.Unscrupulous- Novela yaoi / homoerótica para mayores de edad.
 

Capítulo 36
Out the window

Domingo 29 Junio.
Mañana.

–Bebe tu zumo –se rio Akagi, ante una nueva broma de Ryoga. Las cosas iban mucho mejor desde que esa chica se involucrase. Okimoto no lo tenía tan vigilado, era casi como si estuviera empezando a olvidarse de él y por una vez, lo agradecía. Subió la pierna, tocando a Ryoga con el pie por debajo de la mesa.

–Yo sé que tú quieres mi zumo –le sujetó el pie con la mano, acariciándoselo por debajo y pegándoselo más a él.

Narumi entró en la cocina, ya que se había estado duchando. Les sonrió, acomodándose un poco el cabello.

–Me muero de hambre…

–Eh… dile lo de ayer a Akagi –le pidió Ryoga.

–Sí… lo de ayer… –sonrió, cogiendo su comida y sentándose a la mesa también –. Me tocó las tetas –se rio –, y el culo. Cuando digo que me tocó el culo me refiero a que le pedí que me pusiera crema, y creo que me la puso hasta en el ojal.

Ryoga se rio, pegándole con el pie bajo la mesa.

–Qué asco.

–Marica… –se rio ella.

–Y feliz... –completó Akagi, riéndose entusiasmado –Entonces, ¿te va bien con él? Ya le dije a Ryoga que casi no me miraba a mí.

–A él le va bien conmigo –se rio –. Pero yo prefiero a su hijo. Es un poco rudo.

Ryoga se rio, pensando que le había estado preguntando cosas de Sadamitsu sin parar. Cerró las piernas para sujetar el pie de Akagi, jugando.

–Quiere quedar con ella mañana, ¿verdad?

–Sí, por la noche en un hotel. Ya te digo… –se rio, llevándose la taza a los labios.

–Tendremos la noche libre entonces –sonrió Akagi, intercambiando una mirada con Ryoga y acariciándole el pie con el suyo –. Tal parece que los hijos de Okimoto-san son todo un peligro...

–No es culpa nuestra el llevar sus genes mejorados –Ryoga se rio y bajó el brazo sobre la mesa, acariciándole la mano a Akagi y subiendo por su muñeca.

–Yo me tiraría a toda la familia.

–Prefiero no –Ryoga se rio, pensando que era un caso.

–Os haría un bono descuento por grupo.

–Deja, no seas tan amable.

La empujó, riéndose un poco y pasándose una mano por el cabello.

Sadamitsu entró en la cocina con el cabello sin peinar y sin gafas. No pensaba hacer nada ese día, al menos por el momento. Ni siquiera se había puesto traje.

–Qué bien os lo pasáis… –murmuró sonriendo levemente.

–¿Sabes dónde está el viejo? –le preguntó Ryoga.

–En una reunión.

–Sadamitsu-san, ¿nos acompaña a desayunar? –lo invitó Akagi sonriendo. Se sentía más relajado desde que había accedido a ayudarlos, y tenía que reconocer que se veía más guapo así. Claro, no como Ryoga.

–Sí. No pienso hacer nada hoy –murmuró, sentándose en la silla entre Akagi y Narumi. Se pasó la mano por el cabello, echándose hacia atrás, pensando que estaba algo cansado.

–¿Incluso tú te tomas días libres? –le preguntó su hermano.

–A veces… –murmuró.

–Narumi ha quedado con el viejo mañana por la noche en un hotel.

–¿Ah sí? –la miró, pensando que era rápida. Sonrió ligeramente. Eso era bueno, no quería impacientar demasiado a Akiyama-san. Sí, tal vez debía verlo esta noche y comenzar a mover piezas.

–Sí, es la primera vez que me siento contento de que no me preste atención –confesó el pelirrojo, metiéndose una empanadita en la boca.

–Supongo. Así que… vosotros aprovecharéis eso –adivinó Sadamitsu.

–Claro –Ryoga lo miró interesado por la expresión de su rostro.

–¿Y si es una trampa?

–Su polla dura no era una ilusión óptica –le aclaró ella.

–Dije que podía ser una trampa, no que sea impotente… –el chico sonrió, apoyándole la mano en un muslo y acariciándola –. No seas tan vulgar.

–¿Cree que sea una trampa, Sadamitsu-san? –le preguntó Akagi, ahora nervioso. Okimoto era capaz de hacer algo así si sospechaba de ellos. Tal vez sería mejor quedarse tranquilos.

–Pero no sucederá nada si nos quedamos en casa… –Ryoga miró a Akagi, tocándole la pierna con un pie –. No me vayas a decir que no. Ya me hice la ilusión.

Sadamitsu se rio un poco, pensativo.

–No lo sé, sólo digo que podría ser…

–Pero yo puedo avisarlos si se va… –Narumi se giró hacia Sadamitsu, mirándolo. Él seguía con la mano en sus piernas y la miró un momento, sonriendo levemente y pensando: eso si te da la oportunidad. Pero no dijo nada ya que no quería arruinar la ocasión.

–Sí, eres una buena chica… –le pasó la mano por la quijada, besándola y bajándola por encima de sus pechos, apretándole uno. Se apartó cuando notó que se le iba a sentar encima –. Ahí… no lo vayas a estropear.

–No… –se quejó.

–Sadamitsu-san es malo –se rio Akagi al ver la cara de desilusión de la chica. Volvió a mirar a Ryoga a los ojos –. Yo tampoco quiero, pero quedémonos aquí. Será lo mejor.

–A mí me da igual donde nos quedemos –murmuró Ryoga, levantándose y apartándole la silla a Akagi para que fuese con él –. El viejo está en una reunión, ¿no? Pues tú y yo vamos a estar solos un rato…

Akagi se puso de pie colocando las manos contra su pecho y sonriendo.

–Eso haremos, nos quedaremos solos y juntos... Y estaremos bien por esta noche.

–Eso… –lo abrazó, cerrando la puerta con un pie para besarlo –. Vámonos a tu cuarto, luego me salgo por la ventana –le dio una nalgadita antes de soltarlo, tocándose la nariz y esperando a que subiera antes que él.

–Te estaré esperando –se despidió Akagi casi riéndose por su atrevimiento y luego moviendo la mano hacia Sadamitsu y Narumi –. Con su permiso.

Sadamitsu le hizo un gesto con la mano, mirando a su hermano antes de que saliese.

–¿Qué? ¿Nosotros no subimos a tu cuarto y luego sales por la ventana? –le preguntó Narumi.


–No, me parece que no… –sonrió, levantándose antes de salir también, a ver si podía fijar una cita con Akiyama-san.


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