SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 99- True Love
-Podrías haberme avisado que no ibas a estar en clase de matemáticas…
hubiera ido contigo… me preocupé ¿Sabes?...- frunció un poco el
ceño porque aún no se le pasaba que hubiera faltado a última sin
avisar. –Si lo que querías era buscar a Aiken para ir allí… podíamos
haberlo buscado en el recreo…
- En realidad sólo fui al baño, pero me encontré con Aiken allí
y decidimos ir, fue algo espontáneo. – sonrió, tocándole el cuello.
– No te enfades... anda... sabes que esas cosas hay que hacerlas
cuando surge el coraje.
-Si tú lo dices…- se encogió de hombros y le dio una última calada
al cigarro antes de tirarlo al suelo, pensando en que era mejor
dejar el tema, últimamente lo sentía un poco raro… tal vez le estaba
haciendo bien… pero estaba raro… -Oye… ¿sabes que cuando llamé para
alquilar la casa la dueña me dijo que estaban allí sus muebles y
eso? Pues también me dijo que tenía un piano… que no fuéramos a
romperlo…- se rió y cogió otro cigarro. –Nunca vi uno en directo…
- ¿No? Yo tomé clases de piano cuando pequeño, pero... no creo
recordar mucho. Si acaso podré tocar los pollitos... – se rió, contento
de que no le insistiera, no tenía deseos de pelear. – ¿Te gustaría
oírme tocar los pollitos? – bromeó, sujetándose a su cuello, como
si fuera la cosa más romántica del mundo.
-¿Por qué no?- se rió y lo sujetó por la cintura, levantándolo
un poco en el aire. –Puedes tocarme los pollitos, la pollita o lo
que más quieras…- lo besó con suavidad, jugueteando. –Toquemos los
pollitos juntos… enséñame… seré el primer obrero pianista…
Hikage se rió de nuevo, besándolo de vuelta. – Pero sólo puedes
tocar los pollitos conmigo, o me celaré...
-Vale- sonrió levemente, alzando una ceja, no era como que pensase
hacer el tonto con nadie más. -Me pregunto si tu hermano sabrá tocar
el piano…- se rió al imaginárselo con cara de concentración. –No
me gusta la música de piano ni siquiera…
- ¿No? A mí sí... me gustan las cosas melancólicas... – confesó,
mirándolo a los ojos. – Inari... también tomó clases, aunque no
ha seguido tocando, pero seguro lo hace perfecto.
-Seguro….- murmuró pensando que siempre había esa respuesta después
de la palabra Inari. -Y Kiken también, supongo entonces… Yo odio
la música clásica… lo confieso… me parece un tostón increíble… Bueno…
no es que la odie… no me importa escucharla… pero no lo haría por
propia voluntad… ¿y qué tal te fue en el club de arte dramático?
¿Le has dicho a tu hermano que te has apuntado? Seguro que se emociona…
- se rió.
- No, no le he dicho.... Fue agradable, ¿sabes? Me sentí muy...
tranquilo. – sonrió, pasando un dedo a lo largo de aquel mechón
blanco. – Fue muy distinto, tal vez fue por Aiken.
-Tal vez… pero no me lo digas así o me celaré… e iré a hacer el
peor acto que hayas visto en tu vida…- le dio una nalgada, aunque
lo cierto es que sólo bromeaba con eso. -¿Había mucha gente?
- No tienes que celarte, sabes cual es mi relación con Aiken. –
suspiró, apartándose el flequillo. – Hum... más o menos, todas chicas,
sólo había un chico y estaba bastante decepcionado de que estuviésemos
allí...
-No tiene por qué… siguen siendo todas para él…- se rió y tomó
un cigarro del bolsillo. -¿Y os dijeron si os iban a dejar participar
en la obra de final de curso?
- En realidad, me dejaron elegir la obra. Parece que le agradamos
al profesor. – sonrió, observando cómo encendía el cigarro. - ¿Vendrás
a verme?
-Qué suerte…- sonrió y se llevó el cigarro a los labios para darle
una calada. –Y tú elegiste una sin besos…
-Macbeth.... no creo que se la pueda llamar romántica. – se rió,
apoyándose contra la pared. – No te preocupes, el único con esposa
allí es Aiken.
-Uy qué suerte…- se rió en realidad aliviado, iba a tener que mirar
a otro lado como viese a alguien besarlo. –Como en estas cosas siempre
hacen la bella durmiente y Romeo y Julieta en los mangas… -lo sujetó
con un brazo por la cintura, apretujándolo un poco. –Últimamente
te veo más contento… estás raro…
- ¿Raro? ¿Te molesta que esté contento? – sonrió, mirándolo a los
ojos. – Te tengo a ti, Inari hizo las paces conmigo, tengo a Aiken
de amigo... ¿Por qué no iba a estar contento?
-No lo sé… porque ya tenías todo eso hace unos días y no estabas
tan contento…- lo miró pensando que ya nunca sugería matar a nadie
ni hacer brujería ni nada raro de eso. Lo cierto es que lo extrañaba
en cierto modo, y por otra parte, no quería ni mencionárselo. –Es
igual… a mí me gusta que estés contento… ¿has preparado tu ropa?
- Claro... no soy tan descuidado. – se rió, separándose un poco.
– Te quiero, Akuba. Creo que... he cambiado, pero me siento mejor
así.
-Bueno… con eso llega- le apoyó la mano en la cabeza y la bajó
hasta su nuca. –Vamos a coger las cosas, anda… que yo no he preparado
mi ropa y tienes que venir a ayudarme…- se rió pensando que él sí
era tan descuidado.
- Vale, así puedo escoger lo que más me gusta de tu guardarropa.
– bromeó, abrazándose a su cintura, y apoyándose en él. Era perfecto,
como si de pronto hubiese obtenido todo lo que siempre había querido.
-Vale… aunque no hay mucho donde escoger…- se rió y lo abrazó
con fuerza, levantándolo del suelo y tirando el cigarro para poder
besarlo bien. -¿Me quieres?
- Con toda mi alma. – contestó, mirándolo contento. - ¿Me vas a
querer siempre?
-Si eres bueno…- se rió porque bromeaba. –Claro que sí… te voy
a querer siempre, aunque fueras malo…- lo besó de nuevo antes de
dejarlo en el suelo. –Vamos… no hagas que me ponga mariquita…
- Akuba, eres lo menos mariquita que conozco – se rió, dándole
una nalgada por contestar, internamente preguntándose si aquello
era cierto. Si lo amaría aunque fuera malo.
-Vamos… de paso te invito a comida basura… que tengo un hambre infernal…
- se rió porque invitar a comida basura no era lo mas sugerente
que había visto.

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