SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 69- Sweet School Daydreams
Akuba bostezó pasándose la mano por la nuca después. Estaba agotado
de haber estado trabajando y después la “fiestita” en la capilla,
además de haberse levantado antes para salir de casa de Hikage e
ir a la suya a cambiarse. -¿Qué hacemos? Tengo un sueño que no veas…
¿Se supone que esta noche vais a ir con tu hermano a hacer cosas
chungas?
- Sí, pero creí que tú vendrías... ¿Te toca trabajar? – le preguntó,
un tanto decepcionado, y acariciándole la mecha blanca en su cabello.
– Esto me encanta, ¿sabes? – sonrió, un poco juguetón. – Podemos
ir a la azotea y dormir un poco... No creo que se enteren siquiera.
-Podemos… aunque el suelo esté duro…- sonrió levemente y comenzó
a subir las escaleras hacia la azotea. -¿Qué te gusta? ¿Mis canas?
¿O que me toque trabajar?
- Ese mechón de cabello, la manera en la que cae... baka – le dio
una nalgada por molestarlo, sonriendo.
-No me dañes las nalgas que las tengo muy delicadas…- se rió, pegándole
una nalgada de vuelta. –Cuando era pequeño, odiaba mis canas… -
se tocó el mechón con un dedo. –Luego me empezó a parecer erótico…-
se rió con suavidad, sacando un cigarro de su bolsillo y encendiéndolo
aunque estuvieran dentro del instituto. -¿Y qué haréis?
- No lo sé, supongo que algo como lo de la otra noche. Me gustaría
intentar un hechizo... pero no sé si Inari se preste. No cree para
nada en esas cosas. – suspiró, como si fuera imposible. – Y a mí
me parecen eróticas... tus canas.
-No mezcles mi erotismo en la misma conversación que tu hermano…-
protestó sólo por molestar un poco. –Digo yo que se prestará… por
algo quiso ir ¿no?
- Pues sí, pero creo que quiere algo más activo igual. Bueno...
igual pensaba hacer algo así... – se rió, entrando a la azotea tras
Akuba. – Nos reuniremos en el parque con Aiken.
-A ver qué hacéis… bueno… al menos no vas solo con Aiken… - se
sentó tras una de las paredes, mirando al cielo mientras se fumaba
el cigarro y rascándose un poco la rodilla. Empezaba a molestarle
eso de que Hikage siempre fuera a hacer esas cosas que tanto le
gustaban, justo cuando no podía formar parte de ello.
- Da igual, no iba a hacer nada con él de todas maneras, y si se
hace tarde... supongo que puede dormir con Inari. – le aseguró,
aunque igual quería hablar con él un poco. Era agradable poder confiar
en un amigo que no fuera su novio o estuviera relacionado biológicamente
con él. – Pero quisiera que estuvieras tú, te extraño cuando no
vienes...
-Lo dije porque me preocupa que os pase algo… no por eso…- sonrió
levemente y se rascó un poco la mandíbula –Puedes dormir con él
si quieres… no es para tanto…pero prométeme que si intenta algo,
lo sacarás de una patada…- se rió de pronto, mirándolo a los ojos.
- No dormiremos en la misma cama – negó con la cabeza, decidido,
y sentándose frente a él. – No pasa nada, sólo me gusta hablar con
él, y no necesitamos estar tan cerca para eso.
-Vale… mejor…- confesó reído, tirándole de las piernas y arrastrándolo
un poco por el suelo subiéndolo sobre él. –Yo sí necesito que estés
cerca para todo…- sonrió con el cigarro entre los labios. –Tengo
ganas de que sea viernes… y volver a pasar el fin de semana juntos…
te quedarás de nuevo ¿no?
- Por supuesto... además, ahora que tengo a Inari de nuestro lado...
me cubre muy bien, ¿sabes? Y mi padre ha dejado de ser tan pesado
desde lo de esa noche... – sonrió, porque en realidad aquello lo
ponía contento. Estaba seguro de que ya volvería con lo mismo, pero
al menos podía descansar por un tiempo.
-Eso está bien… - le quitó el jersey y la corbata, y sonrió levemente.
–No te sienta nada esta ropa… me gusta tu ropa negra…
- Pues díselo a la escuela, que yo te apoyo... – se rió, pasándose
la mano por el cabello. – De veras te gusta, ¿eh? La próxima vez
que nos veamos fuera de la escuela... llevaré algo especial. – le
tocó los labios con un dedo, besándolo después.
-¿Qué llevarás?...- sonrió levemente mirándolo a los ojos, nunca
podía apartar la mirada de ellos cuando la sentía sobre los suyos.
– Y píntate… me gustas maquillado…
- Shhhh... es una sorpresa... – sonrió más, tocándole los labios
de nuevo. – Y claro que lo haré... me esmeraré, sólo por ti.
-Vale… me encantan tus ojos… Yo creo que sí eres un hechicero…-
le sujetó las nalgas besándole el cuello varias veces y abrazándolo
contra él. –Oye…- habló bajito contra su piel. - …cuando vayamos
al sitio ese en el cementerio… ¿Por qué no invitas a tu amigo? Creo
que me caerá menos mal si lo conozco… y si veo que tiene novio…
- Está bien, además creo que le gustaría el paseo... – asintió,
besándolo superficialmente. – Pero no se te ocurran cosas raras,
¿eh? Yo soy sólo tuyo y tú eres sólo mío...
Akuba lo miró a los ojos sin comprender nada. -¿Y qué me quieres
decir con eso? Ya te he dicho que ya no me celo… - se rió alzando
una ceja.
- Sí, lo sé – lo miró a los ojos dudando de sí decírselo o no,
finalmente decidiéndose. – Mira, te voy a decir algo pero es entre
nosotros, ¿vale? Es que... Inari y Kiken son novios, pero tienen
una relación abierta..... una relación que incluye a Aiken y a Yûsei....
¿Entiendes lo que quiero decir?
-Oh… ¿Qué?- se rió abiertamente, mirándolo a los ojos casi sin
poder creérselo. De habérselo dicho otro, ni de broma le hubiera
creído ni una palabra -¿Quieres decir… que tu hermano Inari el estudiante
ideal y su novio divino… son unos pervertidos? No… no me lo puedo
creer…
- Pues créelo... – se echó a reír el moreno sin poder aguantarse.
– Me hubieras visto ayer, cuando me dijo... no podía cerrar la boca.
Es un shock...
-Es lo más fuerte que he escuchado nunca… Dios… qué fuerte…- se
tapó los labios con la mano sacándose el cigarro y echando el humo
a un lado sin poder dejar de reírse. –Qué bien se lo monta tu hermano
ahí… ¿Qué ese Yûsei no es un pequeñín?
- Oye... eso a ti no te interesa... – le dio una palmada en el
hombro por decir que se lo montaba bien, frunciendo ligeramente
el ceño. – Y tiene un año menos que yo... es sólo que se ve menor...
-Ah…era una broma- se rió mirándolo a los ojos. –Es un pequeñín…
yo hago 19 este año…
- Pues entonces, Akuba... eres novio de un pequeñín – bromeó, porque
claro, él no se consideraba pequeño, y le rodeó el cuello con los
brazos. – “Pedo...”
-Mogollón…los enanos son una peste… - se rió y le dio una nalgada
apagando el cigarro a un lado y besándolo profundamente. –Baka…
si tengo que ver que alguien te toca… lo mato…
- Lo mismo va para ti. No lo parezco, pero puedo ser muy celoso....
cuando hay motivos de verdad. – lo miró, serio, sonriendo un poco
después.
-Yo nunca te sería infiel, nunca te traicionaría… preferiría ser
sincero en tal caso… no soy un cobarde…- le sujetó las manos y se
las besó. –Además… estoy embrujado…
- Y es el mejor hechizo que he logrado hacer... – se rió con suavidad.
– Ya sé que no, tú eres diferente a todo el mundo.
-No… - se rió con suavidad extendiendo una papela y haciéndose
un porro, prendiéndolo y pasándoselo. –Me gusta ver cómo fumas…
- se rió dejando salir el humo entre los labios. –Y cómo te ríes
cuando estás fumado…
- ¿Me estás drogando, Akuba?... – se rió, dándole dos caladas al
porro de igual manera. – Es imposible no reírse con esto... Y contigo...
-Oye… ¿me estás llamando payaso o algo así?- se rió con suavidad,
abriéndole la camisa hasta el pecho y aflojando el cuello para verlo
un poco mejor. –Qué guapo… - lo acercó a él y le olió el cuello.
–Eh… he estado pensando… ¿te irás a estudiar afuera?
- Sólo si vienes conmigo, ¿vendrías conmigo, Akuba? – lo miró a
los ojos, acariciando su mejilla, serio, anhelante. – Quiero estar
contigo para siempre...
-Depende… según a dónde vayas…- lo miró a los ojos un poco serio,
echándose contra la pared. -¿Qué quieres estudiar?
- ¿Puedo estudiar magia? – se rió ligeramente, enseriándose de
nuevo. – Quiero ser escritor... Creo que en mis condiciones, es
lo único que se me da...
-Bueno… pues… no sé qué se estudia para ser escritor… yo diría
que nada en especial…- sonrió levemente sin dejar de mirarlo a los
ojos. –Yo no me puedo ir fuera… no creo poder pagarme la residencia…
- No importa, yo sí puedo... Y lo que deseo es alejarme de mis
padres... salir de casa – le sonrió, acariciándole el cabello.
-Bueno… buscaré un trabajo afuera…donde vayas…- se apoyó con la
espalda en la pared y lo miró a los ojos. –Pero no querrás irte
del país ¿no?
- ¿Por qué no? Bueno... no es necesario. – lo miró, pensando en
que él no podría trabajar en otro país. De todos modos, no le importaba,
lo que deseaba era alejarse de su familia por un tiempo. Inari también
se iría, así que le daba igual.
-Porque yo sólo sé hablar japonés y además no quiero irme… la verdad…-
desvió la mirada, fumando con la mirada perdida.
- Está bien, no nos iremos entonces. – sonrió, observándolo y quitándole
el porro de los labios para darle una calada él. – No te preocupes,
ya te dije que quiero estar contigo. Si lo que quieres es quedarte
aquí... me quedaré.
-No quiero ir a un país en el que no sé lo que dicen…- lo miró
de nuevo pensando que lo amaba, pero no quería irse, no sería feliz.
–Y no sé que estudiaré… si no valgo para mucho… es deprimente pensar
en eso…
- Escúchame – casi le ordenó el chico, completamente serio. – No
vuelvas a decir que no vales para nada. No enfrente mío, al menos.
Eres lo más valioso que tengo, y sé que puedes lograr lo que te
propongas.
-Sí… si me propongo sacar un master lo saco… sólo porque tú me
quieras…- sonrió de medio lado pensando que hablaba como su abuela
y eso no se lo creía ni él. –Estudiaré alguna tecnología supongo…
- Eres un necio... – suspiró, sin dejar la seriedad. No le gustaba
que hablara así. – Y ¿qué hay de la natación? Eres muy bueno en
eso.
-No… eso no me gusta… no quiero dedicarme al deporte… quiero tener
una vida normal… sin ir de aquí para allá ni entrenar… yo sólo nado
cuando me apetece… Tengo miedo a volar… no me gusta…- le dio otra
calada al porro y lo miró a los ojos. -¿Decepcionado?
- No, ¿porque no quieras dedicarte a eso? ¿Por qué me iba a decepcionar?
– lo acarició, con suavidad. – No, yo sólo quiero que te des tu
valor.
-Bueno…me lo doy- contestó sin ganas de discutir aquel tema ni
ningún otro en realidad. –Tengo sueño…
- Duerme pues, para eso vinimos... – exhaló, recostándose contra
la pared, un poco cansado de luchar contra él.
-¿Qué? ¿Ya estás enfadándote?- suspiró también, recostándose en
el suelo y sujetándole las nalgas con las manos, masajeándolas como
si fueran cojines mullidos. –Me relajo… ¿ves?
- Eso no funciona, baka... – protestó, aunque sin poder evadir
una sonrisa. – Te amo, es todo.
-Yo también… deja de agobiarte… ¿y si a mí no me interesa ser exitoso?
Sólo quiero trabajar con mis manos… y no ponerme un traje jamás…
vivir en una casa sencilla… sin problemas para llegar a fin de mes…
y dormir contigo cada noche… el resto de mi vida…- se giró sobre
él en el suelo, chafándolo un poco. – Y aplastarte…
- Ya lo veo... – se rió, empujándolo un poco y desistiendo, era
más fuerte que él. – No me importa que quieras vivir así, me parece
genial, pero... no digas que no vales para nada. Tus manos... son
especiales también.
-Mis manos de obrero… ¿Qué es lo que más te gusta? ¿Lo áspero?
¿Las cicatrices? ¿O las manchas esas que no se van por más que las
frotes?- se rió, jugando con él y mordiéndole un poco el labio inferior,
dejándolo sobre él otra vez y subiendo las manos por su espalda
bajo la camisa. –Deja de preocuparte tanto… yo soy feliz con poco…
y también sé dónde están mis limitaciones… mejor que nadie ¿vale?
- Hum... – lo miró como meditando y luego jugando en su pecho con
los dedos. – Tus manos... muestran esfuerzo y dedicación. Además...
son grandes y fuertes... y se siente bien cuando me tocan... ¿convencido?
– le sonrió, mordiéndose el labio inferior.
-No… seducido… pero acaban igual… no sé si vale…- se rió y lo besó
apretujándolo contra él. –Ah… mierda… acabo de darme cuenta de que
si tu amigo enano aprovechado viene con nosotros al panteón, no
podremos hacerlo… bueno… habrá que ir dos veces…- se rió.
- O habrá que llegar más temprano... – sonrió, lamiéndole los labios,
jugando. – Y no vale, pero... el jurado ha decidido aceptarlo.
-Baka…- se rió besándolo de nuevo sin poder evitarlo y volviendo
a sujetarle las nalgas. –Voy a dormir un poco… no te lleves mis
nalguitas…
- No me las llevo, pero a lo mejor y uso de almohada las mías luego...–
bromeó, acariciándolo de nuevo. No podía evitarlo, lo derretía quisiera
que no.
-Bueno… yo no te voy a decir lo que debes hacer con ellas… son
tuyas…- se rió aún con los ojos cerrados. Estaba agotado, pero además
así, con el sol en la cara y el moreno sobre él… le invitaba aún
más al sueño.

Continua leyendo!
|