.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

SpellBound Fanfic Yaoi

Capítulo 78- Blessed Turbulence

Kiken se levantó, dirigiéndose a la puerta y halando a Inari hacia dentro sin dejar que lo saludase siquiera, besándolo una vez hubo cerrado la puerta. – Bienvenido...

-Bien hallado…- se rió por cómo lo había metido en la casa y le sujetó la nuca abrazándolo contra él y besándolo de nuevo, dejando en el suelo la bolsa donde llevaba la ropa y demás. –Sí que ha tardado en irse… - le pasó la mano por el cabello revolviéndoselo.

- Siglos... – se rió, tomando la bolsa. – Ven, quiero que te pongas cómodo.... Así será mejor...

-Claro… como quieras…- lo siguió por la casa y le sujetó la muñeca recuperando su bolsa. –Pero yo cargaré mi bolsa, pesa bastante…- se apartó un poco el cabello y lo siguió escaleras arriba. –Mi hermano al parecer también se iba a casa de Akuba como el fin de semana pasado…

- Tu madre se queda sola... – murmuró, como preocupado, girándose para mirarlo. Pero no quería darle pie a que se marchase por más egoísta que fuera eso. - ¿Te preocupas por tu hermano?

-No… mi hermano está seguro con Akuba y mi madre ha llamado a dos amigas para que pasen estos días con ella… así que se veía bastante feliz… Lo cierto es que pocas veces he visto a mi madre deprimirse… y ninguna ha sido porque le dejasen más libertad para hacer lo que le viniera en gana…- se rió con suavidad y le sujetó la cintura al rubio, caminando con él hacia su cuarto. –Me ha dicho que me comportase bien… que eres un niño encantador… luego ha dicho… pero tú siempre te comportas bien…

- Tú siempre te comportas bien, tiene razón... – sonrió el rubio, observándolo. – Entonces, estamos bien, no hay nada de qué preocuparse. Sólo tú y yo. – Abrió la puerta de su habitación, dirigiéndose al armario. – Te he hecho un espacio para que estés cómodo.

-Ah… gracias… - sonrió levemente y dejó la bolsa sobre una silla, cogiendo sus cosas y empezando a colgarlas antes de que se fueran a arrugar más. –Ya me imagino que mi hermano cuando va a casa de Akuba ahí lo dejan todo en la bolsa… y luego se lo pondrá hecho un pergamino…- se rió mientras colocaba una camisa. -¿Sabes? Esta tarde salieron… y pensaban coger el tren…

- ¿Sabes a dónde iban? Tal vez es algún tipo de paseo romántico... – sonrió, sentándose sobre la cama, y observando su cuerpo desde allí. – Te preocupas mucho por él, Inari... Estoy seguro de que sabe lo que hace. Además, está con Akuba.

- Sí… de hecho, empiezo a confiar más en Akuba que en mi propio hermano… y si te digo la verdad… iban a un cementerio…- lo miró de soslayo torciendo una sonrisa incrédula. –Con Aiken y Yûsei por cierto…

- ¿A un cementerio? – se estremeció, porque aquello no le parecía nada romántico. En realidad, le daban escalofríos. – Bueno... pero debe ser alguna salida amistosa entonces. Tal vez una de esas apuestas que hacen los chicos.

-No… creo que era una salida romántica… o algo así…- se quitó el abrigo colgándolo también y se sentó a su lado en la cama. -¿No lo sabes? Creo que nuestro Aiken es bastante tenebroso… De hecho, ayer se pintó las uñas de negro… como mi hermano… se están haciendo muy amigos…

- Muy amigos... no crees que sea otra cosa, ¿verdad? – lo miró, un poco molesto, aunque no tuviera derecho. – Yo sigo pensando que Aiken es muy dulce.

-No… no es otra cosa… mi hermano nos encuentra bastante depravados, creo…- sonrió, mirándolo a los ojos, la verdad es que le daba igual lo que pensaran sobre su vida sexual. –Y Akuba sin duda es del tipo posesivo… se cela de Aiken…

- Sí, eso me pareció... – sonrió, colocando una mano sobre su pierna. – Me alegro, siento que Aiken y Yûsei... son nuestros, aunque suene mal. Pero no me parece nada romántico un cementerio.

-No… a mí tampoco… y te diré que a Aiken le gustan unas cosas bastante raras…- le pasó los dedos por encima de la mano con suavidad y lo miró a los ojos. –A ver qué hacen cuando estén juntos… yo también los considero nuestros… y ellos a nosotros… lo sé…

- Ya veremos... sabes que me gusta que me traten delicadamente... – sonrió, besándolo con suavidad, y poniéndose de pie luego. - ¿Vienes? Ya he encendido el jacuzzi y el champagne está frío... sólo falta que me ponga cómodo yo.

-Claro…- sonrió levemente y le besó los labios al levantarse. -¿Tienes prisa?- habló contra sus labios antes de separarse. -¿Quieres que te espere allí?

- No tengo prisa, pero pensé que podríamos hablar mejor allí... – se rió, cubriéndose la boca. – Sí, espérame allí. Sabes donde está ¿no?

-Sí…- se rió y le acarició una mejilla besándolo de nuevo antes de salir del cuarto y bajar las escaleras hacia el jacuzzi. En realidad sabía dónde estaba, pero nunca había ido.

Se quitó la ropa despacio en la sala anterior y cogió una toalla para cubrirse, aunque estaba seguro de que no le iba a durar por mucho tiempo, debía haber llevado un albornoz, pero no se había acordado. Se metió en el agua despacio y se recostó un poco hacia atrás, esperando a que llegase el rubio y cerrando un poco los ojos, se sentía un tanto inquieto… y eso era bastante extraño para tratarse de él.

Kiken llegó, poco después, envuelto en un albornoz azul y llevando dos copas en una mano y el la otra la botella. Las dejó a un lado del jacuzzi, destapándose antes de entrar. No se le había ocurrido otra cosa más que ponerse su bañador, de todos modos, aquello no era importante. - ¿Demoré mucho?

-No…- el moreno entreabrió los ojos despacio, observándolo y sintiendo que su sexo reaccionaba. No le gustaba mucho ser tan impetuoso, pero la visión del chico entrando en el agua así, lo había despertado. Sirvió champaña en ambas copas y le pasó al rubio una, besándolo con suavidad aunque de forma bastante intensa, apoyando la copa en su pecho. -¿Es un sueño?

- No, así es como será nuestra vida en el futuro... – sonrió, tomando la copa en una mano. – Bueno, tal vez no tengamos un jacuzzi, pero estaremos juntos, cada noche...

-Lo tendremos… - se rió y le acarició el pecho donde aún se veía la marca roja de las uñas de Asakura. –Tendremos todo lo que tú quieras… - bebió un poco de champán y se acercó a él un poco más para oler su piel y su cabello.

- Lo que yo quiera... – sonrió el chico bebiendo de su copa, completamente relajado junto a él. – Y ¿qué hay de lo que tú quieres?

-Eso también lo tendremos…- se rió y le besó el cuello. –Sea como sea, y me dedique a lo que me dedique, desde luego será una profesión que me permita manejar capital… no estoy dispuesto a correr el riesgo de fracasar…

- No, ¿verdad? Tú eres un triunfador, Inari... – se rió también, recostándose, sintiendo aquellos besos cálidos sobre su piel. – Ninguno de los dos fracasará...

-No es lo que se espera de nosotros… y no es lo que espero de nosotros…- dejó la copa a un lado y se apoyó de medio lado en el borde, hacia él, acariciándolo con suavidad, observando su cuerpo y su rostro, no podía ser más hermoso. –Tal vez después de estudiar… mucho… me presente a las oposiciones como diplomático… me interesa… Pero no estoy muy seguro aún de que decisión tomare, quiero discutirlo con mi padre… si él me necesita… estoy dispuesto a estudiar algo para ayudarlo… siempre y cuando yo me quede con la compañía a no mucho tardar… tampoco quiero estar a su sombra…

- No, eres demasiado brillante para eso. Pero con toda la intención de triunfar... pienso que debes estudiar algo que realmente te guste. – lo miró a los ojos, de manera casi tierna. – Yo pensaba seguir los consejos de mi padre, ir por lo seguro, pero.... creo que no es mi estilo. Mucho menos desde que te tengo a ti.

Inari le sonrió y deslizó la mano por el borde de su rostro, mojándolo un poco. –Deberías dedicarte al deporte… y desde luego, no a la medicina… ese es un campo para personas que realmente gusten de ello…- le tocó los pectorales y bebió un poco más, recostándose después hacia atrás con los brazos en el borde. –No hay nada de lo que disfrute especialmente… salvo estudiar… así que me dedicaré a que lo que me sea más conveniente… Hacer negocios es agradable… he ido con mi padre unas cuantas veces a sus reuniones y las encontré interesantes… la política también lo es… pero también es un poco más arriesgada…

- Yo creo que no será arriesgada para ti. Sólo tienes que sonreír y tendrías el mundo a tus pies... Y no lo digo sólo porque está enamorado. O más bien... porque así me enamoraste- se recostó contra su hombro, bebiendo un poco más. Realmente se creaba la ilusión de que pudiesen vivir juntos.

El moreno sonrió y le pasó el brazo por los hombros, acercándolo un poco a su pecho y jugando con su cabello, bajando un poco la cabeza para besárselo. –Habrá que averiguar sobre las universidades que hay en el extranjero antes de que se acabe el año… lo mejor será tenerlo todo planeado… Yo ya he hablado con mi padre sobre estudiar en Londres y le parece una idea fantástica… quiere que me maneje perfectamente en ingles… En parte, sé que está ansioso porque decida trabajar con él… ya veremos que hago… no quiero decepcionar a nadie… eso me hace sentirme un tanto presionado… menos mal que tú estás conmigo… sé que estos días juntos serán como un oasis…

- Sí, como si fueran nuestras vacaciones personales. – sonrió el chico mirándolo, desde su posición. – Yo te seguiré a donde decidas ir, puedo nadar en cualquier país, no tengo dudas acerca de eso... Tal vez incluso pueda conseguir una beca. No la necesito, pero sería un crédito más.

-Sí… yo también he pensado en la beca… aunque no me haga falta. Mi padre dice que es conveniente que conste que has conseguido ciertas becas… será bastante incomodo estudiar para los exámenes de ingreso en las universidades extranjeras… eso sí… aún no tengo el nivel que me gustaría…

- Podemos hacerlo juntos, aunque no vayamos a estudiar lo mismo... Podríamos ayudarnos con las palabras que no sabemos. – asintió, pensando que seguro tendría que tomar algunos cursos además de la natación. Pero estaba bien, nunca estaba de más aprender algo nuevo.

-¿Vas a estudiar algo además de dedicarte a la natación? Al menos yo creía que lo harías…- se giró un poco, acariciándole el hombro con la mano y observando sus ojos.

- Sí... además se requiere un mínimo académico para que te dediques a los deportes en la universidad. – comentó, pensativo. – Creo que estudiaré psicología, es un campo que me interesa y supongo... que está un poco cercano a lo que desea mi padre. Al menos, podrá llamarme doctor si quiere... – bromeó, riendo.

-Después te enviaré a mi hermano… a ver si aún tiene salvación…- se rió, bromeando y salpicándole la cara con los dedos, sirviéndose después un poco de champán y bebiendo despacio, observándolo y sonriendo. – ¿No te he dicho que me gustas más mojado?

- No, pero por cómo me mojas, es bastante obvio... – le sonrió de manera seductora colocando su copa frente al chico para que le sirviera más. – Yo creo que tú te ves bastante bien mojado...

El moreno le sirvió en la copa y se rió -¿Bastante bien?... – deslizó la mano por la superficie del agua sin apenas tocar el líquido.

- Quise decir... perfecto. – se rió con suavidad, alzando la copa y subiendo a horcajadas sobre sus piernas. – Te ves perfecto, mojado, seco... siempre.

-No sé… no me convences… creo que ahora que me tienes, ya no te intereso del mismo modo…- dejó la copa a un lado y se bebió lo que le quedaba al rubio antes de apartarla también, mirándolo a los ojos y sujetándole los muslos.

- ¿Cómo puedes decir algo así? No puedo dejar de mirarte, de desearte, incluso tuve un pequeño problema en el club... – le acarició el rostro, acercándose más a él. – Todo lo que deseo es estar contigo, que me mires de esa manera tan especial.

-Tu problema no es nada pequeño…- torció una sonrisa leve en los labios y le apoyó las manos en la espalda, echándolo hacia atrás de espaldas para que se hundiese en el agua, sacándolo de nuevo y observándolo empapado, recorriéndolo con la mirada y sujetándole las nalgas.

- No, no lo es... Me pones nervioso, Inari. Y eso es algo que sólo tú logras... – murmuró, mirándolo a los ojos, y lamiéndose los labios luego, apoyándose con los brazos en sus hombros. – Jamás me sentí tan inseguro como cuando sólo eras mi amigo, y jamás me he sentido tan seguro como ahora.

El moreno lo atrajo hacia él y lo sujetó por la cintura, besándole los labios con suavidad e internándose entre ellos, succionándole la lengua y entrecerrando los ojos mientras sus manos acariciaban los músculos de su espalda. Le sujetó la lengua entre los dientes y se la lamió otra vez antes de volver a succionársela. –Ah… no me puedo creer que por fin podamos hacerlo…

- Solos, sin interrupciones.... Tenemos toda la noche... – lo besó ahora él, cerrando los ojos, y jugando con su lengua en su boca, su cuerpo moviéndose contra el del moreno, ya excitado.

-Toda la noche… - se rió y le pasó las manos por las nalgas sobre la tela ajustada del bañador, deslizándolas después por dentro y apretándoselas. -¿Y puedes soportar una noche entera para resarcirnos?...- sonrió levemente y deslizó los labios por su cuello, besándoselo y oliendo su cabello.

- Puedo soportar una semana entera, estoy en buena forma, ¿sabes? – se rió, enredando los dedos entre su cabello, y sintiendo aquellas caricias como algo del paraíso. – No hay nadie como tú...

-Lo sé… lo noto… ¿Cómo no notar que estás en buena forma?- le alzó las nalgas un poco, golpeándole con una mano, sintiendo la tersura de sus músculos. –Levántate… quiero verte las piernas… ¿será la primera vez que lo hagamos solos? Tranquilos.

- La primera de muchas... Sigo pensando en ti cuando me toco... – le confesó, poniéndose de pie, el agua recorriendo su cuerpo y su sexo completamente abultado dentro del bañador. Lo cierto es que estaba un poco nervioso a pesar de todo, sólo Inari lo ponía así.

El moreno respiró con fuerza, observándolo y apartando la toalla a un lado, desnudándose por completo, deslizando las manos por aquellos muslos perfectamente torneados y dorados, su propio sexo respondiendo al tacto suave. Lo acercó a él un poco más, lamiendo la tela del bañador por donde su sexo se marcaba, sujetándolo con los dientes por la goma y bajándoselo, alzando la vista a su rostro, sintiendo que lo mojaba con algunas de las gotas que se desprendían de los mechones dorados arremolinados delante de su rostro. –Esta semana no tendrás ganas de tocarte… - tocó su sexo con la lengua apenas un momento antes de apretarle las nalgas e inclinarlo para empujarlo en su boca.

- No... no lo haré... – jadeó el chico, inclinándose un poco hacia delante, al sentir su lengua envolviéndolo de aquella manera. Incluso haciendo eso se veía perfecto, hermoso incluso. – Te amo... Inari... – susurró, con la respiración cortada.

-Yo también te amo…- deslizó la lengua por su sexo de nuevo y le sujetó las manos, apretándoselas. –Ven aquí…- sonrió apoyando la cabeza en la parte de atrás, el rubio sentándose sobre él de nuevo, sonriendo, y acercándose para lamer las gotas de agua que resbalaban por su cuello, subiendo hasta sus labios para besarlos.

Inari devolviéndole el beso y deslizando las manos por sus nalgas de nuevo, acercándolo a él y empujando los dedos en su interior, cerrando los ojos y perdiéndose un poco en la sensación de su cuerpo al ceder a la penetración de estos. –Kiken… ¿estás listo?

- Más que listo... ahn... he estado esperándote... – observó sus párpados cerrados, deseoso, cerrando los ojos luego también para concentrarse en aquella sensación, en cómo empujaban sus dedos dentro de su ano, haciéndolo palpitar y estremecerse con anticipación.

-Mentira… has estado jugando tú solo… no me has estado esperando…- se inclinó para lamerle los pezones, sintiendo cómo entraba algo de agua dentro de su cuerpo junto a sus dedos. –Dices que ya estás listo… pensé que querrías un poco más… - lo volcó hacia atrás en el agua, alzándole las caderas y volviendo a lamer su sexo empapado.

- Ah... Inari... no pensé... – gimió, sonriendo luego. – No pensé... que fueras así... – recostó la cabeza sobre la superficie del agua, su cabello flotando alrededor de la misma, sus ojos entrecerrados por el placer, mientras su espalda se arqueaba.

-Pero por lo que veo, te agrada que lo sea…- le separó más las nalgas observando su ano y abriéndoselo entre los pulgares. -¿Se siente bien? También es preciosa esta parte de ti… - se inclinó de nuevo, empujando la lengua dentro de su cuerpo todo lo que podía, moviéndola en él profundamente.

- Se siente.... mhnnn... se siente maravillosoh... – cerró los ojos por completo, estremeciéndose aún más. Se sentía completamente fuera de control y no era una sensación que le desagradase, no en sus brazos.

El moreno se apartó, observándolo y sintiéndose terriblemente excitado por su expresión congestionada, el agua resbalando por todo su cuerpo… era impresionante. Se inclinó sobre él, sujetándole la mandíbula y besándolo. –No puedo contenerme… no contigo de ese modo…- se empujó dentro de él, sujetándole una pierna y jadeando sobre sus labios, besándolo de nuevo sin dejar de moverse. –Puedo sentir cómo el agua entra en tu cuerpo…

- Yo también... y tú... – el chico abrió los ojos observándolo, le parecía un sueño, ahora sí, incluso cómo se movía dentro de él, de manera tan delicada y a la vez fuerte. – Es como si nadases dentro de mí... – jadeó, recorriendo su rostro de nuevo, enroscando una pierna sobre su espalda.

Inari sonrió deslizando la lengua por su cuello, sintiendo cada una de sus formas como si fuera una estatua perfectamente esculpida. Podía cerrar los ojos y seguiría viéndolo tal cual era. –Pero no queremos que acabe tan pronto… ni siquiera aunque podamos repetirlo hasta la mañana… - salió de su cuerpo, sujetándole la cabeza con cuidado y acercándolo a su sexo. –Ven… lámelo… estaba dentro de ti… debe saber a gloria… - sonrió de nuevo, acariciando su propio sexo con la otra mano mientras lo aproximaba un poco más. Lo cierto es que era agradable observarlo allí junto a su sexo, con aquel rostro excitado y confuso.

Kiken rió con suavidad, alzando la mirada. – Es tuyo, ya sabe a gloria de por sí, seguro... - sujetó su sexo, lamiéndolo con delicadeza y metiéndoselo luego a la boca, saboreando su piel húmeda y cálida a la vez, succionándolo con algo más de empeño.

-Ah… - el moreno cerró los ojos dejándose hacer, deslizando los dedos por su cabello y su rostro delicadamente, la sensación de su lengua recorriéndole el sexo era increíble. Tocó sus labios para sentir cómo entraba y salía entre ellos, bajando la cabeza un poco y observándolo de nuevo, manteniéndolo contra él mientras se arrodillaba en la loza y lo hacia apoyarse hacia delante. No deseaba salir de su boca, el placer era grandioso. –Increíble… cómo se siente tu lengua…- deslizó las manos por su espalda, sujetándole las nalgas y rozando su ano con un dedo. -¿No se siente solo ahora?

Kiken continuó succionando sin querer detenerse, deslizando la lengua por el sexo del moreno una y otra vez, y alzando la mirada finalmente, moviendo un poco las nalgas para rozarse más con su dedo, en respuesta.

Inari sonrió, acariciándole el cabello y observando sus ojos, hipnotizado. Aquella expresión en su rostro y cómo su lengua envolvía su sexo, la zona rosada en este, entrando y saliendo de su boca haciéndolo estremecerse. Empujó los dedos dentro de él, moviéndolo contra su sexo. –El agua está resbalando por mis dedos… ¿o son tus flujos, Kiken?- se rió con suavidad, jadeando extasiado. -¿Por qué no te apoyas en el borde y te mueves de ese modo de nuevo? Esta vez contra mi sexo…

El rubio se sacó el sexo de la boca ahora sí, sonriendo, y lamiéndolo una vez más. – Inari... eres el mejor en todo, lo sé... – lo miró, enrojecido por la excitación y apoyándose en el borde como el pedía el moreno, abriendo bien las piernas, aunque se había estremecido al sentir los dedos de Inari resbalar fuera de su cuerpo.

-Qué bonitas piernas…- deslizó las manos por ellas, su sexo pulsando al tiempo que sus ojos azules observaban aquella entrada en su cuerpo. Le apretó las caderas empujándose en él profundamente, echándose sobre su espalda para besarle la nuca mientras le hacía el amor, su otra mano soltando la cadera del rubio con reticencia casi a abandonar aquel contacto. Apretó su sexo, moviendo su mano sobre él y jadeando contra uno de sus hombros. –Kiken… mi amor…

- Inari... – jadeó el chico, completamente ahogado en sensaciones, tanto físicas como emocionales. Sentía su cuerpo entero moverse al ritmo del de Inari, el sexo del moreno entrando y saliendo de su cuerpo, cada vez más rápido, su propio sexo pulsando con urgencia.

El moreno le sujetó el pecho, echándolo hacia atrás para apoyarlo contra su cuerpo, penetrándolo más fuertemente y observando su cuerpo por encima del chico, deslizando la mano por su pecho y sus abdominales, enfebrecido. Deslizó la lengua por su cuello y una de sus orejas, succionándole la nuca y apretando las mandíbulas con los labios entreabiertos contra su piel. Cuanto más pensaba en la sensación de derramarse dentro de él, más fuerte lo penetraba. Quería aguantar todo lo posible aquella sensación tan increíble, pero sentía que su sexo iba a explotar como no lo liberase. –Kiken, Kiken…- frotó el sexo del chico con más fuerza aún, doblándolo hacia el agua con él sin pensar siquiera ya en lo que hacía, temblando y jadeando sin ningún pudor.

- Inari... – contestó el rubio, estremeciéndose y empezando a gemir en voz alta, ni siquiera se hubiera preocupado si no hubieran estado solos, le era imposible pensar en algo que no fuera la increíble sensación de Inari dentro de él, de su mano tocándolo... El líquido blanquecino pareció flotar hacia la superficie por unos momentos, el rubio ni siquiera lo notó, así como estaba, gimiendo y moviéndose desesperado mientras se corría, sus manos aferrándose con fuerza al borde del jacuzzi, a la vez que Inari lo llenaba por completo, su semen apenas resbalando un poco, ya que el agua lo mantenía dentro del cuerpo del rubio. Podía sentir la fuerza con la que sujetaba sus caderas aún, sin permitirle separarse.

-Kiken…- el moreno lo llamó de nuevo, relajando sus músculos poco a poco y rodeándole la cintura con los brazos, atrayéndolo y buscando con sus labios que se girase a besarlo. –Nunca había sentido un placer así…

- Yo tampoco, es mejor... que todo lo que pude haber imaginado. – le sonrió el chico, aún agitado, besándolo ahora y girándose por completo para apoyarse en su pecho.

-Te quiero… no puedo dejar de pensarlo…- lo abrazó con fuerza, volteándolo sin apartarlo de él un segundo. –Me siento completo contigo… Te amo tanto…- le sujetó la mano besándosela y girando el anillo en su dedo, llevándosela a la cara después y apoyándola contra su mejilla. Se sentía incluso débil ante lo que sentía por él.

- Yo también te amo, no podría amar a nadie más. Nunca hubiera podido... – sonrió, dejándose hacer, y alzando la mirada para observarlo. Ahora que estaban juntos, no quería ni imaginar lo que hubiera sido su vida sin él.

-¿Quieres que te lleve a tu cuarto en brazos?...- sonrió observando sus ojos y tocándole los labios con un dedo, aún no podía creerse que iba a pasar la noche entera abrazándolo.

- No es necesario, pero... sería como si estuviéramos casados, ¿no? – se rió, con aquella risa suave, característica. – Además, me gusta estar entre tus brazos.

-Sería como si estuviéramos casados… - se rió, levantándose para ponerse el albornoz del rubio y lo alzó en brazos para llevarlo hacia su cuarto. –Nos casaremos… seguro que Aiken o Hikaru conocen algún ritual para unirnos…

- ¿Quieres casarte por magia? – sonrió, recostándose contra su pecho. – Bueno... supongo que no estaría mal, algo así, por ahora... Aunque será extraño que tu hermano nos una.

-Sí… sí lo será… y no es que quiera hacerlo de ese modo… pero se me hace eterno esperar a casarnos legalmente… Sabes que si lo hacemos ahora, habría un cisma familiar…- se rió burlándose un poco de la situación de sus familias y entrando en el cuarto, dejándolo sobre la cama con cuidado y recostándose junto a él. –Nos casaremos dos veces… ¿quieres? Ya que probablemente nuestros amigos no puedan acudir a nuestra boda legal…

- Nos casaremos todas las veces que quieras... Con tal de estar a tu lado... – sonrió, pasando dos dedos por uno de sus brazos. – Espero que para cuando lo hagamos de verdad... nuestras familias lo acepten, me gustaría eso.

-A mí también… pero no soy muy positivo en cuanto a ese pensamiento…- lo cubrió con las sábanas y le secó un poco el cabello con el albornoz, dejándolo después a un lado y abrazándolo. –Hm… - le besó la frente sintiéndose increíble -¿Puedes imaginar esto? Todos los días…

- Sería como vivir en el cielo... – se abrazó a él también, completamente feliz. – No sabes lo feliz que me siento.

-Como yo…- lo besó en los labios con suavidad, acariciándole la mejilla mientras tanto y observando sus ojos, el brillo de estos. –Duerme mientras puedas… - sonrió levemente, con algo de malicia incluso.

- Inari... compré de ese pastel que tanto te gusta... – le avisó, sonriendo, y pensando como siempre, que era encantador. – Descansaré un rato... si te aburres, me puedes despertar. O puedes dormir conmigo.

-Es tarde… duerme… seré bueno… tal y como le prometí a mi madre…- se rió y le deslizó un dedo por la mejilla. –Y desayunaremos con eso… - se hundió un poco en la cama y le sonrió. –Dulces sueños…

- Dulces sueños... – sonrió, pensando que no le parecía un desayuno muy nutritivo, pero igual, estaban rompiendo las reglas, ¿no?

 

 


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