.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 13- Sin Dejar Huella.... Como el Detergente Estrella

Riot se despertó tirado sobre la hierba donde finalmente se había quedado dormido sin darse cuenta y se incorporó con una mano caminando hacia la casa. Se quedó parado en la puerta frunciendo el ceño y sacudiendo la cabeza recorriendo el camino hacia atrás y acercándose al pozo del jardín subiendo un cubo y hundiendo la cabeza directamente en vez de lavarse la cara. Sacudió la cabeza un poco con las orejas pintando agua al sacarla –Me ahogo…- susurró como si eso pudiera suceder con un cubo de agua.

Hangetsu sonrió, observándolo y moviendo la cola, haciéndose visible.- Si realmente te ahogases, no sería posible que lo anunciaras así. ¿Qué hacías durmiendo aquí fuera?

El albino giró la cara dejando caer el cubo hacia abajo y le sonrió levemente –No sé. ¿Querría tomar el fresco?- se rió sentándose en el borde del pozo –O como se diría en varios idiomas… me han dado calabazas.

- Oh, pero si te disculpaste. – volvió a moverla cola con gesto inocente, sonriendo de nuevo y cambiando un poco su expresión. – Creo que el extraño no durmió anoche. – anunció, precisamente en el momento en el que el moreno se lavaba el rostro, desanimado.

-Bueno… yo sí…- se rió levemente apoyando después la espalda contra la barandilla metálica llena de enredaderas del pozo –Tiene insomnio, me lo dijo antes de ayer por la noche, así que supongo que es lo normal para él… igual no está enfadado por lo de antes… o sí… pero yo creo que sólo… es mejor así… - se encogió de hombros levantándose del pozo de un salto –Ah… me muero de hambre…

-El desayuno ya está servido, aunque el duque no haya regresado – lo invitó, por un momento poniendo un gesto decepción, ya que prefería dormir acompañado. – Y ¿tú? ¿Estás enfadado?

-Uf… yo qué sé… me tocó mucho los cojones… supongo…- se rió un poco rascándose la nuca y caminando hacia la casa para tomar el desayuno –Yo sólo quería un beso… - miró a Hangetsu de soslayo diciendo más o menos lo que realmente le pasaba –pero si él quiere hacerlo así… pues…- se encogió de hombros acariciándose una oreja con la mano –Él sabrá… voy a desayunar… vamos…

- Pues si lo que quieres es un beso... – el chico se colocó frente a él, besándolo profundamente y echando a correr, gritando luego ya desde lejos. – Hagamos una carrera!

El albino se quedó parado en el marco de la puerta por un buen rato con la cara roja porque lo había cogido desprevenido y se rió echando a correr tras él -¿Cuál es objetivo de una carrera si estas en el quinto culo cuando me la propones?

- ¿No es claro? Ganar.... – se rió, moviendo la cola en el aire sin inmutarse y dirigiéndolo hacia el comedor. – Buenos días – saludó al ver a Bran allí parado, obviamente preguntándose si debía empezar a comer o qué exactamente.

- Ho... hola.... – murmuró sorprendido desprevenido y enrojeciendo, bajando la mirada al ver a Riot.

-Hola…- el albino carraspeó, sujetando la cola de Hangetsu como si necesitase que lo llevaran a todos lados o así fuese a evitar que se hiciera invisible. Se sentó en la silla frente al moreno, sin poder evitar que naciese su naturaleza de forma inevitable y cruzó las piernas bajo la mesa dándole un toquecito con el pie con toda la mala intención.

Bran se sobresaltó ante lo inesperado del movimiento luego delo ocurrido la noche anterior y le lanzó una mirada de soslayo sin saber si estaba bien protestar o no.

- Toma! – Hangetsu le lanzó una naranja aprovechándose de su confusión, riéndose internamente y sacándolo un poco de aquel estado de estupefacción.
- Oye! No se lanzan así las cosas! Le puedes pegar a alguien!

- ¿Qué? Pensé que te gustaría..... – sonrió, de una manera falsamente inocente desapareciendo, sólo hasta dejar su sonrisa en el aire.

El conejo se quedó observando la sonrisa como siempre haciéndolo sonreír, pero inevitablemente sintiéndose un poco “creepeado” con verla flotando en el aire. Se puso a untar mantequilla en una tostada mirándola como si no hubiera nada más en el mundo mientras Bran se sentaba –Bran prefiere no comer nada de lo que haya aquí… total como se va a ir, pues mejor sin dejar huella… como el detergente estrella… - se rió él mismo con su propia broma y suspiró levemente antes de tocarle la pierna con el pie de nuevo, esta vez acariciándosela y mirando el pan como si le fuese la vida en ello, más porque sentía como si le quemase tocarlo, aunque fuera sólo así y además le temblaban las manos de forma significante. Dejó el pie apoyado contra su pierna sin apartarse, mirando hacia la ventana y comiendo como si nada, aunque ya sentía como que se le revolvía el estómago, rogando porque no le pegase otro grito.

- Eso no es cierto! – el moreno frunció el ceño, sintiendo como un escalofrío al contacto con su pierna y procediendo a cortar su comida con el tenedor y el cuchillo como si fuera lo más importante del mundo, en realidad, casi con furia. Sin embargo, no deseaba apartar su pierna y eso le daba más vergüenza aún.

Hangetsu desapareció del todo, asomándose bajo la mesa y volviendo a subir apareciendo en su asiento como si jamás se hubiese movido, procediendo a comer con una sonrisa maliciosa en el rostro.

El albino lo miró brevemente al notar que no se apartaba de él y desde luego, esta vez había sido imposible confundirlo con un toque accidental. Le rozó la pierna de nuevo separándosela un poco con la suya -Si no es cierto, vendrás a la fiesta conmigo- lo miró fijamente con el cuchillo en la mano, bastante nervioso aunque ahora parecía como que estuviera retándolo a un duelo y sonrió levemente.

- De todos modos, no me vas a ayudar antes de la fiesta esa, ¿o sí? – lo miró, observando el cuchillo y preguntándose si pretendía amenazarlo o algo así, porque no le iba a resultar. Lo señaló con su propio cuchillo en un intento absurdo de hacérselo saber. – Y te advierto que no me importa si le huye el tiempo al tío ese de ayer! No me pienso quedar atrapado en esa fiesta para siempre!

- Me pregunto por qué aún no regresa.... – meditó Hangetsu observando pensativo la silla de su amo y como si nadie más estuviese hablando.

-Hablas como si yo fuera el oráculo y supiera fijo cómo devolverte a tu mundo…- Riot se giró hacia él de pronto mirándolo y preguntándose si estaba preocupado –No lo sé… tal vez se queda allí hasta la fiesta… ¿no? Ya que está allí ¿para qué volver aquí y regresar allá de nuevo?... – se quedó observándolo largo rato –Claro que seguramente vendrá a buscarte ¿no es así?

- Claro.... tiene que hacerlo... – sonrió sujetándose la cola, aún mirando a la silla vacía. – Pero es extraño, siempre terminan gritándose, no creo que el Rey le ofrezca alojamiento, y si lo hiciera, no creo que el duque aceptase.

-¿Y si no viene? ¿Qué harás?- lo miró curioso entonces girándose en la silla hacia él, observando como se sujetaba el rabo.

- Iré a buscarlo, por supuesto – asintió, mirándolo entonces y sonriendo un poco más, consciente de que el moreno también lo observaba serio.

-Vale…- sonrió contagiado por su sonrisa pensando en que no creía que lo dejase ahí solo sin un buen motivo y sin haberle avisado, se notaba que al menos al gato sí lo quería –Espero que no le haya pasado nada…- meditó en alto pensando en el humor del rey y lo … “agradable” del duque –Tengo que ponerme el uniforme yo…- meditó mirando luego a Bran de soslayo.

- ¿Uniforme? ¿Usas uniforme? – Bran lo observó curioso porque no se imaginaba qué tipo de uniforme sería.

- No, no creo que le haya pasado nada. Nada grave al menos- asintió esperanzado el gato, muy consciente de la relación de los otros dos. Seguro iban a pelear hasta el día de sus muertes.

-Pues si tú no lo crees…- el albino se encogió de hombros como diciendo que confiaba en lo que sabía acerca del duque –Y claro que llevo uniforme, ya te digo que trabajo para el rey… - lo siguió mirando atentamente –y tú… tendrás que ponerte ropa del duque de nuevo… y luego volverás a tu mundo con ella… - se rió entre dientes imaginando que allí se vería rarísimo ¿o no? –No…- se auto contestó pensando en la ropa que había llevado el moreno en un principio.

- No tiene nada de raro, aunque se vería extraño un duque vestido así en mi mundo – le contestó el chico, más clamado ahora que la conversación había dado otro giro.

- Y yo..... yo iré como estoy. De todos modos, planeo hacerme invisible para buscar al duque. – Hangetsu movió la cola, bebiendo de un vaso con leche y seguro de que una vez que lo hubiese encontrado, ya nadie le iba a decir nada de su ropa.

-Ya imaginaba…- el albino suspiró esperando que el rey no le mandara hacer muchas cosas durante la fiesta y se levantó mirando al felino –Me tengo que ir a mi casa, a buscar mi uniforme o seguro se enfadará conmigo… vendré a la hora de la fiesta… antes… para ir a buscar al sombrerero… espero no retrasarme…

- Te veré entonces, tú puedes quedarte aquí Bran. – le indicó, sentándose bien de nuevo y bebiendo un poco más de leche.

- Gracias... – el moreno bajó el rostro preguntándose si realmente debía quedarse allí. Por un lado, si lo seguía podía ser una carga para el conejo, pero por otro, no lo tranquilizaba mucho el pensar que iba a atravesar ese bosque caníbal de nuevo.

Se despidió del moreno haciendo un leve movimiento con la cabeza sin mirarlo demasiado y se fue pensando que todo había salido muy raro, tal vez la culpa era de aquel tío… que ya era muy raro de por sí…

 
 

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