| Capítulo 15- Out of Sight, Not
Out of Mind
Riot miró al moreno sonriendo de medio lado y negando con
la cabeza, era impresionante lo mucho que podía hacerse el
loco. ¿Cómo podía decir algo así después
de lo que había sucedido por la noche? Incluso por la mañana
bajo la mesa. Le rozó una pierna mirándolo a los ojos
e inconscientemente rozándose una oreja con dos dedos y Bran
se le quedó mirando sin comprender porqué no le decía
nada.
Riot desvió la mirada –Vamos… trataré
de llevarte de vuelta a casa…- se levantó sin más
dejando a un lado la posibilidad de que se pudieran comprender como
un imposible. Se apartó el flequillo hacia atrás con
una mano y negó un poco con la cabeza –Sígueme…
El duque se pasó la lengua por el filo de los dientes pensando
en lo riesgoso de la situación y observó a unos guardas
en la vuelta de la pared bebiendo distraídos. Dejó
al gato en el suelo y lanzó una patada a una piedra haciendo
que los hombres fueran a comprobar qué había sido
el ruido, aprovechando para estamparles con un madero a ambos. Los
golpeó en el suelo de nuevo con él y se rascó
una ceja –Vamos…- susurró al felino tomándole
la mano y llevándolo con él hacia los salones de la
fiesta.
Permaneció por un rato observando a Kenran de nuevo solo
sobre el trono, pensando que se veía aburrido además
de solitario. Apretó las mandíbulas replanteándoselo
por un momento y mirando a Hangetsu –A jugar- le dijo soltando
su mano y decidiéndose a subir los escalones de cristal para
detenerse frente a él. Le extendió la mano inclinándose
como jamás habría hecho, pero sólo era un juego
y aquello ayudaba a su papel. Lo miró a los ojos a través
del antifaz no muy seguro de si podría reconocerlo o no.
El rey alzó la mirada, sorprendido e irguiéndose
inmediatamente intentando que no se notase lo distraído que
había estado hasta el momento, y tomó la mano que
le ofrecía. – Y tú....... ¿quién
podrías ser? – preguntó algo intrigado por el
misterio.
Por su parte, Hangetsu permanecía cerca del duque en su
forma invisible, observándolos, apenas desviando la mirada
un segundo para ver cómo Bran seguía a Riot, cabizbajo,
hasta salir del salón.
El pelirrojo sintió extraño el tacto de su mano después
de tanto tiempo sin siquiera tocarlo más que de forma brusca.
Se obligó a sonreírle aunque la sonrisa no le salió
para nada amable y bajó con él las escaleras de cristal
mirando hacia la gente. Se detuvo en el centro del salón
para sujetarlo por la cintura con la otra mano y comenzar el baile
de nuevo, notando como la música volvía a empezar
sólo para él cosa que lo hizo ponerse sumamente serio.
Alzó la mirada desviándola del moreno, lo cierto…
Lo aproximó más a él entrecerrando los ojos
y giró con el baile observando la rosa blanca.
Kenran se sentía sumamente intrigado por el extraño
o al menos el chico de identidad desconocida, aunque había
algo extrañamente familiar en él, sobre todo en aquella
expresión.... – No estés tan serio, es una fiesta.
– le sonrió a pesar de los giros, insistiendo. –
Aún no me dices quien eres.
Koushaku lo miró a los ojos a través del antifaz
consciente de que si le hablaba, tantos años de “amistad”
no pasarían en vano y probablemente lo reconocería.
Claro, que aquello era lo que deseaba ¿no? Pero ahora no
sentía deseo alguno de soltarlo. Subió la mano por
su espalda consciente de que aquello ya estaba siendo un atrevimiento
y sonrió de medio lado acercándolo más a él
y cerrando los ojos apoyando el rostro contra el suyo. Olía
a rosas…
Se escucho un “OH” generalizado entre los invitados
que se llevaron la mano a la boca observando la forma de actuar
de aquel desconocido que ya comenzaba a levantar la curiosidad de
todos, ya que allí, en un reino tan pequeño, todos
se conocían unos a otros. Al menos de vista.
El pelirrojo rozó sus labios contra la mejilla del rey sin
atender a nada más, sintiendo como si se traicionase a sí
mismo pero a un tiempo, la piel y el pecho le ardían –Siempre
te gano…- le susurró al oído.
Por un momento, el rey se quedó estupefacto, reaccionando
luego, sujetando con fuerza la mano del duque, y frunciendo el ceño
tras la máscara. - ¿Koushaku? ¿Qué....?
No voy a dejarte ir así.
-No depende de ti! Me iré si me da la gana…siempre
hago lo que me da la gana y lo que tú me digas… me
importa una mierda- Le sujetó la misma mano con fuerza también
preguntándose si acabaría por hacerle daño
y lo miró a los ojos esperando que Hangetsu estuviera cerca
porque iba a tener que huir. Sonrió de medio lado mirándolo
a los ojos –Grita… pide ayuda de tus soldados…
tú sólo no puedes conmigo…
- No podrás irte si no te suelto, tendrías que llevarme
contigo y entonces los soldados te atraparían. – lo
desafió, aferrándose aunque le dolía la manera
en la que lo apretaba.
-Porque tú sólo no puedes hacer nada!- lo alzó
sobre su cuerpo colgándoselo al hombro como si fuera un crío
y de seguro arrebatándole la dignidad. La gente se escandalizó
terriblemente, apartándose por si acaso, pero mirando aún
más atentos que antes mientras el duque empezaba a salir
a través de la sala -¿Me vas a soltar?- preguntó
viendo que se acercaban los dos guardas de la entrada. Le golpeó
las nalgas con la otra mano de nuevo tratándolo de crío
–Suéltame.
- No! No voy a soltarte! Vas a tener que matarme! – se quejó
necio, gritando luego. – Guardias! Es el prisionero!
Hangetsu se echó a reír cubriéndose la boca,
porque lo cierto es que se veían muy graciosos así
y se interpuso entre los guardias, metiéndoles una zancadilla.
Koushaku se rió por la ganancia de tiempo y echó
a correr con el rey encima, subiendo las escaleras de cristal y
asomándose a lo alto de la ventana –Como os acerquéis,
lo tiro abajo!- miró a los guardias que se quedaron parados
y no pudo evitar sonreír de medio lado al ver cómo
le sangraba la nariz a uno de ellos. Hubiera sido una locura tratar
de atravesar todo el jardín ¿pero acaso no era una
locura más grande tirarse al lago desde ahí arriba?
Se dirigió esta vez en bajo a Kenran -¿Seguro que
quieres morir? Sabes que yo tengo los cojones y me tiraré
contigo… así que… suéltame.
- ¿Me matarías? – le preguntó el moreno
en una voz confidencial para que no lo escuchase nadie más
que él y bajó la cabeza aflojando su mano. –
Como quieras, vete. – alzó la voz luego, dirigiéndose
a los guardias. – Déjenlo ir! Pero escóltenlo
afuera y que no vuelva a pisar el palacio! Y envíen a todos
a casa! La fiesta ha terminado.
El pelirrojo lo dejó bajar ahora sujetando el su mano ahora
–No os acerquéis!- miró a los guardas y después
al moreno –Lo haría pero aún así no te
dejaría solo… claro que… tú acabas de
apartarme de ti por completo…espero que estés contento-
sonrió de medio lado con un gesto para nada feliz y lo soltó
bajando por las escaleras y tirando el antifaz al suelo. A esas
alturas ya todos sabrían quien era –Ni se os ocurra
tocarme…- miró a uno de los guardas y le pegó
un puñetazo en la nariz por si acaso mirando al otro después
–Vamos Hangetsu…
El gato lo siguió presuroso, mirando atrás, súbitamente
preocupado y guindándose de su brazo para que supiera que
estaba allí, su cola apareciendo como única señal
para los demás.
- ¿Qué esperan?! Les dije que se acabó la
fiesta! Envíenlos a casa! – ordenó de nuevo
el rey a los guardias que aún quedaban allí, los cuales
se apresuraron a obedecer, al nuevo grito. Kenran sostuvo el antifaz
contra su rostro, decidido a no quitárselo hasta que todos
se hubiesen ido, ni siquiera pensaba moverse de allí por
el momento. Se recostó contra la pared suspirando. Más
tarde bajaría al jardín, cuando no hubiera nadie.
Koushaku sujetó al gato en brazos aún a pesar de
que estaba invisible y lo abrazó contra él mientras
salía del castillo. Ni siquiera se le ocurría mirar
atrás, no quería ver el rostro de Kenran, ya podía
imaginárselo. Sabía que esta vez lo había cabreado
al límite, pero se lo merecía, al menos eso creía
él –Que se joda…- le susurró al felino
apretándolo un poco más contra él como si nadie
más estuviera allí salvo ellos tres.
Hangetsu se acomodó entre sus brazos, reapareciendo una
vez estuvieron fuera, observando el rostro de su amo. - ¿Estás
seguro?
-¿Sobre qué?- siguió caminando y lo miró
de soslayo un momento.
- Acerca de salir de su vida, ¿lo decías en serio?
-Pff… él no puede echarme. Me la pela si me dice que
no puedo volver a entrar en el castillo, como si alguna vez me hubiera
importado una mierda lo que me ordenase… ya ves…- se
sopló el flequillo apartándoselo un poco –Anda…
dame un cigarro del bolsillo…
Hangetsu se rió, moviéndose un poco para sacar el
cigarro del bolsillo y colocarlo entre sus labios, así como
un fósforo que prendió él mismo. – Pues
seguro que lo convenciste. Sonaste tan......... dramático....
-Sí…no apareceré en una buena temporada…
si puedo evitarlo- sonrió de medio lado dándole una
calada al cigarro y alzando un poco la cara dejando salir el humo
frunciendo el ceño –pero en ese momento realmente me
dolió que dijera eso… ese imbécil…- suspiró
con fuerza echándole el humo a Hangetsu para ver si lo molestaba.
Hangetsu desapareció, tan sólo dejando su cola visible,
moviéndose como para espantar el humo, su risa escuchándose
cristalina en el viento. – Eres deliciosamente malvado.....
– sus ojos aparecieron de nuevo, observándolo atentos
ahora.- Creo que él también se sintió lastimado,
en caso de que no te enterases.
-Qué va… ¿tú crees? Estaba encabronado…
es todo, no lo conoces… puede ser muy necio. Seguramente estaba
demasiado jodido por quedar mal delante de la gente- recordó
que tenía su rosa allí y se quedó serio mirando
los ojos desiguales del felino –Igual no…
- No lo sé, tienes razón, no lo conozco como tú.
Apenas lo he visto...- le sonrió, intentando hacerlo sentir
mejor. – Sólo me pareció.... por la manera de
bajar la voz. Pero puedo estar equivocado.
El pelirrojo lo miró apoyando la frente contra la suya –Ahora…
me harás tener que ir a ver como está… joder…-
apretó la mandíbula mirando a un lado y apartando
el rostro apenas un poco, moviendo el cigarro con los dientes –Espero
que no me vea… o se creerá aún mejor de lo que
ya se cree…
- Podría ir a ver yo si quieres.... pero creo que quieres
asegurarte por ti mismo, ¿no? Y yo no he hecho nada, sólo
te di mi opinión. – le sonrió de nuevo, reapareciendo
completamente y abrazándose a su cuerpo, acariciándose
contra su pecho. – No me vayas a dejar solo toda la noche
de nuevo....
-
-No… puedes venir a ver conmigo si quieres…- le pasó
la mano por el cabello rozándole las orejas con los dedos
–Sólo echaré un vistazo y me iré…
- Como desees, sabes que siempre estoy a tu lado – el chico
movió la cola, suspirando.
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