| Capítulo 9 - The Place Where
Time Stands Still
-¿Vamos?- el albino observó el reloj dorado una vez
mas y se paró delante de Bran moviéndose un poco inquieto.
Ya habían comido a pesar de que el duque aún no había
llegado. Claro, que lo más probable era que estuviese comiendo
con el rey… ya que había ido a aquellas horas a visitarlo
-¿Hangetsu, vienes? Sé que estás ahí…
espiándonos en algún lugar…
- ¿Por qué siempre asumes que estoy espiando? –
preguntó el chico gato en un tono melodioso, tan sólo
apareciendo su cola y meneándola en el aire.
- Porque lo haces – murmuró Bran, mirando la cola
de soslayo y sintiendo que se mareaba con su movimiento.
El rostro de Hangetsu apareció ahora, mientras contestaba
sonriente. – No, es mi manera de ser, aparezco y desaparezco.
-Claro… pero espías mientras tanto… No mientas…
está feo- el albino se rió entre dientes jugando con
sus propias orejas estirándolas hacia los lados -¿Venís
conmigo o no? Tengo prisa… llego tarde…- las bajó
sujetando las puntas -¿Venís?
- Claro que voy, el duque me ha abandonado por el día –
se rió, saltando a sus brazos ante la mirada contrariada
de Bran.
- Bueno, pues nos vamos, si estás tarde... – murmuró
el moreno echando a caminar hacia fuera de la casa.
-Yo te consuelo…- el albino lo sujetó sonriendo con
su mejilla contra la de Hangetsu apretándolo como si fuera
un peluche y pensando de todo menos cosas tiernas –Vamos,
Bran…- lo miró de soslayo observando su cara de contrariedad
sin saber muy bien el por qué y suspirando seguro de que
no los soportaba a ninguno.
- A Bran no le agrado..... – canturreó el chico, ocultando
su mirada tras del cabello azul, aunque su sonrisa lo delataba ampliamente.
- No he dicho eso! – el moreno los miró a ambos, pateando
una piedrecilla y murmurando. – Es sólo que....
- ....estás celoso....
- No! Que no me gusta que me espíen! – resopló
rojo, y más contrariado aún, caminando con más
rapidez aunque no sabía ni a donde iban.
-No te vayas a perder…- el albino bajó la vista observándole
una nalga por entre el agujero de los jeans y apretándole
a Hangetsu la suya de rebote –A ti no te puedo cargar Bran…
que seguro que estás pesado…- se metió con él
para ver qué hacía.
- Te.... ve...o....- canturreó susurrando Hangetsu en el
oído del albino, lamiéndoselo de paso, mientras Bran
se giraba alterado.
- Y ¿eso qué quiere decir? ¿Acaso piensas
que estoy gordo? No estoy gordo! Y nadie te pidió que me
cargaras!
-Vale… no estás gordo… eso ya lo veo- se rió
el albino un poco rojo por la lamidita de Hangetsu –A ver…
déjame que te coja para probar si pesas “shh”
– le susurró al felino aguantándose la risa.
- Claro que no! – se giró, caminando rápido
de nuevo, mientras el felino desaparecía bajando de los brazos
de Riot para aparecerse al lado del moreno, una vez más,
casi matándolo del susto. – Que dejes de hacer eso!
El chico sólo sonrió, moviendo la cola. – Si
no dejas que te cargue voy a pensar que necesitas el ejercicio....
Riot se rió abiertamente por los sustos que se llevaba el
moreno y se acercó por detrás sujetándolo en
brazos y mirándolo, apartando un poco la cara previniendo
que le fuera a pegar –Pesas más que él…
eso seguro….- se rió –pero ya sé por qué…
- Déjame en paz, ¿quieres? –protestó,
pataleando un poco, encendido como un semáforo.
Hangetsu se abrazó por detrás del albino, como si
pudiese soportar todo el peso del mundo. Claro, que también
estaba consciente de que a Riot no le molestaría precisamente
estar en el medio delos dos. – Pero yo quiero saber la razón,
¿es porque viene de otro mundo? – aventuró,
su curiosidad, sincera.
El albino se rió dejándolo bajar y alzándole
la camiseta aún sin soltarlo –No, es porque parece
que está delgado pero de hecho… está todo macizo…-
le rodeó la cintura con los brazos aún reído
sin soltarlo, efectivamente demasiado feliz por estar entre ellos
aunque Bran estuviera a la fuerza.
- Ahora me pondré celoso yo.... – se quejó
el gato con voz de tristeza, aunque sólo bromeaba.
- Pues no tienes por qué. – Bran se sacudió
nuevamente soltándose por fin, aunque con la desafortunada
consecuencia de caer sentado sobre el suelo. Se puso de pie, sacudiéndose
la nalga , murmurando. – Maldito conejo pervertido....
-Tampoco hacían falta tantos bríos…- el albino
se rió entre dientes porque le había pegado un buen
repaso fuera como fuera y se volteó abrazando a Hangetsu
y acariciándolo como si de veras tuviera un trauma –Pero
es que tú estás más bonito así…
mira… lo has hecho deprimirse…
- Claro que no! Se está riendo! – lo señaló
acusándolo el moreno.
- Pero me río con penas..... – bromeó de nuevo
Hangetsu, pegándose al albino más.
-Pobre…está tan desesperado que no sabe si reír
o llorar… ¿ves?- el albino se rió igualmente,
siguiendo el camino de piedras sin haber olvidado el echo de que
iba a llegar tarde de seguir así. Se quedó parado
acercándose más lentamente al ver de lejos una mesa
y los mismos convidados que siempre estaban allí desde hacía
ya días.
En la cabecera de la mesa, había un hombre vestido de negro
de piel pálida y ojos grises observándolos tras pequeñas
montañitas de platos y tacitas de té. Alzó
la vista apoyándose en la mesa y entrecruzando los dedos
de sus manos examinándolos mientras se acercaban, bajando
un poco el alerón de su sombrero negro oscureciendo su propia
mirada –No hay sitio- espetó sin más pese a
que había sitio de sobra, totalmente sólo como estaba,
de no ser por una chica liebre que preparaba el té y un chico
moreno que parecía estar dormido sobre la mesa.
Bran se quedó observando la mesa, confundido. – Pues
yo veo bastante.... – murmuró aunque no era su intención
molestar. Igual, no era que le entusiasmara mucho sentarse a beber
té.
- Y yo me puedo sentar en tus piernas – anunció Hangetsu,
mirándolo con sus ojos desiguales y acercándose sin
ninguna ceremonia.
El moreno lo miró acercarse -¿Puedes o quieres?-
preguntó observando sus ojos mientras el albino se sentaba
sin más, pasando de todo y arrastrando a Bran con él
a su lado.
-No le hagas mucho caso… está pillado…- le susurró
pegándole un codazo al chico a su lado para que se despertara
de una vez.
-¿Eh? Hola…- sonrió apoyándose de nuevo
en la mesa y durmiéndose de nuevo sin más.
- Ho.... – Bran se quedó con la mano en el aire y
el saludo en los labios, suspirando luego. - ¿Por qué
no le das la invitación y ya?- le susurró al albino.
- Quiero y puedo. – se rió Hangetsu de hecho, sentándose
sobre las piernas del moreno ya que no veía que lo rechazase.
-No es lo mismo querer que poder…- el moreno lo miró
sentarse igualmente sobre sus piernas con toda la frescura del universo
y sin embargo no hizo nada al respecto. Se echo atrás contra
el respaldar del sofá –Pero si se quiere, normalmente
se puede…- meditó acariciando a Hangetsu como si sólo
fuera un gato.
-Porque hay unos rituales de educación que hay que cumplir…-
el albino lo miró sonriendo levemente –Tampoco tienes
nada mejor que hacer ¿no? Boushiya… este es Bran, no
es de aquí…- anunció el albino mirando al sombrerero
que aún parecía estar dándole vueltas al asunto
anterior en su cabeza.
-¿Y si no eres de aquí para qué estás
aquí?- preguntó al moreno señalándolo
con un dedo hablando hoscamente.
- ¿Cómo que para qué? Sólo acompaño
a Riot....... ni siquiera soy de este mundo! Agh...- sacudió
la cabeza contrariado, por supuesto molesto de que le hablara así.
Se sentía prácticamente largado.
- Bran vino de otro mundo y ahora no se va... – contestó
el gato, con toda la malicia de la que era capaz, tomando un pequeño
dulce de la mesa y empezando a comer, meneando la cola contento.
- No es que no quiera!
-Pues si quieres irte, vete ya!- el moreno alzó una mano
como largándolo –y córtate el pelo… que
buena falta te hace…
Riot bajó la cara apoyándose la mano en la frente
y suspirando, aguantándose la risa y sosteniendo la mano
de Bran por debajo de la mesa para que no se fuera –Es que
está invitado a la fiesta del rey, no se puede ir aún…
- Ya te dije que no me importa la maldita fiesta! Y no me digas
que me corte el cabello! ¿Te has visto? – el chico
se puso de pie de todos modos, señalándolo. –
Tienes el cabello más largo que yo!
-Pero yo llevo sombrero…- el moreno lo miró a los
ojos inclinando la palma de su mano hacia arriba como si lo que
hubiera dicho tuviera mucha lógica –¿A quien
demonios le importa la fiesta?! Pero si no vas…- puso aspecto
de drama y abrió su reloj mirándolo con dolor.
El albino tiró de su mano sentándolo de nuevo y sonriendo
sin poder evitarlo –Espera…- le susurró
- Espera ¿qué? Este tío es un idiota.... –
refunfuño molesto aún y mirando al chico dormido con
furia aunque sin hacer nada.
Hangetsu se rió, terminando de comer su dulce y sonriéndole
ala chica liebre que le servía una taza de té, de
nuevo, casi trepado en la mesa. – Todos tenemos que ir a la
fiesta.
-Cuéntanos la historia Boushiya- susurró la liebre
de marzo sonriendo a Hangetsu viendo lo que hacía el sombrerero.
-Escucha…- insistió el conejo blanco a Bran.
-Ya la sabéis- espetó el sombrerero que se quedó
observando las nalgas del felino sobre él, mientras rebuscaba
por la mesa y le apoyó una mano sobre una –En la anterior
fiesta del rey, me pidió que le recitase un poema…
lo cierto es que apenas había rematado yo la primera estrofa…
comenzó a gritarme ¡qué forma más estúpida
de matar el tiempo! ¡que le corten la cabeza! Y desde ese
día… - el sombrerero miró el reloj de nuevo
con algo de drama añadido –El tiempo piensa que intenté
asesinarlo y ya no quiere venir…
- Eso no tiene sentido.... el tiempo sólo existe y ya.-
razonó Bran de nuevo sintiéndose mareado como el día
anterior. De veras que hacía ver razonable a Riot.
- Tal vez en tu mundo.... pero aquí el tiempo no pasa. Si
lo dice el dueño dela casa, es que es así. –
le guiñó el ojo el felino moviendo la cola, consciente
dela mano del moreno sobre su nalga y sin inmutarse para nada.
-¿Entonces, cómo explicas que desde ese día
siempre sean las seis de la tarde?! Ni siquiera nos da tiempo a
fregar las tazas entre té y té… siempre es la
hora del té…- el sombrerero lo miró ajustándose
el monóculo.
-¿Por qué tocas su culo mientras hablas?- preguntó
Riot señalando a Hangetsu sonriendo.
-Porque quería y pensé que lógicamente podría
y pude…- el sombrerero lo miró lleno de lógica.
- A mí no me molesta – sonrió el chico alzando
más la cola y mirando hacia atrás, como tentándolo.
- Claro que no... – murmuró bajito Bran refunfuñando
y hablando en voz alta luego. – Yo creo que se te dañó
el reloj y eso es todo. ¿No tienen un relojero?
-¿Relojero?- el sombrerero lo observó curioso -¿Eres
tú un relojero? Si no lo eres ¿cómo sabes que
mi reloj está estropeado? ¿Acaso no señala
el día del mes?- se lo mostró desde allí y
después miró a Hangetsu inclinándose para besarle
una pierna.
Bran suspiró, tratando de controlarse y utilizar la lógica
aunque lo estaba desesperando y la cara de felicidad de Hangetsu
ante lo que hacía el sombrerero no lo ayudaba precisamente.
– Fácil, dices que el tiempo no viene aquí,
¿cierto? Pero si el reloj de Riot continúa corriendo,
eso es que es problema de tu reloj, no del tiempo.
El albino levantó el reloj dorado abriéndolo y observando
la hora –Son las seis de la tarde…- anunció a
todos.
-¿Ves? La hora del té… si no eres relojero
¿Por qué no te callas?! Ni siquiera eres de aquí!
Y tu pelo es demasiado largo.
- No lo es! Y además, puede que sea coincidencia, alo mejor
cambia luego. – refunfuñó, rehusándose
a creer que tal lógica demente pudiese existir como algo
real.
- Y a lo mejor no........ – se rió Hangetsu, regresando
a supuesto sobre las piernas del moreno y acariciándose contra
su pecho de manera extremadamente familiar.
-Pero no transcurren los segundos…- musitó el albino
observando ahora su reloj de forma atenta.
El chico que dormía, miró un momento su reloj también
-Cierto…- comentó antes de echarse a dormir sobre la
mesa de nuevo.
-¿Cómo transcurrirían los segundos? ¿Acaso
crees que ellos están libres de hacer lo que el tiempo les
ordene? Por más que sean menores que las horas, siguen sin
pasar desapercibidos para él. ¿De quien es este gato?-
preguntó entonces el moreno como si no acabase de besarle
un muslo hace un momento, señalándolo y observando
cómo se acariciaba contra su pecho.
-Del duque…- Riot lo miró divertido por lo raro que
era y miró a Bran de soslayo un poco agobiado por lo serio
que permanecía.
-Debería ser mi gato ¿Dónde hay otro gato
como este?- continuó meditando sin apartarlo.
- Cheshire... Traído directamente... – le aclaró
el chico de cabello azul, parando las orejas orgulloso, y meneando
la cola.
Bran se quedó mirando el reloj del albino fijamente murmurando
pensativo. – No es posible.......
-Sí lo es, si él lo dice es que es de allí…
- Riot lo miró notando entonces que seguía obsesionado
con lo de la hora –Bran… que eso no tiene importancia…-
se rió cerrando el reloj y guardándolo en el bolsillo
-¿Has escuchado? El gato de Chesire… es de Chesire
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