SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 76- Yo Vine a Comer, no a Ser Comido
-¿Quieres quedarte a comer en mi casa? Mi abuela va a estar fuera…
ella y mi abuelo se van a ir por ahí a una comida con los de la
constructora… pero yo paso… prefiero quedarme contigo… Además… a
saber a qué hora terminaban…- Akuba miró al chico a su lado mientras
caminaban hacia el centro y le sujetó la mochila para llevársela
y poder rodearle la cintura mejor.
- Vamos a tu casa entonces. – le sonrió, rodeándole el cuello con
sus brazos, aunque fuera algo incómodo en esa posición. – Te extrañé
anoche.
-Ya…- lo miró con cara de regaño aunque le daba igual en realidad.
Bueno… más o menos igual. -¿Dormiste con Aiken de nuevo?
- Sí, pero él durmió en la bolsa...- le sonrió, notando que estaba
celoso de nuevo. – Dijiste que así, sí podía... Incluso me dijo
que cuando lo conozcas, se te van a quitar los celos.
-Ya… él puede decir misa… no sé… ya veremos… que mis celos no se
quitan así como así… Bueno, aunque después de conocer a Yûsei, se
me quitaron un poco…si tuviera un novio feo igual no se me quitaban…creería
que pretende updatearse…- se rió y lo cogió en brazos. –No te voy
a preguntar qué hicieron, porque seguro que me cabreo…
- No hicimos nada que no se mereciera... – sonrió, dejándose cargar,
no le molestaba, en realidad. – Y deja de hablar así de Yûsei, o
me pondré celoso yo... Igual, hoy pasará el día con él, antes de
que nos reunamos.
-No te cabrees… hoy me estuvo enseñando a jugar al voley ball y
soy muy malo, por cierto…- se rió y le apretó una nalga antes de
dejarlo bajar. –También soy el que la tiene más grande en ese club…-
se rió a carcajadas jugando con Hikage y rodeándole los hombros
para apretujarlo contra él.
- Eso no lo dudo, pero no sé si me gusta que andes fijándote en
eso... – lo empujó con suavidad, jugando. – Yo tengo mejores juegos
que ese de todas maneras.
-¿De veras?- sonrió y le besó el pelo haciéndolo girar con él para
ir hacia su casa. –Siempre me fijo… lo hago por deporte… Cogí la
manía a los 16 o así y jamás se me quitó… todo porque en la construcción
me decían que la tenía pequeña… Claro, que me llevaban unos cuantos
años… lo hacían para joderme… ahora les jodo yo… Me pregunto… luego
de ver el culo de alguna de sus mujeres, cómo es que ellos llegan
a tocar fondo con esas cositas mira…
Hikage se echó a reír, recostándose contra su hombro. – No lo sé,
ni me importa. Yo tengo un novio bien equipado. ¿Ves? No sé para
qué te celas. Con lo grande que la tienes...
-Porque eso no importa tanto como si estas bueno… si eres simpático…
si tienes cosas en común….- remarcó la ultima frase, como diciéndole
que ahí estaba el origen de sus celos sobre todo. –Yûsei la tiene
muy grande por cierto… bizarramente…- le informó más que nada por
meterse con él ahora.
- Cada vez me está gustando menos y menos Yûsei... – murmuró, algo
serio, mirándolo. Tenía el presentimiento de que sólo se metía con
él, pero era mejor prevenir. – Tú tienes cosas en común conmigo,
además.
-¿Cómo que?- preguntó apartándose un poco el mechón de cabello
blanco de la cara. –Y deja… nadie dijo que me gustaran las pollas
grandes ¿no? Lo que sí no me gustan son los enanos…
- Mejor, entonces... – lo continuó mirando serio. – Y ¿cómo preguntas
eso? Te agrada lo que me interesa a mí, ¿no? O al menos te agrada
que me interese. Ambos comprendemos lo que es ser... tratado de
malas maneras. Y lo más importante, ambos deseamos estar juntos
más que nada en el mundo.
-Sí…- lo miró a los ojos deteniendo su paso porque con esa cara
tan seria no era para menos. Le sujetó los hombros besándolo superficialmente
y jugando con las manos en su cuello. -¿Qué pasa? Sólo estaba jugando…
sonríe…
- No me gusta, cuando hablas así. Cuando dices esas cosas... como
si dudases – lo miró a los ojos, a través del flequillo, sin cambiar
de expresión. – Te amo, y creo que lo que tenemos en común, probablemente
sea algo que no se pueda explicar, o tocar, pero existe...
-Y si crees que existe algo tan especial entre nosotros… ¿para
qué lo dudas? Yo no lo hago… me celo… porque soy memo…y porque te
quiero… ¿vale?- le sujetó la cara con las manos, soplándole el flequillo
para apartárselo de la cara, besándole la frente y abrazándolo contra
su pecho. –Hum… creo que es porque hoy aún no discutíamos… y es
parte de nuestra rutina…
- No lo dudo, pero me preocupa que lo dudes tú. – suspiró, relajándose
y cerrando los ojos, abrazándolo también. – No me gusta discutir,
pero no quiero perderte. No lo haré.
-No lo harás…no seas baka…- lo cogió en brazos de nuevo, esta vez
sin moverse del sitio, apretujándolo contra él y besándole el cuello.
-¿Qué hay de eso de vestirte para mí? Me dijiste la próxima vez…
la próxima vez es hoy… ¿has traído ropa para cambiarte?- empezó
a caminar de nuevo sin soltarlo, apretándolo aún más.
- Bueno, no se supone que lo hiciera frente a los demás, pero sí,
la he traído... – sonrió por fin, sin poder evitarlo ante las expectativas
del chico de cabello granate. – Así que en algún momento tendremos
que apartarnos...
-Ya contaba con ello ¿no? Vamos… cenamos en el tren… charlamos
un rato mientras echamos un vistazo… entramos en el panteón… y luego
que se busquen la vida…mientras yo busco otras cosas…- sonrió levemente,
sintiendo que se excitaba sólo de pensarlo y le mordió el cuello
sin poder contenerse. Rozándolo contra él disimuladamente, mientras
entraban en la casa. Dejándolo bajar de nuevo en la entrada y besándolo
mientras lo encerraba contra la pared, el chico devolviéndole el
beso, de manera apasionada, y cerrando los ojos, susurrando luego
sobre sus labios.
- “Aún no... espera a la noche...”
-¿Tengo que hacerlo?- se rozó la cara contra su pecho y se lo mordió
un poco a través de la tela, buscando uno de sus pezones y mordisqueándoselo,
camisa o no de por medio. –Vale…- lo besó profundamente otra vez
antes de separarse aunque sin nada de convencimiento.
- Te será mejor... ya verás... – sonrió, aunque tampoco le había
sido muy fácil. Pero le gustaban aquellos juegos, sólo hacían las
cosas más excitantes. – Ahora, aliméntame... luego me acompañas
a ir de compras. Le dije a Aiken que llevaría algo de comer, y él
llevará la bebida.
-Vale…- protestó a medias pensando que sólo con eso de “aliméntame”,
en vez de pensar en algo normal, pensaba en metérsela en la boca.
- No refunfuñes, te gustará... – sonrió, notando cómo lo miraba
y aflojándose la corbata aún más.
-Para…- se rió y le sacó la corbata por completo él mismo, tirando
de la camisa para acercarlo y besándole el cuello de nuevo mientras
le abría la camisa, deslizando las manos por su pecho con más fuerza
de la necesaria. Rodeándole la cintura con el otro brazo para que
no pudiera huir.
- Para tú, debería ir a cambiarme... – se rió, empujándolo con
suavidad, aunque no hacía fuerza realmente. – Después de comer...
– murmuró, besándolo de nuevo.
-Hum… me esperaré sólo porque quiero follarte en un panteón…- le
sujetó el paquete en la mano apretándoselo y oliendo su piel de
nuevo antes de dejarse caer contra la pared excitado. –Te voy a
alimentar…
- Mejor sí... – se rió, ahora él imaginándose cosas no lícitas.
Se dejó caer sobre el sofá, la mochila en el suelo, y cerró los
ojos, sonriendo.
-A ver…- el moreno suspiró desde la cocina, pasándose la mano por
el cabello y pensando de nuevo de todo, menos en lo que debía. –Creo
que mi abuela me dejó algo preparado… pero como siempre hace de
sobra… - sonrió levemente abriendo la ventana de la cocina y llevando
después los fideos soba al salón. Se tiró en el sofá a su lado y
apoyó la fuente en la mesa. Bebiendo de una botella de agua abundantemente.
–Ah… ya no volveré a trabajar los viernes por la noche, ahora he
cogido de lunes a jueves… así podemos dormir juntos todo el fin
de semana… Tu viejo se iba de viaje ¿no?
- Sí, y mi madre no es tan estricta. Creo que se pone así cuando
está él... – suspiró, sonriendo. – De todas maneras, Inari me cubriría.
Aunque... él se irá a casa de Kiken. Su padre tampoco estará.
-Orgía harán ahí… están pirados esos cuatro…- se rió cogiendo unos
fideos con los palillos y metiéndoselos en la boca. –Joder, no me
había dado cuenta del hambre que tenía hasta ahora… ¿Cuándo vuelve
tu viejo?
- Creo que en una semana. Aunque puede que vuelva antes, le preguntaré
a Inari. – meditó, empezando a comer con bastante gusto.
-Porque si no, te puedes quedar algún día más… Así tu madre puede
quedar con el querido aprovechando que tiene la casa para ella…-
sonrió levemente y se levantó dejando dos cervezas sobre la mesa.
–Aunque tu viejo es guapo para ser viejo…
- Mi madre no tiene un querido... – murmuró, realmente convencido
de aquello, y mirándolo luego. - ¿Tú crees eso? Sí... supongo que
sí... No lo sé. Pero supongo que es mejor así, al menos no tengo
un futuro tan siniestro.
Abrió la cerveza bebiendo un poco y se sentó a comer de nuevo -¿El
qué? ¿Qué está bueno tu viejo?... Tu hermano se parece a él… y tú
te pareces a tu hermano… todos sois guapos… sobre tu madre, prefiero
no hacer juicios… - se rió y bebió otro trago de cerveza. -¿Por
qué la gente come vestida?- le tiró de la camisa para molestarle
un poco.
- Porque imagina comer carne a las brasas desnudo, por ejemplo...
¿Quieres quemaduras en tu piel? – se rió, pensando que era un necio.
– Y no hagas juicios sobre mi madre. Mejor come, mira que tu abuela
hace muy buenos fideos...
-Sí… mi abuela no está buena nada…- se rió y volvió a ponerse a
comer, aunque seguía sin estar pensando en eso. –No debí invitarte
a comer… no voy a soportar hasta la noche…
- No... sí vas a soportar. Y mientras más esperes... más me demuestras
que me amas- sonrió, un poco maldito, aunque realmente lo excitaba
aquello.
-Mentira… cuanto más espero, más ganas tengo…voy a acabar amándome
a mí mismo en el baño…- lo abrazó subiéndolo sobre sus piernas y
pensando que era un pegajoso, pero seguro que no le importaba.
- No harás eso, o no habrá nada esta noche. – le advirtió, tocándole
la nariz y luego acariciando su mejilla. – Te amo, Akuba.
-No… yo también te amo… pero no quiero caricias en la mejilla…
aquí…- le apoyó la mano en el paquete y se rió enrojeciendo un poco
y besándole la nuca. –Come… luego mi abuela me dice que no como
nada…
- Tiene razón, y te la pasas pensando en sexo, y tampoco estudias...
– lo miró, alzando una ceja, bromeando claramente. – Eres un problemático,
Akuba-kun.
-Lo sé… todo lo que has dicho es cierto… siempre que me pongo a
estudiar, acabo meneándomela….- se rió y comió un poco más aún con
el chico encima. –Venga, come… después nos vamos a mi cuarto y a
ver cómo te libras de mí…
- Te voy a poner un hechizo para controlarte – se rió, aunque no
tenía intenciones de hacer nada ni parecido, y continuó comiendo,
sin quitarse de donde estaba.
- Nooo… - lo apretó contra él, dejando que notase su sexo abultado
y moviéndolo un poco sobre él. –Tú no quieres controlarme…- le sujetó
la entrepierna con las manos acosándolo un poco y riéndose.
- Tú lo que quieres es que me rinda... – protestó el chico, sintiendo
que su sexo empezaba a erguirse también contra la tela del pantalón.
– Esto es trampa...
-No es trampa… es tortura, como la que tú me haces a mí… no deberías
calentar el horno si no me vas a dejar meter el pan…- se rió mordiéndole
un poco el hombro y separándole las piernas con las manos mientras
las arrastraba por sus muslos. –A ver si no acabas rogándome tú.
- Yo no calenté ningún horno, ese horno viene caliente de fábrica...
– se rió, estremeciéndose ligeramente. – Yo sólo vine a comer...
no a ser comido.
-“También te dejo que me la comas si quieres…”- le susurró en
el oído excitándose él sólo con sugerirlo, y enrojeciendo. Lo empujó
un poco a su lado al notar que abrían la puerta y se apoyó un cojín
sobre las piernas girándose y sonriendo levemente. –Hola… ¿Cómo
tan pronto?
-Que tu abuelo no está para estas cosas ya…- explicó la mujer.
–Hola Hikaru…
-Hola niño…- el hombre mayor le revolvió el cabello pasando por
su lado y dirigiéndose a la cocina.
- Hola... – saludó, confuso, el chico, escondiéndose de nuevo tras
su flequillo, como si así no lo fueran a ver.
-Vale… ahora sí vamos a dar un paseo…- Akuba susurró, mirando a
Hikage y sonriendo levemente. –“Menos mal que no te saqué la polla…
era lo que iba a hacer…”
- “¿Ves? Por eso debes hacerme caso a mí” – le susurró de vuelta,
sonriendo también, y poniéndose de pie, halándolo un poco.
-Sí… te lo hago…- se rió sujetándole la mano y girándose un poco.
– ¡Abuela, me voy! ¡Luego vengo!
-No recojas las cosas, no…- se quejó la mujer que ya las recogía.
– ¡Y no bebas tanta cerveza!
-No, abuela… fue Hikaru…- cerró la puerta tras ellos cortándole
las quejas. –Carga con mi culpa…
- Ya verás... te haré cargar con la mía luego... – se rió, besándolo
profundamente antes de seguir su camino como si nada.

Continua leyendo!
|