SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 94- Would You Still Love Me?
Aiken se paró bajo la casa de Yûsei, nunca había ido a su casa
y estaba seguro de que le iba a dar un susto de muerte como estuviera
dormido. Entró en el jardín y miró alrededor, buscando una tubería
por donde trepar, como en la casa de Togashi. Saltó a la misma y
subió por ella hasta alcanzar la ventana de su cuarto. La abrió
despacio y entró, descalzándose para no hacer ruido, observándolo
dormir plácidamente. Estaba bien…
Observó a su alrededor, era un cuarto bonito, parecía de alguien
un poco menor…Sonrió y bajó una mano aunque aún estaba manchado
de lodo. Le acarició una mejilla tan sólo con las puntas de los
dedos.
- Ah... – murmuró Yûsei despertando asustado, y sonriendo al ver
quien era, tan sólo por unos segundos antes de preocuparse de nuevo.
– Aiken... ¿qué haces aquí? Mira, estás... Aiken... – lo miró a
los ojos, asustado.
-Estoy bien… sólo un poco sucio…- sonrió y se sentó en la cama
de todos modos, apoyándole la mano en la cara. –Quería ver si estabas
bien… aunque te dejase yo en casa… no me iba a poder dormir…
- Pero ¿por qué? Eso no tiene sentido. – se sentó, recostándose
contra el respaldar de la cama, que estaba lleno de pegatinas con
personajes de anime y manga. - ¿Dónde fuiste? ¿Por qué estás así?
Parece que te hubieras caído...
-¿Esto? Me lo hicieron Togashi y Asakura… me golpearon y luego
me tiraron al río por el puente del parque…- lo miró a los ojos,
aunque no lo veía bien en la oscuridad. Sonrió levemente al fijarse
en su pijama.
- ¿Qué? Entonces no me digas que estás bien, hay que ir al hospital
– se lanzó casi de la cama, buscando nervioso, ni sabía lo que buscaba.
El moreno se rió y lo empujó a la cama de nuevo. –Estoy bien… no
ha sido mucho… sólo el susto… Hikage estaba por ahí… y me encontró…
- se tiró un poco sobre él y lo envolvió en las sábanas como una
oruga. –Duerme…
- ¿Cómo estaba por ahí? ¿Y cómo esperas que me duerma? Aiken...
– lo miró, así envuelto, pensando que no se daba cuenta. Por más
que confiase en él, se iba a preocupar, y no se le pasaban las cosas
tan fácilmente.
-Bueno… pues no te duermas… - se tiró a su lado sobre las sábanas
y apoyó la cabeza sobre la almohada. –Te voy a ensuciar la cama.
- No me importa... – negó, acurrucándose contra él. – Aiken, tengo
miedo...
-No tengas miedo… yo te cuido…- le pasó la mano por el hombro y
le besó los labios. –Lo único que me da miedo a mí es que tus padres
entren y me maten…- se rió aunque sinceramente… después de lo ocurrido,
nada le daba miedo.
- No... mis padres duermen como troncos... – se rió, porque por
lo general, él también era así. – Pero yo tengo miedo de que te
pase algo a ti. ¿Qué estabas haciendo?
-Volver a casa…- le sonrió levemente. –Estaban cerca de tu casa…
yo creo que te estaban esperando a ti…
- Por eso viniste... – sonrió con ternura, abrazándose a él. –
Lo siento. No volveré a dejarte ir así, si se hace de noche, duermes
conmigo.
-¿Te dejarán tus padres?- preguntó pensando que le iba a dar vergüenza
tener que saludarlos y eso. -¿Tienes ducha en tu cuarto?
- Sí... no te preocupes, mi padre probablemente sólo me dirá que
es noche de escuela y que durmamos temprano. Y mi madre... estará
de acuerdo en que es peligroso andar por ahí de noche. Ellos...
– suspiró, sonriendo. – Bueno, si se enteran de que eres mi novio,
la cosa cambia. Pero aún así, te dejarían quedarte en la casa.
-Bueno… pero no les vamos a decir nada porque me muero de vergüenza…-
se rió con suavidad y se levantó. –Me voy a duchar entonces… porque
todo me pica…
- Vale.... ¿quieres que te espere? Porque puedo ducharme contigo
y así te tallo la espalda. – le ofreció, sonriendo de manera traviesa.
-Vale…- sonrió y le sujetó la mano, besándolo aunque probablemente
sabía a fango, se apartó reído. -¿Me sabe la boca a fango? Ya sabrás
qué es besar al monstruo del pantano…
- Si el monstruo del pantano se viera como tú, la gente no huiría
asustada. Más bien, irían a verte. –se rió, bromeando. – Ve adelante,
voy a buscar una toalla limpia.
-Vale… ¿me dejas ropa limpia? Que te quede grande… no quiero ponerme
tus gallumbos y que me sienten como tanga…- se rió y entró en el
lavabo.
- Ya va... – se rió, buscando en su armario, y sacando las consabidas
toallas, además de unos pantalones de chándal y una camiseta que
sólo usaba cuando estaba enfermo, por comodidad. Regresó, mostrándolos.
– Esto me lo regalaron hace un tiempo, pero jamás me quedaron bien...
-Bueno… cualquier cosa me valía…- el chico le sonrió, guardándose
el celular en el pantalón tras llamar a su madre para avisarla,
pero de todos modos, ella aún no había llegado a casa. Le dio un
beso y se quitó la camiseta, mirándose la marca en el espejo, ya
casi no quedaba nada… era impresionante, nadie diría que le habían
dado una paliza.
- ¿Eso qué es? – Yûsei se la tocó con cuidado de todos modos, preocupado.
– No sé... dijiste que te lanzaron al río, ¿no? ¿Seguro no tienes
otras heridas?
-Antes me pegaron…- le explicó pensando que también tenía un golpe
en la pierna. –Tengo aquí…- se señaló el pómulo y luego la ceja.
–Aquí… en las costillas y en una pierna… pero no me duelen casi,
aún así puedes darme mimos…
- ¿Cómo que no te duelen? – le preguntó incrédulo, no es que quería
que le dolieran pero no tenía sentido. - ¿Seguro que no quieres
ir al hospital? ¿Y si tienes algún daño interno?
-No…- le negó con la cabeza y se apretó las costillas con la mano
del chico para mostrarle que estaban todas ahí. -¿Ves? Te digo que
estoy bien…- lo abrazó y le quitó la camiseta. –Eso no te hace falta…
- le besó un hombro, mucho más serio ahora que no le veía la cara,
no quería preocuparlo. Lo peor de todo… se preguntaba si mañana
ya iba a estar completamente curado y cómo iba a explicar eso…
- Está bien... supongo, si tú lo dices. - Se abrazó a él, acariciándolo.
– Pero ten más cuidado. Ahora no querré que andes solo.
-No te preocupes… a mí siempre se me curan muy rápido los golpes
¿sabes?... – previno por si acaso, besándole los labios con suavidad
después. -¿Me lavas el pelo? Me da sueño…
- Vale... pero no te duermas en la bañera... – se rió, pensando
que sería gracioso, y quitándose el resto de la ropa antes de abrir
el grifo.
-A veces me duermo cuando me peinan en el trabajo las peluqueras…
me da gustito… y me quedo dormido…- se rió y se quitó la ropa también.
Mirándolo y pensando que era bonito desnudo, en alguna ocasión…
tiempo atrás había pensado que estar desnudo era incluso un poco
grotesco…
- Bueno, es comprensible, es que además, tienen esas sillas todas
cómodas... – se rió, entrando bajo el chorro de agua, y enrojeciendo
un poco, al mirarlo. - ¿No vienes? Está tibia...
-Ya voy…- lo siguió y se abrazó a él por detrás, pasándole las
manos por el pecho mientras lo abrazaba. Le besó la nuca y lo soltó,
para quitarse el barro del cabello y la sangre que se había quedado
aún pegada a su piel. –Ah... qué alivio… me picaba mucho…
Yûsei se rió, restregándolo con el jabón. – Yo creo que eso era
lo peor, me alegro... Y yo ya me había duchado.
-Pero no conmigo…- se rió y le quitó un poco de jabón, pasándole
las manos por encima y haciendo espuma, sonriendo mientras lo acariciaba.
–Tú siempre hueles a… bien…
- Pero ahora olerás como yo, es mi jabón... – le señaló, sonriendo.
Se veía increíble así, cubierto sólo por aquella espuma, con el
cabello mojado.
-No… porque yo huelo a herteromacho…- se rió bromeando y revolviéndole
el cabello con las manos, jugando con los dedos en la espuma y besándolo
profundamente. –Te quiero mucho… cuando me golpeaban… estaba pensando
sólo en ti…
- Aiken... no quiero que te hagan daño, lo odio. – protestó, escondiéndose
contra su cuello. – Te quiero...
-Yo también…- se rozó serio contra su mejilla, reconfortado por
el agua caliente y aquel abrazo. –Se va a acabar pronto… te lo prometo…
te lo juro… no me va a pasar nada y a ti tampoco… haría lo que fuera
por ti… no lo digo por decir… lo que fuera…
- Ya lo sé, Aiken. Yo también... confío en ti. – sonrió, pensando
que a él ya le gustaba el olor del moreno, por más que se hubiera
ensuciado con lodo.
El chico le alzó un poco la cara y lo miró a los ojos. -¿Me querrías
igual aunque fuera una persona muy mala?
- No eres una persona muy mala, baka. Si fueras una persona muy
mala, no serías Aiken. – sonrió, mirándolo de vuelta. – Qué pregunta
más rara.
-Sí… es una tontería…- sonrió levemente y le besó la frente, abrazándolo
de nuevo con fuerza. –Vamos… o nos vamos a arrugar como pasas…
- No, no, primero deja que te lave el cabello, Agáchate un poco.
– sonrió, tomando la botella en una mano.
-Vale…- se sentó en la bañera sólo porque quería apoyarse en su
pecho mientras y deslizó las manos a sus rodillas, entrecerrando
los ojos y sonriendo un poco porque sabía que se iba a dormir, Yûsei
dejando que el champú se escurriera por su cabeza, deteniéndolo
con las manos para que no llegase a sus ojos, y sonriendo también
al masajearle la cabeza.
Sabía que Aiken cuidaba de él, y que así era su relación. Pero
él también deseaba protegerlo, si no con su fuerza, con lo que podía
hacer.
-Me voy a dormir…- susurró riéndose en bajito y cerrando los ojos
para dormirse con toda la intención.

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