SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 65- A Good Advise is Not So Hard
to find
- Inari... – Hikaru golpeó la puerta con los nudillos, entrando
de todas maneras después y tirándose en su cama. – Ya terminé mis
deberes, ¿vale? Así que no me preguntes eso. ¿Cómo está Kiken? –
le preguntó, ya que Akuba se lo había contado todo, aunque no tenía
idea de si el rubio le habría dicho algo a su novio.
-Naturalmente enfadado… pero bueno…lo lleva bien como es de esperarse
en él… Le he tenido que recortar el cabello y tenía heridas en el
pecho… - se levantó para sentarse a su lado en la cama y le apoyó
la mano en la cabeza, acariciándole el cabello. -¿Qué puedo hacer?-
preguntó aunque no a su hermano directamente. –Los mataría…
El chico lo miró de soslayo, meditando, un tanto nervioso, como
siempre que le confesaba cosas a Inari. Nunca estaba seguro de su
reacción. – Nosotros... ¿Sabes el chico que estaba aquí ayer? Sí,
claro, si lo conoces. Bueno, Aiken y yo ya empezamos a hacer algo.
Akuba también lo sabe, ya habíamos hablado de eso. Y me preguntaba
si no nos ayudarías...
-¿Qué habéis hecho? Os ayudaré… si no es nada… suave…- lo miró
a los ojos y le tocó los labios con un dedo. –Si no, lo haré yo
mismo…
- ¿De veras? – Hikaru se sentó emocionado, empezando a contarle.
– Bueno, empezamos haciendo hechizos, para que les fuera mal y esas
cosas. Y anoche fuimos a sus casas a asustarlos. Le di una pesadilla
a Togashi y a Asakura... lo hicimos enterrarse en el cementerio,
aparte de otras cosas... - se rió maldito. – Me alegra que esos
tíos ya no sean tus amigos.
-A mí también…y me alegra no ser tu enemigo… Hi-chan…- el moreno
sonrió alzando una ceja –Creo que necesito ver eso para creérmelo…
¿Cómo conseguisteis que se enterrase en el cementerio?... perdona
mi escepticismo…
- Pues, con un hechizo... Vale, con una sustancia especial que
te pone bajo un estado hipnótico. – sonrió, moviendo las piernas,
aunque le había dado vergüenza eso de –chan. – Pero un hechizo también
hubiera funcionado, creo. Y no me hables como si fuera cute.
-Yo te encuentro muy cute…- observó cómo movía las piernas pensando
que eso también era cute. –Está bien… quiero ir contigo… ¿Cuándo
volveréis a hacer algo?
- No lo sé, esta noche quedé con Akuba, y es... cosa de novios,
así que no. Pero podemos hacerlo mañana, baka. – le sacó la lengua
porque le hubiera vuelto a decir cute, dejándose caer en la cama.
- ¿Kiken también vendrá?
-No lo sé… preferiría que no… pero si así lo desea… No es fácil
negarle algo… tampoco le ocultaré nada…- suspiró levemente y lo
miró a los ojos. -¿Y puede saberse a donde vais a vuestras cosas
de novios?
- A un lugar secreto. – le guiñó un ojo. – Vamos, ¿no tienen tú
y Kiken algún lugar especial? ¿Un lugar del que sólo sepan ustedes?
-Desgraciadamente, lo único que tenemos es muy poco tiempo para
estar a solas… muy desgraciadamente…- suspiró con fuerza, pensando
en lo poco que podían besarse… algo tan simple. –Lo cual me recuerda…
¿dormiste con Aiken?
- Sí, es obvio, ¿no? No sé por qué, me preguntó primero que si
no debería dormir contigo, pero... no vi para qué despertarte. –
se encogió de hombros, intrigado.
Inari sonrió extrañamente y se recostó en la cama, apoyando la
cabeza sobre los muslos de su hermano. –Pero no hicieron nada… ¿verdad?-
preguntó intrigado.
- ¡Claro que no! ¿Cómo se te ocurre? Dios... – exhaló con fuerza
preguntándose por qué todos pensaban eso. – Sólo hablamos.
-Así me gusta…- se rió observándolo desde abajo. –No hay por qué
escandalizarse…
- Claro que sí, yo no le sería infiel a Akuba. No me conoces...
– suspiró, mirándolo y preguntándose si él le sería infiel a Kiken.
No lo hubiera creído posible.
Inari sonrió aún y se sentó de nuevo, apoyándose en la pared y
sonriéndole. –Y tampoco le sería infiel a Kiken… jamás… lo amo…
mira…- le mostró el anillo de platino en su dedo. –Me lo ha regalado
hoy y yo a él uno igual… le pediré que se case conmigo cuando acabemos
la carrera… no aquí… obviamente, en el extranjero…
- ¿Casarse? – se rió, mirando el anillo, aunque no lo hacía por
burlarse. – Es extraño, pero es que nunca te imaginé casado... No
sé, tal vez a los cuarenta o algo así... – sonrió, sujetándole el
dedo, más serio. – No es por ofender... No sé, supongo que debo
decir ¿“felicidades”? O algo así... – murmuró, sintiéndose contento
por él en realidad. Así le gustaba verlo.
-No te burles… lo amo… ¿sabes lo que significa casarse? Un seguro…
para él… si algo me sucediese… Algún día… todo lo mío sería suyo…
así es como debe ser… Además… para mí es importante ver quien vendrá
y quien no… - se miró el anillo en el dedo, girándolo un poco.
- Yo iré, lo sabes. – sonrió de nuevo observándolo. – Estaré allí,
pase lo que pase. Y no era burla... es que me lo sueltas de pronto.
-Bueno, no pensé que fuera necesario advertírtelo antes… sólo lo
considero un paso normal entre dos personas que se aman. Claro,
que cabe la posibilidad de que él no lo desee… Bueno… en tal caso,
tendré que convencerlo… peeero… ya tengo mi discurso resuelto…-
se rió con suavidad, sujetando la mano de su hermano con cuidado
entre las suyas y mirándola. Sabía que en cuanto se quedase solo,
no iba a poder dejar de pensar en lo mucho que los odiaba.
- Practica conmigo, tendrás que decirme el discurso primero...
– se rió, seguro de que le diría que no de todas maneras. – Kiken
no te rechazará, es como tú... Además, ¿quién te rechazaría a ti,
Arashi Inari?
-No lo sé… ¿Quién?- se rió y lo miró a los ojos de nuevo. –Estoy
muy enamorado de él… y esto está siendo todo muy difícil… Su padre
se va a un viaje de negocios dentro de unos días… he hablado con
mamá y ella me deja ir con él… Le he dicho que tiene miedo de quedarse
en casa solo… sandeces… pero se las ha creído… me parece un sueño…
- Creí que se quedaba solo todo el tiempo, pero vale, no diré nada.
– hizo un gesto con la mano, mirando detenidamente a su hermano.
Lo comprendía, Inari no era como él, no podía simplemente demostrar
su amor ante los demás. E incluso él, aún no les decía nada a sus
padres. – De verdad estás enamorado...
-Por supuesto, si no fuera así, simplemente no habría tenido ninguna
relación con él. Se trata de mi mejor amigo… - suspiró suavemente
y lo miró a los ojos también. –Agradece de mi parte a Akuba que
ayudase a Kiken… ya imagino cómo lo haría él… y con lo alterado
que estaba…- sonrió mirando a su hermano. –Ojalá nos lleváramos
bien los cuatro… Echo de menos a mis amigos… la verdad…
-¿De qué hablas? Esos tíos son unos imbéciles. Los verdaderos amigos
no se vuelven contra ti apenas surge un problema... – frunció el
ceño, odiándolos aún más. Inari debía sentirse solo, jamás había
estado en una situación así antes. – Ahora me tienes a mí, además.
Siento... haberte juzgado de esa manera cuando estaba enfadado.
-No, es comprensible… no me merecía menos… y ya sé que son despreciables…
pero no quiero recuperarlos… es sólo que es distinto… Es desagradable
verlos y ver en lo que se han convertido… siento que he perdido
algo… Tenemos a Yûsei y a Aiken… pero son pequeños y no se parecen
a nosotros en demasiadas cosas…
- Ya conocerán a más amigos, cuando vayan a la universidad, ¿no?
Personas que se interesen por las mismas cosas que ustedes... Tienes
facilidad para conocer gente, Inari. – le aseguró, tratando de animarlo.
No tenía ida de esas cosas, pero igual lo intentaba.
-Ah… la universidad… pienso estudiar en el extranjero para alejarme
de esto… de papá… también, en parte porque deseo madurar… Será extraño
no estar en clase con Kiken…
- Igual no pueden hacer nada en clase... –se rió como si eso fuera
lo importante. – Yo también quisiera irme a la universidad ya...
-Eso es igual… es porque me agrada estar con él… estudiar con él…
ir a buscarlo cada mañana desde que empezamos el colegio… Hemos
sido amigos desde que nuestros padres nos presentaron… y puedo recordar
cada momento juntos… fui un iluso pensando que era sólo amistad…-
lo miró y sonrió levemente. –Deberías irte al exterior también…
- Por eso lo decía. Quiero ir a algún lugar lejano... Pero sólo
si Akuba viene conmigo. – advirtió, pensativo.
-No creo que pueda… él no está en nuestra situación económica…
- el moreno se rascó un poco la mandíbula. –Aunque trabaja… pero
no sé qué tanto guarde… teniendo en cuenta su personalidad… imagino
que no mucho…
- No digas eso... Akuba puede ser responsable también. – lo miró,
con el ceño ligeramente fruncido. – Y no me iré entonces, no lo
dejaría.
-Comprensible… yo tampoco lo haría y menos tratándose de Akuba…
después de ver tu cuello… no quiero imaginarme nada más…- se burló
y le tocó el cuello con un dedo aunque hoy no tenía nada allí.
- ¿Qué estás insinuando? Akuba... Akuba no es así. – negó con la
cabeza, cubriéndose el cuello. – Eso no fue nada... una marquita,
¿ves? Ya ni está.
-Ya… una marquita… no me hace falta ver más… para imaginarme cómo
lo hacéis…- sonrió con malicia y le tocó la mandíbula echándole
la cara hacia arriba.
- Y tú eres un santo, ¿no? ¿Lo hacen entre rosas o qué? – preguntó,
un poco molesto, aunque tuviese razón, y poniéndose de pie. – Todavía
tengo tarea...
Inari se rió, abriendo la cama para acostarse y sujetándole la
mano. –No mientas… y no huyas… vamos, quédate un poco más con tu
hermano… ya sé que no tienes deberes… irás con Akuba… me lo dijiste
antes… - sonrió y lo acercó con suavidad. –Y siempre puedes quedarte
a ver, si tienes mucha curiosidad… - se rió metiéndose con él, porque
eso con su hermano, ni loco lo haría.
- ¡No digas eso! Y no necesito lecciones, si eso piensas... – protestó,
aunque dejándose llevar y acostándose a su lado. – Akuba... jamás
hace nada que a mí no me guste.
-Ya imagino… que eres un kinky en la cama… - le mordió el cuello,
jugando con él y riéndose. Rodeándole la cintura para que no fuera
a huir. –Todos tenemos nuestros secretos… en la cama… no pasa nada…
mientras no te haga demasiado daño… y tú estés de acuerdo… por mí
está bien… si es lo que te hace feliz…
Hikaru asintió, suspirando, y metiéndole un dedo contra su cintura
por molestarlo. – Sí, me hace feliz. Mucho, ¿ahora me vas a decir
cual es el fetiche de Kiken?- sonrió, maldito.
-¿El fetiche de Kiken?- se rió y lo miró a los ojos. –Aiken… -
se mordió un poco el labio, sonriendo aún. –supongo…
- ¿A... Aiken? ¿De qué estás hablando? – lo miró, confundido, y
un poco estremecido a su vez.
-Oh… después de mí, claro… pero yo no soy un fetiche…- se rió preguntándose
qué era lo que más le gustaba a Kiken de él. Lo que más le gustaba
a él de Kiken… era Kiken. –Estoy hablando de ese niño que estaba
en tu cama…
- Aiken no es un fetiche, qué cosas más raras. ¿Acaso...? ¿No me
digas que Kiken te es infiel? ¿Y no te importa? – lo miró, con la
boca abierta, le era completamente incomprensible.
-No… sólo lo ha besado por el momento… digamos que tenemos una
relación con otra pareja, Aiken y Yûsei… Kiken y yo… tenemos libertad
entre nosotros…
- Eh... eh... – el chico se sentó, completamente aturdido. Jamás
lo hubiera imaginado. – Tú... ¿Tú? ¿Arashi Inari? Pero... si ni
siquiera confesabas que eras gay, y ahora... Y ellos... Dios...
– se llevó la mano a la cabeza como si le hubieran dado un golpe.
Sentía que había entrado a una dimensión paralela.
-Bueno… las cosas se dieron de forma que dio pie a ello… sólo es
algo físico… Bueno, nos agradan… ya sabes… pero sólo amo a Kiken…
De hecho, creo que fue gracias a nosotros que ahora son novios…
les dimos un impulsito… -se rió apoyándose en una mano y mirándolo.
–No te pongas así… sólo es sexo… y Yûsei es demasiado mono…
- Por eso, es que... no lo hubiera imaginado. Ni de ti, ni de Aiken.
Pero... – suspiró, recostándose contra el respaldar de la cama.
– No quiero juzgar, si ustedes están bien con eso... Yo nunca podría.
-Yo no querría que tú lo hicieras… es peligroso… muy peligroso…
- sonrió levemente, mirando a su hermano. –Tienes que estar muy
seguro, de ti… de tu pareja… es algo muy complicado… e inevitable
ya… agradable también…morboso… A Aiken también lo besé por cierto…
también es monísimo…
- ¿A Aiken también? – preguntó, recordando la noche anterior y
creyendo comprender. Tal vez Aiken, lo que quería no era precisamente
dormir con su hermano. – Esto es mareante como mínimo.
-Y que lo digas, sí… pero fíjate en la cantidad de combinaciones
que podemos hacer…- bromeó, también de paso metiéndose con él, riéndose
con suavidad. –La verdad es que no tenemos mucho tiempo para el
sexo… ni siquiera nosotros dos…
- Ni siquiera... – meneó la cabeza, pasando el reñirlo por decirle
esas cosas acerca de combinaciones. – Bueno, si te quedas en su
casa... ya tendrán, ¿o piensas invitar a toda la tropa?
El moreno se rió. –No es mi casa… no invitaré a nadie… de todos
modos… Aún tenemos mucho tiempo para experimentar… te diré… me parece
muy interesante… esta situación nuestra… - se rió con suavidad tocando
la almohada.
- Sí, interesante, vale... Pero no sé qué voy a hacer si se entera
Akuba. Ya se enfadó porque durmiese con Aiken, no quiero que se
haga otras ideas... – suspiró, echándose el flequillo hacia atrás,
el mismo cayendo sobre su rostro de nuevo.
-Dile que… Aiken es nuestro… - sonrió de medio lado y le tocó la
mejilla. -¿Es que temes que le parezca una idea interesante?
- Claro que no, Akuba no es así. Y... yo tampoco, no lo compartiría...
Temo que se moleste conmigo, eso temo... – lo miró, serio. Sabía
que se estaba metiendo con él. – Y pensaría que Aiken es de Yûsei,
¿no? Es su novio...
-Lo sé… eso era una broma… - lo miró sonriendo. –Amo hablar contigo…
¿lo sabes? Cuanto te quiero… - le pasó la mano por la mejilla mirándolo
a los ojos. –No se enfadará, no tiene por qué… y si lo hace… cambia
la situación… dos no discuten, si uno no quiere.
- Lo sé... pero me duele, cada vez que discutimos, es horrible.
– confesó, enrojeciendo un poco. – También te quiero.
-Lo sé…- le besó la frente, rodeándole el pecho con un brazo y
acostándose a su lado. –Nunca he discutido con Kiken… y no querría
hacerlo… Recuerda… cuando una persona que amas se ofende contigo…
antes de nada, ponerte en su lugar… antes de defenderte… o de hablar…
- Sí... – murmuró, pensativo. Era un buen consejo, aunque en otro
momento, no lo hubiera aceptado. – Pero es que no quiero enfadarlo
de nuevo. Puede que estuviésemos tensos, porque habíamos... hecho
una promesa. Pero no sé, tengo miedo de que sigamos así. Claro,
a él no se lo digo.
-Discutís mucho… todos estamos en una situación tensa ahora… ¿puedo
saber qué promesa era aquella?- lo miró serio, comprendía su preocupación.
- No tener sexo por algún tiempo... – sonrió, enrojeciendo. – Pero
ya la rompimos...
-Bueno… normal que estuvieseis tensos… ¿Por qué tomasteis esa decisión?
No me parece muy buena…
- Porque cada vez que nos veíamos, terminábamos en lo mismo. Y
pensamos... que estábamos perdiendo el balance. Pero creo que sólo
nos asustamos.
Inari sonrió levemente. –Creo que el sexo al principio de una relación…
de una forma tan apasionada, es lógico y bueno… une a la gente…
averiguas si sólo era eso… o si lo necesitas más… y entonces la
relación se vuelve mejor… más calmada… pero más profunda… eso creo…
y también creo que no deberíais frenaros… provoca inseguridad…-
lo miró a los ojos y sonrió levemente. –Si piensas que Akuba está
cada tarde con Kiken en bañador… en la piscina… compitiendo con
él… en las duchas… ambos desnudos con esa tensión que existe entre
ellos… es mejor pensar… que él no tiene esa tensión encima… que
está feliz y satisfecho… aunque… en mi caso no puedo darle eso a
Kiken…
- Eso no me tranquiliza para nada... – se rió, dándole con la palma
abierta en un brazo. – Y ¿cómo que no puedes darle eso? ¿Qué es
lo que no puedes darle? No creo que a Kiken le guste Akuba de esa
manera, por más abierta que sea la relación de ustedes, se llevan
fatal fuera del agua.
-No, ya sé que no le gusta, pero no podemos tener sexo nunca… y
eso me hace ponerme nervioso a veces… la verdad…Todas esas veces
que deseamos besarnos y no podemos… me dan ganas de sujetarlo y
besarlo hasta dejarlo sin respiración… Hoy por fin íbamos a estar
solos, pero luego sucedió eso y lo estropeó todo… - suspiró levemente,
jugando con el cabello de su hermano. –Sé que sólo me ama a mí…
sólo ponía un ejemplo…
- Mal ejemplo... – lo molestó el chico, observándolo. – Deberían
tener noches de estudio, como antes, ¿recuerdas? Cuando eran más
chicos y no existía nada entre ustedes, no tenían ningún problema
con quedarse uno en casa del otro.
-Sí… pero tú no nos has visto juntos… habría de estar ciego para
no notar lo que sucede… e imagínate a papá mientras cenamos… Es
igual… pronto el padre de Kiken se irá de viaje y me iré a su casa…
¿me estarás echando de menos?- sonrió girándole la cara hacia él.
- Claro que no, ni que te fueras a otro país... – contestó, un
poco rojo. – Debería irme a la casa de Akuba mientras... – bromeó,
anticipando su reacción.
-O mejor no…- el moreno lo miró a los ojos. –Entonces no harías
nada… y quiero que apruebes todo… ¿vale? Y que apruebe él también…
¿estáis estudiando?
- Sí, papá... – respondió, haciendo un gesto y riendo. – No te
preocupes, yo le ayudo en lo que no comprende y viceversa.
-No sé yo qué puede ser lo que tú no comprendas y él sí…- lo miró
a los ojos sin creerse demasiado eso, más que nada, porque era su
hermano y para él, era más inteligente.
- Te sorprenderías... – se rió, sólo por molestar, y añadiendo
luego. – No, Akuba es inteligente para muchas cosas. – se sentó,
pasándose una mano por el cabello alborotándoselo. – Ya debo irme,
prometí ir a buscarlo a su trabajo....
-Vale… ten cuidado… ¿quieres que te acompañe?- se sentó un poco
en la cama aunque tenía ya el pijama puesto, miró la hora y negó
un poco con la cabeza. –Ten cuidado…- le repitió.
- Vale, gracias – se rió, comprendiendo, y dirigiéndose a la puerta,
quedándose de pie allí por un minuto, serio, como pensativo. Regresó
a la cama, dándole un beso en la mejilla a Inari, y susurrando.
– “Gracias por los consejos, buenas noches” – antes de apresurarse
en salir de nuevo.

Continua leyendo!
|