SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 97- Playing Games
-Yûsei… ¿seguro que no te molesta esto?- le preguntó Aiken al chico,
ya que los mayores aun tardarían un poco en llegar, quería estar
seguro de que lo deseaba.
- No... estoy algo excitado en realidad... – le sonrió, mirándolo
a los ojos. – Yo confío en ti Aiken, por eso, no tengo que estar
celoso. Y sé que Inari y Kiken, son de fiar también.
-No, no tienes por qué estarlo…- se acercó a él y lo besó, subiéndose
un poco en la cama sobre sus piernas, sonriendo levemente y tocándole
los pezones sobre la camiseta. –De cualquier modo… creo que me va
a gustar verte mirarme…- se rió y le levantó la tela para mirarlo.
–Te pondré una cadena… para que puedas acercarte un poco a la cama…
aunque no del todo…- se rió y le tocó la nariz.
Yûsei riendo también. – Eres increíble Aiken, yo no sabía que me
iban a gustar estas cosas. – estaba ligeramente rojo, y un poco
excitado, tal y como le había confesado antes.
-Yo tampoco estaba muy seguro… lo mío es peor… que ni se me levantaba…-
se rió y se levantó. Cogiendo un collar de gato con una cadena plateada
muy fina colgando y bastante larga. Le quitó la camiseta y le abrochó
la correa con cuidado, fijándose que no le apretase. Sonrió observándolo
un poco rojo. –Yûsei…- lo abrazó sin un buen motivo en realidad,
sólo que le parecía increíble que fuese su novio.
- Aiken... – sonrió, abrazándolo de vuelta. – Te dije que no eras
raro.
-Ahora… ya sé que no…- sonrió levemente y lo empujó al colchón,
besándolo y lamiéndole el cuello por donde rozaba el collar de cuero
rosa, bajando por su pecho y lamiéndole los pezones, succionándoselos
con fuerza y sujetándolos entre los dientes para tirar de ellos.
Lo miró acalorado, sujetándole una mano y apoyándola en su entrepierna.
- Ah... Aiken... no seas malo... – gimió el chico, sonriendo, y
pensando que luego se iba a morir de la excitación. - ¿Qué pasa
si me corro mientras os miro?
-No pasa nada…- se rió y le abrió el pantalón, bajándoselo junto
a la ropa interior. –Pasa que después te lo haré de todos modos…
- sonrió y le lamió a lo largo del sexo, succionándole los testículos.
- Aiken... – gimió el chico entrecerrando los ojos, su sexo irguiéndose
como respuesta instantánea. – No voy a poder aguantar...
-Te aguantarás lo que yo te mande…- lo miró a los ojos serio y
luego sonrió levemente. –Espera… voy a abrir la puerta…- se quitó
la camiseta mientras iba hacia allí y abrió la puerta para dejarlos
pasar.
-Aiken…- Inari sonrió al ver lo mucho que se marcaba su sexo bajo
esos pantalones de cuero negro, que a decir verdad, también le habían
sorprendido… aunque ya le iba pareciendo que se le estaban pegando
cosas de su hermano.
- Hola.... – Kiken pasó a su lado, besándolo en los labios, y mirándolo.
– Estás muy guapo...
Yûsei se sentó en la cama, acalorado. Aquellas palabras de Aiken
lo habían puesto a mil. Se preguntaba si él se daba cuenta de lo
seguro que se veía en esos momentos.
Inari se fue quitando la chaqueta del uniforme, caminando hacia
el cuarto de Aiken y mirando a Yûsei sobre la cama, estaba excitado
y aquel collarcito le quedaba muy bien. –Yûsei… - lo saludó, inclinándose
un poco y sujetándole la cara para besarlo, bajando la mano para
acariciar su sexo.
-No hagas trampas, Inari…- Aiken se rió y le sujetó la mano para
apartársela de Yûsei, el mayor sonriendo y soltándose, sujetando
la mandíbula de Aiken y besándolo profundamente, el chico enrojeciendo
pero sujetándole la muñeca, tratando de llevar el ataque en aquel
beso, aunque aquello diera la idea equivocada de un beso salvaje.
Inari se apartó y se rió por cómo se picaba el chico. –Déjame que
me desnude al menos…
-Tú comenzaste…- protestó rojo.
Yûsei se rió sin poder evitarlo, cubriéndose la boca con una mano,
y mirándolos, el rubio entrando en la habitación. – Chicos, chicos...
se supone que me presten atención a mí, no tengan una fiesta privada.
– sonrió, empezando a quitarse el uniforme con cuidado de no arrugarlo.
Inari se rió y se acercó a él, ayudándolo a desvestirse –Pero ninguna
fiesta es lo mismo sin ti…- le ayudó a sacarse la ropa interior
y se arrodilló para lamer su sexo -¿Así mejor?...- sonrió maliciosamente
y Aiken se acercó un poco cohibido como ya se imaginaba que lo estaría
en un principio, acariciándole un brazo a Kiken y poniéndose un
poco por encima de Inari, de pie, sujetándole la nuca para besarlo.
El rubio besándolo apasionadamente, gimiendo en su boca, gracias
a las lamidas de Inari, un brazo rodeando a Aiken y el otro sobre
la cabeza de su novio. Abrió los ojos de nuevo al romperse el beso.
– Mucho... mejor... – sonrió, Yûsei sin perderles de vista ni por
un momento.
Aiken se separó de él, girando a espaldas de Kiken y mirando a
Yûsei fijamente mientras lamía el cuello del rubio, sus manos acariciándole
el pecho y el abdomen con fuerza, arrastrándose por su piel con
los dedos.
Inari se levantó. Sacándose el pantalón y besando a Kiken, lamiendo
sus labios y acariciando su sexo con la mano. -¿Te gustan… estas
atenciones? – sonrió levemente y le mordió un poco el labio.
-Senpai…- Aiken le apoyó la mano en el cabello y enredó los dedos
un poco en él, echándole la cabeza hacia atrás con cuidado. – A
gatas…
Inari sonrió, preguntándose si haría lo que le decían, entre intrigado
y excitado por ver a su novio acariciado así.
El rubio se rió con suavidad. – Por supuesto que me encantan...
estas atenciones - movió una mano para acariciar a Aiken, arrodillándose
luego, aprovechando para tomar el sexo de Inari, succionándolo.
No podía negar que le gustaba ser el centro de atención, mucho más
con la manera en la que los miraba Yûsei. Se notaba que al chico
también lo tenía excitado aquello.
El mayor de los chicos acarició el cabello de Kiken con suavidad,
sujetándolo con ambas manos para dirigirlo justo como le gustaba
y se arrodilló en el suelo haciéndolo ponerse a gatas como había
dicho Aiken, hasta el momento siempre le parecía que sus juegos
eran estupendos.
Aiken se arrodilló tras el rubio, separándole las piernas y después
las nalgas, observando su ano y lamiéndolo de pronto con fuerza,
mordiéndole un poco el nacimiento de los testículos. Se irguió arrodillado
de nuevo y le sujetó los brazos a Kiken hacia atrás, arrodillándolo
con él. –Inari…
¿Qué?- el moreno lo miró sonriendo levemente y acariciando el sexo
del rubio, recibiendo la mano de Aiken al poco tiempo también sobre
él, su otra mano deslizándose sobre las nalgas de su novio e introduciéndose
en él, Aiken siguiendo su movimiento e imitándolo, sonriendo y haciendo
que Inari se riese.
-Debimos haberlo atado…
- Chicos... – protestó el rubio, sonriendo aunque su respiración
se escuchaba fuerte y pesada. – Chicos... que no soy un muñeco...
– bromeó, gimiendo luego, y riéndose, su sexo erguido y su ano contrayéndose.
Inari sonrió y le pasó la mano por el pecho. –Pero parece que te
agrada que te traten de este modo… ¿no querías atenciones?...- lo
besó de nuevo y se rió. –Debimos haberte atado… tiene razón Aiken…
-Vamos a la cama… para que Yûsei vea bien… vamos Kiken… ¿Por qué
no nos enseñas dónde quieres que te toquemos ahora…?- se sentó en
la cama al lado de su novio, donde sabía que no lo alcanzaba y lo
miró, acercándose un poco y respirando contra sus labios, deslizando
la lengua entre los suyos sin llegar a tocárselos.
Inari cogió al rubio en brazos y lo llevó él mismo, acostándolo
en la cama. –Muéstranos… yo también quiero saber….
Yûsei apenas emitió aquel sonidito, mirando a Aiken deseoso, Kiken
riendo y acariciándose desde el abdomen hasta el pecho. – Son traviesos...
saben que deberían tratarme como a algo precioso. – bromeó, bajando
la mano a su sexo y acariciándose, su otra mano siguiendo la línea
de su abdomen de nuevo. - ¿Qué tal allí?
Aiken sonrió un poco, observando después a Yûsei, besando la punta
de su sexo y apartándose. No había podido evitarlo después de escucharlo
gemir así.
Inari tiró un poco del rubio hacia sí y sonrió. –Se queja de que
no lo tratamos suficientemente bien…- casi murmuró jugueteando,
inclinándose junto a Aiken y deslizando la lengua ambos sobre el
sexo y la mano del rubio, que se retiró delicadamente para dejarles
sitio. –Aiken… - el mayor lo sujetó por los hombros y lo tumbó en
la cama bajo él, él chico mirándolo un poco asustado de pronto,
haciendo que Inari se riese. –Ponte sobre él, Kiken…- le indicó
sujetándole una mano para que se pusiera sobre él a la inversa.
Bajando su rostro contra el sexo del chico. Aiken inmediatamente
adueñándose del de Kiken y sujetando sus nalgas, separándoselas,
y jadeando mientras lo lamía.
-Senpai…
Inari lo miró, observando cómo le mostraba el ano pulsante de
su novio y sujetó las caderas del chico, arrodillándose tras Kiken
y penetrándolo con fuerza, el sexo del rubio entrando abruptamente
en la boca de Aiken que se movió. Separando más las piernas y dejando
que Yûsei viera bien cómo su sexo entraba y salía de la boca de
Kiken.
- Mmmh... – el rubio gimiendo, totalmente embebido en aquellas
sensaciones, la forma en la que Inari entraba y salía de él, el
sabor de Aiken en su boca. La verdad es que lo estaba disfrutando
mucho, su cuerpo se estremecía, mientras succionaba el sexo cada
vez con más urgencia, siendo empujado por su novio.
Yûsei se mordió el labio inferior, más que nada porque le estaban
entrando deseos de tocarse y no podía, no debía, porque se lo había
ordenando Aiken. Pero lo sentía pulsar, más aún luego de aquel beso...
Aiken deslizó la lengua por el sexo de Kiken y por sus testículos,
moviéndose un poco para lamer el de Inari incluso mientras entraba
y salía. El moreno moviéndose un poco más despacio para no golpearlo,
observando cómo Aiken salía de debajo de Kiken, arrodillándose frente
a él y metiéndosela en la boca de nuevo mientras apoyaba la parte
superior de la espalda en el pecho de Yûsei, mirándolo desde allí
y entreabriendo los labios. Deslizando la lengua por su mentón.
- Aiken... – murmuró el chico, los ojos nublados por la excitación,
Kiken tan sólo gimiendo contra el sexo de Aiken, lamiendo y estremeciéndose,
su sexo erguido pulsando a su vez.
-Te quiero…- el moreno le besó la quijada así como estaba del revés
y deslizó las manos por el cabello de Kiken, acariciándoselo. Le
estaba gustando mucho cómo lo hacía, tanto que sentía que su lengua
ardía. –Kiken…senpai… yo también quiero…
Inari sonrió levemente, reticente a salir del chico, tirándose
sobre su espalda y lamiéndole la nuca con fuerza, sujetándole los
hombros un poco mientras lo penetraba de nuevo. – “¿Le dejo?...
¿o nos quieres a los dos?”- susurró contra su oído, de ese modo
si no podía con ambos, no se avergonzaría.
Kiken deslizó su lengua por el sexo del chico, sacándolo de su
boca luego, y sonriendo. – “Los dos... ah... senpai... – bromeó,
girando un poco el rostro para besarlo, mirando luego a Aiken.
-Yo detrás- sentenció, sonriendo levemente después, Inari girando
al chico en el colchón y saliendo de él.
-Él detrás…- sonrió besando a Kiken y abrazándolo antes de subirlo
sobre él, penetrándolo de nuevo y mirándolo a los ojos, estaba sudado…
-No enfades a Aiken… malo…- le apretó las nalgas riéndose entre
jadeos. Aiken sujetando las caderas del rubio, golpeándole las nalgas
con ambas manos.
-No tiene gracia…senpai…- se empujó contra él de una, en parte
por vengarse un poco, aunque con el gemido que había salido de sus
labios, sentía que había arruinado un poco el sentido de la venganza.
- Ah... no... lo hacía por eso... – sonrió, entregándose a los
gemidos luego ya que no le quedaba mucha energía para nada más.
Tan sólo sentir sus sexos rozándose en su interior lo estaba volviendo
loco. Besó a Inari profundamente, girando un poco el rostro luego
para besar a Aiken también, su sexo casi adolorido de lo excitado
que estaba, Yûsei sintiendo que se iba a correr también.
El ver a Aiken así... era muy distinto. Podía apreciar toda su
fuerza y su seguridad desde un punto de vista externo. Le parecía
maravilloso. Y por supuesto, aún lo excitaba aquella visión de Inari,
la manera en la que tomaba a su novio.
Inari deslizó la mano por el cabello del rubio, enredando los
dedos en él y besándolo profundamente, sintiendo cómo su sexo rozaba
con el de Aiken, su forma de hacerlo… era extraño sentir algo así…
Le hacía penetrar a Kiken aún más fuerte y profundamente… en realidad,
no recordaba haber sido tan brusco nunca con él… pero era una especie
de combatividad extraña… e increíblemente placentera.
Aiken se acostó sobre el rubio, abrazándose a ambos e inclinándose
sobre ellos un poco para poder entrar en aquel beso, sus manos sujetando
los muslos duros de Kiken, su pelvis chocando contra las manos fuertes
de Inari. Se apartó de aquel beso y observó a Yûsei, sus ojos, sus
labios, lo excitado de su rostro, su sexo… El propio pulsó violentamente.
–No te corras…- le recordó.
- No... – casi susurró el chico de cabello malva, enrojeciendo
y sonriendo porque así le daban más ganas de correrse, aunque intentaba
aguantar.
- Eres... estricto... – jadeó el rubio, sonriendo y tocándole la
quijada con una mano, para acercarlo de nuevo, besándolo tanto a
él como a Inari, y empezando a moverse más, rozando su sexo contra
el cuerpo del chico, y bajando sus manos para colocarlas sobre las
suyas apretando más sus muslos.
Aiken se los apretó con fuerza bajo sus manos, penetrándolo más
fuerte y rozándose contra él sólo porque le parecía que el rubio
pedía más de aquello. Sonrió levemente y le susurró al oído. – “Y…
a ti te gusta que te traten rudo…”
Kiken gimió, cerrando los ojos, y recostándose contra Inari, sonriendo
un poco. Eso había sido muy insolente, pero le agradaba ver aquella
seguridad. Entreabrió los ojos, observando a Inari, arqueando un
poco la espalda ante las penetraciones cada vez más fuertes, su
sexo golpeando de manera algo brusca con el movimiento. Abrió los
labios, dejando escapar sus gemidos sin controlarse, sujeto a los
brazos de Inari.
Yûsei apretó los labios para no gemir él también, sintiéndose acalorado,
y acercándose apenas un poco sin siquiera darse cuenta de lo que
hacía, sólo para obtener una mejor vista de cómo el rubio se corría,
de manera violenta, gimiendo cada vez más.
Inari haciéndoselo más fuerte y sujetando su sexo para ayudarlo,
corriéndose él mismo y sujetándolo por la cintura con fuerza contra
él. Aiken apretando más al rubio entre ellos al sentir las pulsaciones
del sexo del mayor y su semen caliente sobre el suyo, corriéndose
él mismo sin poder soportarlo un segundo más, alzando un poco la
cara para ver a Yûsei y apretando más las piernas de Kiken. El chico
de cabello malva, sintiendo las pulsaciones de su sexo también,
goteando un poco, pero deteniéndose a tiempo, con un gran esfuerzo,
gimiendo en bajito.
Kiken suspiró, dejándose caer completamente sobre el cuerpo de
Inari, aún así, acercando a Aiken para que lo besase, sintiendo
los corrientazos del orgasmo aún en su sexo, y sonriendo después.
- ¿Todo el mundo feliz?
-Sí…- Inari sonrió abrazándolo, acariciándole un poco el rostro
mientras besaba a Aiken, el chico besando después a Inari y saliendo
del rubio despacio.
-Yûsei, aún no…- Aiken sonrió levemente. Soltándole la cadena de
la cama y enroscándola en su mano poco a poco para que se acercase
a él, dándole un tironcito de pronto para besarlo. Sabía que estaba
a punto de correrse, pero quería que lo hiciera con él dentro. Se
separó, apoyándose a su espalda y acariciándosela. -¿Quieres correrte,
Yûsei?- le preguntó notando cómo Inari los estaba mirando, sentándose
poco a poco en la cama con el rubio contra él. –Te van a ver…
- No... sí... – el chico se rió nervioso, aún más rojo, claramente
respirando agitado. – Que no... me importa... –finalizó por fin,
mirándolo de soslayo, Kiken sonriendo. Se veían tiernos juntos.
-Pues estás rojo…- sonrió levemente y le besó el cuello, acariciándole
el rostro para torcerlo un poco, besándolo profundamente y separándole
las piernas, subiendo las manos por su abdomen y su pecho, acariciándole
los pezones y jugando con ellos. Le mordió un poco la oreja y deslizó
un dedo hasta casi tocar su sexo. –Pídemelo.
Inari sonrió levemente, observando a Yûsei y sintiendo que se excitaba
un poco, era muy sensual… verlo así.
- Por favor... – le pidió el chico, jadeando, sentía que le iba
a explotar más bien.
Aiken se empujó dentro de él, sujetando su sexo con fuerza y sintiendo
cómo el semen lo recorría, saliendo a borbotones de él y derramándose
sobre su mano, salpicando un poco a los chicos frente a ellos. –Yûsei…
- sonrió, besándole el cuello y masajeado su sexo fuertemente para
drenarlo por completo.
- Ah... Aiken... – gimió, recostándose contra él y mirándolo, mientras
las últimas sacudidas del orgasmo pasaban por su cuerpo. Kiken dejó
escapar una ligera risita, poniéndose a gatas, y lamiendo el sexo
del chico, limpiándolo juguetonamente.
Inari le dio una cachetada en la nalga, riéndose. –Qué bonito…
¿ves? Eso es lo que yo quiero ver… - se rió recostándose mejor en
la cama.
Aiken salió de él, sonriendo y besándolo de nuevo, dejándolo reposar
contra él y apoyando la espalda en el reposa cabezas. –Pues no…
aún no te toca eso, Inari…- se rió porque lo que él deseaba era
llevar a Yûsei al límite antes que nada.
- Cierto, por ahora te basta conmigo, ¿no? – se giró el rubio,
yendo hacia él, y tocándole los labios con un dedo manchado en el
semen de Yûsei, besándolo luego.
Yûsei se rió, rojo, abrazándose a Aiken. Le había gustado mucho
todo aquello, era agradable conocer a gente tan abierta.
Inari sonrió tras romperse el beso. –A mí siempre me ha bastado
contigo… pero Yûsei… es un encanto…- sonrió acariciándole el cabello
al chico. –Por ahora estoy empezando a pensar que sí te gusta que
sean bruscos contigo… al final será que no te conocía tan bien como
pensaba… Es interesante lo que se descubre…
Aiken se rió enrojeciendo un poco porque sabía que era por lo que
él había dicho. –Fantasear y juguetear un día no es lo mismo que
realmente desear eso para ti…
-Lo sé… baka… deja que me meta con él…- Inari lo regañó a medias
aunque sólo jugaba.
- Déjalo, es un niño... un niño perfecto. – sonrió Kiken también
metiéndose con Inari. – Me gusta... cómo me trata Aiken, y cómo
me tratas tú. Si los dos fueran iguales... no habría diversión.
– lo miró a los ojos, profundamente. – Tú me conoces Inari...
-Sólo jugaba… - el moreno le sonrió, acariciándole el cabello con
suavidad y apoyándolo mejor contra su pecho.
-Se pueden quedar aquí a dormir si no quieren volver a su casa…
porque es tarde… - miró la hora en su reloj y luego a Yûsei. – Y
tú… te puedes quedar también si tu madre no te riñe…
- No, la llamaré y le diré que nos quedamos estudiando... – sonrió,
asintiendo, aunque con algo de pereza de tener que levantarse de
allí, se sentía bien.
-Toma…- le dio su móvil del pantalón en el suelo.
-Bueno… nos quedamos entonces…- el mayor se apartó un poco el cabello
del rostro. –Así que Aiken… ¿te nos estás volviendo gótico como
mi hermano?
-Un poco… Hikage es cool… ¿os quedáis en mi cama también?- se rió
porque le parecía extrañamente divertido.
- ¿Te molesta? – le preguntó el rubio girándose para quedar boca
abajo, mirándolo y sonriendo, mientras Yûsei llamaba por teléfono,
cubriéndolo un poco para que no se escuchara nada raro.
-No, yo prefiero que os quedéis… - sonrió levemente, molestando
a Yûsei con un dedo en su ano mientras hablaba con su madre.
Inari sonriendo y pegándole en el brazo al chico que se rió, besándole
la nuca a su novio para molestarlo más.
- Mmmm... no... es que... me picó algo... – se rió el chico en
el teléfono porque no había podido evitar emitir un sonido, y lo
miró, completamente rojo, tratando de acelerar la conversación con
su madre, y cerrando por fin.
- Eso no se hace, chicos... – los riñó Kiken, quitándole las palabras
de su boca, muy a su manera, claro, y riéndose.
-Yo no hice nada…- Inari se rió, apoyándose la mano en el pecho
como si se hubiera sentido ofendido.
Aiken tiró a Yûsei en la cama, tapándolo con las sábanas y subiéndose
sobre él, abrazándolo y apretujándolo con fuerza. –Sí se hace… ¿a
que sí?
- Baka... –se rió el chico besándolo y removiéndose luego bajo
las sábanas.
- Parece que sí se hace... – Kiken sonrió, tocándole la mejilla
a Inari. – Por apoyarlo en espíritu.
-Eso parece… no sabemos mucho de esos asuntos… habrá que ponerse
al día…- se rió, bromeando y alzando un poco la sábana para cubrir
bien al rubio, era extraño dormir con más personas, desnudo.
Aiken dejó a Yûsei del lado de Inari y sonrió observándolo. – ¿Ya
habíais cenado?
- Sí... ¿ustedes no? – le respondió Kiken, preguntándose cómo era
que podía hacer eso con hambre. – Podríamos pedir algo...
-Yo siempre pido algo… que mi madre nunca está… voy a llamar… Podéis
ir a ducharos mientras lo traen… será como media hora…- previno
el chico que ya estaba acostumbrado a aquel sitio.
-Sí, yo me duchare…- Inari se levantó y le ofreció su mano al rubio.
-¿Vienes conmigo?
- Claro... – aceptó su mano, poniéndose de pie, y agachándose un
momento para sacar algo de sus pantalones. – Toma, Aiken. Déjame
invitar esta vez, la he pasado muy bien- sonrió, extendiendo su
tarjeta de crédito.
- ¿Yo puedo quedarme así? – preguntó Yûsei haciéndose un ovillo
bajo las sábanas, se había quedado muy cómodo.
-¿Seguro? Mira que paga mi madre… aunque ahora me siento gigoló….-
se rió moviendo la tarjeta en una mano y mirando después a Yûsei,
dándole una nalgadita. –Puedes… yo también me ducharé mañana por
la mañana…
- No seas tonto... sólo es una invitación de un amigo. – Kiken
se rió, abrazándose a Inari. - ¿Vamos?
-Vamos…- fue con él hacia el baño, llevándose su ropa y besándolo
suavemente antes. Aiken sentándose en el colchón y pidiendo la cena,
acariciando a Yûsei mientras y dejándose caer después a su lado.
Abrazándolo con una pierna incluso.

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