.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

SpellBound Fanfic Yaoi

Capítulo 87- Deep Dark Secrets

Hikage movió uno de los leños con la mano, simplemente jugando un poco con el fuego, haciendo que saltasen algunas llamitas. – Tranquilo... no se van a salir de la fogata – le aclaró a Yûsei, viendo que se tensaba, el chico riendo nervioso.

- Ya lo sé... la próxima vez deberíamos jugar volleyball de playa, ¿no, Arashi-senpai?

-Claro… no se me había ocurrido, debimos traer un balón…- el moreno observó cómo su hermano jugaba con el fuego. En realidad, lo ponía un poco nervioso que fuera a quemarse.

-¿Te quedarás conmigo mañana? Una hora más…- Akuba se fue con Kiken que estaba un poco más apartado mirando el mar y miró hacia las olas también. –Está muy oscuro para nadar…- murmuró porque lo estaba pensando el más bien, se le hacía difícil estar cerca del agua sin pensar en hacerlo.

-Hikaru… ¿ya no vas a hacer brujería?- le preguntó Aiken al chico, sentándose con él en la arena y quemando unas hojitas sólo por ver cómo ardían.

- No he dicho eso... sólo... no lo sé. Akuba no quiere que haga cosas peligrosas. – lo miró de soslayo, pensativo. – Y luego de lo sucedido... ¿qué crees que sucedió?

- Está muy oscuro... – repitió el rubio, mirando a Akuba extrañado de que se sentase a su lado. La oscuridad lo ponía nervioso en realidad. – Sí, perdí la apuesta, ¿no? Nunca está de más practicar de todas maneras.

-Ya… - el moreno apoyó las manos tras sí mismo y lo miró. –La verdad es que me agradas… no eras tan estúpido como querías hacerte ver… me gusta nadar contigo.

-¿Sobre los caballeros esos? Pues no lo sé… pero creo que eran una presencia demasiado fuerte como para que no podamos hallar nada sobre ellos en la biblioteca ¿no crees? Mañana… en la hora del club… podemos mirarlo… sobre el perro… era un cancerbero… eso está claro…

- Sí, lo sé. Pero, quiero decir, ¿no sentiste nada, cuando nos tocaron? ¿No te preguntas... por qué a nosotros? – lo miró, serio, no estaba seguro de si era algo malo o bueno. No le molestaría tener un poco más de poder.

Kiken se rió con suavidad. – Lo mismo digo... Y por cierto, intentaba ayudarte- suspiró, bajando la mirada para admitir. – Aunque estuviera equivocado. Tú tampoco eres tan terrible como pensaba.

-Yo nunca fui terrible… sólo masacrado por los guays… ya ves… mira cómo te pones tú porque se hayan quemado contigo unas cuantas veces… imagínate yo que estabais todos los días igual y pregúntate si no es normal que me pelease…- se apartó el mechón blanco de la cara y lanzó una piedrita al agua para que rebotase sobre el mar. –Ya sabía que querías ayudar… me pareció muy cute…- lo miró y se rió empujándolo un poco con el hombro.

Aiken miró a Hikage y asintió con la cabeza. –A nosotros… porque nosotros somos los hechiceros… estoy convencido… y sentí… que me quemaba cuando me tocó… Era un frío… gélido… que quemaba… - se tocó el pecho al recordarlo y luego lo miró fijamente. –Pero me gustó… me gustó que nos hablase y que me eligiese… para lo que demonios fuera… porque me voy a vengar de lo que le hicieron a Yûsei… aunque tenga que hacerlo yo solo… Los voy a meter en un nicho… pero para siempre…- miró la llama que prendía la hoja fijamente.

Hikage permaneció mirándolo en silencio, calmadamente. – Lo comprendo. No te dejaré solo, ya pensaré en algo... Una manera de balancear las cosas. – Una vez que ellos no estén... todo estará bien, entonces.

- No creo que me guste ese adjetivo – protestó el rubio, sonriendo, ajeno a la conversación que se llevaba a cabo entre los otros dos chicos. – Intentaba disculparme ese día. Sé que fui bastante pesado contigo, sin pararme a pensar... Creí que hacía lo correcto. Inari también.

-Pues… no podríais haberos equivocado más…- suspiró con fuerza y sonrió. –La verdad es que es agradable pensar en que estuvierais tan equivocados…- se rió de él y lo miró de soslayo. –La verdad es que tú eras uno de mis motivos para seguir yendo a la piscina… no te soportaba… pero a la vez te admiraba… a veces me quedaba a verte cuando te quedabas después de clase…- cogió una concha y la giró entre los dedos. –Era… - se quedó mirando el nácar de la concha sin decir nada.

Aiken miró a Hikage y se mordió la mano hasta hacerse sangre, extendiéndola hacia él y observando sus ojos fijamente. -¿Me lo juras?

El chico observó la sangre que manaba de su mano, tomando una concha rota y haciéndose un leve corte, antes de sujetar la mano de Aiken. - Lo juro.

- Era... – sonrió el rubio con algo de resignación. – Y ¿ahora qué? No consigo ganarte. Tal vez no soy tan bueno como creía. Pero no hay nada que pueda hacer...

-Tal vez simplemente no te sientes tan competitivo ahora… conmigo…- lo miró a los ojos preguntándose por qué no era más rápido. –Hoy hice un tiempo rápido, vale… pero el otro día en la piscina no fui tan bueno y no me ganaste… podrías haberlo hecho… tuviste la oportunidad de hacerlo… Era… impresionante… el agua era tu amante… ahora lo es Inari… seguramente eso tenga la culpa… - le apoyó la concha en el hombro porque sí y se quedó mirándolo.

Inari observándolos serio aprovechando que Yûsei había ido a mirar qué hacían Aiken y Hikage tan callados. –Deberíamos irnos… es tarde…- susurró mirando a su hermano después.

- Vale, es noche de escuela, ¿no? – le sonrió Hikage, de manera un tanto extraña, aunque poniéndose de pie, y sacudiendo la arena de su trasero, mientras Yûsei sujetaba la mano de Aiken, sonriendo.

- ¿Qué tanto cuchicheas? Me celaré...

Por su parte, Kiken se había quedado silencioso, con gesto grave. Aquellas palabras le habían golpeado duro. Amaba a Inari más que a nada en el mundo pero no quería perder aquello, era parte de su vida, parte de su ser.

 

 


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