Capítulo 7- The Best Part of Sleeping with You, is Waking Up
Next to You
El duque se despertó pronto en la mañana, estirándose
un poco entre las sábanas y sentándose en el colchón
acariciando el cabello de Hangetsu que se había dormido acurrucado
a su lado. Las cortinas se corrieron, los lazos anudándose
solos para dejar pasar la luz del sol –Despierta…- murmuró
pasándose la mano por la cara echando un vistazo después
a la invitación que se había caído del bolsillo
de su pantalón.
El felino ronroneó, arqueando la espalda y estirándose,
alzando la cola en el aire con un gesto de pereza total, aún
así sonriendo al ver a su amo. - ¿Tan pronto?
-Para ti siempre es pronto…- le sujetó la cola al
ver cómo la alzaba sin poder evitar sonreírle levemente
dejándola escurrirse por su mano mientras se sentaba en el
borde del colchón –Tenemos invitados… el conejo
salido y el niño kinky…- murmuró apoyando las
manos en el colchón a los lados de las piernas bajando la
cabeza un poco como meditando.
- Ya lo sé, ya les di una mano anoche – se rió,
arrodillándose en la cama y abrazándolo por detrás,
acariciando su rostro contra su espalda. - ¿Sucede algo?
-No…- sonrió girándose un poco y acariciando
la cara contra la de Hangetsu imitándolo y besándole
los labios superficialmente antes de levantarse. Sujetó las
manos a la barra de madera de la cúpula de la cama estirando
los brazos y bajando la cabeza –Ya me imagino que clase de
ayuda les darías…
El chico se rió, dejándose caer de nuevo en la cama
y alzando un pierna juguetonamente hacia el techo. – Me aburría,
sólo hablaban de la apuesta y de si yo era feliz siendo un
gato... algo así.
-¿Y… eres feliz siendo un gato?- el pelirrojo lo miró
sujetándole un tobillo con la mano y subiéndose a
la cama arrodillado, separándole la pierna y dejándose
caer sobre él apoyando la cara contra su pecho, cerrando
los ojos.
-Por supuesto que lo soy, ¿por qué no lo sería?
Es absurdo... – comentó, acariciando su cabello y alzando
la mano un poco para ver cómo las hebras se enredaban en
sus dedos.
-No lo sé… pero yo no querría que fueras ninguna
otra cosa…- se quedó donde estaba, dejándose
acariciar a pesar de haber dicho él mismo que debían
levantarse porque tenían invitados –Me pregunto si
él también se habrá despertado ya… espero
que le haya gustado cómo decoramos su jardín…-
se quedó en silencio recordando su calor y el aroma de su
piel.
Hangetsu se rió, su cola desapareciendo un poco sólo
para reaparecer.- Por lo menos tendrá un recuerdo duradero.
¿No te hace gracia?
-Claro…- sonrió de medio lado y se incorporó
con los brazos observándolo –Así que …
voy a verlo… a ver qué contento está…
- Sólo regresa con la cabeza sobre tus hombros, aunque sea
por hacerme el favor – bromeó el chico acariciando
su mejilla.
-Si no, no creo poder regresar…- se inclinó un poco
besándole el cuello y sonriendo levemente.
Mientras tanto, unos cuartos más allá, el albino
se despertaba también aunque sin hacer muchos intentos de
desperezarse. Se quedó mirando a Bran que aparentemente parecía
estar dormido y sonrió levemente pensando en que el día
anterior también se lo había encontrado dormido…
y eso que según él, tenía insomnio…
El moreno abrió los ojos al sentir el movimiento a su lado
aunque por lo general, cuando dormía, dormía profundamente
y murmuró como desanimado. – Oh, así que no
era un sueño – sonriendo luego aún perezoso.
-Claro que no… o quien sabe… puede que te hayas dormido
dentro de un sueño ¿no? A mí me ha ocurrido…
pero como sufres de insomnio eso no es posible…- sonrió
levemente y le pasó la mano por el pelo antes de levantarse
un tanto enérgicamente, estirándose y rascándose
la espalda mientras abría uno de los armarios, observando
la ropa allí y lanzando varias prendas a la cama dispuesto
a usarlas ya fueran suyas o no.
- Nadie te dijo que podías usar eso – Bran se sentó,
restregándose los ojos y bostezando, observándolo
luego con cara de que no deseaba levantarse. – Y sí
sufro de insomnio, debo estar muy cansado....
-Tampoco me dijeron que no pudiera hacerlo- se volvió hacia
él sonriendo abiertamente –De todos modos necesito
ropa, no puedo ir con la ropa de ayer, que está sucia…
- medio meditó mirándola en el suelo –También
deberías usar ropa… limpia…- sonrió de
medio lado –Voy a ducharme… si tienes miedo, también
puedes venir a que te abrace…- se rió cogiendo el montón
de ropa de la cama.
- No tengo miedo! Y puedo ducharme solo luego, gracias –
le lanzó la almohada, apartando las sábanas y bajando
por fin de la cama para ir a revisar en el armario. Tampoco tenía
ganas de quedar vestido como un payaso.
El albino observó la almohada rebotar contra él y
caer al suelo reído. Dejó la ropa en el baño
y salió de nuevo por ayudarlo un poco –Te ayudo…-
se agarró a las puertas del armario parándose tras
él con toda la mala intención, limitándose
a mirarlo balanceándose un poco contra él, sonriendo
malditamente.
- ¿Qué te hace pensar que necesito ayuda? –
preguntó el chico fingiendo que no estaba nervioso, y examinando
la ropa con atención. - ¿De quien crees que sea todo
esto?
-De cuando el duque era más pequeño, imagino…
no lo sé… - movió una oreja ahora intrigado
y tiró de un cajón con el pie –Ahí está
la ropa interior…¿ves? No lo sabías, te ahorro
el tiempo que pierdes buscándola…- sonrió igualmente
a pesar de lo borde que era. De todos modos a él le hacía
gracia y se preguntaba cuando iba a querer estrangularlo.
- Y tú ¿cómo sabías? ¿Ya has
dormido aquí antes? – le preguntó, tomando un
calzoncillo con las puntas de los dedos y examinándolo minuciosamente.
No le apetecía ponerse ropa interior usada por otro.... y
menos por ese duque, se veía pervertido. Miró al albino
notando cómo sonreía y enrojeciendo dejando caer la
ropa de nuevo. - ¿No te ibas a duchar?
-Sí… pero es más gracioso quedarme aquí
a molestarte…- se rió levemente pensando que el pobre
enrojecía muy fácilmente –Y no, nunca dormí
aquí antes pero estuve cotilleando cuando entré en
el cuarto- confesó sin ningún reparo por fin apartando
las manos de las puertas del armario –Bueno… voy a ducharme,
tendrás que esperar por mí… o ir a ducharte
a tu cuarto con la posibilidad de hacerlo acompañado por
un gato invisible…- se rió moviendo la cola ligeramente.
- Cállate! – protestó como si aquello le enviara
al gato inmediatamente. – No creo que quiera verme y además,
a los gatos no les agrada el agua.
-Bueno… pues tú sabrás… pero ten en cuenta
que puede estarte mirando sin necesidad de meterse en el agua…-
se apoyó en la puerta del baño mirándolo con
una sonrisa –Cualquiera querría verte- le guiñó
un ojo sin poder evitar reírse cerrando la puerta a su espalda
previniendo los gritos o demás.
- Y ¿cómo sabes que no está allí, eh?!
– le gritó igual, con cara de refunfuño, observando
el armario de nuevo y tomando una camiseta bastante destrozada,
pero claro, era el tipo de cosas que le agradaban. Al menos esperaba
no tener que vestirse formal para la dichosa fiesta.
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