sonrió deslizando la mano por su cola y pensando en que había escuchado unas cuantas veces que si un gato agitaba la cola estaba enfadado. Cosa que no le parecía desde ningún punto de vista. Le sujetó las manos con las suyas contra el cristal de la mesa dedicándose mejor a su sexo pero asegurándose de que no fuera a pegarle un zarpazo inesperado.

El chico lo miró confundido por que le agarrase las manos, sin comprender, pero permitiéndolo, abriendo más las piernas e inclinando el rostro hacia delante, su cabello enmarcando su rostro de forma desigual.

-¿Estás contento cuando mueves la cola? ¿O la mueves por otro motivo?- preguntó irguiéndose de nuevo y besándole el pecho, lamiendo sus pezones mientras lo recostaba en la mesa aún sin fiarse mucho, pero besando sus manos por aquello de no verse sospechoso. Esperando su respuesta pacientemente mientras lo acariciaba con la lengua.

- Hum... estoy excitado... – contestó, los párpados a medio cerrar, aún así mirándolo, estremeciéndose ligeramente de nuevo y sonriendo una vez más, comprendiendo. – No... te voy a atacar.....

-No… claro que no… jamás lo hubiera creído…- sintió que se le coloreaban las mejillas por haberse confundido y le besó los labios de forma profunda tratando de no hacerlo notar y mucho más seguro ahora. Le separó un poco más las piernas rozando su sexo contra el ano del felino penetrándolo lentamente de forma profunda y jadeando con fuerza contra sus labios mordiéndole levemente el inferior y besándole el cuello acto seguido.

- Ah.... – Hangetsu cerró los ojos del todo, gimiendo con fuerza al sentir cómo el sexo de Boushiya lo penetraba, llenándolo, y se sujetó del chico, sus garras apenas rozando su piel, con cuidado de no arañarlo, y subiendo sus piernas a los lados de sus caderas, atrayéndolo más dentro de sí.

-Humm…- el moreno rozó su cara contra la del chico de cabello azulado lamiendo después sus labios y moviéndose con fuerza dentro de él. Le sujetó las piernas subiéndolo contra su cuerpo y se sentó en la mesa de cristal sujetándole las nalgas y moviéndolo sobre él, observándolo atraído terriblemente –Aún así… deberías ver si cabemos en la misma cama…

- ¿Por.... qué? Te quieres... mover ahoraaaaa.... – gimió, esperando que la respuesta fuese negativa, porque no tenía ningunos deseos de que se detuviera.

-No… sería una mala idea si nos… vieran de este modo de aquí… a allí… - susurró jadeando e imaginando los rostros de sus sirvientes –Deberías venir a comprobarlo… en otra ocasión…- lo empujó contra él de golpe, lamiéndole el cuello y bajando una mano entre ellos para tomar su sexo.

- Ah! Vendré! – contestó extasiado antele empujón, sonriendo casi como si tuviera fiebre, de lo acalorado que estaba. – Vendré... una de estas noches...- se rió, entre gemidos y jadeos, su sexo erguido pulsando cada vez con más urgencia.

-Bien…- el sombrerero lo sujetó contra él con fuerza y se agachó poco a poco hasta tenderlo sobre la hierba, apoyándose en las manos para moverse más cómodamente dentro de él. Bajó la vista un poco, observando su sexo aprisionado entre el abdomen de ambos y acercó las manos a su cabello reposando en los codos para acercarse más a él. Deslizó los dedos por sus orejas acariciándolas y besándolo intensamente porque sentía cómo estaba a punto de derramarse dentro de él.

El felino arqueó la espalda, entre gimiendo y ronroneado dentro de sus labios, sujetándose con más fuerza a cada embestida, arrastrando los mechones azules de su cabello por la verde hierba, mientras las primeras sacudidas del orgasmo se apoderaban de su cuerpo, haciéndolo pegarse aún más a Boushiya, acariciándose contra él desesperado hasta que por fin el líquido blanquecino se derramó entre ambos, un trazo del mismo, deslizándose lentamente por la cintura del chico hacia la tierra.

Boushiya apoyó la frente contra su pecho observando el semen del felino sobre su abdomen y se dejó caer un poco sobre él para sentir el calor húmedo de aquella sustancia blanquecina. Lo miró a los ojos besándole los labios una vez más aún sintiéndose excitado por el orgasmo y se retiró a un lado sobre la hierba respirando con fuerza y deslizando la mano por su pecho, sintiéndose sudado –Ha sido agradable… creo que prefiero a los hombres… o tal vez a los gatos… de todos modos nunca he conocido a una gata…- meditó mientras se soltaba el cabello.

- No lo necesitas... – respondió agitado, observándolo de lado, y luego girándose un poco, moviendo la cola suavemente a un lado de su propia pierna.- Los gatos somos mejores.... – continuó, pasando ahora uno de sus dedos por el pecho sudado del moreno, manchándose también de su propio semen, al llegar hasta su abdomen.

El moreno lo miró de soslayo y sonrió levemente siguiendo el curso de su mano sobre su propia piel. Se la alzó, besándosela y lamiéndole el dedo antes de apoyarla de nuevo sobre su pecho. En realidad había tenido curiosidad por conocer a que sabía el semen hasta ahora –Pero tal vez lo necesite si tardas mucho en visitarme… he tomado demasiado té…

- No tardaré mucho, me gustas... – sonrió, girándose para quedar boca abajo, bajando ahora más su mano hasta acariciar su sexo, sus ojos traviesos fijos en la mirada gris del moreno. - ¿El té.... te da deseos?

-El té!...- tosió levemente porque le había sorprendido el contacto sobre su sexo de forma sorpresiva –El té tiene mucha cafeína… y no me deja dormir por las noches, tampoco por el día… no duermo y así tengo más tiempo para pensar…- meditó observando sus ojos –A veces pienso en unas cosas y otras veces en otras… ahora estoy pensando en otras, sin duda… - aclaró sólo para su mente, casi seguro y se giró de medio lado apoyando la mano sobre sus nalgas jugando con su cola.

- ¿Mi cola está incluida en esas otras cosas? – le preguntó, sonriendo malicioso y acariciando su sexo por unos segundos más antes de dejarlo tranquilo. – Deberías dormir de vez en cuando, es bueno descansar. Yo duermo muuuuuuuucho

-Tú eres un gato- lo miró como diciéndole que había que explicarle las cosas más obvias- Yo soy un sombrerero… no hacemos las mismas cosas ni necesitamos el mismo tiempo para hacer las cosas que cada uno hace, o si no, los gatos estarían fabricando sombreros… y yo me arruinaría… y sí, está incluida entre otras partes de tu cuerpo.

- Los gatos no haríamos sombreros... preferimos hacer otras cosas- serió, bromeando dentro de su propia mente además. – Pero igual necesitas dormir. Yo te cansaré y entonces, necesitarás descansar.


 
 

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