SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 63- In Deeper
Kiken dejó las cosas en su taquilla, y se miró al espejo, acomodándose
un poco el cabello, a pesar de que obviamente no era necesario,
estando en el club de natación. Dejó caer los lentes alrededor de
su cuello, saliendo afuera y observando a Togashi. Parecía nervioso
por alguna razón, pero igual con aquella cara de mala hostia de
siempre. Akuba, en cambio, no estaba allí.
El pelirrojo lo miró al pasar y lo empujó adentro de la piscina,
juntándose después hacia atrás con Asakura que se había colado,
con la excusa de que estaba probando a ver qué tal en ese club.
Miró al entrenador que como siempre estaba más a lo suyo con los
de primer año que otra cosa y se lanzó a la piscina con el otro
chico. Empujándolo entre ambos bajo el agua.
Kiken forcejeó, tragando agua antes de poder cerrar la boca, y
sintiendo que le faltaba el aire, desesperado. Por un momento, dejando
de luchar, tratando de permanecer calmado aún así, y haciendo un
nuevo esfuerzo por salir, lográndolo, y abriendo la boca para tomar
una bocanada de aire, antes que nada.
Togashi le sujetó el cabello, hundiéndolo de nuevo y haciéndole
una seña a Asakura que se metió bajo el agua como podía, sacándole
el bañador a pesar de las patadas que le estaba pegando el rubio.
El pelirrojo lo soltó de nuevo mientras el rubio le pasaba el bañador
a Watanabe que simplemente trataba de no llamar mucho la atención.
–Cómeme la polla y te lo devuelvo…
El rubio lo miró con auténtico odio. ¿Qué se creía para hacerle
esto? ¿Pensaba que se iba arrodillar a sus pies? – Prefiero ahogarme
a comértela, Togashi. – le contestó, aún jadeando y mirando al otro
chico luego serio, ordenándole. – Dame mi bañador, Watanabe.
-No puedo… - el moreno se echo hacia atrás como quien no quiere
estar haciendo aquello, pero sin ayudarlo para nada.
Asakura estirando la mano hacia él. –Dame eso…- le dijo tomando
una toallita de la cara y sacando unas tijeras de ella mientras
Togashi llamaba al moreno para que le ayudase a sujetar a Kiken.
-A ver si le gustas tanto a Inari cuando acabe con esto…- el rubio
le sujetó el cabello empezando a cortarle algunos mechones.
- A Inari... no le gusto por mi cabello... – protestó, revolviéndose
con cuidado de que no lo fueran a cortar. Era horrible, que lo tratasen
así, los iba a matar a todos, especialmente a Watanabe. No los perdonaba.
Alzó su pierna pegándole una patada en los huevos a Asakura, por
más que el agua lo entorpeciera, igual debía sentirse algo.
El rubio se encogió, dejando caer las tijeras, Togashi tratando
de hundirse bajo el agua antes que los demás y sujetándolas él mismo.
Intentando seguir con lo que el rubio había comenzado.
Akuba los miró al pasar, un poco agobiado porque llegaba tarde,
más bien dirigiéndose a la piscina grande y notando entonces lo
que hacían. Le daban ganas de dejarlo allí como él había hecho y
sin embargo, no podía ignorar su propia educación. Sujetó a Togashi
por el cabello, arrastrándolo hacia arriba y rascándole la espalda
con el borde de la piscina. –Kiken… mira lo que has hecho…- le culpó
para que comprendiese que debía echarse él mismo la culpa si los
veían los profesores.
Togashi se revolvió, por poco llamando al profesor y conteniéndose
porque si no, se la iba a cargar él también.
-Te sangra la espalda…- le anunció Watanabe.
- ¡Ya lo sé, imbécil!- le dio en la cabeza con la mano y miró a
Asakura que seguía como si le hubieran pegado una paliza sólo con
eso.
- ¿Por qué estás desnudo? ¿Te crees Cleopatra?- le tiró su toalla
en la cabeza y se apartó como perdiéndose del problema.
El rubio bajó la toalla cubriéndose y mirando a Watanabe antes
de salir, apretando el puño, pero eso sólo lo metería en más líos,
¿no? Aún así... Pensó en lo que diría Inari y salió de la piscina
antes de que se les ocurriera hacer algo más. – Akuba, espera....
lo alcanzó, mirándolo un tanto rojo. – Gracias...
-Las que tú tienes…- le sonrió, mirando abajo y riéndose antes
de tirarse a la piscina.
El rubio suspirando, y pensando que no cambiaba, dirigiéndose a
los baños. No podía tomar la clase así y no pensaba humillarse y
pedirles su bañador de vuelta. Entró, anudándose la mojada toalla
a la cintura y mirándose al espejo, era un desastre. Ahora tenía
que buscar la manera de arreglar aquello. – Bastardos... los voy
a despellejar... – refunfuñó, olvidándose de cualquier amistad pasada
o infantil que hubiese tenido con ellos.
-¿A quienes?- le preguntó Togashi sujetándolo por la espalda de
golpe y tapándole la boca. Le quitó la toalla con ayuda del otro
rubio -¿Creías que metiéndote en el baño te salvabas, imbécil?
Asakura le arañó el pecho y el abdomen con las uñas devolviéndole
lo que le había hecho a Togashi y de paso estragándolo. –A ver si
ahora te viene a salvar alguien idiota- le pegó un rodillazo en
los testículos de vuelta y se rió.
El rubio protestó, adolorido, frunciendo el ceño. Irónicamente,
se sentía más seguro en el agua. Le mordió la mano a Togashi, luchando
como salvaje por soltarse, aunque no era su estilo para nada, pero
tenía que hacer algo. Le seguía doliendo y además, podía ver la
sangre bajando por su pecho, en el espejo.
Akuba salió del agua, soplándose el cabello mojado y notando que
además de haberse ido lógicamente Kiken, tampoco estaban ninguno
de los otros tres. Suspiró sin ganas de ir a ayudar, aún le tenía
algo de rencor al rubio y además no podía contra los tres sin cogerlos
como en la piscina, uno dolorido y el otro demasiado entretenido,
pero estaba seguro de que algo estaba pasando.
Salió de la piscina mirando al entrenador y planteándose el avisarle,
pero no le parecía lo mejor, no conociendo el carácter de Kiken
y que tal vez lo estuviesen humillando.
Abrió la puerta del baño provocando que los otros se volteasen.
En realidad estaban tratando de agarrar de nuevo al rubio que se
había soltado y parecía poder matar a cualquiera que lo tocase.
- ¡Lárgate de aquí basura!- le gritó Asakura al moreno, que no
se movió del sitio.
-No, creo que le pediré al entrenador que mire por qué no funcionan
los grifos…
Kiken aprovechó la distracción para meterle un puñetazo en el rostro
a Asakura, completamente fuera de sí. El rubio gritó, cubriéndose
la nariz, espantado. – La basura soys vosotros... – se tambaleó,
sintiendo el brazo de Togashi en su cuello de nuevo, fuerte, estrangulándolo,
Watanabe haciéndose a un lado nervioso como si él no hubiera hecho
nada.
Akuba suspiró, imaginando que no le quedaba más remedio que arriesgarse.
Le sujetó la muñeca a Asakura, tratando de sacársela con Kiken y
le sujetó la otra también, cerrándoselas de golpe contra la cara
y haciéndole que se golpease él mismo, apartando a Kiken por si
se ponía sicópata de nuevo, y empujando a Togashi dentro de uno
de los baños. – ¡Tú! Sujeta la puerta- le mandó a Watanabe que se
quedó donde estaba sin saber qué hacer. – ¡Sujétala o te mato yo,
antes que el coño!
Watanabe sujetó la puerta mientras el moreno empezaba a vestirse
algo rápido. –Vale… ya me jodiste la piscina Kiken…
El rubio lo miró, jadeando y empezando a vestirse él también, como
podía. – Dirás, te la jodieron... No tenías que ayudarme... – suspiró,
tratando de calmarse, y mirando a Watanabe de vez en vez como si
lo fuera a desollar.
-A algunos nos enseñaron educación en casa y no solo pijerías…
pero tranquilo, que para la próxima, te dejo en tu sesión de peluquería…-
cogió su mochila y se la cargó al hombro.
- Ya te dije gracias por eso... – exhaló de nuevo, pasándose la
mano por el cabello como siempre, y recordando su problema. – Y
gracias de nuevo... Sólo quise decir que no era tu obligación.
-Vale, calla ya… de verdad que eres antipático tú…- salió de los
vestuarios, en realidad fastidiado por tener que quedarse sin nadar,
a ese paso no podría ni volver. Permaneció un rato en la mitad del
pasillo pensando en si ir con Hikage o si estaría con su amigo el
cachorrito. Tomando finalmente las escaleras abajo.
- Akuba... – el rubio frunció el ceño, saliendo también. No se
podía creer que lo llamara antipático, si estaba intentando disculparse
por lo de antes. El antipático era él, ni siquiera escuchaba. Se
dio la vuelta tomando la dirección contraria. Inari aún estaría
en el club, sólo le quedaba ir a casa por el momento a buscar algo
con qué cubrirse la cabeza.

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