Hangetsu se abrió paso entre los árboles, caminando
cuidadosamente para no correr ningún peligro. Claro, que el
hecho de volverse invisible, lo ayudaba mucho. Por fin llegó
a aquel muro inscrito con extraños símbolos, señalándole
que había llegado al lugar que lo intrigaba. Entró con
toda la familiaridad del mundo, buscando al moreno con la mirada y
yendo a sentarse sobre sus piernas antes de reaparecer. - ¿Ya
regresó el tiempo?
El sombrerero abrió el reloj observándolo atentamente
y luego miró al felino -¿Cómo podría
saberlo? Son las seis de la tarde, la hora del té…
pregúntamelo a otra hora.
- Pensaba que ya lo sabrías. Ha pasado algún tiempo
desde la fiesta. – explicó el felino, tomando su taza
y bebiendo de la misma como si se la hubieran servido a él.
-No he vuelto a mirar el reloj hasta ahora, estoy tan acostumbrado
a que sean las seis de la tarde que no sé si ha sido otra
hora desde las cinco y media que miré el reloj por última
vez…- lo miró a los ojos y luego miró su taza
cogiendo un plato y sirviéndole leche como si se tratase
de un animal doméstico.
- Oh, ya comprendo – se rió el felino, pensando en
que sí estaba loco, pero le agradaba. Aceptó la leche,
lamiéndola casualmente y relamiéndoselos labios, mientras
movía la cola.
El moreno le pasó la mano por el pelo como si lo felicitase
por comprender que debía beber del plato y no de su taza
-¿Ya le han cortado la cabeza a tu dueño?
- No – negó el chico observándolo con sus desiguales
ojos azules. – El rey no haría eso realmente, le tiene
mucho aprecio.
-No lo parecía… si te he de ser sincero, si eso es
lo que se dice aprecio, entonces prefiero el odio del rey…-
lo miró suspirando con fuerza y hablando con tono afectado
–Deberías quedarte huérfano… yo te recogería…
- No, yo quiero mucho a mi amo. Y ya le dije que no me alejaría
ni aunque mi vida dependiese de ello. – negó, lamiendo
un poquito más de leche y dejándola a un lado de pronto
sonriendo maliciosamente.- ¿Te gusto mucho? - El moreno le
dio la taza de té de nuevo, evadiendo la respuesta a cambio
de dejarle beber de esta y se echó atrás en la silla.
-Dios mío… como pasa el tiempo ¿no deberías
volver a casa?- miró el reloj observando que eran las seis
y siete minutos. Lo cerró de golpe sin dejarlo ver, aliviado
de ver que los gatos no usaban reloj.
- ¿Siete minutos ya? Uy sí.... – contestó
el chico, riendo bajito y bebiendo de su taza, dejándola
luego a un lado también. - ¿Qué sucede? ¿Quieres
que me vaya? – preguntó de manera algo dramática.
-No… es sólo que me preocupaba que te perdieses…-
mintió sin duda pensando que debía estar haciéndolo
muy bien. Claro que no quería que se fuera pero más
claro aún que no pretendía responder a preguntas embarazosas
-¿De quéhablábamos?- preguntó casualmente
esperando recuperar el tema anterior fuera cual fuera –A sí…
del extraterrestre ¿ya se fue?
- Ya se fue. – asintió el gato desapareciendo mientras
pensaba que no hablaban de eso, y decidiendo dejarlo tranquilo por
unos minutos.
El moreno echó una mano adelante tocando algo al azar e
imaginando que se trataba del pecho –No te vayas, estoy aburrido
y el conejo… ¿le han cortado la cabeza?
- No, ¿por qué habrían de cortarle la cabeza?
Si no hizo nada malo.... – reapareció sus ojos observándolo
y añadiendo - ... pero anda como si se la hubieran cortado.
-¿Cómo anda alguien sin cabeza?- lo señaló
preguntándole como si fuera una adivinanza -¿Qué
es lo que no tiene cabeza pero usa sombrero?
- Hum.... ¿así?- Hangetsu reapareció su cuerpo,
ocultando ahora su cabeza, y riéndose, reapareciendo completamente
pensativo. – No lo sé.... dime.
-Qué horror…- el moreno miró a otro lado como
si le hubiera traumatizado pensar que le cortasen la cabeza al felino
-¿No lo sabes? Las setas… ¿Qué clase
de cultura te enseña tu amo?
- Pues.... me enseña cosas muy importantes y útiles.
Como a leer el reloj – bromeó, haciéndose el
loco, y por supuesto refiriéndose a que no lo había
engañado antes. Se sentó ahora a horcajadas sobre
él, mirándolo a los ojos. - ¿Te gusto mucho?
– insistió.
-¿Por qué me preguntas algo tan embarazoso?- se echó
un poco más atrás en la silla apoyando las manos en
los reposa brazos –Ni siquiera dije que me gustes un poco.
- Porque dijiste que me recogerías, no recoges gente que
no te guste ¿o sí? – movió la cola, complacido
con su propio juego.
-No lo haría… no claro, ¿para qué?...-
miró a un lado pensando que estaba demasiado listo para ser
un gato -¿Lo harías tú? No… los gatos
no recogen gente, la gente recoge gatos ¿te gusto yo a ti?
- Los gatos podríamos recoger gatos más chicos –
se rió asintiendo y pegándose más a él.
– Sí, me gustas, eres divertido. ¿ves qué
fácil? Ahora tú...
-Que fácil… me gustas, así que deberías
ser mi gato… ¿no lo crees? No, claro que no, siempre
me insiste con lo mismo…- comentó por lo bajo como
si pudiera hablar con alguien y el gato no estuviera allí
-¿Duermes en un cojín?
- Duermo en la cama, con mi amo, aunque tengo mi propio lugar....-movió
la cola con fuerza, enderezándose un poco sobre él.
– Ya te dije que no puedo.... y te escucho.
-No escuches mis pensamientos… es de mala educación…-
le riñó bajando un poco le copa del sombrero con una
mano y pensando en la situación -¿Por qué duermes
en su cama si tienes tu sitio? ¿Te gusta más su cama?
¿Te gusta más tu amo que yo? ¿Es más
divertido? Seguro que mi cama es más pequeña…
para cuando seas mi gato… debería ver si cabemos en
la misma….
- Pero no puedo ser tu gato. Ya te dije que quiero a mi amo, y
duermo con él porque... siempre es mejor dormir acompañado.
– le respondió a lo que quiso tocándole la nariz
de pronto y acercando su rostro bajo el sombrero. –Pero podría
dormir contigo una de estas noches.
-¿Para ver si cabemos en la misma?- lo miró a los
ojos bajo la sombra del ala del sombrero negro –Dormir acompañado
puede ser molesto, no siempre es mejor, sólo es mejor si
es mejor la compañía que la soledad… ¿Qué
haces por las noches?
- Tienes razón.... – sonrió, elevándose
aún más y pegando su cuerpo al del moreno. - ¿Por
las noches? Duermo.... o juego... depende de lo que tenga deseos
de hacer.
-¿A qué juegas? Ahora no… antes…digo!
Otros días… otras noches…- lo miró a los
ojos un tanto intimidado por sui comportamiento, debía ser
algo felino pues nunca se le habían trepado encima y mucho
menos lo habían acosado de ese modo. Claro que tampoco estaba
por apartarlo, por más que lo avergonzase.
- No lo sé, a esconderme a veces...... a molestar a los
que no me ven.... – bajó una mano por su pecho, su
radar captando el nerviosismo del moreno. - .... a veces juego con
mi amo....o con alguien más, depende.
-Ya veo… ¿a esa clase de juegos?- desvió la
mirada a su pecho y después a un lado como si de nuevo pudiera
comentar aquello con alguien más –No sabía que
los gatos jugasen a esas cosas con la gente… o la gente con
los gatos…
- Pero no soy un gato cualquiera, soy un gato de Cheshire.- sonrió,
desapareciendo de nuevo, salvo por su sonrisa, aunque continuando
con los movimientos en su pecho.
-No escuches lo que pienso!- exclamó como sorprendido de
pronto de nuevo, como si no hubiera hablado en alto –y no
deberías hacer eso…- le señaló la mano
que tenía en su pecho sin detenerlo -¿Quieres desnudarme?
La mano del felino se movió hasta sus labios, mientras susurraba.-
Si piensas en voz alta, no tengo más opción que escucharte.
– y como toda respuesta a su otra pregunta, se sentó
sobre la mesa, alzándose la camiseta, haciendo aparecer sólo
aquellos trozos de piel que iba desnudando.
El moreno se llevó la mano a la quijada, apoyándose
en esta y observándolo atentamente casi como si fuera un
objeto de estudio. Le levantó la camiseta hasta la cabeza
sin sacársela por los brazos probando a ver si se le veía
así la cara y la bajó de nuevo -¿Si te desnudas
desapareces? Sería lógico… pero contraproducente…-
anunció llevándose la mano al mentón de nuevo
–Me estoy excitando… pero no deberías hacer eso
sobre la mesa de té… o pensaré en eso cada vez
que tome té… y la gente creerá que soy un depravado…
aunque tal vez lo piensen porque lo sea… aunque no necesariamente
eres lo que la gente piensa…
- No, no eres lo que la gente piensa. Y si me desnudo, pasa lo
mismo que si estoy vestido – le aclaró, sonriendo para
sí, porque sabía que eso no le aclaraba nada. Se trepó
a cuatro patas sobre la mesa, sacándose la camiseta del todo
y reapareciendo. - ¿Ahora vas a pensar en mí cuando
bebas té?
-Creo que sí… no tengo muchas dudas de ello la verdad…-
trató de permanecer serio aunque cada vez se hacía
más difícil -¿Sabe tu dueño que juegas
a estas cosas con la gente? Si fueras mi gato, a mí no me
gustaría que lo hicieras… conmigo sí…
con los demás no…- analizó –aunque no
se supone que se hagan estas cosas con los gatos… aunque si
tal vez con los de Chesire…- estiró una mano tocándole
un pezón con dos dedos y apartándola como si nada.
- Mi dueño sabe, estoy seguro... – sonrió observando
su pezón y luego al moreno con una expresión aún
más maliciosa.- Contigo sí...con los demás
no......- pero estoy contigo – tergiversó sus palabras
acercándose un poco, la cola en el aire.
-Pero yo no soy tu dueño, aunque debería- le recalcó
de nuevo tratando de echarse contra el respaldo, encontrándose
con que eso ya lo había hecho antes y no podía. De
todos modos, no se veía muy en su posición el estarse
escapando de los acercamientos de un gato, fuera de Chesire o de
la Patagonia -¿Estás tratando de que te bese?- preguntó
intrigado –Porque entonces lo haré, pero después
no quiero saber nada de tu dueño.
- Pero tú ya sabes de mi dueño, no se te va a olvidar
aunque me beses.- respondió jugando con sus palabras, a sabiendas
de cómo funcionaba el cerebro de Boushiya e inclinándose
aún más hacia delante, casi a punto de caer sobre
él.
-No… se me va a seguir acordando que tu dueño es un
maleducado, impulsivo y bastante salvaje… es cierto- meditó
aunque no demasiado ya, observando los labios del felino más
que ninguna otra cosa. Se quitó el sombrero antes de echarse
adelante lo poco que podía y lo besó profundamente
apoyando la mano en su mejilla con toda la delicadeza, como si fuera
a romperse aunque se trataba de algo de caballerosidad.
Hangetsu le devolvió el beso, deslizando su lengua entre
los labios del moreno, moviendo la cola como si se tratase de algún
juego.
El moreno lo atrajo con las manos para sentarlo de nuevo sobre
él sin dejar de besarlo y lo miró a los ojos un poco
intrigado sobre qué se debía hacer después
de haber besado a un gato -¿Y ahora qué? Nos hemos
besado… pero eres un gato… no se supone que deba llevar
a un gato a pasear… o regalarle flores…
- Hum... ahora te tienes que casar conmigo – se rió,
bromeando y esperando a ver si se lo creía.
-¿Tú crees? ¿Estás realmente seguro
de eso?!- lo miró como sorprendido preguntándose si
debería haber esperado más para besarlo -¿Entonces
no debería yo también ser un gato? ¿Y cómo
podríamos casarnos y no vivir bajo el mismo techo?! NO! Imposible…
no puedo casarme contigo si tienes dueño… - lo miró
de nuevo con el rostro afectado –Tendremos que olvidar esto…-
susurró en voz melancólica.
Hangetsu pasó una mano por su quijada suavemente, acercando
su rostro de nuevo. – Estaba bromeando. Un beso es sólo
un beso. Si me casara con todos los que he besado, tendría
el universo entero como marido. –se rió, besándolo
de nuevo.
-Qué terrible! No me digas eso y me beses después
como si de ese modo pudiera olvidarme de que has besado al universo
entero… ¿tanto te gusta el universo? Ah.. Ahora que
había pensado que podía convencerlo para que cambiase
de dueño… - musitó de nuevo mirando a un lado.
El gato lo miró, genuinamente confundido, poniéndose
de pie para observarlo más objetivamente. –Me gusta
besar, es agradable. Y más.... Pero no he besado el universo
entero, es demasiada gente, exageraba. Aunque sí he besado
a muchos...
Boushiya se levantó frente a él también sólo
porque lo confundía el hecho de que se hubiera levantado
sin más y aún peor, que entonces no había podido
dejar de mirar bajo su ombligo y no le parecía muy educado
hacer eso -¿Por qué has besado a tantos y has esperado
tanto para que yo te bese? Debiste venir antes a tomar el té…
- ¿Eso hubiera sido antes de tu nacimiento? – le preguntó,
en broma, bajándose un poco los pantalones casualmente como
si le molestase la cintura, aunque sus movimientos no tenían
nada de inocentes. – He besado a muchos porque me gusta, ya
te dije. Y prefiero que pienses en mí cuando bebes té.
-¿Antes de mi nacimiento? No… eso no habría
tenido propósito al…guno para mis intenciones…-
miró cómo se bajaba un poco el pantalón y le
apoyó las manos en las caderas –Pero si te besas con
otros delante me pondré celoso… y eso no es muy educado…
tampoco lo es que esté tocándote así tal vez…-
meditó.
- Si no te vas a casar conmigo, no te comportes como mi marido
– le sonrió, sujetándole las manos contra sus
caderas.- Tal vez no sea educado, pero te agrada y a mí no
me molesta.
-¿No te molesta o te agrada? Porque son dos cosas muy distintas…
y yo no tengo por costumbre hacer algo así sólo por
que no le moleste a quien lo hago… aunque tampoco tengo por
costumbre hacer esta clase de cosas sea como sea… - racionalizó
a su modo -¿Cómo debería comportarme? Si me
pongo celoso no es porque me agrade… - miró abajo separando
un poco la cintura del pantalón para ver por dentro como
si necesitase saber que había allí –Todo en
orden- dijo después muy serio.
Hangetsu estiró la mano revisando dentro del pantalón
del moreno, como imitando sus acciones, anunciando de igual manera.
– Todo en orden. – y lo miró a los ojos luego.
– No me molesta.... esto.- luego tomó su mano, bajándola
a su entrepierna. – Y esto... sí me agrada.
-¿…eso?! ¿Tan pronto? ¿De repente? ¿Aquí
en la mitad del campo?- preguntó como si se rompieran miles
de sus esquemas en un sólo segundo –Yo creo que no
sólo se besaba con el universo…- meditó después
de nuevo mirando a un lado y luego al felino entrecerrando los ojos
como tratando de prevenir que “leyera” sus pensamientos
–Creo que tu dueño no te educó muy correctamente-
anunció aún descolocado por lo que estaba sucediendo
y sin embargo acercándolo más contra él con
una mano apoyada entre sus omóplatos y la otra usándola
para acariciar su sexo con suavidad notando que crecía dentro
de su mano y excitándose claramente.
- Meow....- susurró, gimiendo suavemente luego y acariciándose
con su rostro. – El tuyo tampoco...- bromeó inevitablemente.
-Yo no tengo dueño! Me educó mi padre de forma muy
correcta… esto lo estoy haciendo yo a pesar de que se que
no es muy educado, pero me apetece y no hay nadie delante de todos
modos… - le besó los labios torciendo un poco el rostro
hacia él y levantándolo para sentarlo en la mesa del
té. Lo recostó con una mano mientras lo desnudaba
–Espero que no venga nadie a tomar la merienda o querrán
que les deje probar.
- Y ¿los dejarías probar? – preguntó
malicioso, revolviéndose un poco sobre la mesa y luego murmurando
como si lo meditase. – Entonces, está bien hacer cosas
no muy educadas siempre y cuando no haya nadie delante.....
-No está bien… pero puedes darte el lujo de hacerlas
sin que nadie lo sepa, seguirás viéndote educado aunque
ya no lo seas tanto…- meditó observándolo y
separándole las rodillas para verlo completamente. Se quitó
la chaqueta y la camisa de , como si tuviera aquel movimiento ensayado
–No les dejaría, les diría… “no
hay sitio!”
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