| Capítulo 4- All in the Name
of Fun
El albino lo escuchó a lo lejos y se quedó parado
moviendo un poco la cola preguntándose si realmente se enfadaría,
o si sólo quería confundirlo. Como sea, lo segundo
al menos lo había conseguido. Echó a correr de nuevo
en cuanto vió aparecer al chico y sonrió mucho más
entretenido en aquello. Abrió la puerta hasta la última
sala, llena de muebles cubiertos por sábanas y se escondió
bajo una de las mesas sonriendo en la oscuridad.
Bran abrió con cuidado la puerta por la que lo había
visto entrar y se detuvo un momento inspeccionando el lugar. Había
demasiados sitios en donde esconderse de esa manera, y no suficiente
luz. Sin embargo, no buscó un interruptor por no alertar
al conejo, dedicándose a alzar sábana por sábana,
haciendo el menor ruido posible.
Riot desvió la mirada escuchando el ruido que provocaba
el chico pero también algo diferente como madera crujiendo.
La mesa se movió de golpe como si estuviera viva y dos de
las cuatro patas se alzaron para bajar contra él de golpe
como si se tratase de un caballo encabritado. Rodó por el
suelo apartándose y sujetándose a un tobillo de Bran
mientras se levantaba pegado a él observando cómo
el resto de muebles se movían como despertando.
- ¿Qué demonios te sucede? ¿Por qué
me agarras ahora? – protestó Bran empujándolo
un poco y deteniéndosela observar cómo se movían
los muebles. Y ahora ¿qué hiciste? – dio un
paso atrás, preocupado por la forma en la que parecían
estarlos rodeando.
-Yo no hice nada… sólo me escondía…-
se colocó detrás de su espalda y la puerta se cerró
de golpe, la manecilla girando en redondo sin parar –Uy mierda…
algo si debí hacer…- sonrió un poco pese a todo.
- Pues espero que no haya sido muy grave. No quiero morir agolpes
por parte de muebles, sin camiseta y en un mundo extraño
– protestó, notando cómo una silla lo tocaba
tentativamente con una de sus patas. Sacudió la pierna con
violencia para deshacerse de la misma, consiguiendo sólo
que la silla lo golpeara de vuelta. – Mierda!
-Mierda ¿Qué? Si le pegas, no pretendas que no te
la devuelva..- se fue reculando hasta la pared sujetando al moreno
por los hombros y sonrió rodeándolo por la cintura
y sonriendo apoyando la cara contra su cuello –pero …
- se rió notando que los muebles se cerraban en torno a ellos.
- Pero....no creo que tengan buenas intenciones. – murmuró
el moreno, sin despegarse.
-No… no creo… - uno de los muebles se cayó de
golpe rozándole el hombro y arañándole la piel
–Mierda!- echó al moreno a un lado y lo apartó
de nuevo pensando que ahí había otro mueble. Antes
de que le diera tiempo a pensar mejor, este también cayó
contra ellos y el albino saltó sobre el otro que había
tumbado llevando a Bran con él –Coño…vale!
Vale! Lo sé! Es mi culpa!!
- Como si eso importase ahora! – le gritó el chico
intentando esquivar un armario que abría sus puertas una
y otra vez con la clara intención de golpearlo con ellas.
– Deja eso! – le gritó como si le fuese a hacer
caso.
El albino se quedó mirando sin saber muy bien qué
hacer y se agarró a la puerta tratando de abrirla por la
fuerza. Apretó los músculos todo lo que pudo tirando
de ella sin conseguir nada y se volvió un poco atrás
a tiempo para darse cuenta de que la mesa se echaba contra él.
Saltó encima de ella rodando hacia atrás y saliendo
disparado al suelo. Otro de los muebles cayó sobre él
y el albino saltó al marco de la ventana sin más escapatoria.
Miró hacia fuera por la torre y bajó las orejas.
- ¿Qué estás haciendo? Te vas a caer! –
le gritó casi histérico el chico, aún rodeado
por los demás muebles. Se escuchó un sonido como de
algo muy pesado arrastrándose y Bran alzó la mirada
para observar con horror como un enorme baúl de caoba se
deslizaba a toda velocidad hacia la ventana. Saltó como pudo,
más bien sujetándose a una delas sillas para colocarla
entre el baúl y su objetivo, intentando detenerlo un poco
al menos.
-Joder! ¿Qué quieres que haga? No quería morir
aplastado… Claro, que tampoco estampado contra el suelo…-
murmuró sin saber qué hacer saltando sobre la silla
y después al lado del moreno tirando de él sin saber
hacia dónde y aporreando la puerta –Hangetsu ayúdanos!!-
se apartó de nuevo de golpe al ver que el baúl se
dirigía hacia la puerta –Malditos muebles vivos!
Bran cerró los ojos, aferrándose al albino, seguro
de que iba a morir, tan sólo murmurando. Mierda.....
Y en ese momento, Hangetsu abrió la puerta dejándolos
caer hacia el pasillo y mirándolos como si estuviesen comportándose
dela manera más extraña del mundo.
Riot cerró la puerta de golpe con un pie, sujetando a Bran
contra él y lo soltó de nuevo al ver la cara de confusión
del felino. Se sentó en el pasillo suspirando y apartándose
el flequillo observando entonces al duque que los observaba alzando
una ceja con los brazos cruzados -¿Qué coño
hacéis?
- Estaban jugando con los muebles – explicó el felino
, moviendo la cola y aún sin comprender por qué semejante
urgencia en los chicos.
- ¿Jugando? ¿Jugando?!! Casi nos matan! – Bran
lo miró desesperado, apoyándose contra la pared exhausto.
- Oh......... debieron pensar que eran intrusos. – sonrió
el felino comprendiendo mejor, y moviendo la cola. – Les dije
que no corrieran por allí.
. Sólo dijiste que el duque se iba a enfadar! – el
moreno lo miró, harto ya y Hangetsu miró al pelirrojo
como examinándolo, acercándose luego para abrazarlo
por atrás, desapareciendo ligeramente y sonriendo.
- Pues.... ¿qué dices? ¿Se ve contento?
El pelirrojo sujetó las casi invisibles manos del felino
con las suyas –Cuando ofrezco a alguien que se quede a dormir
en mi casa no imagino que se dedique a investigar mi casa…
es de una educación terrible… y mucho menos si va a
hacerlo semidesnudo.
-Pero si eso ha sido lo único bueno de esto…- el albino
se rió tirándose en el suelo aún demasiado
agotado por los acontecimientos como para levantarse.
-Chts… para ver ese cuerpo mejor no ver ninguno… -
el pelirrojo suspiró echando la vista a un lado y de nuevo
a Bran porque lo cierto es que no tenía desperdicio, pero
no era algo que aceptase fácilmente.
-Pues bien que lo miras…- Riot lo miró sonriendo de
medio lado.
-Cállate imbecil… también te miro a ti ¿no?...
chst… bajad a cenar de una puta vez, ya está la cena…
- Dejen de hablar como si yo no estuviera aquí! –
protestó el moreno enrojeciendo y cruzando los brazos sobre
su pecho, sin querer mirar a ninguno de los dos.- Esculpa de Riot,
me quitó mi camiseta y por eso lo perseguía. No tenía
interés en revisar tu casa...Y además, ¿quién
tiene muebles vivos, eh?
- ¿Él? – pregunto bromistamente el gato moviendo
la cola, y abrazándose más al pelirrojo, acariciándose
contra él.
-¿Quién no los tiene?- el albino miró a Bran
seriamente dudoso.
-Yo… y muchos otros… así que cuidado con mi
cama… es muy juguetona…- bromeó girando el rostro
y besando al felino entrecerrando los ojos observando sus finas
pupilas.
- Agh – protestó en bajo el chico desviando su mirada
del pelirrojo y su gato que ahora lo lamía como si fuese
de lo más normal ir por ahí haciendo esas cosas en
público. – Y no vi ninguno de esos muebles en tu casa.
– le protestó al albino, tratando de distraerse.
-Bueno es sólo que los de mi casa no son agresivos…
están muy felices de vivir conmigo, porque los limpio y los
uso… y esos estaban encerrados y deben estar tristes…-
explicó por el contrario muy atento al “espectáculo”
-¿Te da asco? Pero si eres gay…
- Que no asumas cosas! –le gritó de nuevo, tentando
a pegarle, y bajando la mirada de nuevo rojo al ver que el espectáculo
no se acababa aún. – Y además, no se hacen esas
cosas en frente de los demás.
- ¿Por qué no? A Riot no le importa.... – murmuró
el gato, moviendo la cola de nuevo y de paso moviéndose para
quedar frente al duque, besándolo de nuevo, más directamente.
- Porque no! Agh.... me voy! – decidió, aunque sólo
se dirigía al cuarto a ver si había alguna bata o
algo con lo que pudiese cubrirse.
-Pero espera… que quiero ir contigo…- el albino se
levantó reído observando cómo el duque levantaba
a Hangetsu en brazos besándolo más profundamente.
Le sobó las nalgas al felino sonriendo ampliamente antes
de seguir a Bran rodeándole los hombros con un brazo.
Hangetsu movió la cola como un péndulo aunque con
suavidad, demasiado concentrado en lo que hacía como para
distraerse por los gritos y las protestas de Bran que aceleró
el paso tratando de escapar del abrazo del albino, frunciendo el
ceño cada vez más.
-Pero tenemos que ir a cenar ya…- protestó el albino
sujetándolo entonces por la cintura sonriendo de oreja a
oreja muy divertido por sus cabreos sin que tuvieran el efecto esperado
en él para nada -¿Qué pasa? ¿No te gusta
que me quede contigo? Si prefieres estar solo me piro…- dijo
con voz desinteresada de pronto cruzando los brazos tras el cuello.
- No tiene nada que ver contigo! – lo miró, llevándose
una mano a la frente como si pudiese detener el dolor de cabeza
masivo. – Estoy cansado, y confundido.... y estoy harto de
que me ataquen cosas que no deberían estarse moviendo siquiera.
-Vale… me portaré bien…- el albino paró
las orejas con el grito y se rascó el cuello dejando de sujetarlo
-¿Quieres que te deje mi camisa?
- No, está bien. Aún tengo mi cazadora.... –
le sonrió débilmente, más por vergüenza
que porque no quisiera sonreírle. – No tiene sentido
que me des tu camisa y te quedes semidesnudo tú.
-Pero a mí no me importa estar sin camisa, me quito la camisa
continuamente… si tengo calor… si quiero quitármela…
si se me mancha…- enunció pensando en otros motivos
para sacársela que mejor se ahorraba. Se guardó las
manos en los bolsillos caminando a su lado y observándolo
de soslayo -¿Estas triste?
- Sólo cansado – negó el chico suspirando.
– Y mareado.
-¿Por mi culpa?- se tapó el rabo con las manos cruzando
los brazos a la espalda.
El moreno le lanzó una mirada, pensando en que parte dela
culpa sí era suya, pero lo cierto es que no podía
reñirlo si se ponía así. Desvió la mirada
avergonzado demostrarse blando. – No, no es tu culpa. Es sólo
que no comprendo este mundo. Y nadie me comprende a mí.
-Lo estoy intentado…- susurró suspirando y soplándose
el flequillo que caía blanco sobre sus ojos -¿Por
quá no te vistes y bajamos a comer? Mañana por la
tarde tengo que llevar otra invitación y puedes venir conmigo-
le ofreció inclinándose un poco para verle la cara
anunciando aquello como si fuera motivo de alegría.
Bran sonrió, riendo un poco incrédulo. – No
vamos a cruzar el bosque de los árboles asesinos verdad?
Porque si es así, primero me haces un mapa.
-No…- sonrió sólo porque lo había hecho
sonreír por fin –Iremos más adelante…
a… tomar el té…- anunció imaginando que
sin duda era aquello lo que iban a presenciar.
- Vale, el té, suena civilizado – sacudió la
cabeza pensando en que en su mundo no hubiera dejado que lo vieran
en una fiesta de té, pero ni muerto. Igual y el que te llevasen
a tomar el té aquí no era precisamente lo mismo que
en su mundo. Empujó la puerta entrando y dirigiéndose
al baño en donde había dejado su cazadora.
-Allí está… Boushiya… y la liebre de
marzo… y… no sé si alguien más…
diría que no, o al menos no lo creo… pero sólo
llevo invitación para el sombrerero, que es el anfitrión,
no te agradará- adelantó moviendo la cola a su espalda
mientras lo seguía como si fuera su obligación el
hacerlo.
- ¿No? ¿es aún más agradable que el
duque este? – lo miró con cara de maldito, saliendo
del baño, con la cazadora ya puesta y sintiéndose
terriblemente extraño de no llevar camiseta.
-Pues no lo sé… pero a mí no me agradan ninguno
de los dos, sólo Hangetsu y tú…- se sentó
en el borde de la cama y miró la puerta agradeciendo que
estuviese cerrada –El duque odia al rey porque no soporta
que mande en él… y el sombrerero… bueno, él…
está loco…- se tiró hacia atrás en el
colchón mirando la lámpara.
- ¿Loco? A lo mejor yo lo encuentro cuerdo. – se sentó
a su lado, desconfiando de nuevo y mirándolo de soslayo.-
¿Por qué te agrado?
-Yo qué sé… ¿por qué no habrías
de agradarme? ¿Por qué te agrado yo a ti? Porque sé
que te agrado…- sonrió de medio lado apartándose
el flequillo con una mano y mirándolo de soslayo –Ahora
sin camiseta, aún pareces más macarra…
- Te dije que dejaras de asumir cosas- bromeó, pegándole
un ligero puñetazo en el brazo. – Y no deberías
saber qué es eso, es mi suerte....- suspiró, un poco
más pensativo. – Debe gustártela gente desquiciada.
-¿Tú crees? Pero Hangetsu no me parece desquiciado…
tú un poco sí… - se rió burlándose
también y volviéndose de espaldas a él moviendo
la cola a los lados como si que le pegaran un puñetazo fuera
de lo más divertido –También me gusta el rey
aunque creo que yo a él no… porque siempre quiere cortarme
la cabeza…
- Pues ese rey de ustedes.... – Bran sacudió la cabeza
intentando imaginarse a semejante persona y rindiéndose.-
No estoy loco, sólo te lo parezco, y ese gato.......... no
lo sé, me marea.
-Pero es bueno… y está bueno…- se rió
volviéndose de cara a él de nuevo observándolo
–El rey… es un… consentido, eso es… y si
no haces lo que te ordena… te corta la cabeza… - se
rió como si fuera algo gracioso –También está
bueno…
- ¿Esa es la manera en la que juzgas a todo el mundo? –
le preguntó, frunciendo el ceño nuevamente. - ¿Por
qué lo soportan? A ese rey.... ¿por qué no
lo derrocan? No puedo imaginar que nadie lo admire, siendo así.
-¿Derrocarlo? No, es el rey… ¿Cómo íbamos
a hacer eso? El rey es el rey y punto… además yo no
querría hacerle daño al rey y me quedaría sin
empleo también… y no lo juzgo así … pero
es algo a su favor… claro… pero tú también
estás bueno, no te preocupes…
- No me preocupa eso! – lo empujó, mirándolo
molesto y sonrojado. – Creo que es estúpido aguantarse
a un rey tirano y permitir que le corte la cabeza a todo el mundo
de esa manera. Y dime, no le quieres hacer daño sólo
porque está bueno o porque es el rey?
-No, porque le tengo cariño… - lo miró sonriendo
por el empujón y lo empujó también subiéndose
sobre él y besándole los labios antes de levantarse
de un salto y salir corriendo escaleras abajo hacia el comedor.
- Idiota! – el chico salió corriendo tras él,
cabreado y rojo, olvidándose ya de las consecuencias que
siempre le traía perseguirlo.
El duque los vio llegar a la carrera, el albino corriendo alrededor
de la mesa con el moreno detrás, sujetándose a una
de las sillas sonriendo -¿Qué? Sólo fue un
besito de nada…
-¿Queréis sentaros? Estoy esperando para poder cenar
de una jodida vez…- se apoyó en una mano suspirando.
- Pues dile a él que no me ande besando sin permiso! –
lo señaló acusatoriamente desde el otro lado de la
mesa el moreno, espantándose de nuevo al sentir la cola del
gato tras de sí a pesar de no haberlo visto, claro.
-Pues si lleva todo este tiempo besándote sin tu permiso
es que debes ser muy inútil… ¿no crees?- el
pelirrojo miró a su gato de soslayo con gesto de estar aburrido.
-No todo el rato no estuvimos, sólo ahora mismo…
- Da igual, no tenía que besarme ni una sola vez! Y no soy
ningún inútil! – se quejó sacudiendo
la cabeza y alborotando los mechones rubios de su cabello.
Hangetsu se puso de pie, levantándose del diván en
el que se había recostado y reapareciendo completamente,
para ir a sentarse al lado de su dueño, apoyando la cabeza
en la mesa como deseando dormir más que comer.
-Pero si era un beso de nada…- el albino se sentó
al lado de Hangetsu entonces y suspiró empezando a comer
las verduras que había en su plato.
-¿Por qué no comes?...- el duque miró al felino
pasándole la mano por el cabello y echándose atrás
en la silla al parecer ignorando la conversación de pronto,
llevándolo hacia sus piernas.
- No tengo hambre.... ya sabes que me aburro con facilidad –
le contestó el felino, ronroneando y moviendo la cola, feliz
de que le prestaran atención.
Bran les lanzó una mirada de soslayo preguntándose
si eso de que fuera su mascota no sería algún jueguito
pervertido sexual y empezó a comer casi con furia, de vez
en cuando lanzando miradas al albino.
-¿Qué?- el albino lo miró con una verdura
entre los labios comiéndosela poco a poco y observándolo
fijamente bajando un poco las orejas y girándose de espaldas
con el plato en la mano alzando una ceja.
-Yo también me aburro…- el pelirrojo le apoyó
un dedo en la nariz bajándole un poco la cara –Tal
vez deberíamos hacer algo más tarde… para no
aburrirnos.
- Sí... eso me gustaría,- Hangetsu se le escapó,
jugando lamiéndole el dedo y riendo después, emocionado
por el prospecto.
- Na.... nada! – Bran bajo el rostro, rojo porque lo hubiera
sorprendido mirándolo y escondiéndose tras su comida
nuevamente.
-¿Qué haréis para no aburriros?- el albino
los miró sin fiarse ni un pelo y de paso preguntándose
si él también podría apuntarse a lo que fuera
que pensaban hacer. De todos modos, no solía dormir por las
noches si no en cualquier otro momento que le resultase aburrido
-Aún no lo sé… tal vez podamos jugar a algo
¿no?- se lamió el dedo por donde Hangetsu lo había
acariciado con la lengua siguiéndolo con la mirada -¿A
que podríamos jugar?
Bran alzo la mirada, observándolos en silencio, sin una
pizca de confianza.
- ¿Quieres jugar, Riot? – Hangetsu lo miró
casi trepándose sobre la mesa con la cola en el aire y desapareciendo
un poco de nuevo como si aquello equilibrase el hecho de que estaba
sobre la mesa.- Juguemos algo... a lo que podamos jugar todos.
-Siempre quiero… pero no sé a que podemos jugar…
¿tú quieres jugar Bran?- alzó una mano acariciando
a Hangetsu y sonriendo sin poder evitarlo al ver su sonrisa casi
perpetua.
- No! No sé... añadió luego temiendo estar
siendo demasiado grosero. Después de todo, él estaba
asumiendo cosas también. – Es decir... depende del
juego.
- Prometo que no te haremos daño... – bromeó
el gato, aprovechándose de la cara de preocupación
del moreno y elevando la cola en el aire aún más,
desapareciendo completamente.
- Ya sé que no! – el chico enrojeció de nuevo
bajando la mirada, y aún más preocupado.
El albino extendió la mano tratando de saber si seguía
ahí sin tener mucha suerte y se echó atrás
en la silla cruzando los brazos tras la cabeza –Jugar a esconderse
no sería muy justo… Hangetsu es invisible… el
duque está en su casa… y Bran ni siquiera sabe donde
está…- sonrió de medio lado porque ahí
era a donde quería llegar.
-Tal vez Bran puede sugerirnos algo que hagan en su mundo para
entretenerse…- el duque alzó los pies apoyándolos
sobre la mesa, cruzando las piernas y haciendo rebotar los platos
–Podríamos hacer algo… arriesgado…- propuso
sacando un cigarro del bolsillo y ofreciéndole otro al albino.
-¿Cómo qué?- el albino lo miró interesado
parando las orejas, sujetando el cigarro y prendiéndolo pasándole
de vuelta el mechero.
-Entrar en los terrenos reales… y robar una rosa roja del
jardín del rey… el que no la obtenga, perderá…
y ganará el que más rosas rojas consiga…- sonrió
de medio lado jugando con uno de los aritos que llevaba en el cartílago
de la oreja y pensando en cómo le encantaría al rey
encontrarse el árbol desflorado a la mañana siguiente
-¿Qué os parece mi juego?
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