.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

SpellBound Fanfic Yaoi

Capítulo 83- Mischief


Yûsei dejó el mando de la consola a un lado, igual lo estaban acribillando como siempre, o más. Miró a Aiken, ya en la casa del chico, tras haber hecho el recorrido de vuelta. - ¿Qué crees que haya pasado anoche?

-No lo sé… creo que tal vez era algo que hacen en ese pueblo para asustar a la gente… ¿no?- le mintió, porque no creía eso para nada, pero no quería asustarlo. Lo tiró en la cama, subiéndose sobre él y haciéndole cosquillas a pesar de que él estaba un tanto serio de más.

- No... – protestó el chico riéndose y tratando de sujetar sus manos. – No se van a poner ahí toda la noche por si alguien llega, baka.

-Bueno… pues…- dejó de hacerle cosquillas y se le abrazó susurrando en su oído. –“Entonces eran fantasmas…”

- “Eso da miedo...” – le susurró de vuelta, nervioso y aferrándose a él. – Tú no tienes miedo, ¿verdad?

-Nada…- lo miró a los ojos serio y sonrió un poco, besándole los labios. –Y tú tampoco… porque yo estoy contigo… y no voy a dejarte solo nunca más… No pensé que pudiera pasar algo… estábamos completamente solos…- le tocó los labios con un dedo, dibujando la forma y enrojeciendo un poco. –Pero me voy a vengar…

- No hagas nada... Es peligroso. – le advirtió el chico, observándolo. – Y ya sé que no pensaste en eso, no tenías por qué. Yo me siento seguro a tu lado. En realidad... – sonrió, enrojeciendo un poco. - ....te ves muy cool haciendo esos hechizos.

Aiken se rió enrojeciendo de nuevo y besándolo. –Tú estabas precioso ayer… vestido de gatito y con las flores por encima… Yûsei…- le tocó la cara con las manos aplastándole las mejillas antes de besarlo jugando. –Eres perfecto ¿lo sabías?

- No lo soy.... tú estás loco. – se rió, mirándolo a los ojos. – No te gustaría si fuera perfecto, sería aburrido...

-Lo eres para mí… y eso incluye tus imperfecciones… ¿Quién ha dicho que yo quisiera a un novio perfecto?- se rió y bajó la cara mirando la tela de su camiseta y cómo se abultaban un poco los pezones. –Mira esto…- señaló uno y lo apretó con el dedo. –Eso me pone mucho… y tú los tienes así…

- ¿Cómo? Los tengo normales... – se rió, nervioso porque se excitaba con facilidad, según había ido aprendiendo con Aiken. – Eres baka.

-No… normales no… los tienes abultaditos y suaves… y cuando los toco…se ponen duros…- se rió notando su sexo abultándose un poco contra él. –Y tú, hentai…

- No soy hentai... sólo me pasa contigo – se rió, aún más rojo, cubriéndose y mostrándole su lengua. El moreno sujetándosela entre los dientes y lamiéndola dentro de su boca, jugando con ella y succionándosela antes de soltarla. Se rió y le sujetó las muñecas por encima de la cabeza, mirándole a los ojos avergonzándose un poco y besándolo profundamente de nuevo mientras se apretaba contra él.

-Yûsei… no digas eso… creeré que ya no te gusta Inari… y se veía feliz de quedar contigo esta tarde… - sonrió porque aún no se lo había comentado.

- ¿Esta tarde? – enrojeció aún más, aunque le interesaba aquello. – No lo sabía... no queden conmigo sin avisarme- bromeó, riendo y mirándolo más tranquilo a los ojos luego. – Me gusta, pero no como tú...

-Lo sé…- sonrió mordiéndose un poco el labio. -¿Por qué no puedo quedar sin avisarte? Eres mío… - le apoyó los labios contra los suyos besándolo superficialmente varias veces. –Estaba pensando… tal vez debería prepararte para él…

- ¿Prepararme? – se rió de nuevo, devolviéndole aquellos besos. – Dime, Aiken... ¿te excita que quede con él?

-Sí, un poco… ¿Por qué?- lo miró a los ojos, observando su color, un poco nervioso por si le iba a parecer raro.

- Porque a mí me excita que a ti te excite... – le sonrió, preguntándose si no era muy lioso.

-Era eso…- se rió enrojeciendo un poco y mirándolo más serio. –Cuando veas que vais a hacerlo, déjale que te toque como quiera…pero después quiero que le pidas que se siente… y se la mames hasta que se corra, trágatelo todo…- le acarició los labios con suavidad mientras le hablaba excitado. –Luego de eso… le pedirás que por favor te lo haga…te acuestas en la cama y te sujetas las piernas…- se las subió para que se las aguantase. –Le dejas ver todo… así… - observó cómo se marcaban sus testículos entre las piernas y sonrió antes de mordisqueárselos con suavidad sobre la tela. –Luego ya puedes dejarle que haga lo que queráis… ¿recuerdas todo?

- Sí... – casi gimió, rojo por la excitación. Lo cierto es que su cuerpo le pedía que se lo hiciera ya, pero era mejor seguir las indicaciones de Aiken, al final sería más placentero. - ¿Vas a quedar con Kiken...?

-Sí…- sonrió levemente, la verdad es que estaba nervioso, pero se sentía mucho más seguro desde que Yûsei estaba con él, él lo hacía fuerte… -Voy a buscar algo… para que no dejes de pensar en mí… y para que Arashi senpai vea lo sexy que puedes ser…- se levantó sonriendo aún. –No estarás molesto por lo de Kiken ¿verdad?

El chico se sentó un poco, negando con la cabeza. – Eso sería una tontería... Además, confío en Kiken, y en ti. – le sonrió, ladeando la cabeza.

-Vale… porque sólo será sexo, ya lo sabes, además, tú eres mío… y nada puede compararse a eso…- cogió unos shorts de hacer gimnasia de hace unos años, aunque estaban nuevos, pero eran de algodón fino. Abrió un cajón de la mesilla y se saltó un poco sobre el colchón, sonriendo mientras le quitaba los pantalones y la ropa interior. –Sujétate las piernas como antes…

- Vale... – le sonrió, sujetándose las piernas, y observando cómo le colocaba aquellos shorts, riendo un poco. - ¿Crees que a Arashi-senpai le guste esto? Yo estoy nervioso.

-Sí le gustará… - se rió y le alzó las rodillas contra el pecho un poco más antes de subírselos del todo. Deslizando una crema por su ano y empujando el dedo, metiéndola dentro de su cuerpo. Empujó una especie de bolita ovalada de látex con una zona lisa al final, dentro de su cuerpo y le subió los pantalones por fin, dejándosela allí dentro -¿Cómo se siente?

- Ah... se siente... – se movió, acomodándose las nalgas, enrojeciendo de nuevo. - ... se siente muy bien... – jadeó, su sexo apretado visiblemente contra los shorts.

Aiken sonrió y se inclinó, succionándole la punta del sexo que se abultaba en la fina tela, humedeciéndola y excitándose. Se subió sobre él sujetándole las nalgas por dentro de la ropa. –Ah… te lo haría yo… ya mismo…- se rió besándole los labios profundamente.

El chico rió también, un tanto falto de respiración. – No podré caminar luego... Ya me va a ser difícil pararme.

-Si pudiste con la colita… podrás con eso… lo que te he puesto se usa normalmente para acostumbrar el ano a la penetración… y que después no duela nada…- le explicó tocándole la mejilla. –Aunque estoy seguro de que Inari tendrá mucho cuidado… yo sólo te lo he puesto para que estés excitado…- sonrió maliciosamente. Sentándose en la cama porque si no, no podía dejar de pensar en hacérselo. Se miró el reloj en la muñeca y lo miró de soslayo. –Estarán al llegar.

- Sí... – lo miró también, sonriendo. No tenía idea de cuanto lo excitaba, de cuanto le gustaba verdaderamente. – Da igual, no me duele mucho, siempre se me pasa... así que eso no me preocupa. Y Arashi-senpai es muy considerado.

-Lo sé… pero así no dolerá nada…- lo miró de pronto fijamente, un poco rojo. –Espero que no te guste más con él que conmigo… aunque por otra parte, quiero que lo disfrutes plenamente… y que sólo pienses en eso… en disfrutar… ¿lo harás?

- Lo haré. –asintió, mirándolo a los ojos. – Y no te preocupes, contigo siempre es mejor porque te amo. Hay una conexión distinta. ¿A ti no te va a gustar más con Kiken, o sí? – le preguntó, su seguridad tambaleándose de pronto al pensar en que Kiken tenía un cuerpo más atlético y era mayor. Seguro incluso tenía más experiencia.

-No- sentenció sonriendo un poco luego. –Tú eres perfecto, ya te lo he dicho, justo lo que me gusta… en todo… incluso las cosas que antes nunca me habían llamado la atención… al verlas en ti… ahora me gustan… además… tú eres mucho más cute…

- Calla... – sonrió, enrojeciendo ahora por vergüenza. – Yo tampoco sabía que me iban a gustar estas cosas, y ahora, no quiero que sea de otra manera. – lo besó nuevamente, el timbre de la puerta interrumpiéndolos.

-Voy a abrir…- lo besó una vez más, sonriendo antes de separarse nervioso y abriendo sin preguntar, observando a Kiken e Inari en la puerta.

-¿Qué tal?- preguntó el moreno tocándole la mejilla y haciéndolo enrojecer un poco.

-Estábamos esperando…- sonrió, apoyándole la mano en el hombro y besándole los labios a los dos, apartándose y caminando hacia el cuarto. –Yûsei… ¿vamos?

Inari miró a Kiken alzando una ceja y sonriendo, lo veía mucho más… ¿suelto?

El rubio le sonrió de vuelta. - ¿Les hicimos esperar? – se apoyó en el hombro de Inari, observando cómo salían ambos chicos del cuarto, sujetos de las manos, Yûsei, rojo, y caminando algo extraño, pero sonriendo.

- Hola... – los saludó con la mano, preguntándose si se daban cuenta de algo.

-Hola…- Inari sonrió observándolos, tenían la misma cara que si acabasen de hacer alguna travesura. –Hemos pensado que sería mejor si Aiken va con Kiken y yo me llevo a Yûsei conmigo… luego ya nos juntamos y pasamos la noche en casa de Kiken ¿queréis hacerlo de ese modo?

Aiken miró a Yûsei como preguntándole. –A mí me parece más cómodo así.

- Sí, mejor... – se rió el chico, pensando que así no tenía que caminar tanto, y acercándose para tomar la mano de Inari como si se tratase de una geisha deseando complacer.

Kiken se rió, besando profundamente a Inari primero. – “Te veo luego...” – le susurró, guiñándole un ojo a Yûsei, y sujetando la mano de Aiken, atrayéndolo hacia sí. – Creo que te debo una lección de natación, ¿no?

-Vale…- el moreno lo miró rojo, sonriendo y pensando que era muy guapo, siempre lo pensaba cuando lo miraba, pero ahora que hacía tiempo que no estaba cerca de él… aún más. Le sujetó la mano a Yûsei, atrayéndolo y besándolo profundamente también, apretando su sexo contra el suyo antes de separarse, le sonrió antes de voltearse. –Luego nos vemos.

-¿Vamos?- Inari le paso la mano por la cintura al chico, observando abajo al notar lo abultado de su sexo y mirándole el rostro. –Vaya…vaya…- se rió excitándose un poco en realidad. –Supongo que querrás ir a mi cuarto directamente…

- ¿Tanto se nota? – se rió, avergonzado, pero abrazándose un poco a él, para rozarse contra su cuerpo, mientras Kiken y Aiken salían con tranquilidad.

-Se nota… un poco…- Inari sonrió acariciándole el cabello y cogiendo a Yûsei a horcajadas. –Mejor así…

- Dime, Aiken, ¿tienes algo planeado? No me vayas a sorprender – le sonrió el rubio, caminando de manera casual.

-¿No te gustan las sorpresas, senpai? Yo creía que sí…- se rió y le sujetó la mano mejor, llevándosela al pecho. –Estoy un poco nervioso… pero tengo muchas ganas de verte desnudo…


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