.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

SpellBound Fanfic Yaoi

Capítulo 88- Not a Game

-Monstruoso por ser perro y hombre. Su ladrido resonaba como el bronce. Era el guardián de las puertas del mundo inferior, prohibiendo la salida de espectros y la entrada de mortales. En una ocasión, una persona eludió su ataque lanzándole una torta con miel, trigo y hierbas somníferas…- le leyó Aiken a Hikage en la biblioteca mientras los otros estaban en el club. -¿Te imaginas haberle lanzado una torta al tío ese? Seguro nos la metía en el estómago sin pasar por la boca…

Hikage se rió, mirándolo y apoyándose en su hombro para ver la pantalla del ordenador. – Creo que nos hace torta a nosotros... ¿No tuviste miedo de que nos comiera?

-No… al principio tenía mucho miedo pero cuando nos tocó… me sentí diferente- lo miró interesado y luego le dio a una imagen en miniatura para que se agrandase, mostrándole el dibujo de un perro negro. –Se parece ¿verdad?... yo estoy seguro de que era esto… de lo que no estoy tan convencido es del rollo mitológico… y sobre la tropa esa… aun no encuentro nada…

- Espera, espera... dale a ese link. – le señaló uno que casi se les pasaba por el mal diseño de la página. Inmediatamente surgió en la pantalla la imagen de unos caballeros de armaduras negras, rodeados de niebla. No eran exactamente iguales, pero se aproximaban lo suficiente. - ¿No crees que sean estos? “Leyenda sueca de la tropa de Odín: en los bosques donde se practicaban rituales mágicos, al anochecer podían aparecer unos jinetes de armaduras negras, portando lanzas y antorchas, vagando como demonios, presagiando las desgracias.”- leyó lo que decía bajo la imagen, repitiendo luego. – Presagiando desgracias...

-Eso no suena muy bien…a no ser que presagiasen que nosotros íbamos a causarlas…- se rió en bajo, no tenía ganas de que les riñeran, pero es que era gracioso. –“Odín, era líder de los demás dioses en la mitología escandinava, un anciano de barba blanca al que acompañan dos cuervos Hugin y Munin que representan el pensamiento y la memoria.” Ir, iba con dos cuervos… pero no era anciano… y menos con barba blanca… más bien me recuerda a Gandalf esa descripción… o a Papá Noel…

- Tal vez se volvió joven luego... Yo lo haría si fuera un Dios – se rió también en bajo, cubriéndose la boca con una mano. – Mira, aquí dice que Odín puede cambiar de forma. Y que es el dios de la magia y la profecía... Bueno, eso explicaría que nos hubiese escogido, ¿no?

-¿Pero escogido para qué?- lo miró intrigado. –Será mejor no decirle nada de esto a Inari…

- Para tener el poder, para vengarnos... – lo miró sonriendo de aquella manera extraña. – No le diré a Inari, se asustaría y no comprendería...

-Y no nos dejaría seguir con esto… - lo miró girándose un poco en la silla. –No te llamé cuando estabas deprimido… supuse que no querrías hablar con nadie, yo no habría querido… pero no creas que te ignoraba… De todos modos, sabía que lo arreglarían pronto.

- No importa, no estoy molesto contigo. Ni pensaba que debías llamarme – le sonrió, su mirada suavizándose un poco. – Tenía mucho miedo, incluso ahora no me siento muy bien. Creo que... siempre le fallo a Akuba.

-Yo no lo veo así… es sólo que ninguno de los dos quiere ceder… y en las parejas siempre hay que hacerlo… o uno o el otro… aunque a veces suele ser la misma persona la que siempre tiene que estar cediendo…- reflexionó pensando que Yûsei siempre cedía a todo lo que le pedía. Claro, que era natural para ellos y por otra parte parecía que le agradaba. –Creo que ayer Inari se molestó al ver a Akuba con Kiken tanto rato…

- Eso sólo significa que está enamorado. Yo dejé de ponerme celoso de Kiken... – suspiró, con aquel rostro de que no le afectaba, sonriendo luego. – Aunque te confieso que a veces me pregunto si no debería aprender a nadar de esa manera...

-No creo que se pueda aprender así como así a nadar como Kiken… es especial… verlo nadar a él…- enrojeció un poco por pensar en ello y aún más por pensar en cómo lo habían hecho al lado de la piscina. –Hikage… yo voy a buscar esta noche… un buen hechizo para vengarme de ellos, pero si no lo encuentro… usaré beleño de nuevo… y aquellos polvos…

- No, espérame a mí. Yo buscaré algo, y lo haremos juntos ¿vale? Tal vez pueda encontrar alguna manera de no enfadar a Akuba... – sonrió, algo nervioso por eso, la verdad, pero no sabía qué más hacer. Estaba dividido. – Oye... allí dice que Odín es de origen nórdico. Sabes... la mayoría de los hechizos que hemos hecho también lo son. Seguro tiene algo que ver. Tal vez tengan más poder ahora.

-¿Tú crees? No lo sé… ojalá pero…- se quedó callado, mirando la pantalla y pensando que quería vengarse de una vez por todas, podía pensar en matarlos… pero hacerlo… ¿acaso no sería eso un problema? Con la policía y todo… eran seres humanos ¿no?... No, no después de lo que le habían hecho a Yûsei. –Me siento un lío…

Hikage le tocó un hombro apretándoselo con suavidad. – No te preocupes, ya lo resolveremos de algún modo. Te lo prometo. ¿No lo sientes así? Como... ¿si pudieras hacer cualquier cosa?

-“Es que pienso en matarlos a veces… del odio que les tengo… los miro… y pienso en matarlos… pero después pienso en todos los problemas que eso podría acarrearnos… no es un juego…”- susurró no fuera a escucharlos alguien.

- “No, no es un juego, pero no estamos solos, ¿verdad? No nos mataron, nos eligieron... Es obvio” – le susurró de vuelta, su mirada llena de ambición, una leve voz en su cerebro diciendo que aquello no estaba bien, no podían matar a nadie. Pero era una voz extremadamente débil.

-“Pero es un demonio, puede estarnos utilizando y después abandonarnos… he visto muchas películas ¿sabes? Y no… pero Odín no me parece un Dios tan malo como lo pintan… No sé por qué nos ayudaría a algo así…”- lo miró a los ojos, un poco nervioso por la realidad ahora más tangible en su mente, de que cabía la posibilidad de que acabasen matando a alguien. –“De todos modos, debería ser un modo que no nos implicase para nada… hasta ahora hemos sido muy descuidados”

- “¿Crees que estamos siendo engañados? Pero nos ayudó a encontrar a Yûsei, ¿no?” – lo miró, también nervioso ahora, meneando la cabeza luego. – “Lo mejor será un hechizo... que no nos involucre directamente. O tal vez... deberíamos esperar”

-¿A qué esperamos?- lo miró preguntándole no por fastidiar, si no por saber. -¿A que esta vez consigan matar a uno de nosotros?

- No... tú no quieres esperar, yo tampoco... Y al final, Akuba me matará a mí... – se rió en bajito, aunque su risa era de nervios. Se sentía empujado a hacerlo, le parecía lo lógico, pero no quería seguir peleando con Akuba.

-No se lo digas… yo no se lo voy a decir a nadie… sólo a ti… porque siento que tú eres el único que comprende mi forma de ver las cosas en cuanto a esto… - lo miró a los ojos y luego el ordenador. –Pero no tienes por qué hacerlo si no quieres, no necesito ayuda en realidad…- enrojeció un poco porque no quería para nada que lo dejase solo.

- Dije que no te iba a dejar solo, además... sigo pensando que nos eligieron. Tal vez sabían que Akuba y Yûsei no comprenderían. También lo hacemos por ellos. – Lo miró a los ojos con una mezcla de miedo y decisión. Había prometido no mentirle a Akuba...

-Me lo juraste… si me fallas, a lo mejor te come un cancerbero…- se rió jugando un poco y tapándose los labios con un dedo después por culpa de que les reñía la mujer de la biblioteca. –“No haremos nada hasta que encontremos el crimen perfecto… será lo mejor…”

- “Bien... así podremos planear...” – asintió, aunque solía dejarse llevar por sus emociones. – “No puede comerme un cancerbero, no moriré hasta que Akuba así lo deseé”

-“Pues no es un cancerbero…”- sonrió levemente y se levantó del ordenador. –Vamos afuera… esta vieja es una pesada… ¿vamos a ver cómo nadan Akuba y Kiken?

- Sí, dijo que se iba a quedar más tarde... porque ganó la apuesta. No sé si debería molestarme, que su premio sea pasar más tiempo con Kiken. – se rió, nada preocupado por eso en realidad, y tomando su mochila para salir de allí.

-No creo yo que sea para eso… así tú y yo estamos más tiempo juntos. Ya sé que no soy Akuba… pero reconoce que te diviertes conmigo…- se rió guardándose las manos en los bolsillos. –Inari se queda más tiempo con Yûsei en volley… nosotros somos los únicos no sanos…

- ¿No sanos? Es culpa de la escuela por no tener un club de hechicería... – se rió, empujándolo con suavidad. – Si no, seríamos modelos de la excelencia académica. Pensé en entrar en el club de teatro ¿sabes?

-Hazlo… seguro que se te daría bien, podrías estudiar arte dramático… con lo guapo que eres… Aunque Akuba querría matar a cualquier chica que tuviese que besarte…- se rió porque los celos del mayor eran obvios para cualquiera que tuviese dos ojos.

- No lo sé... me gusta, pero no sé si podría pararme frente a tanta gente... – le sonrió un poco, pensando. – Aunque tal vez no estaría tan mal ver a Akuba así, me gusta que me cele... Parece raro, ¿no?

-No, no sé. Yûsei nunca se cela pero seguro que si se celase, estaría gracioso…- se rió sólo de imaginárselo y se amarró mejor la mochila en el hombro. –Supongo que te hace sentirte más querido… o algo así… aunque a mí me gusta que no se cele… porque me gustó acostarme con Kiken- se rió enrojeciendo un poco. –Y también que él se acostase con Inari… fue excitante… fue como prestárselo ¿sabes? No, no sabes.

- No, no lo sé... –se rió, cubriéndose el rostro, y enrojeciendo. – Prefiero no imaginar a mi hermano en eso... Dios, no sé cómo pueden hacerlo. Si yo veo a alguien siquiera besar a Akuba, creo que lo mato allí mismo, así haya dioses, demonios o policías de por medio.

-Qué miedo… no lo besaré… no pensaba- sacó la lengua un tanto asqueado de imaginárselo. –Es que confiamos… confío en Yûsei y también en Inari, los cuatro sabemos que sólo es sexo… y además como somos dos parejas, no es lo mismo… No se lo dejaría a nadie más… cuanto tu hermano y Kiken se vayan… va a ser un asco…

- De veras les tienen cariño... Está bien, a mí no me parece tan mal, aunque yo no podría. Pero... tú y Yûsei deberían bastarse el uno al otro, ¿no? – lo miró, preguntándose si de veras les iba tan bien.

-Y nos bastamos… es sólo un juego… lo del sexo, es divertido hace intercambios de pareja… aunque también quiero hacer tríos y también los cuatro juntos- lo sujetó del brazo y se rió tratando de espantarlo con la verdad.

- Dios... no necesito detalles... – se quejó, rojo, aunque no iba a espantarlo tan fácilmente, la verdad. – Para serte honesto... creo que ustedes han sido una buena influencia para mi hermano.

-¿Tú crees? No lo sé…yo ayer me fumé un cigarro por culpa de Akuba- se rió porque le había gustado, aunque aún no había vuelto a fumar. –Es una mala influencia para mí- entró con el chico en la zona de la piscina, observando como Akuba y Kiken nadaban en la piscina más larga.

- No fumes, es malo... – se rió, porque él fumaba porros, aunque claro, no lo consideraba lo mismo. – Parece que están compitiendo... – los observó cómo braceaban y pateaban con todas sus fuerzas, una y otra vez.

-Como siempre…- se rió sentándose en uno de los banquitos y observándolos un poco admirado en realidad. –Échale la culpa a Akuba, él me dio el cigarro…

- No debería fumar tampoco... – se rió, aunque no le molestaba, sentándose a su lado.

-A mí me gusta… me dijo que un día me hacía un porro…- se rió, seguro de que Inari le soltaba una charlota si se enteraba de eso. -¿Ya probaste el ungüento ese?

- No, aún no. Quería compartirlo con Akuba, pero... las cosas no han salido como esperaba. – se rió, con un dejo de melancolía. - Esa noche en el cementerio, pensaba cumplir su fantasía.

-Qué mal…- el moreno frunció un poco el ceño y sujetó las manos al banco, pensando que siempre les jodían de un modo u otro. –Y luego yo les dije que se quedaran en la hoguera… seguro que Akuba me odia… - se rió porque sabía que no.

- No, está bien, fue agradable estar con todos... – le sonrió, negando con la cabeza. – Ya veremos... tal vez esta noche. – le guiñó un ojo, recostándose luego contra él. – Siempre peleo con Akuba... no sé si soy yo.

-No… tú eres muy agradable siempre… es sólo que son diferentes… y que las cosas andan mal, todo se arreglará cuando se vayan a la mierda esos cabrones…- lo rodeó por encima de los hombros para abrazarlo un poco y lo estrujó contra él. –Te quiero.

Hikage se rió con suavidad, enrojeciendo tras el flequillo y susurrando casi. – Yo también te quiero... Eres mi mejor amigo...

-Y tú el mío…- lo siguió abrazando sólo que más flojo, y se rió al ver que Kiken salía del agua antes que Akuba. Parecía que habían estado dando varias vueltas a la piscina por lo agotados que salían ambos, jadeando con fuerza. –¡¡Kiken ganó, senpai!! ¡Ganaste!- le llamó sacudiendo una mano.

Akuba mirando hacia ellos y celándose un poco sin poder evitarlo, apoyándose en Kiken con una mano en su hombro. –Vale, Kiken… tú tienes más resistencia sí… mucha más…

- ¿Celoso, Akuba? – le sonrió el rubio, bromeando por el doble sentido, y sacándose las gafas de natación, saludando a Aiken. - ¿Vinieron a ver?

Hikage se puso de pie, sonriendo, y llevando consigo a Aiken para acercarse a ellos, besando a Akuba, sin importar que lo mojase ni nada.

-¿Qué hacías, pendón? He perdido por culpa de que me desconcentraste…- mintió descaradamente, sonriendo y separándolo un poco, estaba de buen humor por haber estado tanto tiempo nadando. –Te voy a mojar todo…

-Llevamos un rato mirándolos y hablando- Aiken sonrió levemente y le besó los labios a Kiken, enrojeciendo luego y haciéndose el loco. –Aunque ahora iré a buscar a Yûsei…

- Has perdido porque yo he ganado -contestó Kiken, mirándolo de soslayo y sujetando a Aiken, besándolo profundamente y sonriendo luego. – “Mi premio” – le dio una nalgada, dejándolo ir. – Dale uno a Yûsei de mi parte...

Dios... – murmuró Hikage, aunque reído por lo extraños que eran, aún sujeto a Akuba. – No me importa que me mojes...

-Sí…- Aiken lo miró rojo, separándose y sonriendo. – ¡Nos vemos mañana!

-Hum… vale…- el moreno se rió y lo besó de nuevo entonces, abrazándolo un poco y abusando de que teóricamente, no le importase. –Te vienes a mi casa ¿verdad?- preguntó apoyándole la mano en el cabello. –Abur, Aiken

- ¡Hasta luego! – se despidió Hikage, mirando luego a su novio. – Sí, voy a tu casa...

- Y yo voy a cambiarme, esto ya no es cosa mía... – se rió el rubio alejándose y deteniéndose de pronto. – Akuba, ¿te gustaría hacer esto de nuevo?

-Eh… te dije todas las tardes Kiken, no hoy por la tarde…- alzó una ceja y lo miró a los ojos. –Que me hayas ganado hoy no te quita tu castigo por perder ayer…

- Ya te haré olvidarlo, pienso ganarte todos los días. – le respondió, sonriendo de aquella manera retadora, y dirigiéndose a los vestuarios.

- Akuba... – Hikage le giró el rostro hacia él, tocándolo suavemente por la quijada. - ¿Me debo poner celoso?

-No si no quieres… aunque celoso te pones muy mono… y a mí me haces feliz porque pienso que me quieres mucho y que tienes miedo de perderme… No sé… igual me gusta un poco Kiken… sólo para eso…- sonrió, bromeando con él y besándolo profundamente, levantándolo un poco para cogerlo a horcajadas. –Yo no miro a nadie más de ese modo…

- Más te vale, no me gustó eso de que te gusta Kiken un poco.... ni para ponerme celoso. – lo miró serio, sonriendo un poco luego y tocando su mechón blanco. – Yo siempre tengo miedo de perderte.

-No te vas a librar de mí… tendrás que sacarme a patadas… - sonrió levemente y lo besó de nuevo. –No me gusta… aunque es guapo…- lo siguió fastidiando después.

- Akuba, harás que le ponga un hechizo... y luego Inari no me perdonará. – lo riño, medio en broma, aunque lo miraba con sospecha.

-No… no hagas eso… te digo que no me gusta… sólo me agrada, es mi amigo… supongo… a nuestro modo… - lo miró a los ojos y sonrió levemente. –No me mires así… que te digo que no es mi tipo… a mí me gustan los niños manejables… y Kiken esta pesado…

- Y yo ¿soy manejable? – frunció el ceño aún más, pero sin soltarse.

-Sí… mira…- lo cogió a horcajadas de nuevo y le apretó las nalgas subiéndolo y bajándolo contra él. –Ligerito… - se rió y le mordió el cuello con fuerza, apretándolo contra él. -¿No ves que a mí me gusta este crío creepy?...

-No me trates como a un niño, Akuba... – lo riñó, aunque no pudo evitar reírse, alborotándole el cabello. – Eres baka y te amo...

-¿Eras una niña?...- se rió y lo abrazó mejor. –Baka…

 

 


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