SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 77- Train to Nowhere
-Ya te han matado de nuevo, Yûsei…- el moreno se rió y se giró
un poco, sentándose sobre él y quitándole el mando antes de acostarlo
en la cama. Le besó la nariz y lo miró a los ojos. – ¿Quieres zumo?
- Sí... Estoy harto de morirme... – suspiró, riéndose después,
y besando el moreno brevemente en los labios. – Quisiera hacer esto
más a menudo.
-¿Estar así los dos solos?- se levantó para ir a buscar un vaso
de zumo de arándanos y le pasó el vaso, sentándose a su lado y girándose
un poco para recostarse en la cama. -¿Eh?- preguntó porque no le
había dado tiempo a contestar. -¿O te refieres a otra cosa?
- Me refiero a esto, a pasar tiempo juntos. No necesariamente haciendo
algo sexual, aunque eso también me gusta... – enrojeció, bebiendo
de su zumo, como para ocultar aquello, y darse tiempo a pensar.
– Es que creo que debemos pasar más tiempo así.
-Vamos a pasarlo… ya me disculpé…- le apretó el pecho con un dedo,
enrojeciendo porque se sentía mal de haberlo estado evitando. –Todos
los días ¿vale? Podemos quedar todas las tardes… estudiamos juntos
y eso…
- Vale – le sonrió el chico, besándolo de nuevo y volviendo a beber
de su zumo. – Me daba miedo que lo pasaras mejor con Hikage que
conmigo.
-Con Hikage es distinto… - le explicó a medias el chico. –Estoy
aprendiendo cosas de él… pero me gusta más estar contigo…- se acercó
un poco él y lo besó suavemente antes de apoyarse en el colchón.
–Luego me voy a vestir de negro… cuando me saque el uniforme… y
me pinto un poco.
- Nunca te he visto así... – sonrió, mirándolo tratando de imaginarlo.
– Seguro te ves muy bien... Yo he pensado en hacerme un tatuaje
cuando me gradúe. ¿Te gustaría?
- ¡Claro! ¿Qué te tatuarías?- se apoyó en un codo, bastante entusiasmado.
-¿Dónde?
- No lo sé aún... – se rió por cómo se ponía, aunque aquello lo
hacía feliz. – Creo que en la espalda o en la nalga... Y me gustan
los dragones, pero así pareceré un yakuza. Tal vez deba hacerme
algo que te represente a ti...
-Hazte algo que te agrade a ti, a mí me gustará…- le sonrió acercándose
un poco más. –Si te lo haces en la nalga, no parecerás un yakuza…
¿a quien se la vas a mostrar?
- A ti... – se rió, empujándolo con suavidad. – Bueno, y tal vez
a algún doctor, no sé... pero no me he decidido, aún tengo tiempo.
-Tendré que estudiar medicina… no quiero que les muestres las nalgas…-
se subió sobre él sentándose en sus nalgas y tirándose después sobre
su espalda. –Yûsei… ¿quieres que te dé tu regalo?...- sonrió levemente,
enrojeciendo un poco. –Pero si lo ves… debes usarlo… si crees que
no estás preparado para obedecerme, dímelo… y no te lo daré aún…
- No, estoy preparado. Parte de esto... es confiar en tu pareja,
¿no es así? Y yo confío en ti, Aiken. Sé que no me harás daño, de
ninguna manera. – sonrió, intrigado y a la vez entusiasmado.
-No te haré daño… pero sí te voy a hacer pasar mucha vergüenza…-
se levantó sonriendo levemente y cogiendo una caja azul del armario.
Le sacó el jersey del instituto y la corbata, quitándole la camisa
y poniéndole una camiseta azul suya. –Te pongo esto… para que no
vayas con el uniforme…- abrió la caja frente a él y desenvolvió
un trozo del papel azulado, enrojeciendo un poco mientras le colocaba
unas orejas de gato como prendedores. –Aún no acabo… ¿crees que
puedes con más?
Yûsei se rió, un poco rojo, mirándose al espejo. – Sí, en realidad...
me gustan. – continuó riendo algo nervioso, por si pensaba que era
un raro.
El moreno se levantó tras él y lo miró al espejo desde atrás, abriéndole
el pantalón y bajándoselo despacio, levantándolo un momento del
suelo para apartar la ropa. Se agachó para ponerle unos pantalones
que le había traído su madre para él y los dejó en el suelo, bajándole
la ropa interior sin dejar de mirarlo en el reflejo. –“Te voy a
poner la colita…”- le susurró al oído mirándolo en el reflejo y
acariciando su ano con los dedos.
- “¿La colita...?” – preguntó, comprendiendo a lo que iba, y enrojeciendo
completamente, aunque su sexo estaba pulsando ahora. – Vale... –
murmuró alzando un poco la nalga, sin saber si era necesario, y
preguntándose sí iba a poder aguantar con eso allí.
Aiken sonrió ampliamente al ver cómo accedía, e incluso paraba
un poco las nalgas para él. Lo sujetó y se acercó a él, agachándose
y lamiendo su ano, empujando la lengua dentro de este, separándole
las nalgas con las manos y lamiendo ansioso. Subió la lengua entre
sus nalgas y por su espalda, sonriendo y sujetando la cola negra
mientras empujaba los dedos dentro de él, jugueteando y observándolo
en el reflejo mientras apoyaba el látex contra su entrada, empujándolo
dentro de él poco a poco hasta llegar a la zona con pelo de la cola.
–Te entra entera… ¿te gusta?- preguntó excitado, observando cómo
la cola se paraba un poco enroscada a la espalda del chico.
- Sí... pero... – Yûsei lo miró, apoyando las manos frente a él,
de manera que de veras parecía un gato, aunque era completamente
inconsciente de ese hecho. Jadeó con suavidad. - ¿No se me va a
salir, verdad? Me da nervio... Y me excita... Aiken.
-A mí también me excita…- lo abrazó contra él, enrojeciendo por
lo excitado que estaba, acariciando el pelo negro de la cola y tirando
de esta, moviéndola después de nuevo dentro de él, penetrándolo
de ese modo y apretándolo más contra él, al tiempo que la empujaba
todo lo posible. –Puede que se te salga… tendrás que apretar bien…
- Vale... – asintió, aún rojo a más no poder, apretando bien las
nalgas, y pensando que jamás hubiera pensado en nada de eso, antes
de conocer a Aiken.
-Ahora te pongo esto…- le subió el pantalón, dejando la ropa interior
a un lado y sacándole la cola por un agujerito bajo el cinturón
-¿Te imaginas que alguien te tire?... Para hacer la gracia…
- Ah, no... – se rió, nervioso, pero sin poder dejar de estar excitado.
– No sé si voy a poder pensar en otra cosa.
-Yo seguro que no…- lo abrazó de nuevo y le acarició la cola con
suavidad aunque moviéndola un poco a los lados. –Vamos a la estación…
se hará tarde si no… y quería tomarme un helado contigo antes…me
cambio de ropa…- lo miró a los ojos y le arregló un poco el cabello
con la mano, apoyando los labios en la punta de su nariz. –Te ves
muy bien así…
- Gracias... – sonrió, aquel sonrojo impreso permanentemente en
su rostro al parecer. – Ya te quiero ver a ti... – lo miró, pensando
que parecía que se disfrazaran, y también, que no iba a poder sentarse.
Aiken se quitó la camisa del uniforme y la corbata y se puso una
camiseta negra medio rota que desde luego, le había conseguido su
madre, mucho más contenta porque se preocupase de su estilo, fuera
cual fuera que de ninguna otra cosa. Se quitó los pantalones para
subirse unos de vinilo negro y se rió mirando a Yûsei. –A mí también
me da vergüenza ir así…- se acercó al espejo para pintarse los ojos
y se emborronó el negro un poco tras ponerse la cruz. –A lo mejor
así me curo la vergüenza…
- A lo mejor, pero yo no creo que deberías tener vergüenza, te
ves... genial. – sonrió su novio, acercándose para mirar su reflejo
desde atrás. – Te ves creepy y guapo a la vez...
-Tú te ves mejor…- se giró hacia él y lo abrazó con fuerza, besándole
el cuello y la mejilla, excitándose de nuevo y tensando un poco
los músculos. No había pensado jamás que pasaría de ser como era
a como se sentía ahora, su sexo se erguía casi a la mínima. -¿Sabes?...-
le rozó la oreja cubierta por el cabello con los labios. -¿Sabes
que si yo quiero que se mueva lo hará?...
- ¿Cómo? ¿Tiene un control? – le preguntó, entre nervioso y excitado
de nuevo, su respiración entrecortada.
-Sí… lo tengo en el bolsillo…- sonrió levemente y se mordió un
poco el labio sujetándole la mano y llevándolo con él, pegándolo
contra su pecho de golpe y besándolo profundamente, sujetándole
después las nalgas y apretándoselas para hacerle sentir mejor el
objeto dentro de él. –Pero no te dejaré que lo sientas ahora… tendrás
que esperar… no te diré cuando… - se separó extendiendo la mano
de nuevo para que se la sujetase.
- Ah, no... – sonrió tomando su mano y apretando las nalgas de
nuevo, caminando con cuidado. – No voy a poder quedarme callado
si hace eso...
-No… seguro que haces ese ruidito…- sonrió levemente, sintiendo
su propio sexo reaccionar y respirando con fuerza. –Y todos se pondrán
calientes… pero como eres mío…- entrelazó los dedos con los suyos
y se rió feliz, acababa de recordar también que debía comprar la
bebida.
- Sí, soy tuyo... – se rió también, apretando su mano y estremeciéndose
un poco, igual. Era extraño andar con algo allí.
-¿Te excita? Caminar mientras sientes eso ahí…- preguntó el moreno
saliendo del ascensor con él, y bajando a la calle. Para empezar,
la gente los miraba bastante, pero alzó la cabeza imitando un poco
a Inari y caminando serio al contrario que el mayor. Apretando la
mano de Yûsei.
- Sí... mucho... – contestó el chico, preguntándose si las orejas
y la cola, distraerían a los demás de su erección, aunque igual
trataba de ocultarla, irónicamente dándole un aire más felino al
caminar.
-Tengo que ir a comprar bebidas…- sonrió levemente, olvidándose
del universo en aquel momento, centrándose en la visión del chico
a su lado. Era genial, no le parecía posible que fuera su novio,
pero lo era… Entró con él en una tienda y cogió algo de zumo y té.
Creo que Akuba beberá cerveza… tiene cara de hacerlo… ¿no?- le preguntó
rozándole el sexo con la mano detrás de una de las estanterías.
- Ah... – gimió en bajito, enrojeciendo. – Sí... yo también creo...
Aiken... – lo miró a los ojos, sonrojado y obviamente deseoso, aunque
un poco nervioso de que los fueran a ver.
-¿Te gusta que sea así, Yûsei?... Tampoco es que te vaya a estar
haciendo esto todos los días…tranquilo…- sonrió levemente y lo miró
a los ojos, pensando que no podía evitar ponerse nervioso de nuevo
con eso de estar a solas con él y las cosas que se le pasaban por
la cabeza.
- No... pero sí me gusta.... – le devolvió la mirada, sonriendo
un poco también, acalorado. – Me gusta que seas así... Si no, te
lo diría.
-Vale… pero si alguna vez tienes que decirme algo así… dímelo con
mucho cuidado…- enrojeció mirándolo a los ojos y sintiéndose un
tanto débil por haber dicho eso. La verdad, es que por encima de
todas las cosas, la aprobación de Yûsei era lo único que tenía importancia
en sus decisiones.
- No lo haría de otra manera. Yo tampoco te quiero hacer daño –
le tocó el rostro, pensando que le encantaba aquella mezcla de fuerza
y vulnerabilidad que tenía. Era precisamente esa amabilidad en su
carácter lo que lo hacía querer obedecerlo y complacerlo.
-Me tatuaré lo mismo que tú… en otro color… porque vamos a estar
juntos siempre… ¿verdad?... Si así no vale, te lo ordenaré…- se
rió rojo como un tomate y bromeando, acercándose a él y apoyándose
en su hombro.
- Es una orden que cumpliré con gusto, como todas las tuyas...
– se rió también, acariciándolo de nuevo, sintiéndose feliz.
-Vale…- sonrió y le besó los labios fugazmente. Llevándolo con
él hacia la caja registradora para pagar las bebidas, preguntándose
si le dirían algo por ser menor y llevarse esas cervezas, pero el
cajero apenas pareció fijarse en eso, distraído como estaba por
las orejas y la cola de Yûsei, el chico sonriéndole como si fuera
completamente normal.
………………………………….
Akuba dejó salir el humo, fumándose un cigarro con los ojos cerrados,
tumbado en el banco de la estación con la cabeza sobre las piernas
del moreno que iba con él. –Tardan esos niños… a ver si nos vamos
sin ellos…
- No seas así... a lo mejor les sucedió algo... – suspiró Hikage,
un poco nervioso en realidad. Quería que Akuba conociese a Aiken,
era muy importante para él. Y tampoco deseaba dejarlos plantados.
– Mira... creo... que ahí vienen. – señaló, no muy seguro al ver
al chico gótico que se acercaba, y al chico gato a su lado.
Akuba se levantó un poco de sus piernas y carraspeó para no reírse.
–Veo… que no tienen vergüenza…- sonrió levemente sin que se le pasase
lo gótico que iba el niño ese. Aún encima, eso también lo tenían
en común, era una putada bien gorda. –Hola…- saludó poniéndose de
pie y colgándose la bolsa con la comida al hombro, tocándole la
cabeza a Yûsei porque había cogido esa costumbre. Además, se veía
especialmente cute. -¿Nos ambientáis la noche creepy? Extrañamente
me siento yo el raro… y soy el único normal…
-Hola…- Aiken enrojeció un poco y luego sonrió levemente. –Este
es Hikage, Yûsei…
- Mucho gusto... – sonrió, extendiendo la mano, algo rojo por cómo
iba vestido y por las palabras de Akuba. En realidad, él siempre
se había sentido muy normal.
- Igualmente – le estrechó la mano el chico, riendo porque era
algo muy formal para él. – Yo creo que se ven genial... Y el único
“normal” aquí, es mi novio, Akuba. Este es Aiken, como ya habrás
adivinado...
-Ya lo había visto antes…
-Si… ya nos habías presentado, Hikage…- Aiken se rió recordando
que le había dicho que tenía mala memoria.
-Sólo recuerda las cosas perversas… - Akuba sonrió levemente y
le besó el pelo llevándolo con él hacia el tren. –Vamos… ya pensábamos
que no llegabais…
-Nos entretuvimos un poco…- Aiken sonrió levemente y miró a Yûsei
acercándose para susurrarle.–“Me gusta cuando te pones rojo”- pasó
delante de ellos con el chico de la mano y Akuba le miró la cola
siguiéndola con la mirada y enrojeciendo incluso él que no tenía
nada que ver con el asunto.
Yûsei miró a Aiken, sonriendo, aún rojo, y pegándose a él de manera
cariñosa, sin decir nada.
- Ya... no sean necios, seguro se les olvidan muchas cosas también...
– protestó Hikage, subiendo al tren y pasando delante de Akuba para
que lo mirase a él. Después de todo, no se había puesto aquellos
ajustados pantalones de vynil, para que a su novio lo distrajera
una cola.
El moreno alzó una ceja y le sujetó las nalgas con la mano casi
como si fuera un acto reflejo a que se las pasase por delante enfundadas
en aquella ropa y caminó a su lado de nuevo, metiendo un poco un
dedo entre sus piernas para sentir el calor entre estas. –“¿Qué
me haces? Encima que ya sabes como estoy…”- le susurró al oído y
le mordió un poco la oreja.
Aiken buscando la silla con Yûsei de la mano, caminando como si
la gente no estuviese mirándolos sin parar. –Es ahí…- le señaló
uno de los vagones observando la recámara y esperando que estuviesen
ellos cuatro sólo. –Te puedes poner en mis piernas… para que no
te moleste…
- Vale, porque si no, iba a tener que quedarme de pie. – se rió,
agradecido de que considerase aquel detalle.
Hikage sonriendo a Akuba. – Entonces no mires para otros lados...
Me celo, y eso no es bueno para ninguno.
-No te celes… sólo era curiosidad…. – sonrió levemente, torciendo
un poco la boca, feliz de que se celase, aunque fuera una bobería
infantil. –Si no me hubieras dicho que era por celos, habría pensado
que sólo jugabas conmigo…- le dio una nalgadita y le besó el cuello.
-Es aquí- le advirtió Aiken a los otros dos con la mano, feliz
de que no hubiese nadie más allí y sentándose abriendo un poco los
brazos y sujetando de la cintura a Yûsei para que fuera sobre él.
–Hikage… ¿vamos a probar alguna cosa?
- No lo sé, podríamos... ¿se te ocurre algo? – lo miró entusiasmándose,
y sentándose con Akuba a su lado. – Tal vez no esté de más un hechizo
de protección, aunque no sea algo muy activo...
-Activo…- se rió pensando en la noche anterior y acariciándole
la espalda a Yûsei con suavidad. –Nunca hacemos magia buena… podríamos
probar algo… Traje este libro por si acaso… De todos modos, no quería
que Yûsei hiciera magia negra…
-¿Y si Yûsei quería hacerla?- Akuba se rió molestando un poco y
tirándole de la cola un poco.
-Pues…- Aiken enrojeció de pronto y le apretó la cara a Yûsei contra
su pecho. –Yo no le dejo.
-Yo tampoco te dejo, Hikage…- Akuba miró a su novio consciente
de que a él no había quien le mandase nada.
Yûsei se estremeció un poco al sentir el jalón, efectivamente emitiendo
aquel ruidito que tanto le gustaba a Aiken, aunque por suerte, nadie
lo escuchó, debido a la acción rápida del chico.
Hikage lo miró, intrigado, desviando su mirada luego, hacia Akuba.
- ¿No me dejas? – lo miró, de soslayo, preguntándose si iba en serio.
– Yo creí que te gustaba cuando la hacía...
-Puedes hacer lo que quieras, yo no mando en ti…- le sonrió soltando
la cola del otro chico sin entender muy bien lo que había sucedido,
pero pensando que eran un poco raros esos amigos de Hikage, tampoco
esperaba otra cosa. –A mí me gusta que los hagas… aunque no quiero
que te pases, ya lo sabes… y menos si yo no estoy contigo…
Aiken le empujó bien la cola dentro del ano a Yûsei de nuevo y
lo acercó más a él, soltando su cabeza y mirándolo a los ojos, observando
su excitación y vergüenza, disfrutándola en todos los sentidos,
sin ser capaz de apartar la mirada de la suya. –Pero Yûsei es sumiso…
- Sí, lo soy... – jadeó el chico sin apartar su mirada de la de
Aiken, seguro de que si miraba a los otros dos, se le notaría cómo
estaba.
- Y yo no pensaba obedecerte, sólo quería saber si lo decías en
serio. – respondió Hikage, suspirando. – Ya sabes que prefiero que
estés conmigo siempre... eres importante en mi vida, y quiero que
estés presente.
-Lo sé… lo estaré… cuando no trabaje por las noches…- le pasó el
brazo por los hombros y sujetó el libro con la otra mano echándole
un vistazo a los hechizos. –A ver niños, vamos a mirar esto… y a
dejar de follaros con la mirada….- se rió mirándolos y de nuevo
al libro. –Me gusta que no me obedezcas…- se rió soplándose el mechón
de canas.
-No hacíamos eso…- Aiken sonrió levemente, lo cierto es que eso
hacía. –Es que tenemos ganas de hacerlo allí…
- Aiken... – protestó el chico de cabello malva, enrojeciendo más,
y riendo cohibido.
- No pasa nada, nosotros también. – les aseguró Hikage sin nada
de vergüenza por su parte. – Ya nos separaremos luego... Te dije
que le gustaría, ¿ves? – sonrió, girándose para ver a Akuba luego
de aquello. - ¿Viste alguno que te interesara?
-Hay este… “Círculo de luz” para protegernos y blabla… ¿Os apetece?…
Hay que hacer un círculo con talco…poner cuatro velas blancas en
los puntos cardinales… un vaso de agua frente a la vela norte… lavarnos
las manos y los pies y entrar descalzos en el circulo… y luego seguir
este ritual con jazmines y… qué sé yo…
-A mí me parece bien… pero no sé si encontraremos jazmines… - Aiken
los miró, observando después el libro y a Yûsei un momento. -¿Quieres
hacerlo?
El chico asintió entusiasmado. – Suena interesante, sobre todo
si tú quieres hacerlo.
- Pues lo hacemos... yo tengo agua de jazmín... aunque no sé si
sirva. Igual podemos buscar, creo que son más fragantes de noche,
¿no? O puedo estarme confundiendo con otra flor. – suspiró Hikage,
maldiciendo su falta de memoria de nuevo.
-No… creo que no te confundes…- Aiken lo miró bastante seguro de
lo que decía. –Lo sé, porque me da alergia su olor… pero no me sucederá
nada… sólo me marea un poco…
Akuba los miró pensando que Yûsei y él, estaban muy callados. Suponía
que era normal, pero se sentía extrañísimo en aquel entorno. –Hemos
traído unos bocadillos para cenar… Eh… Yûsei… ¿Por qué estás ahí
sentado que casi ni se te ve? En clase no eres tan vergonzoso…
- Es que... no, nada. Me gusta estar así con Aiken... – se rió,
pensando que mejor no explicaba y enderezándose un poco ahora que
se había calmado. – Nosotros trajimos la bebida.
- Bien, trajeron cerveza ¿no? Porque no puedo vivir sin ella...
– bromeó Hikage, molestando un poco a Akuba por lo que le había
hecho en su casa.
-Calla…- le dio en la pierna y se rió apretándole el muslo un poco.
–No vaya a ser que Aiken me dé alguna idea de lo que se puede hacer
con una botella de cerveza y un poco de imaginación…
-¿Seguro que te hace falta que te dé yo la idea? Porque si dices
eso, es que te sobra la imaginación…- el chico se rió y abrazó más
a Yûsei contra él.
-¿ Lleváis ese aspecto cuando quedáis con Kiken e Inari?
-No… seguro que nos reñirían…- Aiken se rió sólo de imaginarse
la cara de Inari.
- No sé, a lo mejor les gusta... – se rió Yûsei, pensando que podían
ser muy extraños ellos también, aunque lo ocultaban bien.
- Y yo prefiero no imaginarme cosas raras con mi hermano, gracias...
– Hikage se pasó la mano por el cabello, sonriendo. Se estaban llevando
muy bien todos.
-Tu hermano tiene mucho morbo…- Aiken se rió abiertamente. –Claro
que a mí quien me gusta más de ellos es Kiken… - observó a Yûsei,
jugando un poco con su cabello.
-Dios…- Akuba se rió por lo franco que era el chico tratando ese
tema. –A mí me gustó eso de las orejitas de gato… necesitas unas
Hikage…
- No me vengas con cosas... – le dio un codazo ligero, superficialmente
celoso. – O te haré un hechizo...
Yûsei se rió, moviendo un poco las orejas sin querer, y deteniéndoselas
con las manos.
-Oye… me gustaban en ti… - se rió Akuba cubriéndose un poco del
codazo, aunque no le había hecho daño. –Baka… luego te enfadas porque
me celo yo…
Aiken se rió un poco y se echó hacia atrás observando a Yûsei y
sonriendo, era normal que se celase… Yûsei era muy guapo y encima
hoy se veía más cute que nunca.
- Pues me compraré unas si quieres... pero serán negras, negras...
– lo miró, pensando que seguro a él no le iba aquello de todas maneras.
– Y es tu culpa, me introdujiste a los celos... - bromeó, ya que
nunca había tenido un novio antes.
Yûsei se rió también, eran muy simpáticos y hacían buena pareja.
Besó a Aiken, al ver que lo miraba, sonriendo.

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