.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

Capítulo 3- Worlds Apart

-Qué bien y dime… ¿también trabajas para el rey? ¿O es que acostumbras seguir a los que sí lo hacen?- bajó la vista a la carta leyendo y frunciendo el ceño a medida que iba rematándola. El conejo blanco dio un paso atrás con Bran como quien no quiere la cosa -¿Para qué me das esta mierda?! No tengo por qué ir a esa mierda… además… ¿Quién ha dicho que no tenga nada que hacer ese día? Que lo jodan…a la mierda!- estrujó la carta guardándosela en un bolsillo.

-Yo creía que nunca tenía nada que hacer…- el albino sonrió levemente por la alegría que le traía su carta.

-¿Te hace gracia? ¿Eh?- el duque lo miró a los ojos y luego al otro chico -¿A ti también te hace gracia?

- No sé, yo sólo estoy siguiendo a los que trabajan para el Rey como siempre. – le respondió de manera nada amigable. – Tú no eres el duque, ¿o sí? No pareces un duque.... Y es simple, si no quieres ir, no vayas. Es sólo una invitación, ¿no?

-Claro que soy el duque… no jodas… ¿no parezco el duque? ¿Cómo debería ser un duque eh? Cuéntamelo tú… que no eres el duque…si fuera tan fácil no iría, chaval ¿en qué coño de mundo vives? Si no voy, me cortará la cabeza, así de simple, por eso me jode, es más ¿sabes qué? Los dos estáis invitados.

- No recibimos invitación. – suspiró el chico pensando que de veras todos estaban locos allí. – Y un duque debería... no sé, primero que todo, ser mayor que tú. Segundo vestirse lleno de joyas o algo así. O por lo menos, llevar mierda de diseñadores encima. Y no soy de este mundo, eso está claro, diga lo que diga Riot.

-¿Mierda encima?- el albino lo miró riéndose interiormente y haciéndose el loco después, demasiado traumado por tener que ir a la fiesta.

-No eres de este mundo…- repitió como diciéndole que estaba chalado y pegándole una colleja al albino sin mirarlo siquiera casi como un reflejo instantáneo –No llevo joyas porque no me da la gana y menos aún mierda de diseñadores... llevo lo que me sale de los cojones… y menos aún comprenderé por qué debería de ser un jodido viejo para ser duque… la cosa es que acabo de invitaros… así que ya sabéis… mañana no, pasado… tenéis que asistir a la fiesta- se sacó la carta del bolsillo y se la aplastó a Bran contra el pecho.

- Bien ¿por qué no? – se encogió de hombros, haciendo un gesto de “qué me importa”. Total, no esperaba quedarse allí tantos días. – No sé por qué tanto lío por una fiesta. ¿Qué no les gustan las fiestas a los nobles?

-No me gustan sus fiestas- se guardó las manos en los bolsillos mirándolo a los ojos y frunciendo un poco el ceño comenzando a extrañarse de más con su comportamiento.

-Parece que no conoce al Rey… creo que está chiflado… - le explicó al duque más que nada, para librarse de que fuera a darle otra colleja.

-¿Cómo que no?- se aproximó a él mirándolo de arriba abajo, se veía de lo más normal al menos. Le abrió un poco la cazadora y la soltó de nuevo -¿Dónde vives?

- Oye! – Bran reaccionó con violencia, cerrándose la cazadora aún más que antes. – Arriba....no sé, lo seguí por su madriguera- señaló al albino, explicándose mejor después. – Vivo cerca de ese parque por el que entró aquí. Y no estoy chiflado – aclaró, ahora observando al conejo a manera de advertencia.

-Nooo… claro que no…- el pelirrojo asintió mirándolo a los ojos –Sht…- resopló mirando a un lado y apartándose el flequillo un poco del rostro –Qué manera tan exagerada de reaccionar… ¿creías que iba a violarte? ¿O temías que te viera las tetillas?...- sonrió tirándole de la cazadora de nuevo.

El albino suspiró sentándose en el suelo nada dispuesto a meterse en aquello y mirando a su alrededor preguntándose dónde estaría metido Hangetsu cuando se aburría.

Como si lo hubiese llamado con sus pensamientos, el chico fue apareciendo poco apoco y recostándose sobre sus rodillas cómodamente, sonriendo y moviendo la cola, mientras el moreno protestaba de nuevo escandalosamente.

- Ninguna de las dos cosas! Pero no hay por qué estar revisando ¿no? Ni que tuviera la respuesta en la camiseta. – meneó la cabeza frustrado, lanzando un ligero grito al percatarse de la presencia del chico gato.

-Sólo estaba mirando tu aspecto... flipado…- Koushaku alzó una ceja y sonrió de medio lado –Tampoco hay porque estar gritando… ¿es por mi gato? ¿Te da miedo un gatito?... Eres un triste…

-A mí no…- el albino sonrió acariciándole el cabello y jugando con una de sus orejas –“Nos ha invitado a la fiesta…”- susurró contrariado.

-“Yo iré también. Siempre voy a donde él va....” –le guiñó un ojo, indicando que esos paseos no siempre eran con el consentimiento de su amo.

- Pero eso no es un gato normal! Además se aparece así de repente.... – lo señaló como acusándolo, aún más contrariado.- No es.....normal.

-Es un gato de chesire… es un normal gato de chesire…- el albino miró a Bran sonriendo aún por lo que el susodicho acababa de susurrarle -¿No te gusta?

-No tiene que gustarle, no es su gato- el pelirrojo se guardó las manos en los bolsillos mirando al moreno aún con actitud de desafío –Tenéis que ir a la fiesta… si yo tengo que soportarlo… vosotros también, por traerme esa carta…

-Si no la hubiera traído a tiempo, me hubieras castigado por no hacerlo!

-Sí- Koushaku sonrió asintiendo –Te jodes, os jodeis todos conmigo, esto es una mierda ¿no? Pues vayamos todos juntos.

-Pues a ver si sigo aquí para ese entonces.- se cruzó de brazos Bran, ocasionando con un movimiento de su cabeza que varios de los mechones rubios resbalasen un poco más sobre el resto negro de sus cabellos y mirando nuevamente al gato, preguntándose sino le molestaba que estuviesen hablando de el, allí enfrente suyo, pero el felino solamente sonrió, acariciándose más contra el albino, enroscando su cola, sus orejas desapareciendo por un momento.

-¿Y a dónde iras? ¿Arriba?- el pelirrojo le habló en tono de burla señalando al cielo oscurecido de la tarde por la ventana -¿Volando? Sí… debe ser que vives en las nubes…- se rió sonriendo de medio lado finalmente.

-Pero es verdad que entró por mi madriguera… pero eso no está arriba, está al lado… - se quedó viendo cómo desaparecían las orejas del gato como si fuera algo hipnótico –A mí me agrada aunque esté chiflado.

- Pero yo me caí, ¿recuerdas? Cuando me lanzaste mi propia zapatilla. –lo miró confundido por su comentario y a la vez desesperado de que no confirmase su historia.

- Pero no es tan alto, yo he estado en su madriguera.....- casi ronroneó el gato, ahora alzando sus ojos azules como si acabase de darse cuenta de que el chico estaba allí.

-Pero entraste por un lado… luego caíste… por lo tanto estás al otro lado, no abajo porque si estuvieras abajo… sería que vienes del cielo… ¿sí o no?- los ojos rojos del albino se alzaron también para observarlo.

- ¿Sí...? – contestó inseguro el chico, aún más confundido de que aquello tuviera lógica.- Pero caí hacia abajo primero...por el tronco del árbol....

-No… corriste a un lado y te colaste por el agujero, cuando ya estabas al otro lado… entonces te caíste ¿es así o no? Tengo yo razón…- sujetó la cola del gato rozándose la cara con la punta –Pero para mí, el otro lado también era este lado ¿o no lo era? Yo no lo sé, pensaba que el otro lado era este lado también, igual que tú al principio.

- Sí... supongo. Pero entonces, sí admites que vengo de otro lado, ¿no? –se sentó en el suelo frente a él, quisiera que no, esperanzado porque pareciese estar comprendiéndolo. O tal vez finalmente se había vuelto loco y ahora le parecía que las palabras del albino tenían lógica, aunque no fuese así.

Hangetsu lo miró curioso, su cola desapareciendo a pesar de continuar moviéndola contra la cara del albino, y sus orejas apareciendo como si hiciera un intercambio de balance.
-Pues no lo sé… si tú lo dices… podría ser que antes de entrar, estuvieses en otro lado y yo no me hubiera dado cuenta ¿no?- lo miró a los ojos entrecerrando uno y sonriendo ante el movimiento de la invisible cola en su mejilla.

El duque se sentó en el suelo también doblando una pierna y apoyándose en ella -¿Y qué tiene de distinto tu mundo de este?- preguntó encendiendo un cigarro y haciéndose el que no le interesaba en lo más mínimo, llamando a Hangetsu con una mano aunque ya sabía que no le hacía caso a nadie, pero el felino se encontraba placenteramente cariñoso ese día, de modo que se levantó a medias, colocándose a gatas, y desapareciendo a medida que se separaba de Riot, su cola aún acariciando su rostro, segundos después reapareciendo junto al duque, como si hubiese permanecido allí todo el tiempo.

- Sí! Eso es- Bran celebró que por fin le dieran algo de crédito en vez de decirle que estaba chiflado todo el tiempo. – Pues... todo es distinto. Para empezar, no tenemos ningún rey. Bueno, sí pero no tiene mucha importancia la verdad... Y los animales, sólo son animales. No tienen forma de gente – continuó, observando de nuevo al chico gato que sonreía tranquilamente como si no se refiriesen a él.

Riot lo miró a los ojos muy serio tratando de aguantarse la risa aunque comenzaba a dibujarse una sonrisa en sus labios –El rey no tiene importancia… y los animales son animales, claro, yo no soy un animal, soy el conejo blanco… no un conejo blanco…

-¿Y para qué sirve un rey que no sirve para nada?- el pelirrojo enredó los dedos en el cabello del felino bajando el rostro para observarlo.

- Para nada, para verse importante, supongo. No me interesa la política la verdad... – miró al albino, pensativo.- Si estuvieses en mi mundo, también te parecería extraño todo.

Hangetsu se rió suavemente, a saber por qué, recostándose un poco contra su amo y bajando las orejas para que lo acariciase más, el pelirrojo lo sujetó un poco bajo las axilas pegándolo a él y rozando la mejilla contra la del chico gato mirando a los otros –… yo les regalaría a este rey de buen grado… y aquí viniera uno que no valiese para nada.

-que no se la pasase ordenando cosas…- el albino se recostó en el suelo apoyándose en un codo –Tú eres extraño…y estás en mi mundo.

- No soy extraño! Sólo te parezco extraño porque........no soy de aquí.-contrarrestó, meditando en que tampoco era muy aceptado en su mundo, precisamente.

- Entonces, no somos extraños tampoco, sólo te lo parecemos a ti. – intervino el gato, muy contento con las caricias. Por su parte, no le molestaba ir donde el Rey. Tenía buena comida y como la mayor parte del tiempo no podía precisaren donde estaba....

-Eso…- el albino lo miró a los ojos, tirándose en el suelo pese a que estaba demasiado duro para su gusto –Se está poniendo oscuro, me voy a mi casa- se levantó de un salto ajustándose la corbata e imaginando que sus planes con Hangetsu quedaban postergados hasta que le volviera a dar la ventolera.

- Espera! Y yo... ¿qué hago? – preguntó el moreno poniéndose de pie también, enrojeciendo por la vergüenza de tener que pedir ayuda nuevamente, pero si era por confiar, confiaba más en Riot que en esos dos. Después de todo, le había salvado la vida.

-¿Qué haces? Puedes quedarte en mi casa.

-Podéis pasar la noche en mi casa… hay muchos cuartos libres…- el duque se levantó con el chico de cabello azul sobre él, en realidad interesado por saber más de ese mundo donde los reyes no mandaban en nada.

-Preferiría no atravesar el bosque ahora… ¿y tú? Si quieres, tú puedes ir a mi casa- el albino lo miró sonriendo y tendiéndole la llave como si fuera de su máxima confianza.

- No! - El chico la rechazó, espantado ante el prospecto de tener que atravesar el bosque del horror de nuevo. – Gracias... –añadió enrojeciendo, porque suponía que había reaccionado de más.

-Le diré a la cocinera que prepare cena para dos más…- murmuró el duque pensando en lo terrible que era entrar en esa cocina. Se fue por el pasillo y abrió la puerta cerrándola de golpe de nuevo al ver una pota lanzada contra él –La puta cena! Para dos más!- gritó al otro lado frunciendo el ceño.

Riot se quedó mirando a Bran y le tendió la mano –Voy a buscar un cuarto, deberías buscar uno.

El chico se quedó mirando su mano como si fuera lo más extraño del mundo, asintiendo luego y tomándola.- Bien, muéstrame donde están las habitaciones.

El chico gato se rió una vez más, desapareciendo un poco y volviéndose translúcido mientras se ponía de pie para ir tras de su dueño.

-¿Realmente crees que sea de otro mundo?- el duque miró atrás de soslayo sintiendo las pisadas de Hangetsu tras él. Realmente su gato era la única persona a la que soportaba sin que lo sacase de sus casillas al poco rato.

-No tengo idea de donde están… tampoco sé cuales están ocupadas y cuales no…- el albino subió por las escaleras de caracol llevando al chico de la mano y el duque los observó desde atrás, encaminándose hacía allí también para saber dónde pensaban dormir.

- No lo sé, pero lo cierto es que está confundido y es muy extraño...- casi susurró Hangetsu tras de él, abrazándose a su amo desde atrás, sus brazos reapareciendo poco a poco sobre su pecho.- ¿Quieres que los vigile? – preguntó moviendo la cola, encantado ante el prospecto de tener algo que hacer, aunque seguramente se aburriría pronto.

- Entonces tal vez no deberíamos subir así.... Habría que preguntar ¿no? – Bran observó al albino mucho más calmado ahora que lo tomaban medianamente en serio.

-Sí… hazlo…- susurró el pelirrojo –y después cuéntame…- le acarició un brazo y sonrió –En realidad eso te gusta… cotilla…

-No lo sé… ¿habría que hacerlo? El nos dijo que durmiéramos aquí ¿no?... abrió una de las puertas pero desde luego, no era un dormitorio y lo cerró de nuevo, continuando sin parar abriendo puertas y más puertas. Se paró mirando al fondo del pasillo observando que las puertas eran casi eternas –Me he hartado…- suspiró –mejor preguntemos…

- Claro, es lo más lógico.- se encogió de hombros el chico, preguntándose para qué tanto escándalo con que no entrara en una casa ajena si luego se comportaba así.

- Vamos.... sé que estás tan curioso como yo – Hangetsu le susurró al pelirrojo, sonriendo y frotando su nariz contra su mejilla, antes de volver a desaparecer.

-Mentira, yo sólo quiero saber si es posible que exista ese mundo en el que no hay rey…- sonrió de medio lado porque no tenía modo de disimular su curiosidad con él.

-Ya me he hartado de no encontrar un dormitorio…- el albino miró al duque que venía atrás y paró un poco las orejas observándolo -¿Para qué hay tantos cuartos?

-Para muchas cosas- espetó el pelirrojo sin más, caminando por el pasillo y abriendo dos habitaciones contiguas –Un dormitorio para cada uno…- siguió caminando por el pasillo hasta su cuarto unas habitaciones más lejos –por si queréis poneros cómodos antes de la cena y lavaros…- sugirió sonriendo de medio lado.

- Sí...gracias – lo miró el moreno, sin saber si realmente debía agradecerle. Estaba siendo amable, pero igual lo ponía nervioso.

El albino observó al pelirrojo irse y miró a Bran a los ojos –Me quedo contigo- anunció entrando en el cuarto donde el moreno se había quedado parado.

- ¿Para qué? – le dirigió una mirada de sospecha, no muy amistosa, aún así, entrando en la habitación.

-No lo sé ¿para qué?- lo miró sentándose en el borde de la cama cruzando una pierna sobre la otra –No quieres estar solo y yo te agrado ¿para qué no? ¿No tendrás miedo de un conejo?...- sonrió de medio lado moviendo un poco la cola.

- Claro que no! – se defendió inmediatamente, aunque claro, no era un conejo común y corriente. Igual cabía la posibilidad de que así fueran los conejos en cuanto a personalidad, jamás había hablado con uno. - ¿Cómo sabes que no quiero estar solo? Tal vez necesite descansar.... murmuró, no queriendo ceder tan fácilmente y dejándose caer sobre la cama.

-No lo sé, sólo lo he asumido ¿no vas a limpiarte?- preguntó observándolo y sintiendo un poco de lástima porque se hubiera perdido -¿Quieres volver a tu casa?
-Por supuesto que quiero volver a mi casa, no comprendo nada... – respondió en tono ligeramente agresivo aunque no era su intención. En realidad, no quería demostrar lo confundido que estaba. Se puso de pie, dirigiéndose a una puerta, preguntándose si sería un baño o si siquiera tendrían baños en ese lugar.

-¿Vas al baño?- se giró por la cama siguiendo sus movimientos sonriendo levemente –Te subí la camiseta mientras dormías- sonrió de medio lado mirando de nuevo el agujero en sus jeans.

- ¿Qué pasa con ustedes?! ¿Qué todos en este mundo tienen que andar mirando lo que no les concierne?! – frunció el ceño, girándose rápidamente y suspirando contrariado. – Y sí, voy al baño. ¿En donde más me voy a limpiar, eh?

-En el baño solo… no sé dónde se limpien en tu mundo…- sonrió aún mirándolo -¿Seguro que no necesitas mi ayuda ahí dentro?!

- No!!!!!!!!! Y nos limpiamos en el baño también – casi le gruñó, metiéndose dentro y cerrando la puerta de un golpe.

- Vale… vale…- se rió levantándose y apoyándose en la puerta para que lo escuchara desde dentro decidiendo molestarlo un poco más en vista de que era tan divertido hacerlo enfadar -¿Te has dado cuenta de que Hangetsu podría estar ahí sin que tú lo notases?

- ¿Qué? – el moreno se quedó quieto, ahora nervioso, como si pudiese percibir su presencia en el aire mismo, y el invisible felino, tuvo que contenerse para no reír al ver su rostro. Por lo menos, Riot sí lo había pensado.

-Pues que como es invisible, podría estar observándote y no lo notarías… ¿no lo habías pensado? Yo sí… he pensado varias veces en las cosas que podría hacer si fuera invisible…- sonrió de medio lado –No digas que tú no…

- Claro que no! No como tú, seguro...- respondió el chico, frunciendo el ceño y decidiendo en ese mismo momento, sólo lavarse la cara, el torso y las heridas que no exigieran desnudar partes censurables de su anatomía.

Hangetsu paró las orejas, por poco haciéndolas aparecer, llevado por la curiosidad, y se sujetó la cola, conteniéndose.

-No, seguro que tú lo has pensado para robar y entrar en casas ajenas, con esa cara que tienes y ese aspecto de macarra…- el albino sonrió de medio lado mordiéndose una uña distraídamente.

- Y tú para qué? ¿Eh? –le preguntó desde el otro lado de la puerta, agachándose luego para echar agua en su rostro, frunciendo más el ceño por el ardor que le provocó en una cortada. – Seguro que es algo pervertido o alguna cosa extraña.

-A mí no me hace falta… veo a través de las paredes…- mintió riéndose entre dientes.

- ¿Qué?!!!!!!!!!!!!!! – el moreno abrió la puerta de un golpe, como si no le fuese a mostrar más aún de aquella manera, momento que Hangetsu aprovechó para escapar del baño, colocándose tras de Riot.

Riot sonrió de oreja a oreja y le sacó la camiseta de la mano alzando el brazo para que no pudiera recuperarla y echando a correr hacia la puerta del cuarto –Mentí! Pero ahora sí veo… y no está nada mal…

- Idiota! ¿Qué demonios te sucede?! – le gritó el chico con aspecto de furia, persiguiéndolo para quitarle su camiseta.

-Eh! No toques!- abrió la puerta del cuarto sin dejar de alzarla sonriente -¿La quieres? Pues cógela… - la lanzó a lo lejos por el pasillo apartándose por si iba a pegarle un puñetazo al salir o algo así.

- Imbécil! Ya verás.....- el moreno salió corriendo, empujándolo y misteriosamente viéndose empujado él mismo a un lado, por un extraño viento que pasó a su lado. Hangetsu reapareció sonriente al otro lado del pasillo, moviendo la cola triunfante por haber atrapado la camiseta.

-Pásamela!- El albino se rió y echó a correr sonriendo cogiéndole la camiseta a Hangetsu y echando a correr por el pasillo aunque no sabía ni a dónde demonios se estaba dirigiendo y abrió una puerta corriendo escaleras arriba.

- Oye no! – Bran lo continuó persiguiendo, deteniéndose tan sólo un momento junto al sonriente gato, que movía la cola satisfecho y pensando en reñirlo, pero Riot se le escapaba, así que se decidió por seguir en su carrera.

Hangetsu sonrió, gritando tras de ellos. – El duque se enfadará!


 
 

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