.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 6- Please Pet Me!

Riot se coló entre las sábanas cruzando los brazos tras la cabeza y girándose para comprobar que todos los cigarros habían muerto en el río pese a que los hubiera dejado secar. Tiró el pantalón al suelo de nuevo y suspiró con fuerza sonriendo al pensar en la que se organizaría si el rey descubría quienes habían hecho aquello en su jardín. Golpeó la pared con un puño a su espalda probando a ver si espantaba al moreno.

- Ah! – Bran lanzó un grito, ya bastante sobresaltado de por sí, y Hangetsu se cubrió la boca con una mano, conteniéndose de reírse, mientras el chico pateaba la pared con fuerza poniendo cara de fastidio.

El conejo se rió entre dientes –Tampoco tires abajo con la pared!- se giró de medio lado en la cama moviendo la cola aún sonriendo y pegando otro puñetazo en la pared antes de apagar la luz para disponerse a dormir- Joder un poco la paciencia del moreno antes de hacerlo siempre era un incentivo, se preguntaba si iría a su cuarto aunque fuera a matarlo si se la pasaba golpeando toda la noche… mejor no probar.

- Deja de hacer eso! – le gritó el moreno, pateando la pared de nuevo y quitándose la cazadora para ponerse la camiseta, planteándose el ir a reñirlo a su cuarto. Aunque lo cierto es que se sentía nervioso allí solo, pero ya suponía que si iba, se prestaría para malos entendidos.

Hangetsu, que estaba empezando a pensar que sería muy aburrido para él si las cosas continuaban así, se acercó a la pared, golpeándola nuevamente, vaticinando cual sería la reacción del chico.

Y efectivamente, Bran salió como alma que lleva el diablo, una vez más gritando. – Que ya pares! – antes de golpear la puerta del albino.

Riot se enderezó un poco en la cama apoyándose en un brazo y sonriendo pese a todo tan fresco como siempre –No he hecho nada…- canturreó –No sé por qué se oyen golpes en las paredes… ¿no has sido tú?- se rió entre dientes.

- Claro que no! Y sabes muy bien lo que haces – lo miró frustrado, aún así entrando sin siquiera darse cuenta del chico que entraba sigilosamente tras él, moviendo la cola en el aire. Claro, hubiese tenido que prestar mucha atención para escuchar los leves sonidos que el felino hacía.

-Vale… pues quédate aquí y comprueba que no lo hago yo…- el albino lo observó sin moverse, viendo cómo entraba en su cuarto y pensando si saldría “escopetado” de hacer algún movimiento en falso –Puedes venir a mi cama… aun no me como a nadie…

- No es eso lo que me preocupa – lo miró con desconfianza, sentándose en una esquina de la cama, sin apartar la mirada.

-¿No? ¿Y qué te preocupa?...- lo miró de vuelta sin dejar de sonreír mientras jugaba con una de sus orejas blancas distraídamente –Verás… soy un buen chico, no me gustan las cosas por las malas, así que puedes estarte tranquilo… acuéstate, si no pasa nada, no será la primera vez que duermes con otra persona ¿no? Y no es como que seas una chica indefensa…- se giró de frente de nuevo pensando en pegarle un golpe a la pared sin que se notase para demostrar su inocencia.

- No, claro que no –protestó enfurruñado enseguida de nuevo. – Supongo que no me preocupa nada entonces.... Encontré mi camiseta, en mi habitación- le mostró luego, cambiando el tono de voz.

-Hum… no sé, alguien la llevaría de vuelta… ¿una silla tal vez?- se incorporó contra el cabecero de la cama observándolo divertido y subiéndose un poco la sábana en el abdomen y riéndose pensando si habría sido Hangetsu.

- No lo creo, baka. Y sigo sin saber donde está el gato ese.... – se quejó, mirando a su alrededor sospechoso.

Hangetsu se aproximó a la cama, sentándose al lado de Riot como si nada, sonriendo.

-Seguro que fue… el gato ese…- el albino se dedicó a jugar con una de sus orejas observando al moreno preguntándose qué demonios pensaba hacer -¿Por qué no te acuestas de una vez? Quedarte ahí sentado haciéndote el duro no te sienta… y te va a servir de poco…

El chico gato ladeó la cabeza, rozando suavemente su oreja contra la del albino, sólo por ver si se percataba.

- No me hago el duro, sufro de insomnio.- suspiró ruidosamente, recostándose contra una de las almohadas. – Y tampoco confío mucho den dormir en esta casa.

-Como quieras…- sonrió deslizando la mano por su propia oreja hasta la de Hangetsu acariciándola como si jugase con los dedos en el aire, observando al moreno y sonriendo -¿Te preocupa Hangetsu? No te hará nada… y que te esté observando o no… no puedes evitarlo…

- No lo sé, eso de que esté desapareciendo y con esa sonrisa.... de todos modos es invasión de la privacidad! ¿No te molesta? – lo miró, preguntándose a qué jugaba. – Además, ¿cómo sé que no hará nada? Hasta los muebles tratan de matarte en este mundo.

- … ¿Por qué querría matarte? Sólo es un gatito inofensivo… si sonríe será que está contento, yo creo que tiene una sonrisa bonita… seguro que tú también la tienes… cuando la usas… que no debe ser muy a menudo, claro…- se rió un poco mirando abajo y cruzando los brazos sobre el pecho –No, no me molesta que me observen… haré lo mismo con o sin gente delante.

- Bah... eres un descuidado – desvió el rostro al parecer molesto aunque lo cierto es que intentaba ocultar el enrojecimiento que le había causado su comentario. - -¿Qué crees que le haya pedido al duque como premio? – preguntó, cambiando el tema, mientras el gato se acostaba completamente contra Riot, inevitablemente deseando acariciarse, aunque se estuviese descubriendo.

El albino se sopló un poco el flequillo sonriendo a pesar de que empezaba a ponerse un poco nervioso de nuevo. Claro que sólo era un gatito inofensivo ¿no? Aquellas habían sido sus propias palabras –No lo sé… yo creo que ya le da todo lo que quiere sin necesidad de apuestas ¿no crees?

- Entonces, ¿cuál era la necesidad de tal juego? – se encogió de hombros sin comprenderlo. – Tú no eres mascota de nadie ¿cierto?

Hangetsu se cubrió la boca por no reírse, moviendo la cola de manera un tanto rápida.

-No, yo trabajo para el rey…- el albino se rió mirándolo a los ojos en parte porque le había hecho gracia y en parte porque hacía tiempo que se aguantaba la risa por culpa de Hangetsu –No sé… creo que era un juego… para divertirnos ¿no? No tiene por qué haber una explicación y de todos modos, él no propuso el premio al vencedor.

- No, pero se deben honrar las reglas del juego.... Olvídalo, este mundo es una locura. –sacudió la cabeza, preguntándose a qué venía esa cara que tenia y girándose para darle la espalda, ocasión que aprovechó Hangetsu para besarle la mejilla al albino, lamiéndosela, reído.

El albino alzó una ceja sonriendo de medio lado y volvió el rostro hacia donde estaba el felino –Tienes razón… no sé, tal vez le haya dado algo a cambio…- alzó una mano buscando el rostro de Hangetsu y mirando de soslayo a Bran asegurándose de que le daba la espalda, y efectivamente el chico continuaba en la misma posición pensativo.

- ¿No te molestaría? Ser una mascota.... – murmuró, imaginándolo seguro de que a él sí que le molestaría, pero seguía confundido por los conceptos de animales en este mundo. Los perros del Rey al menos habían tenido apariencia de perros a pesar de sus dos cabezas.

Hangetsu dejó escapar un ligero sonido, conteniéndose a último momento porque a él sí le hacía gracia. Estaba muy contento como estaba y no veía la lógica de que a alguien pudiese no gustarle. Movió su cola una vez más rozando al albino con ella inadvertidamente.

- ¿Dijiste algo? – Bran se giró un poco, observando al albino de soslayo.

Sujetó la cola del gato casi al vuelo -… ¿hum?… Sí…que tiene que ser tan molesto pasarte el día haciendo lo que te dé la gana … comes gratis… te consienten…- la soltó de nuevo para no descubrirlo y se giró hacia Bran recostándose también seguro de que se volvería sólo de tenerlo tan cerca.

Y efectivamente, el chico se giró, enrojeciendo de nuevo como si lo hubiera insultado.-Pues si tanto te gusta deberías ponerte a la venta.

Hangetsu se abrazó a Riot desde donde estaba, pensando que ya era tiempo de que se fuera y los dejase descansar aunque dudaba que lo hicieran, pero por el momento le divertía el que compartiese su secreto.

-Eh- casi exclamó -...sí…- carraspeó de nuevo un poco nervioso de más, moviendo la cola a su espalda sin poder controlarlo y riéndose entre dientes pensando en hacer una maldad. Pasó la mano atrás rozando una de las piernas del felino, aprovechándose de todo un poco. Se acercó a Bran susurrándole al oído –“¿Me comprarías tú, Bran?”

- ¿Eh? – el moreno parpadeó, rojo a más no poder, sentándose enseguida. – Por supuesto que no! ¿Para qué voy a querer una mascota así? Y no me respondas! – lo señaló acusándolo, mientras el felino subía una de sus piernas sobre las de Riot disfrutando de sus caricias.

-Está bien… no lo haré…- se mordió un poco el labio aguantándose la risa –pero conste que tú solito lo has pensado…vamos… acuéstate de nuevo… estás como un tomate, parece que te hayas comido una guindilla... y no grites sh… despertarás a los demás…

- Pues déjame en paz – protestó como confundido con su lógica y recostándose de nuevo.

Hangetsu sonrió, acariciando ahora el brazo del albino y tomando su mano con la suya, delicadamente, para acariciarse su propia pierna con ella, inusitadamente retirándola de su piel para colocarla sobre la pierna del moreno, dándole otro beso a Riot en la mejilla, antes de echar a correr hacia fuera del cuarto.

Bran se sentó de nuevo, confundido por el golpe dela puerta, aunque prestando más atención a la mano que lo había tocado con tanta confianza. - ¿Qué demonios estás haciendo?! – retiró la mano, tomando una almohada y lanzándola contra el albino.

-¿Qué? …- el albino se miró la mano recostándose de frente en el colchón y tapándose la cara con el almohadón que le había tirado el moreno riéndose y pegándose de collejas mentales por haber caído en la trampa de Hangetsu, pero era demasiado tentador como para no dejarse llevar -¿No ves que ha sido Hangetsu? ¿Si no, quien ha salido ahora por la puerta, eh?- levantó un poco la almohada mirándolo de soslayo aún sonriendo.

- Pues no te ves muy victimizado.- lo miró, remeciéndole la almohada encima nuevamente. – Lo sabías ¿verdad? Sabías que estaba aquí, y no me dijiste, me dejaste seguir hablando....

-Coño!... si no sé cuando entró ni siquiera…sólo sé que el puso mi mano sobre tu pierna… al menos podría haberlo hecho sobre tu culo…- se rió tirándole la almohada de vuelta al moreno –Perdona…- susurró sin poder dejar de reírse –es que no me traumatiza nada tocarte.

- Ya lo noto, demasiado... – le lanzó la almohada de nuevo, con todas sus fuerzas.- Y no sabes disculparte! Mejor regreso a mi habitación.

-Vaale…- lo miró aún sonriendo, sentándose contra el cabecero y pasándose un dedo por el puente de la nariz tratando de ponerse serio –Yo no hice nada, así que no tengo por qué disculparme, no digas que habrías preferido que me asquease hacerlo… Venga… acuéstate… sabes que no te quieres estar allí solo…

- No me asusta estar solo.- le aseguró, aunque mentía y traicionándose al volver a acostarse a pesar de su ceño fruncido. Además, allí por lo menos sabía que Hangetsu ya no estaba.

-No he dicho que te asuste… sólo que no quieres estar solo- sonrió levemente bajando una mano para apoyarla en su cabello revolviéndoselo un poco antes de acostarse a su lado -¿Cómo es tu casa? ¿Estás solo también?

- No, es una casa normal.....aunque supongo que no sabes qué significa eso – sonrió para sí, esta vez sin protestar por la caricia. – Mis padres están divorciados y no es que aprueben precisamente mi comportamiento ni nada, pero.... es igual, supongo.

-Mi casa es normal…- sonrió girándose de frente de nuevo y apartándose el cabello hacia atrás con una mano dejando los dedos enredados en él -¿Qué pasa con tu comportamiento? ¿Vives con tu madre?

- Sí....- se giró para mirarlo más tranquilo ahora.- ¿No lo dijiste tú? Soy un macarra.... ¿no? A la mayoría de los padres eso les parece muy mal. Y tu casa es una locura – se rió malditamente observándolo.

-Es divertida, a mí me gusta… ¿a ti no?- sonrió porque sabía que no le gustaba y lo miró de soslayo sin moverse de su posición –Eres un macarra… pero eso no es malo…¿no? Yo no recuerdo haber tenido padres…

- No, supongo que no... pero a los padres no les gusta. – se levantó un poco sobre uno de sus brazos.- ¿No lo recuerdas? Y ¿quién te crió entonces? No creciste salvaje ¿o sí?

-Yo qué sé…- se rió mirándolo a los ojos y volviendo la vista de nuevo a los cristalitos que colgaban de la lámpara –Hum…me crié yo solo, en mi casa…

- Pero tu casa ya existía entonces.... – el moreno se rascó la cabeza, alborotando un poco las mechas rubias y preguntándose de dónde sacaría la comida y todo lo demás, pero seguro que era por gusto preguntar. Por lo menos tenía suerte de que no se lo hubiera comido algún árbol. - ¿Siempre te viste así? O ¿parecías más conejo antes? Debiste sentirte muy solo....

-No lo sé… creo que tal vez sí me veía más conejo… ¿tú qué crees?- lo miró a los ojos girándose de cara a él –Tal vez era un inocente conejo blanco y el rey me convirtió en persona… - sonrió de medio lado -¿Por qué no? Yo no lo recuerdo… normalmente estoy demasiado ocupado para sentirme solo… aunque por las noches sí y en otros momentos…

-Bobo, me estás molestando ¿verdad? – suspiró acostándose boca arriba, preguntándose si de veras el Rey tendría esos poderes. - ¿No puedes vivir con él? En el palacio.... si trabajas para él. Así no tendrías que vivir solo.

-No… prefiero vivir en mi casa, no conoces al rey, cuando lo conozcas lo comprenderás… es realmente irascible, caprichoso…uf… - se tiró de las puntas de las orejas tapándose los ojos –No quiero ni pensar en cómo se pondrá mañana al ver su jardín…

Bran se echó a reír por el gesto del conejo, sin poder evitarlo. – Pues no debieron proponer eso entonces. ¿De veras le tienes cariño? No comprendo a nadie aquí.

-Pero fue divertido…- sonrió tapándose un poco más con las sábanas –Le tengo cariño, en realidad es una buena persona, no es tan duro como quiere hacernos ver… estoy seguro…- sonrió de medio lado pensando que lo mismo iba para Bran –No hace falta ser perfecto para que la gente guste de ti… al menos no la gente ¿imperfecta?

- Supongo que tienes razón, pero aún así me parece lo suficiente duro andar cortándole la cabeza a la gente. – contestó, observando el techo y notando por primera vez que se trataba de una cúpula en vez de ser recto como había creído al principio.

-Hum… tal vez… ¿crees que es duro eso?- se rió abiertamente y cerró los ojos entreabriendo uno –Mañana me acompañarás a ver al sombrerero ¿vale?

- Está bien. ¿Vas a ayudarme a regresar a mi mundo, verdad? – lo miró cayendo en cuenta de que lo estaba manteniendo despierto egoístamente.

-Hum… no lo sé… supongo que sí, si no es muy difícil- sonrió de medio lado apretándole una mejilla con un dedo y separando el brazo –Puedes abrazarte si tienes miedo!

- No gracias, ya duérmete! – lo empujó un poco, ocultando el rostro y dejando escapar un suspiro silencioso.

-Va… venga… ¿Qué más te da? Si sólo es un abrazo de nada…- el albino sonrió pasándole el brazo por la espalda aproximándolo y aún sonriendo. Bajó la cara mirándolo preguntándose si iba a matarlo -¿No te gusta? Así no echas de menos tus peluches…- susurró tratando de no sonreír porque si no, le daría la risa.

- No tengo peluches! – negó a pesar de que sí tenía algunos y graciosamente, entre ellos, un conejo. – Y todo es sólo un beso, sólo un abrazo.... baka – se quejó aunque sin apartarse, bastante nervioso.

-Ajá… es que un abrazo sólo es un abrazo, el hecho de que esté en calzoncillos no altera la situación…- se rió suavemente aún observándolo y notando que parecía avergonzado. Le besó el pelo apoyándose contra él –Va… duerme un poco.

- Ya te dije que no duermo, y yo estoy vestido. – le recordó, resoplando y cerrando los ojos de todos modos para ver si así dejaba de molestarlo.

-Bueno… pues entonces sólo disfruta de tu peluche provisional, mira que cuando vuelvas a casa ya no me vas a ver más…- susurró igualmente sin molestarse ni en abrir los ojos, aún sonriendo y pensando que comenzaba a darle pena pensar en eso. Tal vez sería mejor no ayudarlo a irse… siempre podía mentir ¿no? Tal vez no…

- Ya será... – sonrió aunque rojo el chico. – Al menos mis peluches no están locos.

-Pero tampoco son tan monos… y acabas de admitir que sí tienes peluches… ¿ves? Tú
tampoco eres tan duro…- susurró sonriendo.

- Ya calla! –le pegó en el brazo, enrojeciendo nuevamente por haber cometido semejante error, murmurando luego. – Ya duerme.

-Ya me duermo…- Riot bajó un poco el rostro apoyando la nariz contra su cabello y abrazándolo un poco más contra él. Lo cierto es que se sentía bien dormir con alguien, aunque fuera alguien tan necio y aunque la proximidad no le dejase conciliar el sueño, más bien lo ponía nervioso, pero mejor y ni se movía más.

Bran resistió la tentación de decirle “buenas noches”, por miedo a que se activase de nuevo. Ya le parecía el conejo del comercial de baterías, pero pervertido. Se quedó quieto intentando no reírse y permaneciendo con los ojos cerrados contra él, aún rojo.


 
 

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