SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 71- I’ve Got You Written on My
Skin
- Te invito a comer algo – le sonrió el moreno a Akuba, apoyándose
frente la banca en la que estaba sentado. No tenía ningunas ganas
de ir a su casa, pero ahora sus motivos eran distintos. No soportaba
pasar mucho tiempo sin Akuba. Lo haló del brazo para que se pusiera
de pie, insistente.
-Voy…- el moreno se levantó, aunque estaba un poco cansado de nadar.
–La verdad es que tengo un hambre que te cagas…- se dio una palmada
en el estómago y sonrió levemente. -¿Sabes quienes estaban en natación?
- ¿Quiénes? No me digas que los imbéciles esos... ¿Hicieron algo?
– frunció el ceño enseguida, poniéndose a la defensiva.
-Bueno… lo intentaron, pero no… me refería a tu hermano y al niño
ese… al novio del enano…- se rió a mala leche, apartándose un poco
el cabello húmedo del rostro.
- ¿Eh? ¿Y qué hacían allí? ¿No tienen club de volley? – lo miró
sorprendido, sacándose un pañuelo del bolsillo trasero de su pantalón
y pasándoselo por si quería secarse un poco.
-Gracias…- se secó un poco la nuca y la frente, revolviéndose el
pelo de cualquier manera. –Parece que se van a estar cambiando entre
los clubs… diariamente… y ya que han hablado con los profesores
de ello y lo han aceptado… pues me he apuntado a volley ball con
ellos… es una mariconada…pero…
- No, no, me parece una buena idea... esos tipos son unos cobardes.
No se atreverán a mucho con todos allí. Y además... creo que ya
no se atreven mucho con Inari, si quieres que te diga la verdad
– se rió, a sabiendas de la mala hostia que podía tener su hermano
si se le molestaba, un hecho no muy conocido entre aquellos que
lo veían solamente como Arashi Inari, pijo supremo.
-Pues a mí tu hermano no me daba nada de miedo… hasta que me sopló
tremendo puñetazo por una cosa tan… - sacudió un poco la cabeza
y se rascó la mandíbula. –Pensé que tenía la mano muy floja… Ya
dice mi abuela… que la gente como yo, ya sabes cuando te va a dar
un sopapo pero que los que no se alteran nada… nunca sabes si te
van a matar por la espalda…
Hikage se rió, asintiendo. – Exactamente. Inari... con Inari no
se juega. No saben lo que hicieron metiéndose con Kiken...
-No me asustes, que yo me meto con él diariamente… - se rió y lo
sujetó por la cintura metiendo la mano en su bolsillo trasero del
pantalón después. –Me agrada Yûsei… es muy mono…- le apretó la nalga
y sonrió levemente. –Tiene el cabello malva…
- Sí, lo sé, lo he visto... – lo miró sonriendo y enseriándose
un poco después. – Pero eres mío... recuerda...
-¿Qué dices, baka?- se rió mirándolo un poco rojo, sólo por haberse
imaginado con un niño tan pequeño, hasta vergüenza le daba de pensarlo.
–No es mi tipo… me dan ganas de abrazarlo, eso es todo… como si
fuera un… peluche…
- Bueno, pues tendré que conseguirte un peluche, para que se te
quiten las ansias – sonrió de nuevo, apegándose a su brazo. - ¿Qué
quieres comer?
-A ti… - sonrió levemente y miró adelante guardándose las manos
en los bolsillos. –Y una hamburguesa… - se rió y lo cogió en brazos
antes de besarlo. –Yo creía que tú eras mi peluche ¿sabes? Me gustan
los peluches creepys…
- Eres un tonto, no soy un peluche – protestó, enrojeciendo y halándolo
de nuevo, apenas lo dejó en el piso. – Vamos, yo también quiero
una hamburguesa...
-Vamos…- sonrió levemente y le sujetó la cintura de nuevo. -¿Sabes
que hay un cementerio antiguo por ahí? Pero tendremos que coger
el tren…
- ¿Quieres hacer un picnic? Para explorar el terreno... – le sonrió,
como incitándolo, aunque suponía que de día no había mucho que pudiesen
hacer.
-Bueno… ¿Por qué no?- le besó mordiéndole un poco la mejilla y
apretándolo más contra él. –Me gusta comer en el campo ¿sabes? ¿Vamos
a invitar a esos niños también a comer? ¿O quieres ser romántico?...
- No... ellos vendrán a la noche... Ahora quiero estar contigo.
– sonrió, pensando que si lo apretaba así, le hacía más fácil y
obvia la elección.
-Baka… ahora estás conmigo… ni que fuéramos a ir hoy… ¿no me digas
que ya se te ha ido la olla de nuevo?- sonrió levemente pensando
que necesitaba rabos de pasa para la memoria.
- Creí que me estabas invitando a ir ahora... – se giró para mirarlo,
ocultando un poco su rojez bajo el flequillo. – No molestes...
-¿No recuerdas que esta noche irás con Aiken y tu hermano? Quedaste
con él… anoche…- le besó la mejilla de nuevo, notando que estaba
rojo y abrazándolo con más fuerza. –No pasa nada… empiezo a encontrarlo
muy cute…
- Yo no... es un problema... – refunfuñó, suspirando. – Y sí, lo
recuerdo, pero pensé que podríamos ir ahora, y regresar antes de
eso. ¿Te parezco demente?
-No… me parece que vamos a coger esas hamburguesas… y vamos a tomar
el tren… para ir ahora mismo… ¿te parezco demente?
- Sí, pero estás igual que yo, así que no importa. – lo miró, sonriendo,
pensando que era increíble, y acariciando su rostro luego. – No,
no importa, no era tu idea y podemos ir en otro momento.
-Oye… ¿Qué más da? Vamos cuando nos da la gana… a ti te apetecía
ir ahora… pues vamos ahora… y si no, te secuestraré y no tendrás
mas remedio que venir conmigo quieras que no… ¿entendido?
- Vale, pero lo consideraré un secuestro, así que iré refunfuñando.
– sonrió, besándole los labios con suavidad, completamente enamorado.
– “Te quiero.”
-Ya se te ve que vas protestando… a rastras y todo…- se rió con
suavidad contra sus labios, besándolo de vuelta y pensando que todo
había cambiado para él desde que estaban juntos. –De todos modos
no ibais a hacer hechizos pronto ¿no?... al menos a las doce…
- No, ahora sólo pensaba ir contigo a pasear... Aunque me gustaría
que estuvieras allí cuando hago hechizos, ¿sabes? – confesó, suspirando
y girándose de nuevo, caminando hacia el lugar de hamburguesas.
-Pero sabes que no puedo… tengo que trabajar y más si quieres que
me vaya contigo a estudiar… aunque sea a otra ciudad… - le sujetó
la mano, caminando a su lado y más bien dejándose llevar. –A mí
también me ralla no estar contigo en esos momentos…
- Lo sé, sólo me quejaba... Ya haremos alguno juntos de nuevo,
sólo nosotros dos – le sonrió, apretando su mano, antes de entrar
al local, formando fila.
-¿Lo harás desnudo y bailar alrededor del fuego?- se rió abrazándolo
por detrás sin fijarse en cómo los miraban o no.
- No es necesario, pero si quieres, lo hago, con la condición de
que tú también te desnudes... – se rió, avanzando un puesto más.
-En dos segundos parecería un banderín en lugar de un hechicero
de esos… - se pasó la mano por el cabello revolviéndoselo un poco.
-¿Qué hay de esos hechizos bizarros que hablábamos al principio?
Podríamos probar alguno… para montárnoslo… sólo por el juego…
- ¿Qué hechizos? ¿Los de romperle una pierna a alguien? O ¿te refieres
al otro tipo de hechizos? – se rió, jugando con él. Y pidiendo la
comida, añadiendo algunas cosas extra por si acaso quedaban con
hambre.
-Oye… eso no me pondría nada cachondo…- se apoyó en sus hombros
enrojeciendo un poco aunque estaba riéndose –“Sabes que no hablo
de eso…”
Hikage se giró, ya con la bolsa en las manos, sonriendo un poco,
pero con una expresión completamente seria en sus ojos. – Hagámoslo.
-…Vale…- sonrió levemente porque notaba que se había quedado demasiado
serio, además de que no se movía de la fila. Le cogió la bolsa y
salió con él, poco menos que arrastrándolo por la mano, mientras
llamaba a su abuela para avisarle de que iba a volver tarde y que
no le dejase la cena hecha.
Colgó y se guardó el teléfono en el bolsillo. –Vamos… llegaremos
a tiempo para tu hechizo… y para mi empleo…
Hikage se dejó llevar, ahora riendo por cómo se había puesto. –
Oye... que no es garantizado...
-No te rías…lo haces adrede… no tiene gracia jugar con mis sentimientos…
los tengo todos aquí…- se llevó la mano al paquete y se rió.
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Hikage terminó de encender las velas en círculo alrededor de ellos.
Habían encontrado un lugar oculto de los ojos de los curiosos. Y
por lo descuidadas que se veían aquellas tumbas, probablemente no
las visitaban a menudo. – Puedes guardar la bolsa de las hamburguesas
en mi mochila, no se ve muy romántica allí – bromeó el chico, intercambiando
una mirada con Akuba.
El moreno la guardó y se rió mientras se agachaba a cerrar la cremallera.
–Más de uno diría “puedes guardar esas tumbas… no se ven muy románticas
ahí…”- se levantó de nuevo y se sacó el jersey, buscando en el bolsillo
de Hikage el labial que sabía que llevaba.
Lo sujetó entre los dientes mientras le desabrochaba la camisa
y la tiraba al suelo, sujetándole el cabello con una mano por detrás
y deslizando la barra negra por sus labios mientras el chico los
entreabría.
Sintió cómo su sexo se erguía fuertemente bajo los pantalones y
desabrochó los de Hikage, desnudándolo en medio de aquel camposanto
abandonado, pasando la crema negra por su piel blanca, dibujando
los símbolos en ella. -¿Esto hará que seas mío para siempre?...
– le preguntó mirándolo a los ojos de una forma que nadie diría
que dudaba aquello.
El chico asintió, completamente serio. – Para siempre... incluso
después de la muerte. – sonrió un poco, pensando que con ese ritual
se suponía que hasta podría llamar a su espíritu si llegaba a morir,
pero sabía que aquello no le haría mucha gracia a Akuba. – Y hay
algo más que nos unirá por siempre... – explicó, excitado, tomando
su pequeña navaja y haciéndose un leve corte en un dedo, frunciendo
el ceño ante el dolor y acercando luego el dedo a la boca del moreno.
– Puedes darme de la tuya si quieres, pero no te obligaré...
-No me da miedo un cortecito…- observó la sangre del chico y deslizó
la lengua por su dedo, sintiendo el sabor de aquel líquido rojo.
Le sujetó la mano con la que aguantaba la navaja y se rasgó debajo
del cuello mientras hacía pasar el dedo del chico dentro de su boca,
dejándolo resbalar de entre sus labios después, Hikage acercándose
para deslizar su lengua por el cuello de Akuba, despacio, saboreándolo.
No creía necesitar de aquello para ser suyo por siempre, lo amaba
demasiado. Pero no podía negarlo, era excitante y romántico a la
vez. Lo succionó un poco, moviendo su dedo ligeramente sobre sus
labios.
-¿No serás un vampiro, verdad?- sonrió jadeando calladamente, entrecerrando
los ojos mientras enredaba los dedos en su cabello de nuevo y echándose
hacia atrás un poco. –Ponme más cachondo, Hikage… pero no me toques…
- ¿Qué no te toque? – sonrió, retirándose, y relamiéndose frente
a él. – Puedo ser tu vampiro, si eso quieres, pero requieren de
muchos cuidados... – se rió, sentándose entre aquel círculo de velas,
y tomando el labial para pintarse uno de aquellos símbolos directamente
sobre su sexo. – Esto también es tuyo... – murmuró, aunque emborronándolo
apenas empezó a masajearse, mirando a los ojos del chico, sus labios
entreabiertos dejando escapar gemidos constantes.
El moreno apretó las mandíbulas apoyando una mano en una de las
cruces de los sepulcros, apretándola, mientras su mirada recorría
el cuerpo del chico por entero, bajando la propia sobre sus pantalones
y sujetando su sexo, presionándolo con fuerza sobre la tela. Estaba
tan erguido, que se le clavaba la cremallera, pero sinceramente
no pensaba en eso ahora, su mirada se desvió hacia las velas preguntándose
qué ocurriría si rompía el círculo para verter la cera sobre él.
La levantó, volcándola desde arriba sobre el pecho del chico, mojando
su abdomen y dejando que salpicase su sexo.
- Técnicamente... eso está mal... – jadeó Hikage, dejándose caer
un poco, su cuerpo moviéndose como enfebrecido al sentir la cera,
sin que dejara de masajearse. - ...pero... se siente bien...
El moreno le empujó el pecho con una mano, pegándole la espalda
al suelo con fuerza a pesar de que el chico seguía moviéndose bajo
él -¿Está mal? Si esto es cosa del diablo… debería premiarme por
hacerlo como me dé la gana…- dejó caer algunas gotas más sobre su
sexo, observando cómo se movía al recibir la quemazón y escuchando
sus jadeos junto al silencio tan denso que sólo podía sentirse en
un lugar como aquel.
- No todo... viene del diablo... - se rió, entre jadeos, deseando
besarlo, pero manteniéndose en aquello de no tocarlo, simplemente
mirándolo, mientras su sexo pulsaba casi afiebrado. – De todos modos...
el hechizo está hecho....
Akuba lo miró a los ojos fijamente –Tú me tienes hechizado a mí…
- se echó sobre él, apartando la mano de su sexo de forma un tanto
brusca y sonriendo levemente. –No vayas a hacerlo sin mí…lo tienes
prohibido…- se enserió al tiempo que lo besaba, abriéndose el pantalón
a tirones y empujándose abruptamente en él. – ¡Oh!…ug…- le mordió
el cuello frenando sus propios jadeos, no se había percatado de
lo enfebrecido que estaba mientras lo observaba, pero ahora su cuerpo
le hacía sentir como si su sexo estuviera ardiendo.
- Akubah... – jadeó el chico aferrándose a él y rodeándolo con
sus piernas, estremeciéndose ante su brusquedad, su sexo, rozando
las abdominales del chico, que tenía los ojos entrecerrados en éxtasis.
– Soy tuyo, soy tuyo... sólo tuyo...
-Hikage… - el moreno le apretó más la muñeca con su mano aunque
fuera innecesario, le gustaba someterlo… por más vergonzoso que
le pudiera parecer ser de ese modo cuando estaba sereno. Lo cierto
es que le encendía más que nada, poseerlo por completo. Lo miró
a los ojos fijamente, como si pudiera ser dueño incluso de su pensamiento.
–Eres mío…- cerró los ojos un momento antes de mirarlo de nuevo,
sujetando su sexo entre ambos y masajeándolo, sintiendo cómo chocaba
contra sus testículos cada vez que lo embestía. –Hikage…- lo abrazó
con más fuerza, apretándose contra él mientras se corría en su interior.
Jadeando en su boca con fuerza y mordiéndole la lengua cada vez
que rozaba sus dientes, el chico corriéndose a su vez, estremeciéndose
bajo su peso, y luchando un poco, no con la intención de soltarse,
si no porque le gustaba sentir cómo lo apretaba con más fuerza,
cómo le impedía la huída.
- Soy tuyo... – gimió, con fuerza, aún eyaculando contra su mano
y su abdomen, abriendo los ojos completamente paras mirarlo, sonriendo.
Akuba sonrió, respirando con fuerza sobre sus labios y mordiéndoselos
con suavidad, cerrándolos con un beso leve. –Ya no puedo quererte
más…- se hundió sobre él, acurrucándolo bajo su cuerpo y besándole
una mejilla, cerrando los ojos y pensando en su rostro mientras
eyaculaba, aquel gesto tan abandonado.
Hikage sonrió porque lo estaba aplastando de nuevo, como siempre,
y acariciando su pecho. – Ni yo....
-¿Por qué no tendrán duchas en los cementerios?- se rió y lo miró
a los ojos pasando un dedo por las marcas emborronadas por su piel.
–Parecemos guerreros...
- Lo somos... – contestó, convencido, sosteniendo su mirada. –
Contra cualquiera que quiera separarnos o hacernos daño...
-Se nota que eres poeta…- sonrió levemente pensando que en realidad
era la persona más sensible que jamás había conocido y eso le encantaba.
Lo giró sobre él, recostándose en la hierba y mirando el cielo oscuro,
plagado de estrellas. –Podría quedarme aquí… horas… contigo…- le
pasó la mano por el cabello con suavidad, sintiendo la luz tenue
de los cirios que se iban apagando, consumidos o con el viento.
- Yo podría quedarme aquí para siempre... – sonrió, porque sabía
que parecía una competencia, aunque no era su intención. - ¿Crees
que soy cursi? Dime la verdad, Akuba.
-No… ¿tú?- se rió y le pasó un dedo por la línea de la columna.
–Asakura es cursi… tú eres muy sensible… y a mí me encanta que lo
seas… - le sujetó los hombros para que lo mirase. –Me gusta todo…
lo que tú eres… ¿vale? Todo.
- Gracias... – susurró, sonriendo más y cerrando los ojos, la sombra
de un ave pasando por encima de su cuerpo, tenuemente dibujada por
la luz de los cirios. – Nunca me mostraré ante nadie como lo hago
ante ti. – Hikage abrió los ojos de nuevo, observando al moreno,
aún con aquella sonrisa en sus labios. Realmente se sentía libre
a su lado.
-A veces… no me pareces humano…- lo miró a los ojos como si en
aquel momento fuera una de esas ocasiones mágicas y después se rió,
cerrando los ojos y apretándole una nalga. –Deberíamos volver… vas
a coger frío…
- Eso sólo les sucede a los humanos – lo miró, como si lo dijera
en serio, riendo luego y poniéndose de pie, buscando su ropa. –
Vale, y no quiero que llegues tarde al trabajo por mi culpa.
-Yo tampoco… que después me vacilan que no veas… - sonrió mientras
se levantaba, mordiéndole una nalga antes de alzarse del todo y
abrazándolo por detrás con fuerza, apretándolo contra él sin dejarlo
voltearse a mirarlo –Hikage… sabes que no te menosprecio como hombre
¿verdad?
- Claro que no, ¿por qué pensaría algo así? – preguntó, pensando
luego si no sería porque lo penetraba. Pero aquello no le importaba
para nada, en realidad, lo prefería con creces.
-No lo sé… tonterías mías…- le besó el cuello sin dejarlo voltearse
aún, intentando juntar las fuerzas para hablar de aquello que le
avergonzaba. –Cuando lo hacemos… me gusta controlarte… incluso si
tratas de apartarte o de moverte… sólo me hace apretar más… para
no dejar que lo hagas…
- Eso lo sé, por eso me resisto, me gusta... que me controles...
– sonrió, un poco rojo por tener que confesarlo, pero era mejor
ser claro. – Sé que es algo sexual, Akuba. No me preocupa.
-Vale…- sonrió levemente, dejándole voltearse hacia él y besándolo,
pensando que Hikage era mucho más maduro que él. -¿Soy un memo?-
sonrió enrojeciendo un poco.
- No, eres increíble y excepcional. Eres... perfecto para mí –
le sonrió, besándolo nuevamente, y rodeando su cuello con los brazos.
No tenía ningunas ganas de separarse de él.
-Vale… o perfecto y punto… ah no… ese es Inari…- se rió y lo cogió
en brazos mientras se cerraba los pantalones con la otra mano. –Mañana
ya es viernes… estaremos juntos día y noche… ¿tienes ganas de dormir
conmigo otra vez?
- Claro que sí, quisiera mudarme contigo. Y que no menciones a
mi hermano cuando hablamos de amor, sexo o cualquier cosa relacionada
– se rió, tomando su mochila y colgándosela al hombro, aunque llevaba
el uniforme completamente desaliñado. Volvió a pintarse los labios,
ya que aquello era mejor que ir con el labial emborronado.
-Guapo, guapo… guapo…- se rió canturreando aquello y llevándoselo
con él, abrazándolo mientras caminaban incómodamente. –Hum… me voy
a colar por tu ventana cuando salga del chollo… ya lo verás…

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