.Unscrupulous- Novela yaoi / homoerótica para mayores de edad.
 

Capítulo 44
Estranged feelings

Martes 1 Julio.
Madrugada.


Ranmaru se paseó por la sala una vez más, pensativo. No se le había pasado por alto todo el movimiento, se preguntaba si su padre lo estaba dejando por fuera una vez más. Aquello no le gustaba nada.

–Waka… –Jubei lo miró, pensando que lo ponía más nervioso todavía –, llámelo ya, por Dios.

El albino se giró, mirándolo.

–Pero sus hombres no me han querido decir nada. ¿Crees que él lo hará? Me enviará a la cama como si fuera un niño pequeño, eso hará.

–Yo lo llamaré –tomó el teléfono y marcó su nombre en la agenda, esperando no estar siendo inapropiado, despertarlo, o cualquier otra cosa por el estilo.

La voz de Shigeru sonó cansada al otro lado de la línea. Se giró en la cama, preguntando tan autoritariamente como podía.

–¿Hay alguna noticia?

–No, pero el waka está preocupado… y me ha hecho llamar –mintió –. ¿Sucede algo, oyabun? Puedo salir ahora mismo.

–Jubei, eres tú. No, no sucede nada, sólo un trato que no salió como esperábamos, pero todo está bajo control. Estoy en las afueras de todos modos, regresaré mañana –le contestó un tanto tomado por sorpresa –. Puedes decirle a Ranmaru que vaya a la cama sin más preocupaciones, no dejes que cometa alguna locura –le recomendó seguro de que su hijo no estaba preocupado realmente –. Tú también deberías descansar.

–Si todo está bien… –dijo algo dubitativo, se le escuchaba cansado –. No lo molesto más. He escuchado algo en la televisión –le dijo mientras se alejaba de Ranmaru –. Si es algo relacionado, yo podría servirle de ayuda –insistió, pese a todo preocupado.

–Sólo dime qué escuchaste en la televisión –le ordenó Shigeru alzándose un poco. No quería un escándalo por culpa de Sadamitsu.

–Algo sobre una huída en coche y un tiroteo en el que parecía estar relacionada la yakuza –murmuró en bajo. Pero claro, la prensa sólo tocaba esos asuntos por encima. Nadie quería profundizar en esos temas y tenerlos encima al día siguiente.

–Oh, no es importante entonces. No encontrarán nada más, he enviado a mis hombres a encargarse –le contestó mucho más relajado. ¿Qué iban a hacer? ¿Arrestar a los muertos? Ya sabían que nadie hablaría por más sospechas que tuviesen.

–Entonces no está afuera por un negocio que ha salido mal. No quiero ser irreverente, pero si me necesita… –insistió preocupado realmente. Aquello tenía que ver con los Masamune, ¿por qué estaba él allí? ¿Lo había metido ese tal Sadamitsu en un jaleo?

–Jubei, ya te dije que no es necesario. No soy el oyabun sólo por suerte, sé manejar mis asuntos –le contestó con un tono de voz algo más autoritario.

–Lo sé, lo siento –se quedó callado por supuesto sintiéndose reñido. Además de que le hubiera gustado que confiase en él antes que en otros de sus hombres.

–Jubei... –exhaló por un momento, pasándose una mano por el cabello sin saber qué decirle. No quería sonar como un blando, pero lo cierto era que había apreciado esa llamada –. Agradezco tu lealtad. Descansa.

–Sí, gracias oyabun –le colgó, guardándose el teléfono en el bolsillo y mirando a Ranmaru –. Me mandó a la cama también a mí –aclaró, mirándolo a los ojos y aproximándose –. Vamos.

–¿A la cama? No, gracias –el chico frunció el ceño, aunque sonriendo un poco. Lo tocó en la cintura con un dedo –¿Te molestaste con él?

–No, él se molestó conmigo –le aclaró, enrojeciendo un poco y sintiéndose inadecuado por haberlo llamado. A pesar de todo tenía el ceño fruncido –. Es igual, es de madrugada, vamos a la cama ya.

–Bueno, si tanto apuro tienes, pero no tengo sueño–protestó suspirando y pegándose a él –. No te pongas así, es un amargado, ya te lo había dicho.

–Es igual, estoy preocupado, pero no debí molestarlo. Me dijo que estaba en las afueras, así que, supongo que estaba en un hotel –se fue para su cuarto con él, ya que el oyabun no estaba.

–Hum... me pregunto si está con Sadamitsu. Fue él quien lo llamó –sonrió, moviéndose un poco y casi saltándole encima en cuanto estuvieron dentro de la habitación. Se le notaba más relajado a pesar de todo.

–Waka… –se quejó por el salto, sentándose en la cama con él encima –. Yo no creo que eso sea posible. Tal vez están en el mismo lugar por cuestiones de negocios, pero dudo que estén en la misma cama. Y creo que además lo desperté.

–Nunca se sabe, Jubei. ¿Te diste cuenta de la furia que llevaba encima cuando estábamos practicando? –se rio de nuevo, tocándole la cara con dos dedos.

–Sí, me di cuenta. ¿Cree que estaba excitado? –se rio un poco, tumbándose en la cama y llevándoselo con él –Pero no comprendo cómo puede considerar atractivo a Sadamitsu-san.

–Sadamitsu es atractivo –se rio el albino, notando la cara de celos que ponía –. No es mi tipo..., pero creo que iría bien con mi padre. Contrastan.

–No contrastan nada. Usted y yo contrastamos, waka… y… no puedo imaginarme a ese hombre con su padre encima, a no ser que lo estuviese matando –sonrió, tocándole un mechón de cabello blanco con cada mano.

–¿No te lo puedes imaginar al revés? –le preguntó, quedándose quieto para que lo acariciase de esa manera tan extraña.

–Definitivamente no –sentenció, moviéndole el pelo y haciéndole cosquillas en una oreja –. Eso es horrible.

–No lo es... Es normal –Ranmaru lo besó de pronto, recostándolo un poco hacia atrás –. Tú crees que mi padre es intocable.

–Lo es, y yo lo admiro. En realidad me sentí orgulloso al saber que era mi padre… de llevar su sangre –lo miró a los ojos tocándole la espalda con ambas manos.

–¿En serio? Pero es un pésimo padre... –le recordó, apoyando la frente contra la suya.

–Es un gran líder, y como tampoco esperaba un padre de él, eso me da igual –sacó la lengua y le tocó los labios, guardándola de nuevo –. Yo me parezco a él, usted no. No se parece nada.

–Porque yo me parezco a mi madre –le mostró la lengua él, y luego lo lamió en la quijada –. No digas cosas extrañas, me sentiré raro luego...

–¿Qué cosas? Y ya sé que se parece a ella –carraspeó un poco, pensando que se parecía en muchos sentidos.

–Pero... –el chico frunció el ceño de pronto, desviando la mirada –Dime la verdad, Jubei. ¿Te gustaba mi madre?

–¿Físicamente? –le preguntó, aunque le daba miedo un arrebato.

–De las dos maneras –casi sentenció, mirándolo serio de pronto.

–Personalmente me parecía cruel y manipuladora, y no me agradaba. Creo que era una mala persona que sólo se quería a sí misma –lo miró a los ojos, esperando no hacerle daño.

Ranmaru le dio una bofetada, poniéndose de pie.

–Mi madre me quería. No digas esas cosas, Jubei –se quejó, mirando por la ventana y continuando –. Entonces, ¿te gustaba físicamente?

–Era una mujer atractiva –se sentó, rozándose la mejilla con el hombro y pensando que le había dado fuerte. Seguía opinando que si lo quisiese no se habría acostado con él.

–Sí lo era, pero yo te gusto más, ¿no es así? –le preguntó, aún sin mirarlo. Lo cierto es que aquellas palabras lo habían afectado de un modo extraño y prefería no demostrarlo.

–Mucho más –se levantó, rodeándole el pecho con los brazos –. Te amo, y eres increíble. Tienes una piel increíble, un cabello precioso. Todo me encanta. De ella sólo me gustaba lo mucho que tenía en común con el waka.

–Jubei... –el chico se recostó hacia atrás contra el pecho del moreno –Está bien, no estoy enfadado contigo.

–No esté enfadado con nadie, waka –le pidió, besándole el cuello y cerrando los ojos. Lo olisqueó, besándole el hombro después –. Salgamos a dar un paseo.

–¿Estás seguro? –sonrió un poco, negando con la cabeza –No estoy enfadado, a veces me siento extraño. No hablemos de eso.

–Estoy seguro –le besó la mejilla, suspirando –. Es culpa mía. Vamos, le haré olvidarse de ese tema.

–¿Qué harás para que me olvide? Tiene que ser algo bueno –lo amenazó, sonriendo de manera maldita.

–Ya veremos… –miró la hora. Eran las tantas de la madrugada –. Seguro que se me ocurre algo, waka –en realidad sonrió, llevándoselo con él de la mano hacia afuera.


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