.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

SpellBound Fanfic Yaoi

Capítulo 92 –Compensation is Sweet

-Ah… la verdad es que mola tu casa… es muy grande, no como la mía… y tienes un cuarto que te cagas… con baño y todo… qué envidia… aunque yo prefiero seguir trabajando poco y no tener tremenda casa…- se rió pensando que su padre parecía estar siempre trabajando y además tenía cara de hombre de negocios serio y recto, eso no le iba nada. Bebió un trago largo de cerveza y estrujó la lata, lanzándola a la papelera. –Ven aquí… - sonrió apoyando mejor la espalda en el sofá y palmeándose las piernas.

Hikage se estiró acercándose y casi gateando por el sofá para apoyarse en sus piernas. – Sí, supongo que lo del baño es agradable. Por lo demás... casi no salgo de mi cuarto. – se rió, alzándose para besarlo. – Me matarán si encuentran esa lata de cerveza allí cuando regresen...

-Luego la tiramos… o le dices que trajiste a una amiga y que se la toma por los estrógenos… para que no le haga la menopausia…- se rió mirándolo y sujetándole la cara con una mano antes de apoyar las manos en su cintura.

- No sé nada de estrógenos... – se rió, acariciando su cabello. – Estoy muy enamorado de ti, Akuba... ¿estás enamorado de mí? – le preguntó, en juego, pero deseaba escucharlo.

-Mucho…- subió las manos por dentro de su camiseta, abrazándolo contra él y besándole el cuello. –Imagínate si entrase tu madre ahora…- se rió y lo besó. –Se iba a enterar de una vez que sus sospechas eran ciertas…

- Y yo le diría “Mamá, este es mi novio... ¿No se lo digas a mi padre?”- se rió, porque en realidad, una vez descubierto, enfrentaría al mundo por quedarse con Akuba.

-Tu padre creo que ya lo sabe… una vez que te llevé a casa entró contigo y me miró mucho rato… no como se mira a un compañero de clase… me parecía que me estaba tomando las medidas para el ataúd…- se rió y le dio una nalgada. –Me dio acojone y todo.

- Pues no te preocupes, con mi padre lidio yo... – frunció el ceño, como si le hubiera dicho algo. – Sé que Inari me apoyaría además...

-E Inari es tu segundo padre…- se rió porque así se comportaba el mayor con Hikage a su modo de ver. Como él no tenía hermanos, no sabía si era lo normal o no en realidad. –Va a ser raro ir a clase juntos todos los días… ¿no te acabarás hartando de mí? ¿Vuelven la semana que viene tus viejos?

- Sí, y no, no me voy a hartar de ti, ¿te vas a hartar de mí, baka?- le golpeó con un dedo la nariz. – No puedes hartarte de mí.

-No voy a hartarme de ti… eres tú el que siempre se está molestando conmigo… yo me limito a molestarme porque te molestes…- se rió y lo levantó en brazos, llevándolo escaleras arriba. –Vamos a tu cuarto… aún no te veo el pijamita de Winnie de Pooh.

- No tengo y no verás ningún pijama de todas maneras... – sonrió, aún sintiendo el sabor de la cerveza que se había bebido, en sus labios. – Dije que te iba a compensar, ¿no es así?

-Compénsame…- se rió aunque había enrojecido un poco, estúpidamente para su forma de ver, pero Hikage siempre le resultaba muy sexy y eso no le dejaba permanecer impasible. –Yo creía que todos los góticos tenían cosas cutes escondidas…

- No lo sé... tendrás que revisarme... – lo besó, observándolo. – Te pusiste rojo... tú también tienes tus cosas cute, lo sé.

-Yo si… tengo un novio cute… - se rió y lo dejo en la cama sacándose el jersey del uniforme y dejándolo por el suelo. -¿Me lo puedo cobrar en efectivo?

- Puedes, pero tendrás que esperar aquí un momento... – lo detuvo por el pecho, levantándose y rodando hasta caer al otro lado de la cama. – Ya vuelvo...

-¿Dónde vas?- se sentó en la cama con cara de fiasco y lo siguió con la mirada. –Vale, yo te espero…- sentenció después, preguntándose si es que tenía que ir a mear o algo así.

Hikage sonrió, metiéndose al baño, poco después observándose al espejo, como estudiándose, y suspirando, limpiándose una de las comisuras de sus labios. Abrió la puerta, entrando a su habitación luego, sonriendo, vestido sólo con un calzoncillo negro bastante diminuto y el labial negro que tanto le gustaba a Akuba.

Akuba se levantó inmediatamente excitado sólo con verlo y fue hasta él de nuevo algo enrojecido, pero esta vez era por lo excitado que estaba. Lo sujetó por las nalgas, apretándoselas y lamiéndole los labios con cuidado de no arruinarle el labial aún, le excitaba demasiado. Le besó el cuello apretando al chico contra su sexo. –Estás increíble… me vas a matar… - deslizó los dedos entre sus nalgas bajo la ropa interior, hundiéndolos un poco contra su piel.

Hikage gimió apretando los dientes y enrojeciendo a su vez, sus manos apoyadas contra el pecho del moreno. – No... lo contrario de matar... – se rió, apartándose un poco. - ¿Recuerdas tu fantasía? Yo sí la recuerdo. – bromeó, bajando los dedos por su pecho y su abdomen. - ¿Aún lo deseas?

-Sí…- lo miró un poco nervioso porque notaba cómo estaba jugando con él. Se mordió el labio inferior ligeramente y se abrió el pantalón con una mano, sin dejar de mirarlo a los ojos, su mirada descendiendo a aquellos labios negros de tanto en tanto.

- Te amo, Akuba... – susurró, mirándolo a los ojos, antes de arrodillarse frente a él, tomando su sexo con una mano y besándolo delicadamente primero, antes de introducirlo en su boca, empezando a succionar, y lamer, su corazón acelerado.

El moreno se estremeció de inmediato sólo con verlo arrodillarse frente a él y bajó la mano sobre su cabeza, observándolo y sintiéndose completamente ardiendo. Se lo había imaginado muchas veces desde que lo había conocido, su sexo estaba pulsando tremendamente inflamado y eso que acababan de comenzar. Los labios de Hikage tan negros, acariciando su sexo eran algo superior a sus fuerzas, enredó los dedos en su cabello, cerrando un poco la mano.

El chico abrió los ojos para mirarlo desde aquella posición, deseoso, enfebrecido en realidad. En estos momentos, no podía creer que pelearan, si Akuba pudiese sentir cuanto lo amaba... Volvió a cerrar sus ojos, moviendo la lengua de manera circular aún mientras hacía aquel movimiento repetitivo, saboreándolo, su sexo irguiéndose sólo por sentir a Akuba.

-Hikage…- lo llevó un poco con su propia mano haciéndolo succionar cuanto podía de su sexo. Ayudándolo a que este entrase y saliese de su boca, le temblaba un poco la mano por el placer incluso. Hacía días que deseaba correrse y eso no le estaba ayudando nada a aguantarse. Apretó las mandíbulas, observándolo tan dedicado a su sexo y le pasó la mano por la nuca, apretándosela un poco y rozándola con la mano, respirando entre dientes sin poder evitarlo, aguantándose los gemidos hasta que no pudo evitar correrse en su boca, manteniéndolo contra él. Nunca había sentido algo así…

Hikage lamiendo hasta la última gota de su semen, succionando aún con más fuerza hasta que lo hubo sacado todo. Finalmente lo deslizó fuera de sus labios, dejándose caer sentado hacia atrás, sonriendo y relamiéndose. - ¿Satisfecho? Eres delicioso...

-Calla… - se rió enrojeciendo de nuevo y agachándose en el suelo, bajándole la ropa interior con una mano hasta las rodillas y casi tumbándose mientras se ocupaba de su sexo como si quisiera retornarle lo que le había hecho sentir, sus manos sujetándole las caderas y terminando de sacarle la ropa para poder levantar las piernas del chico sobre su espalda.

- Ah... dios... – gimió el chico llevándose las manos a la cabeza, estremeciéndose. Lo tenía duro de la excitación ya, y el sólo sentir la lengua de Akuba le había hecho recordar que no podía simplemente ignorarlo.

-¿Quieres correrte así?- le preguntó deslizando la lengua por su sexo de abajo arriba, succionándolo de nuevo y acariciándole las piernas, sus labios deslizándose por los testículos del chico y lamiéndoselos, aquello estaba muy bien también. Lo echó adelante un poco, deslizando la lengua sobre su ano y empujándola un poco, jugando dentro de él y recorriendo su sexo de nuevo.

- Sí... vale... así... – le pidió, su espalda arqueada y sus dedos crispados por el placer, su sexo pulsando con urgencia. Lo cierto es que él también había necesitado aquello.

-Vale…- lo miró, succionando su sexo y dedicándose a él por completo, sus dedos empujándose dentro de él y penetrándolo uno a uno hasta conseguir albergar cuatro dentro de él, moviéndolos mientras mamaba su sexo con fuerza. Verlo así, estremeciéndose de ese modo… le mordió un poco y lo volvió a succionar. Era precioso…

- Akuba... ak... ah... – entrecerró los ojos, aún así observándolo de manera borrosa, no iba a resistir mucho más. Pero deseaba detener aquel momento, permanecer entrelazado con él para siempre.

El moreno subió la otra mano a su boca, deslizando los dedos entre sus labios y bajando la vista de nuevo, observando su abdomen suave y liso, lo cierto es que estaba deseando recibir el semen en su boca, le apretó la lengua entre dos dedos, moviéndolos después entre sus labios y rozándola más.

-Mh... mhm...– Hikage comenzó a gemir cada vez más fuerte, sus dedos como para ayudarse, aún mientras se movía en la boca del moreno, el calor recorriendo todo su cuerpo, concentrándose en su sexo, finalmente haciéndolo correrse, su semen siendo recibido por la lengua cálida de Akuba, que lo lamió, dejándolo resbalar sobre su sexo, succionando lo que seguía manando de este y lamiendo después cuanto mojaba su cuerpo.

Se subió sobre él a pesar de estar en el suelo. Besándolo y sintiendo el sabor de su propio semen aún entre los labios del chico. Se rió y rompió el beso, observando su rostro.

Hikage mirándolo, jadeante aún, y riendo luego de igual manera. – Te deseaba... no sabes cuanto.

-Estabas muy sexy…no sabes lo cachondo que estaba… no me he aguantado nada- se rió. Se giró para subirlo sobre él, cogiéndolo y manteniéndolo sobre su cuerpo mientras abría la cama, casi tumbándolo dentro y subiéndose sobre él de nuevo. Daba gustito estar entre las sábanas con él. –Hikage… - sonrió levemente y lo miró a los ojos. - ¿Adivinas qué?

- No adivino... – se rió porque claro que adivinaba, bajando las manos por la cintura de Akuba hasta llegar a sus nalgas, apretándolas. – Si algo bueno podemos sacar de nuestra discusión... es esto.

-Sí…- se rió y lo besó, alzándole una pierna y entrando en su cuerpo, no podía evitarlo… mamársela de ese modo sólo le había dado ganas de seguir con aquello. –Me gusta mucho más esto… necesito estar dentro…

- Adentro.... ya lo estás... – le sonrió el chico, aunque se refería a otra cosa, claro, y lo besó nuevamente, lamiendo sus labios y cerrando los ojos.

 

 


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