SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 95 – Respect and Understanding
-Y entonces fue cuando yo me fui a casa de Yûsei y subí por la
ventana… y ya me quedé con él… - les remató de explicar Aiken a
Kiken e Inari.
-Es increíble… pero si no tienes apenas nada…- el mayor le rozó
la ceja porque tenía un pequeño corte casi invisible.
- Cierto, apenas parece que te hubieras dado con un mueble o algo
así. – Kiken, lo observó, asombrado, mirando a Yûsei luego porque
lo notaba nervioso.
- Yo lo quería llevar al hospital...
-Pero yo le dije que me curo muy rápido… en realidad me atizaron
con una llave inglesa…- cogió un cigarro que le había dado Akuba
a primera hora e Inari se lo quitó de la mano lanzándolo por la
rejilla del tejado abajo.
-¿Con una llave inglesa, dices?- siguió como si no hubiera hecho
nada. –Pues sí que es increíble…
-Hikage lo vio… él lo sabe… pero es secreto con Akuba… que no quiere
preocuparlo…
- ¿No quiere preocuparlo? Me pregunto si esos dos saben lo que
es estar en una relación...- suspiró Kiken, acomodándose el cabello.
– No deberían tener secretos...
- A mí tampoco me gustan, pero creo que puedo comprenderlo. Aunque
tú no puedes hacer eso – Yûsei miró a Aiken de soslayo, sonriendo
luego porque le había hecho gracia lo del cigarrillo.
-¿No puedo?- el moreno se rió y le hizo cosquillas. –Pero si es
secreto, no sabrás si lo hago o no…- lo rodeó besándole la mejilla.
-Bueno… dejemos que cada cual se ocupe de su relación como mejor
le convenga… no me parece el mejor modo, pero en el caso de mi hermano
no soy objetivo para nada… ya todos lo sabéis…- Inari sonrió levemente
al verlos jugar así y le pasó la mano por encima a Kiken.
-Bueno… ¿ya habéis hablado de eso?
- ¿De eso? ¿Apresurado? – le sonrió Kiken, jugando. – Sí... y estamos
de acuerdo, pero creemos que deberíamos echarlo a suertes, quienes
son los primeros.
Yûsei sonrió, enrojeciendo, y aferrándose al brazo de Aiken. –
Bueno, ¿Y cómo lo hacemos?
-No lo sé…- Aiken los miró y enrojeció un poco también. La verdad
es que le daba un poco de vergüenza tanto hacerlo con Kiken y Yûsei,
como con tener que medirse con Inari.
-¿Con una moneda?- sugirió Inari sacándose una del bolsillo y haciéndola
girar -¿Qué escogéis?
-¿Cruz, Yûsei? Es lo que sale siempre…- se rió el moreno.
- Vale, cruz... – asintió, sonriendo, Kiken esperando, ya que confiaba
plenamente en Inari. Observó, como giraba la moneda en el aire,
cayendo sobre su mano.
- Cara...
-Ah… Inari, esa moneda estaba trucada…- Aiken se la cogió y el
mayor se la entregó sonriendo.
-Si tú lo dices…- se rió observando cómo el chico la lanzaba sacando
cruz.
-Será que tú no sabes tratarla como se debe Aiken…- el moreno se
rió malditamente. –Yo hubiera escogido a Yûsei y a Kiken… pero como
quiero complacerlo… seremos tú y yo con él… lo siento Yûsei… Después
serás tú quien escoja…- el mayor le sonrió con suavidad.
- No, está bien... – sonrió el chico negando aunque sí estaba algo
desilusionado. – No me molesta.
- Bueno... pero puedes ver, nadie te prohíbe eso. Ver... y tocarte...
– le sonrió Kiken, acariciando su cabello con suavidad. – Luego
veré yo.
-¿Qué prefieres Yûsei?- Aiken lo miró y le sonrió levemente, pensando
que luego lo llevaría a comer helado porque se veía un poco chafado.
–Si quieres, puedes venir a ver… - se aproximó a él y le habló al
oído. –“Te ataré para que no puedas tocarte… a lo mejor les muestro
a mi gatito… y después te lo haré sólo a ti hasta que te tiemblen
las piernas…”- le besó el lóbulo deslizando la lengua por el borde
de su oreja. –“¿Quieres, Yûsei?”
El chico de cabello malva se quedó en silencio, enrojeciendo violentamente,
y sintiendo que su sexo respondía a aquello, finalmente contestando.
–Sí... sí quiero ver.
Kiken sonrió, pensando que se veían muy tiernos ambos, e intercambiando
una mirada con Inari. – Decidido entonces, nosotros lo haremos y
Yûsei nos verá. No se oye mal...
-A mí me da un poco de vergüenza…- Aiken los miró pensando que
así se sentía un poco como entrometerse en la pareja de otro.
-No tienes por qué… puedes jugar aunque esté yo delante… no te
voy a comer…- Inari se rió y bebió un poco de agua de un botellín.
-Ya…- el chico se rió también, pensando que era un malvado Inari.
–Inari… ¿tú crees que se merecen que me vengue? Aunque no vaya a
hacerlo…
- ¿Tú también Aiken?- suspiró el rubio mirando a Inari luego, seguro
de que diría que sí. – No te metas en líos, Aiken...
Inari sonrió extrañamente y bebió un poco de nuevo. –Creo que quedarse
de brazos cruzados es de niño pequeño o de chica… no de un hombre…
pero no me parece que debas arriesgarte…- lo miró, esperando que
comprendiese lo que quería decirle.
-No haré nada… - Aiken sonrió levemente. –Eres un machista, Inari…-
se rió tocándole con un pie en la rodilla.
-Un poco… sí… - admitió como si nada.
- Un poco... más bien mucho. – lo miró el rubio nada contento.
– Hacer algo está bien, dentro de lo que se debe, ya hemos hablado
de esto. Y sinceramente lo comprendo, pero si crees que preocuparse
y querer proteger a las personas que te importan es de mujeres o
de niños... creo que debería ir a estudiar para la próxima clase.
– protestó sin alzar la voz en ningún momento, girándose y alejándose
del grupo. ya sabía que estaba siendo impulsivo, pero no podía evitarlo,
no podía quedarse allí y pretender que no le había molestado.
Yûsei no dijo nada, nervioso. No le importaba discutir por eso,
sabía que era decisión de Aiken, y le había dicho que confiaba en
él.
Aiken lo miró un poco alucinado de que se levantase así. -¿No
vas a ir senpai?
-No…- Inari lo miró irse. –Me parece una reacción un tanto excesiva,
ya se le pasará. Si él cree que porque alguien quiera vengarse,
no quiere proteger a las personas que ama… está completamente equivocado…
- Arashi-senpai.... ¿no crees que él tal vez esté molesto por la
manera en la que lo dijo? – sugirió Yûsei, un tanto cohibido.
Inari sonrió y se levantó. –Está bien… hablaré con él… pero no
es nada… sólo está preocupado por nosotros y se altera… nos vemos
luego, entonces.
Aiken lo miró y se despidió con una mano, sonriendo levemente.
–“Son unos raros…”
- “Yo creo que Arashi-senpai es un poco despistado en esas cosas...
y Kiken es un poco impetuoso” – sonrió Yûsei, meneando la cabeza.
-“Yo creo… yo hubiera ido contigo, ya no te hubiera dejado marchar…”-
Aiken se rió levemente y le besó una mejilla.
……………………
-Kiken…- Inari le sujetó el brazo para detenerlo, iba demasiado
directo hacia la clase.
El rubio se giró mirándolo serio, su mirada un poco violenta, a
decir verdad.
Inari sonrió levemente al observar su mirada, no era como que no
la conociese, desde pequeño siempre había sido un orgulloso y un
arrebatado, Yûsei y Aiken no comprendían lo bien que se conocían
ambos. -¿Por qué te has ido así? ¿Y si realmente pensase como tú
dices? Que no es así… y lo sabes… pero ¿y si lo hiciera? ¿Ibas a
dejarme por eso? No…
- Yo no puse esas palabras en tu boca, Inari. Fuiste tú quien las
dijo y sabes muy bien por qué me fui. – contestó sin cambiar su
mirada para nada. En realidad no tenía ningunos deseos de dar clases,
no prestaría atención de todas maneras.
-Sé lo que dije, y no me retracto. Decimos vengarnos, pero a mí
sólo me parece detenerlos, poner un fin a esto… si a ti te parece
que arriesgarte por detener a quien hace daño a las personas que
amas significa no preocuparte por ellas… es que no me comprendes,
tal vez tú tengas tu manera de preocuparte por mí y solucionarlo,
yo tengo la mía propia y si tus días ahora son más tranquilos… pregúntate
gracias a quien… porque las cosas no se han calmado de la noche
a la mañana por obra y gracia del espíritu santo…- el moreno le
siguió hablando acostumbradamente, sin alterarse para nada.
Kiken lo miró a los ojos, pensando en todas las cosas que podía
decirle, en lo que realmente deseaba explicarle, pero aquella última
frase no le sentó muy bien. Frunció el ceño, en un gesto poco característico,
sacudiendo su brazo para que lo soltara. – Gracias, entonces. No
sabía que tú te encargabas de todo, cuidando a tu débil y cobarde
novio.
-No me refería a mí, si no a ellos…- el moreno alzó un poco la
mano, llevándose los dedos a la frente y acariciándosela un momento
serio, sonriendo levemente de nuevo y mirándolo a los ojos. -¿Realmente
deseas esto? Estar a la defensiva conmigo…- extendió la mano hacia
él. –Tú sabes que yo no te subestimaría jamás, lo sabes de sobra.
No podría sentirme más orgulloso de ser tu novio…
- Entonces, ¿por qué dijiste eso? Justo luego de lo que le dije
a Aiken. ¿Crees que eso me hace sentir bien? – se acercó un poco,
sin tocarlo, y sin dejar de mirarlo a los ojos. – Y ¿enfrente de
ellos?
-Enfrente de ellos… ¿Qué importa eso? Hasta ellos saben que yo
no podría menospreciarte…- le sujetó el brazo de nuevo y lo abrazó,
pese a su resistencia y pese a quien pasara por el pasillo. –Sé
que tú también querrías vengarte…tal vez no del mismo modo que ellos…porque
no has visto lo que ellos vieron, sé que tú te defendiste en ese
baño… como un salvaje… porque eso era lo que debías hacer y sé que
si me hubieran pegado a mí esa paliza… no habría quien te detuviese,
ni siquiera yo… yo, en ningún momento me refería a ti cuando dije
eso.
- A mí me importa, Inari. Quiero que me respetes... lo sabes. Y
eso debe importarte a ti. – suspiró, sosegándose un poco y abrazándolo
también. - Comprendo lo que dices, pero Aiken es inocente... No
quiero que haga algo estúpido llevado por su furia.
-Aiken… no es tan inocente como creemos… me parece…- el moreno
miró a Togashi que se estaba riendo y mirándolos, le sonrió y pasó
la mano por el cabello del rubio. –Sabes que te respeto… me malinterpretaste…
deja de tratar de mantener tu posición, no ganas nada. Si lo que
quieres es una disculpa, te la daré, pero eso sería como admitir
que te estaba menospreciando… y no lo hacía, aún así, lo haré si
es lo que deseas.
- Al menos deberías disculparte por decirlo de mala manera... Me
heriste, ¿lo sabes? Deja de ser tan necio, Inari. – sonrió, pensando
que siempre tenía que tener la razón.
-Lo siento…- se rió con suavidad, pensando que era un insistente
y rozando su nariz con su frente, besándosela después. –Necio…
- Como tú, nos parecemos, acéptalo. – se rió, apaciguado, sólo Inari
conseguía hacer eso. – Así que, ¿quién te convenció de que vinieras
tras de mí?
Inari se rió y lo sujetó de la cintura mientras iban a la clase
–Déjalo estar ya...

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