| Capítulo 16- I Lose Myself in
You
El albino caminaba girando el bastón de cristal en silencio,
delante del moreno. No soportaba aquella situación tensa,
aquel silencio entre ellos, pero tampoco podía hablar, había
algo que se lo prohibía, seguramente el orgullo. Y algo le
decía que iba a conseguir sacarlo de allí, devolverlo
a su mundo, que aquellos eran sus últimos momentos para poder
verlo. Se detuvo en la entrada de lo que se adivinaba un gran laberinto
de arbustos bajos. Era un camino más largo pero… ¿Quién
querría ir por un camino más corto en su situación?
Los objetivos habían variado, ahora era que se fuera sin
estar reñidos.
Lo miró a los labios por no alzar la vista a sus ojos, haciéndolo
finalmente sin poder evitarlo y entreabriendo los labios, cediendo…
porque alguien tenía que hacerlo –Tenemos que atravesar
por aquí… el bosque es peligroso a estas horas…
más peligroso- se corrigió observando sus ojos, tal
vez por primera vez notando que el color azul de sus ojos era realmente
brillante –Bran…
- Te estoy escuchando.... – le devolvió la mirada,
más inseguro que nunca en toda su vida y casi susurrando
como si el silencio fuera sagrado.
-Que puede ser peligroso, eso… así que no te vayas
a alejar en plan tú… porque podría pasarte algo…
además que te perderás- carraspeó rascándose
una oreja y caminando delante de él, alzando una ceja ahora
que estaba de espaldas, preguntándose por qué no decía
nada de lo que pensaba.
- No iba a alejarme... – respondió igual de sentencioso,
frunciendo el ceño y siguiéndolo dela misma manera
en la que venía haciéndolo.
-Bien…- suspiró frunciendo el ceño viendo que
casi era imposible comunicarse con él. Se sacó un
cigarro del bolsillo entreteniéndose en fumárselo
y girando el bastón entre los dedos de nuevo, acelerando
el paso entre los estrechos pasadizos de arbustos haciéndolo
seguirlo de forma frenética si no quería perderse.
Pasó el bastón por el borde de las hojitas arrastrándolo
mientras ya casi correteaba –Eh?!- de pronto desapareció
como engullido por las plantas o cualquier otra cosa que hubiera
tirado de él hacia otro pasillo.
- Riot! – Bran echó a correr, aunque casi había
estado por gritarle ya por la velocidad que llevaba, y se lanzó
sin pensarlo dos veces, por donde había visto desaparecer
al conejo, cayendo de manera estrepitosa del otro lado y arañándose
el rostro con varias ramitas salvajes.
El albino, que aún estaba sentado entre varios pelícanos
rosados, giró el rostro con las orejas sumamente paradas,
observándolo, seguro de que nunca había atravesado
el laberinto por esa zona –Es por aquí…- susurró
como si lo hubiera hecho con toda la intención. Levantándose
y sacudiéndose la ropa tapándose la cabeza cuando
uno de los enormes pájaros se la picoteó. Los miró
retrocediendo al ver que se acercaban a él.
- ¿Estás seguro? No me parece... que debamos permanecer
aquí – se acercó, tomándolo de la mano,
a pesar deque había estado apunto de reñirlo por haberlo
asustado así. Pero no le parecía el momento con esos
pájaros mirándolos así.
-Pues… no… ¿verdad?- echó a correr con
los pájaros detrás persiguiéndolos y creciendo
de tamaño según iban picándose unos a otros
y devorándose –Esto… esto no lo había
visto nunca!- le apretó la mano sin saber realmente hacia
dónde demonios estaba escapando. Atravesó pasillos
y pasillos sin lógica ninguna, tirándose al suelo
y señalando un pequeño pasadizo bajo unas rejas –Pasa…
vamos…- lo empujó un poco inquieto escuchando los estruendosos
pasos del enorme pájaro. Giró el rostro notando que
sus manos palpaban el trasero del moreno y sonrió inconscientemente.
Bran se apresuró tanto como podía, sin siquiera fijarse
en ese detalle y llamando al albino tras de sí.- Apresúrate,
Riot! Sígueme! – le insistió aunque menos idea
tenía él de a donde iban, ni siquiera era su mundo.
-Ya voy… pero no puedo si no pasas más rápido!-
lo empujó un poco a riesgo de hacerlo aplastarse contra la
tierra –No quepo…- se quejó cavando un poco con
las manos y encogiendo las piernas al sentir un picotazo en una
de ellas –Ah! Mierda… date prisa…- lo empujó
de nuevo aunque sabía que era difícil atravesar aquel
pasillo de tierra oscura y llena de raíces, más aún
cuando ni siquiera se veía la luz del fondo.
- Riot!!! – Bran se desesperó sin saber lo que sucedía
tras él, intentando acelerarse, sus dedos hundiéndose
cada vez más en la tierra a medida que se aceleraba. Finalmente,
fueron sus manos las que se hundieron hasta quedar absolutamente
cubiertas y de pronto se encontró cayendo a través
de la misma, gritando y llamando al albino.
-Bran!- el albino siguió el sonido de su voz gateando a
toda prisa, sintiendo la tierra en la cara hasta que cayó
también por el agujero sin poder evitar pegar un grito sorprendido
y tratando de amarrarse a algo. Se sujetó a algo que le pareció
una raíz y alzó la mano al sentirlo caliente –Joder!-
lo soltó y la mano lo sujetó de nuevo mientras otra
sujetaba su tobillo tirando ambas de él como si quisieran
partirlo. Se sujetó a la mano con la otra, hincando las uñas
en ella hasta conseguir soltarse, gritó de nuevo golpeándose
contra la pared y colgando del tobillo boca abajo. Trató
de erguirse para desasirse pero sintió cómo otra mano
lo agarraba por una muñeca.
- Riot! – lo volvió a llamar el moreno retorciéndose
entre las manos que lo sujetaban, cada uno halándolo en un
sentido contrario como si fuese un premio a repartir.- Maldición!
– se retorció de nuevo, estirándose como podía
para morder una delas manos logrando que lo soltase, y consiguiendo
sacar su encendedor del bolsillo sin siquiera preguntarse por qué
aún lo tenía si se lo había dado a Riot. Lo
encendió, desesperado a la vez que luchaba con las manos,
aplicándolo a una de ellas, quemándola.
Riot miró abajo alcanzando a observar a Bran y sintiendo
cómo la mano que sujetaba su tobillo lo soltaba de pronto
dejándolo caer más abajo –Mierda… Bran!-
trató de asirse a algo de nuevo pero las manos se pegaron
contra las paredes evitándolo por todos medios. Estiró
el brazo tratando de sujetarse al moreno sin conseguirlo y se sujetó
a la tierra hundiendo una mano en ella. Resbaló hacia abajo
aunque mucho más despacio, mientras las manos lo empujaban
ahora tratando de hacerlo caer. El albino apretó las mandíbulas
asiéndose a una de ellas con todas sus fuerzas con una mano
y a la tierra con la otra. Cavando y tratando aunque fuera de buscar
una salida por sí mismo. Sintió el sudor corriendo
por la frente mientras trataba de sobrevivir y de pronto un cosquilleo
en su mano y por su brazo, miles de arañas e insectos comenzando
a salir del agujero, la viscosidad de algunas largas pegándose
a su piel y cayendo a borbotones como si fuera un río de
ellos.
Mientras, Bran había conseguido soltarse por fin de todas
las manos, con la misma desafortunada consecuencia de encontrarse
cayendo una vez más. Dejó escapar otro grito, seguro
de que se iba a romper hasta la vida, sorprendiéndose al
notar que caía sobre algo suave, rebotando. Respiró
con fuerza, recolectando energías para gritarle al albino.
– Déjate caer! No te harás daño!
El albino miró abajo pero sólo veía oscuridad.
Le parecía imposible no hacerse daño aunque ya comenzaba
a no importarle una mierda con tal de dejar de sentir el tacto de
los insectos sobre él, arañándole con las patas
y mordiéndole. Se soltó, dejándose caer y las
manos lo sujetaron, metiéndolo dentro del agujero. Los insectos
se colaron entre su ropa y los sintió incluso tratar de entrar
por sus fosas nasales y sus oídos. Pegó un grito dentro
del agujero, perdiendo un tanto el norte por el asco y se empujó
con los pies hacia atrás cayendo rápidamente hacia
el fondo, sacudiéndose la cara y el pelo efusivamente. Casi
se sintió sorprendido al no sentir dolor al aterrizar , rodando
por aquella superficie que no acababa de adivinar qué era
en la penumbra y acabando al lado del moreno, le tocó el
brazo aliviado buscando su mano. Alzó la vista escuchando
un gran estruendo y observó como las manos excavaban frenéticamente
provocando más cataratas de insectos que venían sobre
ellos –Corre!- tropezó trastabillando un poco y tiró
del moreno.
Bran se puso de pie inmediatamente, echando acorrer, aunque ahora
l superficie bajo ellos parecía moverse y ondular de manera
que casi les era imposible permanecer de pie. Aún así
continuó intentándolo, empujándose con la mano
cada vez que caía hacia delante y sacudiéndoselos
insectos de forma frenética.
-¿Qué es esto?! Joder…- el albino escupió
a un lado sintiendo que le subía algo por el labio inferior,
y miró al suelo mientras seguían corriendo, empezando
a sentir un sonido leve como apagado y pronto mucho más fuerte
mientras el suelo bajo ellos se agitaba. Era el llanto de un bebé
y lo que había bajo ellos… -¿Qué coño
es esta mierda?!!! Me estoy quedando sordo…- bajó las
orejas a los lados frunciendo el ceño.
- Vamos! – Bran le sujetó la mano con fuerza, con
el ceño más fruncido que nunca, sintiendo que se iba
a volver loco y saltó de la superficie, al divisar un trozo
de suelo, cayendo de rodillas y echando a correr casi arrastrando
a Riot consigo, el llanto haciéndose más agudo y una
mano enorme golpeando el suelo tras ellos, como intentando aplastarlos.
El suelo rebotó a sus pies como si se tratase de un auténtico
terremoto y el albino cayó al suelo junto a Bran. Le soltó
la mano gateando, seguro de que así sería mucho más
seguro –No te levantes, te cojerá…- susurró
corriendo como podía y rodando a un lado para escaparse de
las torpes manos del niño –Joder…- murmuró
sujetando una rama y corriendo junto a Bran tratando de alejarse
del niño. Le golpeó la mano al ver que se abalanzaba
hacia ellos de nuevo y aún así salió despedido
contra el borde de lo que parecía un arenero, pero gigante.
El bebé comenzó a llorar y llorar con más
fuerza, los enormes lagrimones cayendo como gotas enormes al suelo,
haciendo que temblase aún más.
- Mierda! Nos va a matar a lagrimazos! –se quejó el
moreno, aún gateando y rodando como podía para escapar,
notando que todo empezaba a humedecerse, como si el bebé,
intentase crear un lago dentro de aquel lugar. – Mira! –
señaló Bran observando una apertura en la pared y
dirigiéndose allí tan rápido como podía.
El albino lo siguió, sintiendo que se le hundían
los pies en el arenal. Cuanto más se resistía por
salir más se sumergía en aquel mar de lágrimas
y arena mojada- Bran!- se sujetó a la arena mojada sin conseguir
mucho, sintiendo que se empapaba ya hasta la quijada.
El chico se giró ya a punto de salir de allí para
ver ese espectáculo. Se regresó, mirando a su alrededor
y teniendo cuidado de no dejarse hundir también. Alargó
una mano hacia el albino, sujetándose de la parte seca como
podía, para ayudarlo. – Riot, ¿puedes alcanzarme?
- Riot estiró el brazo tratando de acercarse todo lo posible,
sus dedos rozando los de Bran sin conseguir sujetarlo. Alcanzó
a sujetar las puntas de los dedos a las suyas y le tomó la
muñeca por fin, arrestándose costosamente de aquel
asqueroso cenagal, huyendo con Bran hacia la salida en la pared.
Una vez estuvieron fuera de los dominios del bebé infernal
ese, como Bran lo había denominado mentalmente en los pocos
segundos que lo habían visto, la abertura tras ellos se cerró
de golpe y una luz pareció encenderse en aquella absoluta
oscuridad, revelando que estaban al aire libre de nuevo, aunque
no se explicaba cómo.
-Se ha cerrado…- el albino se giró de golpe hacia
atrás llevándose la mano a la frente y caminando unos
cuantos pasos observando a su alrededor, pero no reconocía
para nada aquel paisaje –Mierda… mierda… joder!-
se echó el cabello hacia atrás volviéndose
lentamente para mirar a Bran –estamos… MUY perdidos.
- Perdidos?! - El chico casi se hiperventila, llevándose
una mano a la cabeza tratando de calmarse y sentándose en
el suelo. – Vale, vale.... no pasa nada yo ya estaba perdido
para empezar así que no ha cambiado nada... – trató
de tranquilizar al albino y de paso de autoconvencerse a sí
mismo, aunque sabia que no era cierto.
Riot se acercó a él apoyándole una mano en
el hombro y bajando un poco la cara a su altura –Está
bien… pero saldremos de aquí y volverás a tu
mundo, no te preocupes… sólo… tardaremos más…-
sonrió positivo porque no podía estar de otro modo
por mucho tiempo.
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