SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 90- Is it Good or is it Bad, is
it Something that I Lack
Hikage se le abrazó del cuello a Akuba, sonriendo. - ¿Quieres hacer
algo en especial? Tenemos todo el día... – se rió, pensando que
Inari lo reñiría y le diría que fuera a hacer sus deberes.
-No sé…- lo sujetó por la cintura besándolo y caminando un tanto
aparatosamente. -¿Te vas a quedar conmigo hasta que tu hermano vuelva
de casa de Kiken? Porque había pensado que tus viejos no están en
casa y en la mía sí está mi abuela… y podríamos irnos para allí…
estos días…
- Hagamos eso... Quiero estar contigo todo el tiempo posible. –
asintió, apoyando su cabeza en su hombro, mientras caminaban. –
Fue un infierno ese tiempo sin ti, y eso que sólo fue un día.
-Lo sé… yo también lo pasé fatal… y ese puto cuervo de la capilla
no dejaba de mirarme… hasta me parecía que le resultaba gracioso…
- suspiró y sacó un cigarro del bolsillo, encendiéndolo y dejando
salir el humo hacia un lado. –Podemos ir a buscar algo para la cena…
algo recalentable… creo que esa palabra no existe…
- No importa, yo lo comprendo... – se rió, mirándolo de soslayo.
- ¿No has pensado que tal vez ese cuervo no sea tan malo? ¿Qué tal
vez esté de nuestro lado? Puede ser que hayamos malinterpretado
lo del hechizo de protección...
-Sólo es un cuervo…- se rió el moreno, mirándolo de soslayo y pensando
que estaba un poco loco, pero eso también le gustaba de él.
- ¿Realmente piensas eso? – lo miró preguntándose si hablaba en
serio o si sólo estaba intentando ignorar todo lo ocurrido. Pero
no quería entrar en terreno peligroso. – Bueno, entonces no importa.
Los cuervos no se ríen.
-Ya… pero dan mal rollo…- lo miró preguntándose si se había enfadado,
no iba a permitir otra vez un cabreo, no estaba por la labor, quería
verlo sonreír. Se paró y lo sujetó por la cintura, mirándolo a los
ojos y bajando la frente contra la suya. -¿Me quieres?
Hikage suspiró, porque no se podía resistir a esos ojos así. Y
le alborotó el cabello, besándolo con suavidad luego. – Te quiero.
Yo te protegeré de los cuervos... – sonrió, jugando un poco.
Akuba se rió y lo besó de vuelta, abrazándolo mejor y levantándolo
un poco del suelo. –No voy a ir a trabajar esta semana… Le he dicho
a mi abuelo que tenía que estudiar…- lo besó de nuevo y sonrió.
–Así que no te vas a librar de mí ni una noche…
- Qué tortura... – se rió, aunque pensando que tendría que avisarle
a Aiken, no fuera a pensar que lo abandonaba. – Te dije que te lo
iba a compensar... ahora verás.
-¿Qué voy a ver?- preguntó entusiasmado en realidad, pero tratando
de permanecer medianamente serio, sujetándolo por los hombros y
llevándolo un poco contra su pecho mientras caminaban, devolviendo
el cigarro a sus labios. –Vamos a comprar cerveza, que tus viejos
seguro que solo beben whiskey fino…
- En eso tienes razón... mi padre tiene un gabinete de vinos, pero
como falte alguno... no vuelvo a ver la luz del día. – se rió, pensando
que igual no le gustaban mucho la mayoría.
-No me gusta el vino… sabe a fruta podrida…- le dio una nalgada
y lo sujetó para besarlo de nuevo. –Todo el mundo sabe que somos
unos maricas…- se rió en sus labios y le mordió un poco el inferior,
lo cierto es que se sentía estúpidamente feliz de estar con él.
Le hacia falta… y también le hacía falta hablar de lo ocurrido pero
no quería arruinar el día.
- Pero lo somos, ¿algún problema? – se rió besándolo profundamente
sin importarle que los viera nadie. – No sé... a mí me gusta el
vino cuando parece sangre... cosas estéticas supongo.
-Pero sigue sabiendo mal… aunque sí que es bonito…- sonrió levemente
pensando que le gustaría su cabello entonces. –Hikage, ¿no quieres
hablar de lo ocurrido?
- ¿De qué quieres hablar? – lo miró, nervioso. – Dime...
-No lo sé… de lo que sucedió en el bosque…
- En el bosque... ¿qué piensas tú de eso? Creí... que querrías
olvidarlo. – lo miró, serio, metiéndose las manos en los bolsillos.
-No sé nada… pienso que flipamos… pero después pienso que sé que
no… no fue mi imaginación… pero no quiero creerme lo que vi… - miró
adelante, entrecerrando un poco los ojos por el humo del cigarro.
- No fue tu imaginación, Akuba. Todos estuvimos allí, todos vimos
lo mismo. – se tocó el pecho, pensativo.- ¿Te asusta?
-Un poco… ¿a ti no?- miró su pecho como quien no quiere la cosa
y cómo se tocaba. -¿Por qué te tocó? Eso es lo que yo quiero saber...
- No lo sé, sentí... poder. – lo miró a los ojos, nervioso, como
si aquello fuera parte de sí ahora, no quería que Akuba lo rechazara.
– No creo que tenga que ser algo malo.
-¿No? Pues a mí no me parecía la madre Teresa de Calcuta a caballo…-
lo miró de soslayo y suspiró con fuerza fumando después antes de
tirar el cigarro. –Dijo algo… en una lengua rara…
- Sólo porque no sea algo que comprendamos, no tiene que ser malo.
No nos hizo daño... – suspiró, Hikage, intentando no ponerse a la
defensiva. – Sí, tienes razón, hemos estado investigando, Aiken
y yo. Y esto... tiene mucho parecido a cosa de la mitología nórdica.
Tal vez es alguna lengua antigua...
-Pues estamos apañados para comprenderlo… olvidamos llevar un intérprete
a la excursión…o el tipo será muy creepy pero no muy inteligente
si esperaba que comprendiéramos eso… - trató de tomárselo a relajo
el moreno, que en realidad se sentía un tanto incómodo con el asunto,
lo peor es que notaba como si a Hikage le entusiasmase.
El chico se rió también, sujetando su mano como si no quisiera
que se alejase. - Bueno... a veces las palabras de los hechizos...
A veces no importa si se comprenden mientras surtan efecto.
-No me tranquiliza pensar en que te hechizó ese tío… seguro que
era tu tipo… por eso estás tan enfadado porque a mí no me guste…-
lo vaciló aunque no le hubiera sorprendido que fantasease y tampoco
le hubiera importado.
- Baka, no pensaba irme con él. Y dudo mucho que sea un hechizo
de amor... – se rió, empujándolo con suavidad, y acercándose de
nuevo. – Tal vez te haya dado una mala impresión yo, pero los hechizos
también pueden usarse para atraer cosas buenas.
-Ah… no sé… cosas peores se habrán visto… - el moreno sonrió levemente
y le metió una mano por dentro del bolsillo trasero del pantalón.
–Aún así… no me parece que ese tipo fuera bueno… de todos modos,
no te voy a dejar solo así que no va a pasarte nada malo.
- Eres necio... pero está bien, protégeme. Así te darás cuenta
de que estoy bien... – le sonrió, sin muchos ánimos de convencerlo.
Pero no iba a dejar de intentarlo sutilmente, deseaba que Akuba
lo comprendiera.
-Sé que estás bien… estás bien bueno…- lo aupó sobre él, colgándoselo
de un hombro sólo por molestarlo un poco, sujetándolo con una mano
entre las piernas también, sólo para meterle mano. Inconsciente
de si los estaban mirando o no.
- ¡Akuba! – lo riñó el chico un poco rojo, aunque riendo. Era feliz
cuando estaba con él, sin importar lo que sucediera o lo que pensara.
-¿Qué?- se rió y le mordió una nalga, cogiéndolo en brazos y besándolo
al ver lo rojo que estaba. –Eres cute… eres muy cute… - sonrió porque
se le estaba levantando ligeramente. –Deberíamos estar en casa ya…
- Akuba, no me digas cute... – se rió, de nuevo protestando. –
Además, aún no compramos la cerveza.
-Lo sé… ya paramos en esa tienda que está donde tu casa…- lo dejó
bajar y lo sujetó por la cintura de nuevo. –Es que mi polla está
triste por nuestra discusión…
- Ya la pondré alegre pues... – lo empujó de nuevo, aunque sin
soltarse. – Ya sé que te he tenido mal... no creas que no lo sé.
-¿Y la tuya no sufrió mi ausencia?- le habló contra el cuello,
besándoselo un poco y jugando con él, apretujándolo contra su pecho
mientras entraban en la tienda.
- La mía... Todo lo mío sufrió con tu ausencia – se rió, restregándose
contra su pecho.
-Como te sigas restregando, todos van a saber que me alegro de
verte…

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