.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

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Capítulo 89- Inari’s Obsession


- Inari... ¿me estuviste esperando? – el rubio se acercó a su novio, besándole la mejilla, por un momento olvidando que estaban en la escuela y enrojeciendo después. – Debiste haber ido al club, tu hermano fue...

-Estaba con Yûsei… no quería dejarlo solo… - lo miró y sonrió levemente, pensando en regañarlo por haberlo besado, pero después retractándose, estaba un poco preocupado. En realidad no había ido porque no deseaba verlo con Akuba. –Vamos a casa, estoy cansado.

- Como quieras... Aiken también estuvo allí. – le sonrió, pensando que se sentía un poco extraño. Siempre había podido sentir los estados de ánimo de Inari. - ¿Sucede algo?

-No… sólo estoy cansado… demasiado rato jugando… y ayer nos acostamos tarde, no estoy acostumbrado…- se apartó el cabello con delicadeza, mirando adelante mientras salían del complejo y ajustándose de nuevo la mochila en el hombro. -¿Lo pasaste bien con Aiken?

- Por supuesto, ya te dije que me gusta competir con él. Además, hoy le gané... – sonrió, mostrándole lo bien que se sentía, su inseguridad se había desvanecido en el aire. Tal vez sólo había sido la oscuridad de aquella playa.

-Pero Aiken es ese niño de primer año que se acostó anteayer contigo… - el moreno lo miró serio sin poder evitarlo preguntándose si podría dejar de pensar en Akuba al menos por unos segundos.

- Lo siento, creo que mi cabeza aún está en la piscina – se rió, cubriéndose la boca con la mano. – Por supuesto que lo pasé bien con Aiken, es encantador, y... muy distinto en ese tipo de situaciones...

-Claro… es natural…- el moreno suspiró levemente, le estaba costando actuar como si nada. -¿De qué hablabais ayer Akuba y tú? Tanto rato… estabas muy serio…

- Me disculpaba con él por haber sido tan... maleducado – le contestó, eligiendo bien las palabras. – Creo que lo comprendo un poco mejor ahora. Y claro, hablábamos de la natación. Estaba preocupado por eso... – lo miró, sonriendo un poco, a sabiendas de que debía haberlo hablado con él.

-Hum… ya veo…- se rozó un labio un tanto dolido de que fuera a hablar con otro sobre algo tan importante. Sabía que se estaba comportando como un bobo, pero a cada rato se preguntaba si estaba bien ser tan racional, si no era lícito pensar que Kiken pudiera preferir a Akuba antes que a él…

Su hermano y él habían discutido… también le había parecido imposible…

- Inari... no te lo dije, porque no me gusta parecer débil ante ti. Sé que me ves como alguien perfecto, pero no lo soy. No puedo estar a tu nivel. – lo miró de pronto, vulnerable, tocándole el brazo. – Y pensé que Akuba comprendería porque he nadado con él...

-Está bien… no estoy enfadado, puedes discutir las cosas con quien mejor te parezca Kiken, no tienes que darme explicaciones…- le sujetó la mano, para que lo tomase del brazo como siempre. –Para mí eres perfecto y estás completamente a mi altura… ya lo sabes… esa inseguridad… no va contigo…

- No, ya lo sé... Ya no tengo dudas de todos modos. – le sonrió, mirándolo a los ojos. – Así que tú tampoco... no es posible que te celes de Akuba. ¿No es así?

-¿No?- lo miró a los ojos igualmente serio como antes. –Porque desde ayer, me siento muy mal… desde que os vi hablando ahí… y por más que intente convencerme de que no hay química entre vosotros… no veo cómo.

- Porque esa inseguridad tampoco va contigo. Inari... me gusta competir con Akuba, y no me desagrada como persona. Pero no es Inari, no eres tú. – le sujetó el rostro con suavidad, bajando las manos luego a sus hombros recordando en donde estaban. – He estado enamorado de ti desde que tengo memoria, nadie se puede comparar contigo. ¿No lo comprendes?

-Sí, lo comprendo… pero os veo… y lo noto, Kiken… Yo noto algo que no me gusta… algo que no noto con Aiken… sólo con Akuba… y no puedo ignorarlo… - siguió caminando y lo sujetó por la cintura, no pensaba tratarlo de forma hostil por su propia rabieta. –No es tu culpa… es sólo mía…

-Sólo te amo a ti. – murmuró el rubio, decaído de nuevo. – Lo de Akuba es distinto, lo sabes. Supongo que es normal, que sucedan estas cosas.

-Claro que lo es… sólo estoy celoso… eso no cambia nada de lo que siento por ti… ¿estás decepcionado?- lo miró a los ojos preguntándose por qué le hacía sentirse tan alicaído los celos, normalmente la gente se molestaba.

- No... no lo sé. Supongo que esperaba que las cosas siguieran perfectas siempre. Pero nunca pensé que estarías conmigo, y cuando dijiste que me amabas... todo fue como un sueño. – lo miró de nuevo, sonriendo un poco. – No creí que dudarías de mí, pero... siempre fui yo el que te estuvo siguiendo, ¿no?

-Kiken… no dudo de ti… no te confundas… es sólo que tengo miedo de que puedas sentir que alguien es mejor que yo… en lo que sea… y sé que lo es… que es mejor que yo en algo tan importante para ti como la natación… que sólo él puede hacer por ti lo que está haciendo… Me celaría lo mismo aunque fuese una mujer… No es algo físico… es distinto…

- A mí jamás me importó eso. Akuba dijo anoche... que el agua solía ser mi amante, y ahora lo eres tú. Pero no me arrepiento de eso, no te cambiaría por toda el agua del mundo, ni por un nadador olímpico. – negó, sin querer apartarse. – Eres lo más importante para mí, tanto que me estás haciendo actuar de esta manera. – sonrió, intentando robarle una sonrisa al moreno también.

Inari lo miró a los ojos y le acarició el cabello con suavidad, sonriendo levemente. –Está bien… no puedes sonreírme y pretender que permanezca impasible… tal vez se me pase del todo con algo de dulce…

- Te compraré la dulcería entera... – se rió el rubio apoyándose en él. – De veras Inari, alguien como tú no debería sentir celos jamás.

-También soy humano… y hay que reconocer que Akuba tiene cierto atractivo masculino… supongo, si a mi hermano le gusta…- se tocó un labio como pensativo. –De todos modos… ya lo voy a olvidar, creo que me afectó demasiado veros hablando tan serios… - sonrió acostumbradamente. –La verdad es que me dieron ganas de ir allí… e interrumpir la conversación.

- Pues la próxima vez hazlo... – le sonrió sinceramente el chico. – Me estaba sintiendo un poco solitario de todas maneras.

-No quería meterme en medio como si fuera una mujer celosa… estabais conversando en privado… hubiera sido ridículo…- sonrió levemente y le acarició la espalda con suavidad. –Hum… ¿sabes que Yûsei al parecer venía con instrucciones metódicas de cómo deberíamos hacerlo?- se rió el moreno.

Kiken se rió, animado de nuevo. - ¿De veras? Aiken... es realmente distinto en cuanto se trata de sexo, muy dominante. No lo hubiera creído, pero fue agradable...

Inari se rió un poco y entró en una cafetería con el rubio, el camarero acompañándolos hasta una mesa. El moreno le dijo lo que quería al igual que el rubio y esperó a que el chico se apartase de la mesa. –Sí… creo que tienen un juego de sumisión y dominación… Fue bastante mono… tenía algo dentro…- se rió negando un poco con la cabeza por la ocurrencia.

- Algo dentro... supongo que eso te excitó bastante, ¿no? – le sonrió como si hablasen de alguna gracia infantil. – Nosotros lo hicimos al lado de la piscina, pero tuve que decirle que estaba bien que me dominase, no se atrevía al principio.

-Bueno… normal… yo tampoco me atrevería…- bromeó, porque en realidad no le molestaban esas cosas. -de ser él…- corrigió después riéndose y apartándose un poco para que le pusieran su café y el pastel que había pedido. –La verdad es que no pudimos hacerlo mucho tiempo… el pobre estaba a reventar…

- Pero lo disfrutaste, ¿o no? ¿Qué tal fue... ese juego para ti? – le preguntó curioso, inclinándose hacia delante, revolviendo su café.

-Sí lo disfruté… en realidad me corrí dos veces…- se rió mirando su café mientras lo revolvía. –Y tengo que reconocer que tenía morbo dominarlo, en cierto modo… aunque no quise excederme con el chico de otro…

- Comprensible, al menos yo no tuve ese problema... dejándole el control a él. – le sonrió, partiendo un trozo de pastel. – Me propuso algo que creo que podrías encontrar interesante.

-¿El qué? Ya lo imagino… no es como que no lo haya pensado… pero dime…- bebió un poco de café y miró a una pareja que estaba un poco más allá, la chica hablando sin parar y su novio con cara de no estar escuchando ni una palabra.

- ¿Hay algo que no tengas visto ya? Eres sorprendente... – le sonrió el rubio, tocándole la mano. – Un threesome, o más bien... dos threesome para balancear.

-Dos… ¿y porque dos y no cuatro?...- se rió interesado realmente. -¿Cuál propuso él? En primer lugar…

- En primer lugar... creo que mencionó a Yûsei y a ti, con él, claro. – se rió revolviendo de nuevo, más por ocio que porque lo necesitara. – Y luego sería mi turno. Y luego... podemos hacer un cuarteto. – se rió nuevamente.

-¿Tú crees? ¿Y por qué yo preferiría a Yûsei y a ti conmigo?- se rió y lo miró a los ojos. -¿Es que le asusta dominar a dos a la vez?... debe ser eso…

- Tal vez sólo necesite un empuje... Yo creo que Aiken se convertirá en alguien que demande respeto... una vez que pueda verse a sí mismo como es. – comentó, muy convencido de lo que decía. – Tal vez debamos intentarlo con todas las combinaciones posibles, no es como que tengamos un límite.

-No…- se rió pensando que de veras no tenían límite en lo frescos que podían ser respecto a ese tema. –Bueno… supongo que escogerlo a suertes sería lo mejor… ¿tú qué desearías?- lo miró sonriendo aún, bebiendo un poco.

- ¿Yo? Sabes lo que elegiré. A ti y a Aiken por supuesto.... No tengo ningún problema en recibir toda la atención... – se rió, bebiendo de su taza luego.

El moreno se rió mirándolo interesado. –Bueno… hagamos que esa sea la primera opción… de ambos… habrá que consentirte…

El rubio rió con suavidad de nuevo, acariciando su mano. – Inari, siempre tan caballeroso... Pero tendríamos que preguntarle a Yûsei si no le molesta, no quiero entristecerlo, le tengo ternura, ¿sabes?

-Lo sé… pero como ya te he dicho, lo mejor es escogerlo a suertes…- le sujetó la mano con suavidad y se la besó pensando que Kiken estaba totalmente ajeno a lo que pasaba por detrás de todo aquello, a lo que pasaba por las noches. Claro que él le había prometido no hacer nada más a sus espaldas y por otra parte, ahora dormía con él, con lo que no podría hacer básicamente nada. Le preocupaba la reacción que pudiese tener de saber lo que realmente había pasado, esta vez, ni siquiera los habían molestado en clase. -¿Te dije lo que le hicieron a Yûsei la noche que mi hermano quedó con ellos?

- No... ¿qué le hicieron? – lo miró, sin comprender por qué la seriedad ahora. No creía que Hikaru y Akuba fueran a participar de aquella manera ahora.

-Togashi y Asakura… se llevaron a Yûsei cuando Aiken se despistó y lo encerraron en un nicho… como no lo encontraba, fue a buscar a mi hermano y cuando trataron de salir de donde se habían metido, descubrieron que los habían encerrado… Si no hubieran logrado escapar a tiempo, Yûsei habría muerto… no sólo eso… de haber sido claustrofóbico, podría haberse vuelto loco o incluso sufrir un ataque al corazón…

- Eso es demasiado... – Kiken lo miró, serio, dejando la taza sobre la mesa, porque había estado a punto de tirarla por la sorpresa. – Deberíamos hablar con la policía, eso ya constituye un intento de homicidio, o por lo menos un ataque...

-No quieren… y si no quieren, nosotros no podemos hacer nada… - lo miró fijamente, cruzando las manos bajo su quijada y apoyando los labios pensativo. –Creo que van a tomárselo por su mano… por eso Akuba estaba tan molesto…

- Lo comprendo, es una locura. No pueden ponerse a su nivel. – negó el chico mirándolo preocupado. – Y ¿Yûsei? ¿Cómo estaba? ¿Cuál es su opinión?

-No lo sé… es que me enteré por mi hermano… y como sabes, ya no pude dejarlo solo. Después no quise amargarle el día al chico recordándoselo… Seguramente se ciña a lo que Aiken quiera… es lo más probable, imagino… ¿crees que deberíamos hablar con ellos antes de que cometan una estupidez?

- Sí, si lo creo. Imagino cómo deben sentirse, pero... es peligroso. – lo miró a los ojos, preguntándose qué opinaba Inari de aquello. Pero suponía que estaba de acuerdo con él, si se lo preguntaba así.

-Sí… si no fuera peligroso… entonces tendría una opinión muy distinta de las medidas a llevar a cabo… la verdad…- lo miró a los ojos fijamente, esperando la reacción a sus palabras.

- Inari, no hablas en serio. Es rebajarse a su nivel, no hacemos las cosas así.

El moreno sonrió con algo de malicia sin poder evitarlo. -¿No? ¿Acaso crees que ir a la policía y que sus padres les paguen una multa por lo que seguro tiñen de broma será suficiente pago al terror que Yûsei debió sentir? Al de Aiken buscándolo desesperado…

- Claro que no.... pero no creo que una multa sea suficiente... Aún así, ¿crees que será mejor si ellos cometen algún delito? ¿Si manchan su buen nombre? – lo miró, preguntándose cómo es que no lo comprendía.

-Si lo hacen, deben hacerlo de forma que nadie pueda acusarlos. Desde luego, si alguien llegara a enterarse sería una equivocación, si no… creo que es sólo justicia… y tengo que admitir que puedo ser bastante cruel si me buscan… No siento lástima de lo que puedan hacerles, sólo me preocupan las consecuencias que pueda acarrear para ellos…

- Inari... – el rubio meneó la cabeza, preocupado. – No sé si puedo estar de acuerdo con eso. Lo que hagan recaerá sobre ellos, así lo sepan los demás o no. Tendrán sus manos manchadas.

-Kiken… ¿quieres decir que los soldados manchan sus manos cuando luchan por algo justo? Si eso es mancharse las manos… yo estaría dispuesto a hacerlo… si alguien te hubiera hecho eso a ti… lo habría matado…

- Lo sé... – le sonrió sujetando sus manos, como protegiéndolo. – Pero deseo que siempre puedas tener tu cabeza en alto. Que nadie pueda reprocharte nada.

-No pueden, tengo mis propias convicciones y no creo que nadie pueda imponerme las suyas, me sentiría orgulloso de haberte protegido y nadie podría conseguir que a mis ojos el haberte protegido o vengado, fuera algo deshonroso… sólo tú…- le atrajo las manos hacia él y se las besó, apoyando la frente en ellas, se sentía un tanto agotado de aquello. Lo cierto es que deseaba acabar con eso también.

-Me asusta... lo que pueda suceder. – confesó, sin mover sus manos de allí, lo comprendía, deseaba apoyarlo. Pero aquello era una locura.

-Ya sabes que no haré ninguna estupidez…- lo miró a los ojos y bajó sus manos con las suyas sobre la mesa. –Y he prometido no volver a ocultarte nada… así que tranquilo… no arriesgaré nuestra vida juntos… lo sabes… ¿verdad?

Kiken lo miró, preocupado, a los ojos, por algunos segundos, asintiendo luego. – Lo sé, así como tú sabes que te seguiré en lo que decidas hacer.

-No me digas eso…- se rió y dejó el dinero de la cuenta sobre la mesa, levantándose y llevándolo con él. –Sabes que no voy a dejar que te sometas a ningún riesgo…

- Ni yo a ti... si no estoy a tu lado. Así que me llevas o no lo haces. – le sonrió, sujetándose de su brazo.

-Ah… qué necio puedes llegar a ser…- sonrió besándole una mejilla y llevándolo con él hacia fuera. –Tenemos que estudiar para el examen del viernes…- comentó después, porque no quería bajar sus notas a causa de su tiempo libre con Kiken ahora. –Después podemos hacer lo que más te apetezca… vamos…

 

 


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