.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

SpellBound Fanfic Yaoi

Capítulo 84- Lo Primero que Hay Que Saber es Cómo Mover las Piernas

-Wow ¿esta es tu casa, Kiken?- el moreno atravesó el salón, era enorme. Salió al jardín, observando la piscina que también era muy grande, así le daba algo de miedo. –No tengo bañador…- le recordó aunque cuando le había dicho que iban a nadar aún habría tenido tiempo de coger uno. –Pero la ropa interior sirve…

- No necesitas bañador.... – se rió, tocándole los labios. – Y técnicamente es la casa de mi padre, no la pagué yo. - Se sacó la camiseta dejándola sobre una silla y desabrochándose los jeans. – No tengas miedo, yo estaré a tu lado y nos mantendremos en la parte llana...

-No tengo miedo… sólo vergüenza…- se quitó la camiseta negra y los pantalones, observándolo excitado y acercándose. Abrazándose a él y apoyando la cara en su pecho, frotándose un poco contra él y tocándole la espalda hasta llegar a la goma del slip. Bajándosela un poco con las puntas de los dedos. Era muy extraño… ese cuerpo tan fibroso y… era más alto que él. Alzó la vista, rojo como un tomate, observándolo.

- No tengas vergüenza. – le sonrió, sujetándole el rostro. – Eres muy guapo, Aiken. – lo besó, moviéndose contra él, y bajándole la ropa interior también, su lengua introduciéndose entre sus labios.

El moreno subió las manos a sus pectorales suavemente dibujados, acariciándolos y jadeando contra sus labios. Le bajó la ropa interior por completo, notando cómo se enganchaba en su sexo y apartándose un poco para separarla, notando cómo se golpeaba contra el abdomen duro del rubio. –Kiken… ¿a ti no te da vergüenza?

- No contigo... – le sonrió, acariciando su cabello, y bajando la mirada a su sexo, tocándolo. – Lo tienes grande... – lo miró a los ojos de nuevo. – Siento que puedo ser como soy contigo, y no me juzgarás... Y creo que quieres aprender...

-Sí…- bajó la vista temblando un poco y apretándose más contra él. ¿Por qué tenía que sentirse así? No se suponía que fuera así… no se parecía en nada a hacerlo con Yûsei, pero a la vez era muy agradable, mucho. Bajó las manos tocando los genitales del rubio, acariciándole los testículos y luego el sexo. Separándose un poco y caminando hacia la piscina. Tratando de perder un poco la vergüenza.

- ¿Te gusta? No tiene nada de malo... hacerlo de otro modo, ¿verdad? – lo besó de nuevo, tomándolo de la mano y llevándolo hacia la piscina. – Debes tener seguridad, Aiken. Eres muy atractivo, y agradable. Interesante... – se detuvo al borde, mirándolo. No quería ser injusto con él. – Podemos jugar... si eso deseas, pero debo advertirte que no me gusta el dolor.

-A mí tampoco me gusta…- lo miró a los ojos sin comprender muy bien, preguntándose si es que alguien le había dicho eso y comprendiendo. –No soy sádico… soy dominante… aunque contigo… no es muy fácil… - sonrió enrojeciendo, observándolo, aquel halo de orgullo, aquel aspecto de perfección. –Podemos jugar…- admitió después, decidiendo atreverse. Cerrando los ojos y sujetándose a su cuello, besándolo profundamente y enredando los dedos en su cabello, el rubio devolviéndole el beso, bajando las manos por su espalda.

Besaba muy bien, y le agradaba la fuerza con la que lo sujetaba. No necesitaba muchas lecciones, sólo confianza. Se separó de él, lanzándose al agua, y volviendo a surgir, sonriendo. - ¿Aún quieres tus lecciones? ¿O me las vas a dar tú?

El moreno sonrió, mordiéndose un poco el labio, sentándose en el borde y bajando, hundiéndose un momento y sacudiéndose al salir, apartándose el cabello hacia atrás. Aún le daba miedo el agua, por si no fuera poco, como si el rubio en sí, no le asustase un poco también. Mojado se veía precioso, la luz del sol hacía brillar aún más su cabello y su piel dorada… No, no iba dejar que lo acorralase, lo deseaba… y aquel juego le estaba haciendo desearlo más… Estaba seguro de que Kiken también lo deseaba a él… quería jugar… ambos querían

Se sentó en el borde de nuevo, completamente mojado y apoyó una mano tras él, recorriendo su abdomen con la otra y sujetando su sexo, acariciándose sin reservas a pesar de que estaba enrojeciendo al observar sus ojos, apretándose con fuerza y jadeando. –Ya que quieres lecciones… si quieres te enseño lo que se siente al ser sometido… Ven aquí, dices que no te da vergüenza, pero no te sientes tan seguro como siempre…- se apartó el cabello mojado hacia atrás de nuevo, dejando las manos a los lados de su cuerpo, su sexo erguido tocando su propio abdomen. –A ver qué sabes hacer…- movió un poco un pie en el agua, salpicándole y tocándole el pecho con él. Empujándolo un poco.

El rubio riendo, siguiéndole el juego como si se tratase de una apuesta. – Aiken... no te conocía este lado... – le sujetó el pie succionando su dedo gordo, sin dejar de mirarlo de aquella manera seductora, acercándose luego poco a poco, lamiendo su pierna, y sus ingles, hasta llegar a su sexo, tomándolo por completo, tan sólo deslizándolo fuera de sus labios para prestar atención así mismo a sus testículos.

Aiken lo observó excitado. Era increíble ver a Kiken entre sus piernas, lamiendo su sexo y sus testículos. Se pasó las manos por las piernas y las pasó al cabello del rubio, apretándolo entre los dedos y alzando las piernas un poco para rodearlo con ellas, acercándolo más a él y haciéndolo tragarse su sexo, manteniéndolo allí y moviéndolo contra él, observándolo excitado. –Senpaih…

Kiken alzó un brazo, acariciando su pecho mientras continuaba succionando, sabía muy bien, distinto a Inari por supuesto, pero bien. Alzó la mirada, sonriendo un poco, aún con su sexo entre los labios, y lamiendo desde la base hasta la punta varias veces.

El moreno se rió un poco al observar su sonrisa aunque no sabía por qué. Le alzó la cara apartándolo de él y saltando del borde, abrazándose a sus hombros y besándolo, notando que se hundían un poco en el agua y agarrándose con más fuerza, besándolo profundamente a pesar de que ya emergían de nuevo. Sus sexos frotándose empapados al igual que todo su cuerpo, era una sensación increíble dentro del agua y el cuerpo duro del rubio… le hacía estremecerse. Lo besó aún más apasionadamente, las manos jugando por todo su cuerpo sin mucho control, el chico sujetando su rostro para besarlo de nuevo, subiendo sus piernas para asirse a él, pegando su pelvis contra la de Aiken y moviéndose.

-Kiken…- bajó la mano sujetando su sexo, acariciando ambos después, ayudado por el agua, besándole los labios y mordiéndoselos con suavidad, lamiendo su lengua sin dejar de mirarlo a los ojos. Se soltó de él, hundiéndose en el agua y metiéndose el sexo del rubio en la boca. Lamiéndolo dentro y sujetándose a sus caderas.

- Mhh... Aiken... – jadeó el chico, aunque no pudiera escucharlo, su sexo pulsando dentro de su boca. Era increíble aquello, ahora no se veía inseguro para nada. Más bien, parecía querer comérselo.

El moreno subió de nuevo, jadeando un poco por el ahogo y apartándose el cabello de la cara, empujándolo contra el respaldo de la piscina despacio, levantándolo ayudado por el agua y sentándolo en el borde. Le sonrió y sujetó sus piernas pegándole las rodillas al pecho y saliendo del agua también, arrodillándose y apoyándolo sobre sus piernas para mantenerlo alzado, separándole las nalgas para ver su ano. Lo rozó con un dedo, empujando dos en él y observando sus ojos mientras los movía en su cuerpo. -¿Te gusta?- le preguntó, sujetando su sexo con la otra mano y masajeándolo. Lo cierto es que le estaba ayudando mucho verlo así… tan… pasivo.

- Me encanta... – le sonrió, excitado, disfrutando el ver cómo tomaba control. Era un Aiken muy distinto del que conocía. – Ah... me gustan tus manos... – apretó las nalgas, estremeciéndose y echándose un poco hacia atrás.

-Y a mí me gustas todo…- le sujetó las caderas, alzándolo más y lamiendo entre sus nalgas con fuerza, entrecerrando los ojos y empujando la lengua dentro de él, moviéndola ansioso por llegar más adentro. La subió por sus testículos y su sexo, succionándolo de nuevo. Estaba muy caliente, parecía que fuera a derretirse en su boca.

- Ah... hm... Aiken... – Kiken jadeaba, un tanto descontrolado, arqueando la espalda y moviéndose contra la lengua del moreno, dejándola penetrar tan profundamente como él lo deseara, sintiéndola húmeda y caliente en su interior.

-Kiken…- el moreno lo miró, sonriendo levemente y moviendo los dedos dentro de él otra vez, el cuerpo entero del rubio temblando un poco por su forma de hacerlo. Le estiró una pierna, subiéndola por su pecho y lamiéndole la planta del pie, arañándoselo un poco con los dientes y rozando su sexo contra ella. -¿Quieres hacerlo en el agua?- preguntó sonriendo un poco. Se lo estaba pasando muy bien a decir verdad, ni siquiera estaba nervioso ya. -¿O prefieres que te la meta ya?- le rozó la entrada con la punta, empujándola un poquito sin llegar a metérsela.

- Hazlo ya... – le sonrió, por alguna razón pensando que el hacerlo en el agua era algo reservado para Inari, aunque él se sintiera mejor en ese ambiente. – Hazlo, Aiken, tómame... con todas tus fuerzas... – lo tentó, abriéndose más de piernas.

Aiken le apretó las nalgas, alzándoselas un poco y sujetándole con fuerza las piernas para que las mantuviese así, empujando un poco su sexo dentro de él, observando cómo entraba, y apretando las mandíbulas para no jadear, alzando la vista a sus ojos y empujándose por completo de golpe, moviéndose bruscamente dentro de él y manteniéndose alejado para verlo mejor. Lamiéndose los labios y mordiéndose el inferior, bajando la vista a su pecho. –Estás muy bueno…- se inclinó y le succionó un pezón, estaban mucho más duros que los de Yûsei, nadie tenía los pezones como él…

- Y tú... tan masculino... – respondió el chico, tocándole una mejilla, y observando cómo lo succionada, jadeando sin preocuparse por aquello, el sexo del moreno saliendo y entrando en su ano, logrando que su cuerpo se moviese a su ritmo, su propio sexo pulsando fuertemente, hinchado.

Aiken lo besó con fuerza para que no se notase, enrojeciendo un poco por lo que el rubio le había dicho y echándose sobre él, sujetándole las muñecas y llevándolas sobre su cabeza, jadeando, ahora sí, contra sus labios y colándose por completo entre sus piernas. Era una sensación increíble estar entre sus piernas, se sentía muy bien… Se rozó contra su sexo fuertemente mientras lo penetraba, deslizando la lengua por su cuello y succionando la piel en sus músculos, rozándolo con los dientes y lamiéndolo. –Apriétame con las piernas…

El rubio hizo lo que le pedía, apretándolo contra su cuerpo, gimiendo con suavidad, su sexo pulsando cada vez más, caliente por la excitación y la fricción. Cerró los ojos, volviendo a abrirlos luego para observar el tranquilo cielo, sus labios entreabiertos, dejando escapar los gemidos con más frecuencia.

El moreno se apartó despacio, sin salir de él, girándolo de lado en la hierba y abrazándose a una de sus piernas, arrodillado con la otra entre las suyas, sintiendo cómo su sexo se arrastraba contra las paredes de su cuerpo. Bajó la mano al sexo del chico, sujetándolo y moviendo la mano sobre él apresuradamente, comenzaba a moverse sin control ninguno, estaba deseando correrse y no sabía qué hacer, por una parte le gustaba demasiado hacerlo dentro y por otra, no sabía si debía.

- Aiken... mhmmm... – gimió el rubio, recostado sobre la hierba, estremeciéndose y girando ligeramente la cabeza para mirarlo. Colocó su mano sobre la del chico ayudándolo a moverla justo como a él le gustaba, sintiendo el calor recorrerlo con más intensidad. – Sigue así... no te detengas... – le pidió, gimiendo cada vez más, su sexo absolutamente duro bajo su mano, la piel tersa y cálida, aún en la proximidad del orgasmo. – Su voz se elevó, sin que pudiera hacer nada por remediarlo, el semen mojando la vegetación sin previo aviso, mientras el cuerpo del rubio se estremecía y golpeaba contra el de Aiken. El chico sobre él tratando de aguantarse por si acaso, el semen brotando de su sexo quisiera que no, al mismo tiempo que los gemidos salían de sus labios al sentir aquellas contracciones apretándolo de esa manera. Salió de él sólo al final, apretándose y terminando de correrse sobre el sexo del rubio. Jadeando con fuerza y observando el semen de ambos entremezclarse.

Kiken sonrió, observando aquello aún entre gemidos, subiendo una mano para tocarle el rostro, y acercarlo a sus labios, besándolo, ambos respirando con fuerza. – Mmmmm... Aiken...

El chico se dejó caer sobre él con suavidad, abrazándolo y rozándose contra la humedad de sus sexos, estremeciéndose un poco, aún sensible. Lo besó de nuevo y lo miró a los ojos. –Me ha gustado mucho Kiken… ¿lo haremos de nuevo?

- Por supuesto, eres maravilloso, Aiken. – continuó sonriendo, y le apartó el cabello húmedo del rostro. – Me ha gustado mucho también. Ese cambio en ti...

-Estoy aprendiendo…- confesó, aunque ya no le daba vergüenza con lo bien que se sentía tras correrse. –Eh… Kiken… - se rió ahora sí enrojeciendo un poco -¿Has pensado que podríamos hacer un trío? Alguna vez… aunque ya sé que uno quedaría por fuera… siempre… pero luego se le compensa…

- Un trío ¿eh? Tendría que hablarlo con Inari, pero me parece buena idea... – se rió con suavidad, observándolo. Tan inocente, no era. - ¿Dices que nos turnemos? Me pregunto cómo funcionaría eso... Claro... también podríamos quedar los cuatro.

-Ya… pero si empezamos a hacer tríos antes de hacerlo los cuatro juntos… podemos divertirnos más… ¿no?- sonrió levemente aún avergonzado y jugando con su cabello. –Nos turnamos… quiero decir, si por ejemplo hoy lo hubiéramos hecho Inari, Yûsei y yo… como tú te habrías quedado fuera… ¿no sería justo que luego lo hiciéramos Inari y yo contigo?... para que todas las atenciones fueran para ti…

- Por supuesto... – lo besó de nuevo, pensando que era adorable. – Hagámoslo entonces, yo te apoyo. Y sé que a Inari no le disgustará la idea.

-Vale…- sonrió un poco y se abrazó a él, acariciándole el pecho. –Kiken… este año os vais a ir… ¿verdad?

- Sí... – respondió, ligeramente más serio, preguntándose si lo pondría triste aquello. – Inari quiere estudiar en Londres, y yo... deseo obtener una beca para poder seguir nadando.

-Ya…suponía…- se quedó serio, apoyándose en su pecho y acariciándoselo un poco. –Ya no vamos a vernos… más…

- Vamos a regresar... Nuestras familias están aquí. – lo abrazó contra sí, entristecido él también, y acariciando su cabello. - ¿De veras nos extrañarías tanto?

-Sí… y supongo que cada vez más… cuanto más tiempo pasemos juntos… no había tenido amigos hasta ahora… Además, tú me gustas- lo miró a los ojos y apoyó los labios en su quijada, rozándose la nariz con los labios de Kiken -¿Ni siquiera vendréis en verano? ¿Podremos ir a veros?

- Claro que regresaremos en verano. Ya te dije que nuestras familias se quedan aquí, ¿no? O ¿crees que Inari podrá pasar mucho tiempo sin su hermanito? – lo sacudió un poco por ver si lo alegraba. – Y podrían venir con nosotros también, ¿alguna vez has viajado, Aiken? Podríamos tomar un tour, pasear...

-Alguna vez con mi madre… pero con las madres es un rollo…- se rió por la remecida que le estaba pegando y lo sujetó de las manos, chafándolo contra la tierra de nuevo, tirándose a su lado en la hierba y soltándolo. -¿Me enseñas a nadar? ¿O estás cansado por tu edad?...- se rió, molestándolo un poco.

- ¿Por la edad? – lo miró sorprendido y riendo luego, dándole una nalgada. – Nada, al agua, ahora vamos a ver quien se agota primero. – se puso de pie, tirándose con un salto perfecto, y resurgiendo de nuevo, sonriendo.

-Ah… que me canso sólo de verte saltar así… - Aiken se rió, bajando lentamente y riéndose. –Vale… ¿y ahora? No sé hacer nada… - admitió rojo como un tomate.

- No importa, es muy sencillo. Ven, sujétate al borde, lo primero que debes saber es cómo mover las piernas... – comenzó con paciencia, tomándolo de la mano para ayudarlo a colocarse.

 

 


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