SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 91 – A Healthy Relationship
-Mira Yûsei… esto no me gusta nada… mejor ya lo dejamos que estoy
harto…- Aiken le quitó el libro de matemáticas, eran las ocho y
por culpa de Inari ahora estaban estudiado demasiado, le pegó suave
con la libreta en la cabeza. –Vamos a la calle a respirar… estoy
harto…
- Vale, pero tenemos que salir bien en los exámenes. – lo miró,
pensando que él también se aburría. – Vamos al parque...
-Vamos- le sujetó la mano y se lo llevó con él a través de la casa
casi a las prisas, metiéndose en el ascensor y esperando en silencio
a que bajasen, mirándolo como quien no quiere la cosa. -¿Tenías
mucho miedo ahí encerrado?- le preguntó más que nada por saber cómo
se lo estaba tomando.
Yûsei se puso serio, bajando la voz incluso. – Creí que iba a morir.
Además dijeron que se me iba a acabar el aire, pero sólo quería
salir.
-Son unos idiotas… no es verdad que los nichos cierren herméticos…
¿sabes que para eso hay que cementarlos? Los cementan después de
meter el ataúd y al poner la lapida… así es como puedes quedarte
sin aire… ni eso saben… - se peinó un poco el cabello hacia atrás
y se deslizó el dedo por el puente de la nariz. –Me voy a vengar
de lo que te han hecho… no van a volver a tocarte…- lo miró a los
ojos fijamente.
- Bueno, eso no importa, igual me asustaron... – sonrió, porque
él tampoco lo había sabido. Lo miró, serio de nuevo. – No te metas
en problemas, Aiken. No quiero que te pase nada.
-No me meteré en problemas… confías en mí ¿no? Y los odias… ¿verdad?-
lo miró buscando una confirmación.
- Sí, a las dos cosas – asintió, mirándolo a los ojos. –Realmente
confío en ti Aiken. Pero igual me preocupo.
-No tienes que preocuparte por mí… Si confías… sabes que voy a
hacerlo bien… Se merecen lo peor… por haberte hecho eso… y me voy
a vengar… - le apretó la mano con algo de fuerza, completamente
seguro de lo que decía. –Hikage y yo hemos estado mirando en la
biblioteca sobre esa aparición del bosque… ya sabes… y hemos leído
cosas bastante interesantes ¿sabes?
- ¿Cómo qué? – le preguntó intrigado, aunque seguía algo nervioso
con lo de la venganza. No podía evitarlo, lo quería y eso incluía
estar preocupado, confiase o no. Las cosas no dependían sólo de
él.
-Como que el cancerbero… es un demonio que guarda las puertas del
infierno para que no salgan los demonios ni entren los mortales
y que el tío que nos habló a lo mejor es Odín… es un dios nórdico
creo… ya no me acuerdo bien…
- ¿Odín? ¿Pero qué hace un dios nórdico aquí? – le preguntó confundido,
y algo asustado por lo del cancerbero. – Ya lo había escuchado antes,
lo del perro que guarda las puertas del infierno.
-Pues… es un dios, estará en todas partes. Sólo porque los nórdicos
se dieran cuenta de su existencia, no quiere decir que le hayan
comprado la exclusividad… - sonrió levemente y lo miró bajando un
poco la cabeza. –Yûsei… no estés rallándote… te digo que todo irá
bien…
- Lo sé, pero me da miedo... algo que viene del infierno. Y...
– alzó la mirada para observarlo. – No quiero que te pase nada.
Las cosas se pueden salir de control.
-Yûsei… si es un Dios que cuida que los demonios no salgan del
infierno… a mí no me parece muy malo y te digo que Odín no es malo…
Tiene dos cuervos que le informan de lo que pasa en la tierra… y
un cuervo nos avisó de dónde estabas ¿sabes? Si no fuera por él…no
te habríamos encontrado…
- ¿Un cuervo? – preguntó, recordando aquella imagen tétrica de
cuando hicieron el hechizo de protección. – No lo sé, supongo...
pero es que me asusté. ¿Sabes por qué te tocó?
-Sí me tocó en el pecho… y me dolió… pero ahora… me siento mejor…-
se tocó el pecho con la mano, apretándoselo un poco sin querer decirle
que se sentía como un tanto poderoso o algo así. Entraron en el
parque, paseando entre los árboles, por la tierra del camino que
llevaba al puente. –Me gusta mirar los lagos por la noche…- miró
abajo apoyándose en el borde.
- Son bonitos... – sonrió, sujetando la hoja de un árbol entre
los dedos y dejándola caer al agua, observándola navegar. – Sólo
me preocupo porque te quiero, lo sabes. Pero creo en ti, y si tú
crees que esto es bueno, yo también lo haré, aunque me asuste.
-Vale… no creas que te voy a poner en peligro… Lo haré yo solo,
con Hikage… Los demás, mejor os quedáis al margen… y no le digas
nada a Akuba porque se enfada… - lo miró a los ojos y sonrió levemente,
besándole los labios y entrando en su boca con suavidad, abrazándolo
con fuerza de pronto. –Yûsei… ¿Por qué todo el mundo piensa que
tener sexo con otros quiere decir que las cosas no van bien entre
nosotros?
- Porque es lo acostumbrado... No nos comprenden. – sonrió derritiéndose
ante su beso y su abrazo. – Me contarás lo que suceda ¿verdad? No
me ocultes nada, Aiken, por favor.
-Te lo contaré… si creo que no va a afectarte… no quiero hacerte
sentir mal… Yûsei… me voy a convertir en el novio perfecto para
ti… si algún día dejo de gustarte… ya no querré hacer nada más…-
lo abrazó con más fuerza y le besó la frente. –Así que… no voy a
decepcionarte…
- Pero no vas a dejar de gustarme... –se rió, contento. – No seas
baka, a mí me gustas como eres ya.
-Lo sé… pero quieras que no… voy a madurar… y ya me siento diferente…
Desde que estoy contigo ya no me dan tanta vergüenza las cosas…
Y acostarme con Kiken… también me ha ayudado… - lo miró y le apartó
un poco el cabello del rostro. –Sus pezones son duros…- se rió y
enrojeció un poco.- No como los tuyos…- le levantó un poco el jersey
y la camiseta para vérselos y se la bajó de nuevo, reído.
Yûsei se rió, enrojeciendo, y cubriéndose la cara aunque sabía
que era un gesto infantil. – Pero eso me gusta... Aiken. A mí me
gusta cuando actúas así, sin vergüenza, y cuando te da vergüenza.
Por eso te digo que me gustas como eres, ahora, y como eres cuando
no piensas en lo que dirán los demás.
-Baka… no te metas conmigo… Tú siempre vas a hacer que sea así…contigo…-
se rió, un poco rojo por lo cute que era su novio y lo enamorado
que le hacía sentirse. Le apoyó la mano en la cabeza y le besó la
frente, abrazándolo otra vez y sonriendo. –Te quiero… eres como
un gatito bebé…
- Nyaaaa.... – maulló, poniendo las manos como si fueran garritas
y riendo luego. – Yo te quiero a ti.
Aiken se rió y lo besó de nuevo, cerrando un poco los ojos y oliéndolo
mientras lo besaba. Olía muy bien… a dulce… -Kiken y yo ya hablamos
de los tríos y me dijo que le parecía bien y que seguro que a Inari
también… ¿estás contento? También me dijo que le gustaría los cuatro…
- Sí, a mí también me gustaría... – asintió, sonriendo. – Sabía
que lo aceptarían. Inari y Kiken son muy abiertos, ¿no? No lo hubiera
pensado antes.
-Yo tampoco… pero sí, lo son y son divertidos… ¿te gustó con Inari?
¿Fue dominante? ¿Cómo fue? ¿Se corrió cuando se la mamaste?...-
se rió porque le estaba preguntando mil cosas y además no dejaba
de rodearlo con los brazos.
- Sí, sí, sí... – respondió, riéndose por la avalancha de preguntas.
– Inari fue increíble, muy distinto a siempre, aunque igual de considerado.
Pero sí, me daba órdenes y eso. Creo que lo excitó mucho lo que
me hiciste... Y ¿a ti? ¿Cómo te fue con Kiken?
-Al principio me daba un poco de vergüenza acercarme y eso… y mucho
más andarle ordenando nada… pero después… no me gustaba estarme
acobardando y cuando me lancé… pues me lancé… - se rió enrojeciendo
un poc –Fue raro y divertido… y Kiken fue bastante sumiso en realidad…
le perdí todo el miedo…
- Pero es que tú logras eso. ¿No sabes que te das a respetar? Y
eso me excita... cuando estamos haciendo el amor. Te ves tan...
fuerte y no sé... pero te quiero obedecer.
Aiken se rió y le besó los labios enrojeciendo un poco de nuevo.
–Tampoco tienes que obedecerme si no quieres… aunque seguro que
insisto hasta que me dejes… pero bueno…- se rascó un poco la nuca,
reído. –Te voy a llevar a casa que se está poniendo muy oscuro…
- Pero a mí me gusta – le insistió, aferrándose a su brazo. – No
creas que no tengo mente propia, pero contigo... me siento seguro,
no lo sé. Das la impresión de saber lo que haces – se rió, moviéndolo
un poco.
-Ya sé que tienes mente propia, baka… no me gustan los pusilánimes
además… que seas sumiso no tiene nada que ver con eso… a mí me encanta
que seas sumiso… tengo muchas ganas de hacerlo contigo e Inari...
para llevarte al límite…
- Me matarás... – se rió, besándolo con delicadeza. – Quería decir
que fuera de la cama es una cosa, pero... bueno, yo creo que entiendes.
Te amo, Aiken.
-Te había entendido… pero no creo que sólo se sea sumiso en la
cama… - se rió y lo miró de soslayo, sujetándole la mano y echando
a correr con él sólo porque necesitaba quemar energía.

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