SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 86- Let the Tears Sink Beneath
the Waves
Inari observó la hora en su reloj, eran las doce del medio día.
Kiken estaba nadando al igual que Aiken y Yûsei, su hermano paseando
solo por las rocas… y él tomando el sol mientras leía un libro,
aún estaba empapado de haberse estado bañando con el rubio. Además
de cansado a pesar de que el chico no parecía agotarse nunca de
estar en el agua.
Desvió la mirada a su hermano que estaba acuclillado jugando con
los dedos en el agua, le ponía un poco nervioso, pero comprendía
que desease estar solo.
Hikaru alzó la mirada, observando al grupo de chicos que parecía
estarse divirtiendo. No tenía idea de qué hacía allí, no tenía deseos
de estar allí, y el escuchar sus risas sólo lo hacía sentirse más
solo. No sabía cómo se había dejado convencer.
Kiken sujetó a Aiken, sonriendo, continuando con las lecciones
aunque de manera bastante informal. – Así no... mueve los brazos
así, no salpica tanto.
- ¿Así? – le preguntó Yûsei que también tomaba parte de ellas aunque
por diversión.
- Algo así... – contestó Kiken, riéndose, y pensando que había
sido una buena idea, aunque de vez en cuando miraba a Hikaru y luego
a Inari. Le daba la impresión de que lo estaba vigilando, pero no
era de sorprender.
Algo más alejado, Akuba salió del agua con la cabeza baja pasándose
la mano por la cara y observando al rubio un poco más cerca de la
orilla. No sabía por qué había ido allí, no le gustaba mucho la
playa, prefería la piscina y además… no tenía ganas de nada, aún
así… allí estaba. Se acercó a la orilla un poco y silbó mirando
a Kiken, esperando a ver si lo veía y se acercaba.
-Es Akuba…- le anunció Aiken a Kiken. Sujetando a Yûsei por la
cintura y alzándolo para subírselo encima. Buscando a Hikaru con
la vista, aunque desde allí no se veían las rocas donde estaba.
Tiró a Yûsei al agua de espaldas y se rió.
- Iré a saludarlo... creo que es lo mejor. – sonrió el rubio, imaginando
que Inari le querría reñir y Hikaru... estaría igual que él. Se
acercó, nadando y surgiendo un poco del agua en cuanto estuvo a
su lado. - ¿Llevas tiempo de haber llegado?
-Unas horas…- lo miró a la cara, preguntándose si lo sabía, lo
sucedido, no quería hablar de ello, sólo evadirse. -¿Quieres probarme?
¿O prefieres seguir jugando con los niños?
- No son unos niños, y les enseñaba a nadar correctamente. – lo
miró, un tanto ofendido, pero prefiriendo pasar de eso. Akuba era
Akuba. – Bien, compitamos si eso quieres, pero hagámoslo interesante.
-¿Cómo? … bueno, tienes razón, últimamente nunca es interesante
porque siempre pierdes…- sonrió de medio lado aunque no tenía muchas
ganas en realidad.
- Sólo han sido dos veces. Y he estado distraído... – alzó una
ceja, ahora sí molestándose. – El asunto es que mi novio ha estado
un poco... preocupado por su hermano. Eso no es demasiado divertido
para mí. Así que si gano, irás a hablar con Hikaru. Hablar, no pelear,
¿comprendes?
-No es tan fácil… ¿sabes?- se pasó la mano por la nariz, mirando
a la orilla y buscando a Inari, pero no lo veía. De hecho, había
pasado por la noche por delante de la casa de Hikaru, sin embargo
no se había atrevido a llamarlo, se sentía demasiado capullo. –Hagámoslo…
¿hasta donde quieres ir?
- ¿Qué tal... hasta esas rocas? – le señaló una especie de isleta
que sobresalía del agua, seguramente sería cubierta a medida que
la marea creciera más. – Es así de fácil... – le sonrió, seguro
de que ganaría esta vez.
El moreno miró a la isleta, cerrando los ojos y respirando con
fuerza. –Preparado, listo… ¡ya!- le dio la salida. Ambos nadando
al mismo tiempo hacia la isleta, el moreno completamente concentrado
en nada y en nada más, no sabía si quería ganar o perder, pero aquello
le ayudaba a no pensar en nada más.
Kiken, braceando con fuerza, concentrado en aquello, aunque no
podía evitar preguntarse qué demonios se le había metido a Akuba
en el cuerpo para ir tan rápido, lo estaba haciendo esforzarse de
veras.
Akuba ni siquiera lo miró, llegando a las rocas y subiéndose justo
antes que él, poniéndose de pie en las mismas y acuclillándose después
para mirar al rubio aún en el agua. –Kiken… has perdido… de nuevo…
El chico exhaló con fuerza, sujeto de las rocas, completamente
serio, preguntándose si estaría perdiendo condiciones, y finalmente
hablando. - ¿Qué quieres que haga entonces? ¿No irás a hablar con
tu novio?
-No tienes que hacer nada…- le apoyó la mano en la cabeza, hundiéndolo
en el agua y dejándolo salir de nuevo. -¿Por qué no nos quedamos
una hora más? Tú y yo solos en la piscina cuando se vayan el resto…
si yo conseguí ser así de rápido por ganarte… y tú me superas… de
nuevo… - lo dejó en el aire pensando en largarse de allí e ir a
buscar a Hikaru a casa. –Creo que sí debería hablar con él…
- Bien, haremos eso. – contestó, tomándolo como pago por la apuesta,
aunque no sabía si eso sólo lo humillaría más a la larga. No, claro
que no, no se iba a rendir en aquello. Sacudió la cabeza, secándose
el cabello a medias. – Bien, porque ha estado invocando a la lluvia
desde que llegamos. Está en unas rocas... un poco más lejos de Inari.
– le señaló, sonriendo ligeramente.
Akuba giró la cara, buscándolo y levantándose porque no lo veía,
¿estaba allí? El corazón le dio como un golpe en el pecho… estaba
preocupado. Se pasó la mano por el slip azul, no lo veía, ¿para
qué quería verlo si no se atrevía a hablar con él? Lo observó al
final, en las rocas, se veía triste… por su culpa. Se lanzó al agua
y nadó hacia donde estaba el moreno.
Apoyó la mano en las rocas, subiendo hasta ellas y caminando hasta
su espalda. Estaba ahí mismo… pero no podía hablarle.
Hikaru se quedó quieto, habiendo escuchado el chapoteo tras él.
– Inari... ya te dije que estoy bien, sólo... – se giró convencido
de que era su hermano con otro discurso acerca de levantar el ánimo
y esas cosas. Y se quedó helado al ver a Akuba allí, las palabras
muriendo en su boca.
- Yo estoy fatal…- bajó la mirada porque no soportaba mirarle a
la cara después de lo que le había hecho. Desvió la mirada a un
lado, pasándose la mano por los labios para apartarse el agua.
Los ojos de Hikage se llenaron de lágrimas sin que pudiera evitarlo,
bajando el rostro a su vez para no desmoronarse. – Siento que me
muero...
-Hikage…- lo miró de nuevo, bajando la mano y apoyándola en su
cabello, mojándoselo un poco y apretándolo, quería pedirle perdón
pero aquella palabra simplemente no salía de sus labios. –Mírame…
El chico negó con la cabeza, no quería mirarlo así. Se sentía débil,
sentía que accedería a cualquier cosa si lo miraba a los ojos, y
eso no era lo que deseaba.
Akuba bajó la mano, apartándola de él y mirándolo fijamente ¿significaba
eso que se había acabado? Pensaba que podía arreglarlo… que simplemente
se arreglaría porque eran ellos… -Dijiste que eras mío para siempre…
- se apegó a la desesperada, injustamente a aquella promesa.
- Soy tuyo para siempre, pero no sé si me deseas ya. Seré tuyo
aunque me odies. – murmuró, mirando el agua golpear las rocas, y
deseando desaparecer bajo ella.
-¿Y por qué no quieres mirarme?- lo miró, no comprendía nada. De
hecho, ni siquiera comprendía por qué habían llegado las cosas a
ese punto. –He pasado la noche en nuestro lugar… hecho una mierda.
Los ojos azules del chico finalmente se dirigieron a él, bañados
en lágrimas como estaban, su voz temblorosa. – Porque tengo miedo...
Porque soy débil ante ti, y sigo siendo yo, seguiré siendo así...
Y a ti no te gusta.
-Sí me gusta… me gustas…- se acuclilló, pasándole la mano por el
cabello y alzándole más la cara para verlo bien. –Te necesito… yo…
fui un capullo… lo sé…y un… chulo de mierda…
Hikage se echó a llorar, abrazándose a él, sin poder aguantarlo
más. – Te amo, te amo tanto... No puedo vivir sin ti... No quería
asustarte...
-No me asustaste…estaba preocupado…- el moreno sonrió levemente,
sin poder evitar salvaguardar su orgullo, abrazándolo con fuerza
contra él, oliendo su cuello y apretándolo tanto entre sus brazos
que le parecía que podría romperse si lo hacía un poco más. –Me
ha costado… comprenderlo… no quiero que sigas con eso… poniéndote
en peligro de ese modo… pero no puedo prohibírtelo… aunque quisiera
poder hacerlo… porque no quiero que te suceda nada… - le lamió una
mejilla, probando sus lágrimas y mordiéndole un poco.
- Lo sé, sé por qué lo haces... – asintió, aunque no podía prometerle
que se detendría, aunque deseaba hacerlo. Pero cualquier promesa
estaría influenciada por su dolor. – Yo... intentaré no preocuparte
más, ¿vale? Me esforzaré...
-No… me vuelvas a ocultar nada- se detuvo antes de que sonase
como que se lo imponía a pesar de que eso estaba haciendo. –O tendré
que dejar el trabajo… y seguirte a todas partes.
El chico se rió, secándose las lágrimas un poco. – No lo haré...
aunque suena tentador. No me gusta separarme de ti.
-Baka… no me suena tentador estar sin un duro…- le alzó la cara
de nuevo, observando su sonrisa y sonriendo antes de besarlo, sabía
que esa discusión no se acababa ahí… sólo era un stop en ella… no
habían llegado a ningún punto… Pero por el momento… sólo deseaba
besarlo hasta dejarlo sin respiración.
- Espera... – lo detuvo, tomando sus manos en las suyas. – Si ya
no te voy a mentir, tengo que mostrarte esto. – Giró su brazo mostrándole
dos pequeñas cortadas que ya empezaban a sanar. – Quería suicidarme,
pero... todo lo que pude hacer fue esto, ni siquiera Inari lo ha
notado. No tuve agallas. Además... seguía pensando que quería verte
de nuevo.
Akuba le sujetó la muñeca, mirándolo a los ojos y sintiéndose fatal.
Bajó la mirada apartándola y apretando las mandíbulas enfadado y
dolido. Mordiéndose el labio inferior con fuerza.
- Lo siento... – murmuró el chico, preocupado de nuevo. Tenía cara
de que lo iba a golpear. Tal vez eso de decirse la verdad no era
tan bueno después de todo.
-¿Lo sientes? Eres un egoísta… ¿Qué pasa con tu hermano, con Aiken,
tus padres…? ¿Qué pasa conmigo? Dices que me quieres… pero no confías
en mí… tenemos una discusión y llegas a este punto…- le sujetó la
muñeca mostrándosela como si el moreno no supiera de sobra lo que
había hecho. –Yo… ¡Yo estaba seguro de que tenía arreglo!... ¡¿Cómo
se te ocurre?!- apartó la mirada porque tenía la vista borrosa,
hacía siglos que no lloraba… no iba a hacerlo ahora…
- ¡No lo hice! ¿O sí? No lo hice... – sollozó, comprendiendo lo
que decía. Sabía que tenía razón, pero sólo había podido sentir
aquel dolor, aquella soledad. – No quería estar sin ti, no podía...
-Pues haber ido a buscarme… sí tuviste el valor de cortarte ¿no?
Pero no el de venir a mi casa… de llamarme… lo que fuera… antes
que esa mierda… Pensé que yo era lo más importante para ti… como
tú lo eres para mí… de hoy en adelante… tu vida también es mía…
- lo miró a los ojos aún enfadado, tenía el labio partido de mordérselo.
- Quería que vinieras a mí, pensaba que si no lo hacías... – negó
con la cabeza, sujetándose de sus hombros, observándolo. – Quería
que vinieras por mí.
-Ayer noche estuve bajo tu ventana… estúpido…- miró a las olas,
sin poder mirarlo a los ojos porque no se creía que hubiera intentado
algo así. –Debí subir y tirarte de la cama…
- Debiste... – susurró, mirándolo de todas maneras. – No dormía
de todos modos.
-Yo tampoco dormí nada… ni comí nada… solo fumé… porros…- metió
la mano en el agua y le salpicó la cara. –Dilo… di que tu vida es
mía…mi vida es tuya… así que no puedo morirme… si tú no quieres
que lo haga…
Hikaru sonrió un poco, aunque estaba resistiendo, accediendo.
– Mi vida es tuya. Ahora serás inmortal, Akuba. – le tomó la mano
apretándosela. - ¿Qué quieres que haga? Para recompensártelo...
Haré cualquier cosa.
-Me debes dos noches… la del viernes y la del sábado… ¿vendrás
a mi casa? Mi abuela me ha preguntado por qué no venías esta vez…
me dijo que seguro estabas enfadado conmigo por haber hecho alguna
idiotez…- susurró igualmente serio aún, se sentía tenso, quería
que las cosas volvieran a la normalidad. –Quiero invitarte a cenar…
en nuestro sitio… pasemos la noche allí…
- Acepto- asintió, sonriendo, y apretando su mano de nuevo. – Haremos
otro hechizo, no uno verdadero, uno nuestro, para hacer oficial
la transferencia de vidas. Y para no pelear más... – le pidió, un
poco más serio.
-Peleamos demasiado ¿no? Lo he estado pensando…- miró hacia la
orilla, Inari estaba ahora acostado al lado de Kiken, poniéndole
bronceador en la espalda aunque sólo parecía una excusa para poder
tocarlo. –Me pregunto si los demás son lo mismo…
- No, Inari y Kiken son perfectos – se rió, empujándolo un poco,
tratando de normalizar las cosas. – Deberíamos hacer algo... para
la próxima vez que nos enfademos. Tal vez podamos controlarlo.
-No…todo fue culpa mía… por ser un chulo y un inflexible… y aunque
tenía ganas de ir tras de ti cuando te fuiste del cuarto… me quedé
por orgullo… aunque no dejaba de pasarlo fatal esperando a que volvieras…
No fui a buscarte… por orgullo… y porque las cosas debían ser como
yo lo decía… Ni siquiera me preocupé de si tenías miedo por lo sucedido…
siempre soy yo… - le pasó un dedo por la espalda, la tenía caliente
del sol.
- No, yo tampoco regresé... tienes razón, soy egoísta. Sólo podía
pensar en cómo me habías lastimado. En lo solo que me sentía. Aunque
sabía muy bien, que estabas preocupado. – lo miró a los ojos, moviendo
un poco el rostro para apartarse el flequillo, por gusto, como siempre,
y luego besándolo. – Debo parecer un fantasma en bañador...
-A mí me pareces el más guapo….- lo miró, apartándole el cabello
para verle la cara por completo, pensando en todo lo que habían
hecho juntos, en todo lo que les había pasado hasta ahora… -He vuelto
a ganar a Kiken… - lo miró a los ojos, soltándole el cabello de
nuevo y levantándose con él a cuestas, dejándolo bajar y tirándose
al agua. –Ven….- le sonrió tratando de dejar de pensar en ¿y si?
O en lo que pasaría después.
Hikaru riendo con suavidad y sacudiéndose un poco. – ¡Está fría!
Y le haces un lío a mi hermano, Kiken se preocupará y se quedará
calvo, y ya no será perfecto... Pero yo estoy orgulloso.
-Eso es imposible… el cabello de Kiken es perfecto…- exageró la
entonación, jugando un poco. –Me gusta el agua…- lo mojó y sonrió,
observándolo empapado y abrazándolo con fuerza para besarlo. –Te
quiero… Hikage… te quiero mucho… ¿me perdonas?
- Sólo si tú me perdonas a mí- sonrió un poco más recuperado, pasando
dos dedos por aquel mechón blanco que tanto le gustaba. – Esta noche...
te lo enmendaré.
Akuba sonrió. –No me hables de eso… que creo que ya me duelen
los huevos sólo de tocar el tema…- se rió y lo llevó con él hasta
donde se podía tocar tierra, caminando de la mano hacia la playa.
–Vamos a decirle a tu hermano que ya no hay drama…
- Bueno... – se rió, un poco rojo, porque ya sabía que Inari había
estado preocupado pero así... parecían de escuelita.
-¿Qué? No voy a ir a decirle eso… sólo he pensado que podríamos
ir con ellos un rato… ya que estamos todos aquí…- lo miró de soslayo
y lo cogió en brazos.
- Sí... mejor... –sonrió, rascándose la cabeza, y ocultándose tras
el flequillo de nuevo, a pesar de que estaba todo mojado. – No soy
de paseos en grupo pero no le quise arruinar la diversión a Inari.
No iba a venir si me quedaba solo...
-Inari es un buen hermano… y una buena persona…- lo llevó con él
hasta la orilla y miró hacia la derecha –Pero vamos a buscar mis
cosas primero…- lo dejó bajar y miró un momento hacia el sol pese
a que cegaba mucho. -¿No te parece extraño que estuviese aquí?
- Iba a preguntarte eso... no sabía que te habían invitado, pero....
no creí que fueras de los que aceptan este tipo de cosas. – lo miró,
sonriendo un poco, ya que imaginaba lo que estaba pensando.
-No me invitaron… e hicieron bien, porque no hubiera venido… -
lo miró sonriendo levemente. –Ha sido ese hechizo ¿verdad? Lo hicimos
a tiempo…
- Sí, ha sido el hechizo. ¿Por qué otra razón vendrías a la playa
de improviso, en un día en el que estabas deprimido? – lo besó,
contento, abrazándolo. – Me alegra mucho haberlo hecho... Esto significa
que funciona.
-Sí… eso creo… no me gusta la playa… prefiero la piscina… - lo
abrazó sonriendo y pensando que los estaban mirando con tanto besarse
y abrazarse, la verdad es que le daba igual por otra parte. Lo besó
de vuelta, sujetándole la cintura con suavidad.
Inari al otro lado suspirando y sonriendo levemente. –Parece que
ya está…
-Hace un rato que están así senpai… de hecho, estaba claro… yo
ni siquiera me preocupé- Aiken bebió un poco de agua mirando hacia
ellos y apoyándole la botella en la cabeza a Yûsei después. Riéndose.
- No, eres un duro... – se rió el chico, quitándole la botella
y bebiendo él.
- ¿Ves, Inari? No tenías que estresarte tanto. – lo miró el rubio,
suspirando, y bajando sus lentes oscuros, cubriéndose los ojos del
sol.
- Hikaru se acercó, con Akuba de la mano, sentándose al lado de
Inari sin decir nada. Suponía que era obvio, más por cómo los estaban
mirando.
-¿Ya os acabasteis las palomitas?- Akuba sonrió levemente, extendiendo
la toalla al lado de Hikaru y acostándose con los brazos cruzados
tras la cabeza.
-No estábamos mirando…- Inari lo miró de soslayo, mintiendo y luego
miró a Kiken de nuevo, pasándole una mano por el pecho. –Estás caliente…
-Bueno… ya veo que estaban más ocupados en otras cosas…
- ¡Del sol!- Inari alzó una ceja suspirando y apartándose un poco
el cabello. Aiken arrodillándose detrás de Yûsei y rodeándole los
hombros antes de besarle el cuello varias veces, remeciéndolo un
poco de adelante a atrás.
-Debimos venir el sábado, habríamos podido quedarnos por la noche
y hacer una hoguera…
- Aún podríamos hacerlo... mis padres saben que regreso tarde...-
contestó el chico sonriendo, distraído.
- ¿Con Inari? Olvídalo, hay que acostarse temprano para no llegar
tarde a la escuela... – bromeó Hikaru, acariciando a Akuba disimuladamente.
- Y ¿eso qué tiene de malo? Sólo es responsable. – lo miró Kiken
un momento, pensando que era un chico muy irresponsable. No era
de sorprender que Inari se preocupase tanto. – La educación es importante...
-Mi hermano no puede pensar en futuro… - Inari se rió sin afectarse
en nada, tocándole una pierna a Hikaru y apartando la mano para
recostarse mejor. –A ver con qué caras iríais a clase si os acostáis
tan tarde esta noche…
-No… quedémonos… por la mañana nos pondremos maquillaje si hace
falta…- Aiken insistió, sujetándose a Yûsei, animado porque este
le apoyase la idea. –Venga, Hikage ¿tú no quieres?
-Venga, Hikage… ¿tú no quieres?- le repitió Akuba en el mismo tonito,
mirándolo y sonriendo.
- Claro que quiero, venga, Inari... – se rió el chico, quitándole
los lentes a Kiken, ante la cara de sorpresa de este. – Relájate
por una noche...
-Está bien…- le quitó las gafas de la mano y se las devolvió a
Kiken. –Qué pesados… como suspendas algo después… verás…
-¿Le vas a castigar?- Akuba se rió y tiró un poco de su novio,
subiéndolo sobre él. –Ven… a tu toalla particular…
-Dejad de hacer eso…- Inari los miró de soslayo pensando que eran
unos descarados. –Os están mirando…
- No pasa nada, sólo nos demostramos nuestro amor. Deberías besar
a Kiken... – bromeó su hermano, recostándose sobre el pecho de Akuba,
observando cómo el rubio se ponía rojo, perdiendo aquel aire de
superioridad por unos momentos.
- No necesito que... Inari me demuestre nada. Ya lo sé.
-Lo hubiera besado toda la noche si no me hubiera estado preocupando
mi hermanito por culpa de su novio… que es un desconsiderado…- el
moreno sonrió con superioridad. Sujetando la mano de Kiken y entrelazando
los dedos con los suyos.
Akuba frunció un poco el ceño como si se le hubiera cruzado un
cable -¿Tú qué sabes culpa de quien fue?- le metió la mano por dentro
del bañador a Hikaru sujetándole una nalga y riéndose por la cara
de Inari. –Le estoy sobando las nalgas a tu hermano…
Aiken se levantó suspirando y estirándose. –Yûsei, ¿vamos a buscar
troncos? A ese bosque…- se lo señaló a lo lejos. –Para la noche.
- Sí, vamos a buscar muchos... – asintió el chico poniéndose de
pie, energizado.
Hikaru enrojeciendo y sujetándole la mano a Akuba. – No se pierdan
a propósito... – les advirtió, por cambiar el enfoque hacia ellos.
-No vamos a perdernos- Aiken se rió mirando a Hikage y cogiendo
el móvil por si se perdían de veras, enrojeciendo. –Espera, que
me pongo las botas.
-¿Qué?- el moreno sonrió apretando la mano bajo la suya y girándolo
de lado para besarlo. -¿Qué más da si tu hermano ve que me gustas
o no?
Inari se levantó y le ofreció la mano a Kiken. – ¿Vamos a nadar
antes de que mate a Akuba?- le sonrió encantadoramente, tratando
de ignorar a su hermano en ese modo.
- Vamos, así me vengaré yo por ti, la próxima vez- sonrió, aceptando
su mano y quitándose las gafas dejándolas a un lado.
- Eso sonó a reto... – se rió Hikage, besando a Akuba de nuevo,
para que no fuera a pensar que se avergonzaba, Yûsei riendo y colocándose
sus zapatos también, para ir junto a Aiken.
-Déjalo que sueñe si quiere… es un matado…- Akuba se rió, mirando
a Kiken y burlándose sin poder contenerse.
-Eso ya lo veremos...- Inari lo miró de soslayo, llevándose a Kiken
con él.
-Cómo se pican…
- Pero a ti te gusta eso, ¿no? Competir contra él... – lo miró
el moreno, sonriendo un poco. – Lo sé, no creas que no lo he notado.
-Sí… además me cae bien… es gracioso meterse con él y la cara infantil
que pone cuando pierde… por otra parte… dijo que si él ganaba, tendría
que ir a hablar contigo… y eso… me pareció muy cute…- se rió del
rubio claramente.
- Seguro estaba preocupado por Inari... son así. – apoyó su rostro
en una mano, observándolos chapotear en el agua. – Me alegra que
las cosas hayan salido así...
-¿Y cómo pensabas que saldrían?- lo miró, acariciándole el cabello
y mirándolo a los ojos. –No había otro modo…
- Pues... podría haber seguido peleando con él. Y Kiken... podría
haber sido un pijo imbécil, justo como yo lo veía... – lo miró,
sonriendo. – Podría no haber querido a Inari.
-No creo… si esos dos quieren a alguien lo tienen… seguro… sólo
hay que ver a esos dos enanos pervertidos…- suspiró levemente mirando
a las nubes.
- Bueno, sea como sea, creo que les va bien a todos. Menos mal
que tú no quieres compartir... yo no lo soportaría. – se rió, pensando
que entre ellos dos, era imposible.
-No… gracias…- frunció un poco el ceño y lo enterró bajo él, aplastándolo
como le gustaba hacer. –Porque acabaría matando a quien fuera que
simplemente te tocase… y luego tú me recriminarías que yo sí puedo
matar y tú no…- se rió bromeando con aquello.
- Oh, pero si tú tocas a otro... tengo permiso implícito para matarlo,
sin importar promesas ni juramentos. – se rió, a sabiendas de que
eso jamás sucedería y besándolo.
-Vale…- se rió besándolo de nuevo y sintiendo que se le levantaba.
–Ya…no más… se me verá todo con el slip… hay que ser buenos…

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