.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 18- My World Will Never Be The Same

Ya llevaban lo que a Bran le parecían horas dando vueltas sin encontrar el camino. Claro, lo más probable es que tan sólo fueran unos 20 minutos, o algo así, pero el chico se estaba desesperando. – Nos va a dar la madrugada así, ¿no existen los móviles en este mundo?

-¿Los móviles? ¿De un crimen?- lo miró tirándose de una oreja bastante desesperado ya porque encima tuvieran que caminar en silencio como si fuera una procesión –Normalmente no importa mucho, porque el rey decide rápidamente el culpable… y de todos modos, nadie comete crímenes importantes…¿no tienes hambre?- preguntó pensando que era la hora de cenar y se estaba muriendo de hambre.

- No, los móviles.... son unos telé.... bah, olvídalo- se rindió, seguro de que tampoco sabría lo que era un teléfono, y suspirando. - ¿Cómo puedes pensar en comer ahora....? Oye... ¿de veras el rey le corta la cabeza a la gente? – preguntó de pronto pensando en el duque y en si Hangetsu habría logrado su objetivo.

-Porque tengo hambre coño… ¿Por qué más?- se acercó a los arbustos arrastrando una mano por ellos mientras caminaban, no muy seguro de que hubieran avanzado algo en todo ese tiempo. Todos los caminos se veían igual y más con lo cansado que estaba –No sé si se la corta o no... Si lo hace, desde luego no creo que lo haga el en persona… se mancharía…- sonrió de medio lado aprovechando que estaba delante de él, vacilándolo un poco.

- ¿Por qué siguen a un rey tan superficial? – inquirió, observando su espalda y recordando aquello de que “le tenía cariño”. - ¿No te preocupa el duque ese? Creí que era tu amigo...

-No es superficial… yo lo quiero…- sonrió al moreno caminando delante de él –El duque no es mi amigo, es el duque y … yo qué sé… tampoco es tan malo ¿no? Yo la verdad es que me centro más en Hangetsu… es mucho más interesante… y por otra parte el rey y el duque son amigos de la infancia, siempre están discutiendo… pero después nunca pasa nada… así que… me la pela…

Bran suspiró, pensando que era desesperante la lógica de aquel mundo, pero de igual manera lo aliviaba el saber que no moriría el duque. Por insoportable que fuera, no tenía deseos de saber que había muerto. - ¿Por qué dices que no es superficial si su única razón para no matar a alguien personalmente es que se ensucia?

-No era verdad … te estaba tomando el pelo…- se rió mirándolo a los ojos y acercándose a él para caminar a su lado –Sigo estando totalmente perdido… de veras, no sé cómo vamos a salir de aquí, si no nos hubiéramos desviado… no habría problema y acabaríamos en el mismo lugar por donde salí cuando me encontré contigo…bueno, es igual … cuando consiga sacarte… y que vuelvas a tu mundo…- bajó la mirada frotándose la nariz con una mano –Ya se te olvidará todo esto… te parecerá una pesadilla y ya está…

- Una pesadilla.... – se rió malditamente – Yo creo que ya sobrepasamos ese punto. – se encogió de hombros mirándolo. – No tuvimos opción, no querías que te comieran esos pájaros ¿o sí? Pero no debiste caminar tan rápido. ¿estabas intentando perderme?

-No… sólo quería jugar…- desvió la mirada enrojeciendo un poco porque sentía que era por su culpa, cosa que no le apetecía debatir mucho en esos momentos –De todos modos es tu culpa… siempre estás cabreándote conmigo y gritándome y no hablándome…- rebuscó un cigarro en el bolsillo sacando de nuevo el paquete empapado, ya empezaba a parecer una costumbre joderle sus paquetes de tabaco.

- No es mi culpa! Eres desesperante y siempre estás haciendo cosas... extrañas – refunfuñó el chico, molesto porque le dijera aquellas cosas, observando lop que hacía y riéndose un poco. – No deberías fumar. Seguro es tan malo en este mundo como en el mío... Por cierto... – rebuscó en su bolsillo, sacando el encendedor ahora. - ¿Qué hacía esto conmigo? Te lo di a ti.

-Es tuyo… no lo quiero, ya te dije que no quería quitarte eso, es un recuerdo de tu amigo ¿no? No está bien que se lo des a cualquiera sólo por un juego…- aplastó el paquete mojado y miró hacia arriba de unas escaleras que parecían no acabarse jamás, eso daba muestras de que no estaban caminando en círculos pero… -Dios… no… no pienso subirlas…- se sentó cruzando los brazos y chafando las orejas a los lados con el ceño fruncido.

- Y ¿qué si nos llevan fuera de aquí? Es eso, o seguir dando vueltas. – se sentó a su lado porque estaba cansado también, aunque no quisiese admitirlo y empezaba a tener hambre. Le mostró el mechero en su mano. – Yo no fumo y además.... no necesito un objeto para recordar a alguien. Tú ganaste. Y.... además, quiero que lo tengas tú! – le gritó como si se tratase de un insulto, abriéndole la mano y colocándolo en el centro de la misma.

-No quiero que me des algo que no es tuyo!- le abrió la mano el poniéndosela de vuelta en la suya –Estúpido… ya veo que tú prefieres olvidarte de las personas en cuanto salen de tu vista… pero yo no! Y… me pienso quedar con tu ropa, iré a buscarla… y me quedaré con ella y no quieras ni pensar en qué haré con ella…- lo señaló tratando de mantener la seriedad aunque ahora sí que ya le estaba costando mucho.

- ¿Eres idiota? Es mío! Me fue regalado, y si te lo estoy dando es porque es importante! – frunció el ceño, quitándole la mirada porque lo hiciera explicarse. – Baka.... mi amigo... puede que ya no viva cerca pero lo puedo llamar cuando quiera. No me olvido de la gente que quiero, y.... Bah! No comprendes nada! Esto es más importante que mi ropa! – sacudió la cabeza poniéndose de pie y echando a caminar escaleras arriba, hastiado.

El albino lo siguió corriendo tras él por las escaleras y parándose delante y quitándole el mechero guardándoselo en el bolsillo –Pues entonces devuélvemelo… es mío…- carraspeó levemente desviando la mirada y sonriendo –Me quieres ¿verdad?

El moreno se le quedó mirando, un subido tono de rojo, cubriendo su rostro poco a poco, antes de que se girase para que no lo mirara. – No hagas preguntas.... tontas!

-Va… no me digas eso… dime que sí… ¿me quieres o no? Di que sí…- echó a caminar a su alrededor parándose de nuevo delante de él buscando su mirada -¿Me quieres?

- Deja de hacer eso! – se giró de nuevo, subiendo un escalón, y casi iluminando el camino. – No puedes ir diciéndole a la gente qué contestar a tus preguntas... es absurdo.

-Vale… pues entonces sólo contéstame con lo que piensas…- caminó detrás de él sonriendo, pegándose a su espalda con las manos cruzadas tras la propia sujetándose la cola por notar cómo se movía entre ellas –Yo te quiero…

Bran se giró con brusquedad, con la intención de pegarle unos cuatro gritos más por avergonzarlo tanto, y se le quedó mirando con la respiración agitada por lo nervioso que lo ponías y sin atreverse a responder más que de forma espontánea, sujetando su rostro entre sus mano y besándolo profundamente, si bien, un tanto salvaje.

Riot entrecerró los ojos frunciendo un poco el ceño al recibir el beso, bastante confundido al respecto de la situación de la que había pensado tener el control tan sólo unos segundos ante. Le sujetó la cintura devolviéndole el beso no muy dispuesto a dejarlo escaparse y rodeándolo con fuerza por la espalda.

Bran rompió el beso, más agitado aún y más rojo si cabía, observándolo a los ojos, nervioso. – Eso ¿responde tu pregunta?

-No sé… igual aún no me has convencido y necesito que me lo expliques de nuevo… - sonrió apartándose el flequillo del rostro sacudiendo un poco la cabeza y besándole los labios de nuevo.

Bran se dejó besar, sólo porque le había agradado, aunque la verdad, ahora se estaba poniendo nervioso por hacer aquello en un lugar desconocido incluso para el mismo albino. – Deberíamos... continuar.

-¿Con esto?- preguntó sonriendo, aunque sabía perfectamente que no se refería a eso. Se apartó de él lentamente y le sujetó la mano apretándosela y acariciándola con un dedo. No podía evitar que le cabrease esa prisa por largarse de allí cuanto antes, ahora más aún. Claro, que sobre todo le hacía sentirse fatal, pero no podía hacer nada. Bajó la vista al suelo sin poder decir ni palabra, tan sólo acariciando su mano con más fuerza como si pudiera retenerlo con él de ese modo.

Bran se quedó callado, sintiéndose fatal, aunque ni comprendía por qué, pero eso era exactamente lo que había intentado evitar. Sabía que aquello sólo les traería complicaciones. Le apretó la mano, reanudando el ascenso, susurrando. – Vamos, no podemos quedarnos aquí.

-Claro…- susurró carraspeando como siempre que se sentía nervioso y subiendo con él, escaleras arriba, ahora mucho más desanimado, casi sentía como si la pendiente estuviera más inclinada. Miró abajo para ver cuantas escaleras habían subido ya y entonces notó que los escalones comenzaban a volcarse sobre sí mismos convirtiendo poco a poco la escalera en una impresionante cuesta abajo. Miró hacia arriba de nuevo pensando en no decir nada y esperar a que c,ayeran pero eso no lo retendría más que unos minutos más con él y corrió escaleras arriba escuchando el sonido de las escaleras plegándose mucho mas cercano cada vez –Corre.

Bran echó a correr, sin soltarse de su mano, llevándolo con él, a pesar de que las escaleras parecían ser eternas cuesta arriba, y se iban doblando tras ellos cada vez más rápido. Empezó a saltar dos escalones a la vez, intentando llega r a la cima, por fin divisando unas puertas enormes, extrañamente colocadas en medio del aire.

-Joder… me muero…- susurró el albino que corría escaleras arriba sintiendo que tenía aún más hambre ahora, sólo que además acompañada de sed y náuseas por la repentina carrera. Empujó las puertas apresuradamente y cayó al otro lado cuando estas por fin se vencieron a su peso, arrastrando al moreno con él sobre el suelo de un pasillo en zigzag –Vamos… bien….

- ¿Vamos bien? ¿Conoces este lugar? – le preguntó el chico, alzándose un poco para observar a su alrededor.

-Sçi… alguna vez he venido por aquí…- se levantó tirando de Bran para alzarlo con él. Lo empujó un poco para que pasase delante de él por el estrecho pasillo ya que ambos no cabían y no quería perderlo de vista –Creo que cuando llegues al final… ya estarás afuera.

- De veras?! –exclamó emocionado y deteniéndose luego, comprendiendo lo que eso significaba. Continuó adelante un poco más serio, aunque tampoco iba apresurado.

-De veras…- contestó rozando las paredes con las manos caminando tras él sin alzar la vista del suelo –Pero también podría estar equivocándome… - alzó una oreja un poco -¿A quien quieres allí?

- Pues.... supongo que a mi familia, y está... ese amigo del que te hablé... ¿Por qué lo preguntas? – inquirió a su vez, aunque sospechando.

-¿Es tu novio?- golpeteó la pared con un puño poniéndose nervioso, aunque al fin y al cabo no le servía de nada y mucho menos teniendo en cuenta que ellos estaban acabando su historia sin empezarla.

El moreno se giró sorprendido por el golpe. – No, más bien es como un hermano y.... no tienes por qué ponerte así.

-¿De qué manera? ¿Esto?- pegó otro golpe, ahora flojito –Eso… era porque me aburría…- sonrió inevitablemente, por supuesto mintiendo –De todos modos, no es como que importe… que sea tu novio o no, si no es ese será otro… tarde o temprano…

- Y cuando yo me aburro, meto la cabeza en el horno – exageró, haciéndole ver que no le creía y retrocediendo sobre sus pasos para observarlo más de cerca. - ¿A dónde quieres llegar?

-A dónde no puedo…- se sujetó a las paredes con las manos balanceándose un poco –Sigue caminando ¿no? Ahora ya falta poco…- lo giró de espaldas a él sujetándole los hombros y haciéndolo caminar. Bajó las manos rodeándole el pecho con los brazos y apoyando la cara contra su hombro a pesar de que no se detenía.

- ¿No puedes venir tú conmigo? – susurró el moreno, a sabiendas de que probablemente fuese imposible, y no era justo que le pidiese aquello cuando él no estaba dispuesto a abandonar su propio mundo.

-En tu mundo no hay conejos como yo…- susurró también apretando la mandíbula –Y tampoco tendría cómo vivir ni donde hacerlo… no puedo irme…- apretó los labios contra su cuello besándoselo y apretándolo más contra él al ver el agujero al fondo, el hueco de otro árbol por donde había salido la ocasión anterior.

- Hay cosas aún más extrañas en mi mundo que tú. - Bran intentó bromear aunque la risa le salió forzada. Dirigió su mirada al agujero que miraba Riot, sosteniendo la respiración por un segundo, y girándose nuevamente, caminando de espaldas. – Tal vez.... tal vez pueda regresar en otra ocasión...

-Claro…- bajó la mirada y la alzó de nuevo a sus ojos al darse cuenta de que no iba a poder verlos más. Se acercó a él sujetándole la muñeca y abrazándolo con fuerza –No te vayas…Bran… puedes quedarte conmigo ¿no?- lo miró a los ojos aunque ya sabía que no era posible. Lo besó de nuevo, con fuerza, sabiendo que sólo estaba haciéndolo peor –Quédate…- le susurró contra los labios.

- No puedo... – le susurró de vuelta el chico parpadeando por aclararse los ojos de las lágrimas que lo empezaban a enceguecer. – Este no es mi mundo....

El albino se apartó un poco de él, soltando su mano –Adiós…- apretó las mandíbulas de nuevo, sin poder voltearse aunque le hubiera gustado hacerlo para no tener que ver cómo se iba.

Bran no dijo nada, de todos modos el era imposible hablar. En vez de eso, apretó las manos metiéndose por el agujero y sintiéndose mareado al caer. De alguna forma, sentía que todo estaba al revés.

Riot lo vio desaparecer y se quedó mirando a la oscuridad por un buen rato sin ser capaz de hacer nada. Se sentó finalmente en el suelo apoyando la mejilla contra una de las paredes, esperando inútilmente que se arrepintiera y volviese. Esperaría… un poco más.


 
 

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