.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

SpellBound Fanfic Yaoi

Capítulo 75- Can’t Wait to Be With You

- Ya hablé con mi padre, se irá por la tarde, así que tengo que estar en la casa para que me diga todo lo que debo y no debo hacer... como si lo olvidara cuando se va – se rió el rubio, bebiendo de su botella de agua, y apoyándose un poco en la pared, observando a Inari. No podía evitar sonreír de aquella manera, sabiendo que pasaría aquellos días con él, los dos solos.

Inari sonrió levemente y le pasó un dedo por la corbata, pensando que Togashi aún no se presentaba por la clase y eso que ya estaban en la hora de la comida. –Está preocupado… no quiere que le pase nada malo a su niño… él no sabe que ahora eres el mío… no el suyo…

Kiken se rió ligeramente, pasándose la mano por los labios de manera delicada. – Pero sigo siendo su hijo... no va a cambiar. Aunque me gusta mucho más ser tu... ¿niño?

El moreno se acercó un poco más y le apartó los mechones rubios con delicadeza, abriendo su móvil y pasando unas cuantas imágenes hasta encontrar una de Togashi rapado en medio del pasillo, se la mostró. -¿Te gusta?

- ¿Qué es esto? – el rubio lo observó con detenimiento sin poder creérselo, sonriendo un poco, a pesar de todo. - ¿Qué...? ¿Lo hiciste tú?

-Más o menos… se lo hizo él… - se rió buscando otra imagen mucho más serio, mostrándole el pecho sangrando. –Eso sí fui yo… pero…- le quitó el móvil cerrándolo sin querer mostrarle más. –No te preocupes… no se enteraba de nada…

- ¿Qué no se enteraba de nada? ¿De qué estás hablando? – lo miró, realmente preocupado, y sujetándolo por los hombros. – Inari, ¿qué estás haciendo? No estás metiéndote en problemas, ¿verdad? Te dije que no hicieras nada sin mí.

-Tranquilízate… - le sujetó las manos con las suyas y lo miró a los ojos serio. –Te digo que no he sido imprudente… ¿acaso crees que podría haberlo sido? Si lo he hecho sin ti, es porque no quería ponerte en peligro…

El rubio le sostuvo la mirada, sin saber cómo explicarle aquello, cómo hacerlo entender. – Inari... te creo, pero no quiero... Quiero compartir tu suerte, no quiero estar al margen de lo que suceda con tu vida, mucho menos si vas a hacer cosas así.

-Tú… no estás preparado para hacer algo así… Kiken… - lo miró a los ojos largo rato, nervioso. –Entrar en una casa ajena… drogarlos… ¿harías eso? No…

- Claro que no, y tú tampoco lo hubieras hecho antes. – negó con la cabeza, aún preocupado. – Pero si es lo que decides hacer, estaré a tu lado, ¿no lo comprendes?

-Lo comprendo… pero no te quiero a mi lado en esos momentos… En esos momentos… ni siquiera yo mismo gusto de mí… no deseo que me veas así… - le sujetó la mandíbula con suavidad, alzándole un poco la cara para mirarlo a los ojos.

- No deberías hacer cosas de las que puedas avergonzarte, Inari. – respondió serio, aunque hablando de manera muy suave. – No solías hacerlas, y.... no te vuelvas como ellos.

El moreno lo miró a los ojos apretando un poco las mandíbulas y suspirando. Si estaba así por aquello… ni querría imaginarse de saber la historia completa, la verdad es que ahora en frío le espantaba haber hecho aquello. Más bien, haber sido capaz con aquella frialdad por parte de los tres… Le sujetó las manos y se las llevó a los labios besándoselas varias veces y bajando la cabeza levemente como sólo lo habría hecho ante su padre. –Necesitaba cobrarme lo que te hicieron, Kiken…


- Lo sé, y te lo agradezco, pero no quiero verte así... – le alzó la cabeza suavemente con una de sus manos a pesar de que seguía sujeta por el moreno. – El Inari que yo amo, jamás baja la cabeza, ni siente vergüenza. Es demasiado especial para eso.

-Demasiado orgulloso dirás…- sonrió levemente y lo empujó hacia una esquina entre las clases, besándolo profundamente y abrazándolo con fuerza. Apretó los dedos en su espalda contra la chaqueta del traje y profundizó aún más en su boca. –Podría matar… por ti…

- Pero no te he pedido que mates a nadie... – le sonrió de todos modos, su corazón latiendo con fuerza. No podía negar que aquellas palabras lo afectaban profundamente. – Y lo dije bien la primera vez, especial... – susurró, besándolo ahora él.

-No dije que fuera a matar bajo tus órdenes…- sonrió levemente, con orgullo, besándole el cuello y oliendo su piel intensamente, le excitaba terriblemente aquel aroma fresco de su cuerpo. Se apartó de golpe al escuchar los pasos, apoyándose con un hombro en la pared como si nada de eso hubiera ocurrido, pero sin apartar los ojos azules de los del chico. –Esta noche…

- Esta noche... – asintió el rubio, sintiéndose casi adolorido por haber tenido que apartarse, no soportaba aquello. Sin embargo, no podía despegar sus ojos de los suyos. – Ese es el Inari que me gusta....

-Es el que tendrás… yo no recuerdo ningún otro… ¿y tú?- le tocó la quijada alzándole un poco la cara y sonriendo. –Aún no hemos almorzado…

- Aún no suena el timbre... – respondió, sonriendo el chico. – Inari es único además, tienes razón. Eres versión especial limitada.

-Lo que quiero comer no está en mi plato…- sonrió levemente y le pasó la mano por el brazo con suavidad. –No volveré a hacer nada a tus espaldas… te lo juro- le tocó el labio inferior con el pulgar para entreabrirle los labios.

- No lo hagas, me preocupo... – le aclaró, besando su dedo y dejando que lo deslizase entre sus labios, entrecerrando los ojos.

-Kiken…- sonrió levemente, rozándole los dientes y la lengua, hablando como si le reprendiese, aunque en realidad no lo hacía para nada. Se llevó el dedo a sus propios labios y lo deslizó por donde el rubio lo había mojado. –Vamos a comer… deja de tentarme… - tendió su mano hacia él para que la tomase y le sonrió abiertamente. –Vamos…

- El que me tienta eres tú... – se rió el chico, aceptando su mano, y apoyándose un poco en él. – Soy un buen chico, Inari, lo sabes.

-¿Lo eres?...- sonrió con algo de malicia y le sujetó la cintura tras soltarle la mano con delicadeza. –Espero que esta noche seas un chico muy malo… porque yo no seré bueno…

- Esta noche... seré un chico muy bueno... El mejor, en realidad... – se rió, siguiéndole el juego.

-No puedo esperar… ¿a qué hora se va tu padre? Hazme una llamada perdida al móvil y saldré de casa… - se rió son suavidad, acariciándole la espalda.

-Eso haré, si conozco a mi padre, saldrá con el tiempo justo para llegar al aeropuerto. Es... No le gustaría que revelara esto, pero siempre se deja algo atrás y tiene que volver a buscarlo. Quien lo viera en las juntas luego... – se rió, preguntándose para qué tantas apariencias al final. Estaba un poco cansado de aquello. – Te llamaré, apenas haya doblado la esquina.

-Vale, de todos modos no sé por qué le molestaría que me quedase contigo… - lo miró de soslayo mientras caminaban hacia la clase para buscar el almuerzo. -¿Ya le has preguntado cuando vuelve? ¿O es estilo mi padre? “volveré lo antes posible”- sentenció sonriendo después.

- Definitivamente, la casa se quemará si no vuelve pronto – sonrió, asintiendo. – No le molesta que te quedes, pero prefiero estar sólo contigo. Si no, se quedará a darte recomendaciones a ti también.

-No, por Dios… prefiero que me las resumas tú después…- se burló. Sólo de pensar en aguantar aquello, le cansaba. –Aprovecharé para salir a comprar algo… Ayer Aiken se quedó a dormir con mi hermano de nuevo- cambió de tema de pronto mientras se sentaba y empezaba a comer.

- ¿De nuevo? – suspiró, pasándose una mano por el cabello, sacando su almuerzo también. – Se han vuelto muy amigos, ¿no?

-Deben… para haber estado hablando toda la noche sin parar… no había quien durmiese…- suspiró con fuerza y lo miró a los ojos sonriendo levemente. –Me alegro… nunca había visto a mi hermano tan contento…

- Entonces me alegro yo también – le sonrió, pensando que lo mismo iba para él. Hacía tiempo que no veía a Inari sonreír tan sinceramente. – Supongo que tu hermano estará más sociable ahora. Y creo que le hará bien a Aiken, a su vez. Es demasiado tímido, aunque encuentro eso encantador.

-Ayer nos comentó que no queda en privado con Yûsei porque le da vergüenza…- se rió sin poder evitarlo ahora que el chico no estaba delante. –Aunque teóricamente ahora ya lo hará…

- Eso espero, no vamos a estar en medio eternamente... – se rió, aunque sin ninguna maldad.

-No… concretamente dejaremos de estarlo este año… y los echaré de menos…- giró un palillo entre los dedos mirando a su novio y suspirando. –También a mi hermano… además de que me preocupa dejarlo solo…

- Sé lo que quieres decir... – lo miró, un poco más serio, pensativo. – Sé que soy demasiado amable a veces.... No quiero cometer el mismo error dos veces, pero si te preocupa eso, creo que debemos dejar la escuela segura, antes de irnos.

-Sí… ya lo sé…- se llevó la comida a los labios de nuevo y miró al rubio. –Pero no es como que no sepan defenderse… es también por mi padre… por Akuba… quien sabe… podría tener problemas con ellos… y yo no estaré allí para ayudarlo…

Kiken colocó su mano sobre la del moreno, mirándolo a los ojos. – No tienes que resolver todos sus problemas, tarde o temprano tiene que crecer. Creo que le bastará con saber que lo apoyas.

Inari lo miró a los ojos y luego se rió, echándose hacia atrás. – Tiene que crecer ¿eh? No sé si quiero… mucho menos después de saber que es un kinky en la cama…

- Pero eso le viene de familia... – bromeó el chico, acercándose un poco. – Tu hermano estará bien.

-Vale… y no…- sonrió con malicia y lo miró a los ojos. –A no ser que quieras que me vaya comprando un látigo…

- No, no creo que me vaya algo así. – se rió libremente, aunque un tanto horrorizado a decir verdad.

-A mí tampoco, a decir verdad… al menos no lo creo… - se rió cruzando los brazos bajo el pecho. –Pero a mi hermano sí debe gustarle… ese Akuba le muerde… eso seguro… voy a regalarle un bozal…

- Cuidado y les gusta más... – negó con la cabeza el rubio, bebiendo un poco más de agua. – Déjalos estar... es su opción, ¿no?

-No les digo nada… Bueno, me meto con él… pero lo haría en cualquier otra situación del mismo modo…

- Me gustaría tener un hermano mayor a veces, Inari. Cuando te veo así... – sonrió, pensando que era muy tierno. Claro, si en realidad él tuviese un hermano mayor, seguro habría conflictos.

-No sé si mi hermano ha pensando eso antes…- sonrió levemente. Claro que era su culpa si su hermano siempre estaba enfadado con él anteriormente –De todos modos, yo prefiero que no lo tengas… ¿Qué sería de nosotros hoy?

- Cierto... eso estaría muy mal... Ya compré el champagne además... – lo miró de soslayo, sonriendo. Realmente tenía ganas de estar a solas con él.

-No queremos tener que invitar a tu hermano…- sonrió y le pasó la mano sobre la suya con suavidad, siempre sentía que deseaba besarlo cuando lo miraba de ese modo –Será como vivir juntos por unos días…

- Luego no querré que termine. – suspiró, acomodándose el cabello de luego.

 


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