.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

SpellBound Fanfic Yaoi

Capítulo 62- Promises Promises

-Tengo sueño…- Akuba se recostó en el hombro de Hikage tras acabar las clases de gimnasia, sentándose un rato en las escaleras en lugar de ir a buscar la comida por el recreo. –Ayer estuvimos hasta las tres en eso…

- ¿Trabajando, de veras? – Hikage lo miró, colocando una mano en su rostro y acariciándolo de aquella manera. – Pobrecillo... Esta noche deberías quedarte conmigo.

-Trabajando claro… no estábamos de fiesta…- se rió y cerró los ojos a la caricia. -¿Cómo quieres que me quede contigo? ¿Quieres que tu padre me cape? En tal caso te quedas conmigo tú…

- Vale, al menos no se enteró de que salí anoche... Estuve con Aiken, y durmió conmigo, en caso de que te enteres, pero sólo eso, ¿eh?... Era demasiado tarde para que se fuera a casa.

-Ya… pues se hubiera ido igual… a mí no me ofreciste tu casa cuando te llevé tarde… joder con el niño… ¿y durmió en tu cama?- se separó, tirándose hacia atrás sobre las escaleras. –Haber llamado a un taxi…

- No lo sé... no queríamos que se enterase nadie... No pasa nada, si nos la pasamos hablando de ti y de su novio... – se echó un poco sobre él, acariciándole el pecho, tratando de apaciguarlo. – No seas desconfiado.

-No sé… eso no es lo que yo me imagino cuando pienso en eso…- siguió con el ceño fruncido, deseando sacárselo de encima aunque en realidad no quería, sabía que sólo tenía una rabieta.

- Lo que te imaginas no es la realidad. No confías en mí, entonces. ¿Es por lo de la discusión? Ya te dije que lo siento... – retiró su mano, sentándose recto, sin dejar de mirarlo. – Yo no te sería infiel.

-¿Qué discusión? Es porque te acostaste con él… y yo no quiero que te acuestes con él…y ya… No es verdad… pero podría serlo… - miró a un lado asegurándose que no quedaban profesores y encendiendo un cigarro, rascándose un poco el muslo entre los shorts de gimnasia.

- Pues no lo haré, no pensé que te molestara tanto. – suspiró, cubriéndose la cara con una mano. – Podría ser verdad... podría ser verdad... Yo no te sería infiel, y no puedo hacer nada si no me crees, sólo decirte eso.

-¿Y si lo hiciera yo qué? ¿Y si lo hiciera con Kiken? Dormir con él… ¿te gustaría eso?- lo miró de soslayo y se llevó el cigarro a los labios.

- Me molestaría, me pondría celoso, sí. – reconoció, mirándolo y descubriéndose la cara. – No lo pensé, lo siento. – se disculpó, acercándose un poco. – Pero confiaría en ti.

-Y confío en ti, si no, no serías mi novio… la cosa es que no confío en él…- le tiró del brazo para que se sentase a horcajadas en sus piernas y le sujetó los muslos con las manos apretándoselos un poco y conteniéndose de deslizar las manos hasta sus nalgas con mucho esfuerzo. -¿Y qué hicisteis antes de eso? Para llegar tan tarde a casa… - preguntó un poco fastidiado por no haber podido ir a vigilar, no se fiaba nada de ese tío. Por otra parte, ni siquiera lo conocía, pero tenía cara de cachorrito y eso no le gustaba nada. No quería perder a Hikage, estaba muy enamorado de él.

- Pues... espero que no te molestes por esto también. Fuimos a vengarnos, de Asakura y Togashi, hubieras visto. En realidad... hubiera querido que estuvieras allí. – le sonrió, pasándole las manos por el cabello, echándolo hacia atrás.

-¿A vengaros? No… ¿Por qué habría de molestarme? A no ser que hayáis hecho algún hechizo con orgía después… o que te ponga cachondo hacer hechizos… porque a mí sí me pone verte a ti hacerlos…- sonrió dejándose acariciar y apoyando la frente contra su pecho.

- Sólo cuando los hago contigo... – murmuró, sonriendo y sin dejar de acariciarlo. – Aunque sí me dio algo... que supuestamente te hacen sentir que vuelas, ¿querrías probarlas? – se rió, besándole la cabeza, contento. – No, le hicimos un hechizo a Togashi para manipular sus sueños, el tío creyó que yo era un demonio...Y Asakura.... no me extrañaría que aún llevase tierra bajo las uñas. ¿Sabes que el tío tenía un vestido rojo en su armario?

- ¡¿Os colasteis en su casa?! “¿Estás loco?”- lo sujetó por los brazos alzando la cara, definitivamente no debía haberlo dejado solo.

- Y ¿qué más iba a hacer? No puedo hacer que se duerma en la escuela, ¿o sí? Nadie nos vio... – le aseguró, quitándole importancia.

-No quiero que hagas eso… ¿y si te hubieran visto? ¿No sabes que pueden meterte en el reformatorio por eso?

- Y ¿qué me dices tú? Querías destrozar el coche de su padre, ¿no? De esta manera, ni siquiera saben que fuimos nosotros.

-Pero… eso no es lo mismo… tú eres mío…y…- frunció el ceño bajando la cara contra su pecho de nuevo y pensando un buen argumento, sintiendo que le daba la risa sólo por pensar en lo loco que estaba Hikage, además de que él no era quien para juzgar locuras ajenas. –¿pequeñito?

- No soy pequeñito, baka... – lo empujó sin fuerzas, sonriendo sin poder evitarlo. – Y no es diferente, yo también me preocupo por ti. Pero había que hacer algo.

-Vale… ya no sé si quiero saber qué hicisteis ahí… y yo preocupándome de que te enamorases de otro… había cosas peores que esa parece… no se te puede dejar solo…- le besó la mandíbula pensando en bajar por su cuello pero deteniéndose para no autodestruirse. -¿No te está gustando el niño ese no?

- Claro que no, es un amigo... La pasamos bien juntos, pero... yo te quiero a ti. ¿Sigues sin creerme? – bajó un poco el rostro para mirarlo a los ojos. – Además fue conmigo porque quería vengarse por lo que le hicieron a su novio.

-Ya… pero las cosas pasan…- le rodeó la cintura notando lo delgada que era, apretándolo contra él y cerrando los ojos disfrutando de sentir su cuerpo. –No hace falta querer a alguien para que te guste…

- No, pero estoy completamente absorbido por ti. – le acarició el cabello, cerrando los ojos a su vez, sonriendo. – Estaba en mi cama, con él, y no sentí nada. Contigo... hubiera roto mi promesa.

-Esa promesa es una mierda… eh… creo que sólo es peor… no dejamos de discutir… y yo estoy tenso… - le besó el cuello con suavidad, acercándolo más a él –A mí no me dejes dormir con nadie si seguimos con la promesa esta… podría tirarme a mi abuela.

- Miraré a tu abuela con sospecha... – se rió, sus dedos recorriendo la espalda del chico. Lo cierto es que él se sentía igual, se estaba volviendo loco con sólo tenerlo así. – “Rompamos la promesa, esta noche, en la capilla” – susurró porque ya lo consideraba su lugar.

-Vale… tengo que trabajar pero… se lo cuento… y comprenderán…- se rió pensando que igual se habían burlado de él al ver una marquita que tenía en el cuello. –No me creen que tengo novio…

- ¿Quieres que vaya a buscarte? Así te creerán. – sonrió, dispuesto. No era algo que le molestase en lo más mínimo. – Y así te aseguras de que me esté portando bien...

-Sé que te portas bien… ya vale con eso… me celo si me da la gana… - sonrió apretándole las nalgas por dentro de los shorts ahora sí. –Hum… no sé si quiero que vengas… te van a decir cosas… pero vale, ven… quiero recuperar mi honor…

- Mis oídos no son vírgenes, Akuba. Además, no me refería a tus celos. – se rió, besándolo de pronto de manera casual y profundizando el beso luego. – Te amo... – jadeó sobre sus labios.

-Yo también… te amo… y me celo mucho… pero confío en ti…- lo besó de nuevo, rozando su sexo entre ellos y separando un poco los shorts para verlo, asegurándose de que no había nadie más allí y tapándolo de nuevo, sonriendo un poco. –Ya sé que no son vírgenes… es sólo que no quiero molestarme con ellos… sé que son idiotas…

- Pues no te molestes, iré tapadito... – se rió de nuevo, sin poder evitarlo. – Soy tuyo, Akuba, sólo tuyo. Y eso es todo lo que debe importar. Preferiría morir a estar con otra persona.

-No digas eso… no quiero oír eso… ¿vale?- le tapó los labios con un dedo, sintiéndose un poco mal por haberse puesto tan celoso. Lo abrazó contra él rozando la nariz contra la suya.

- Vale, no lo diré, pero sí que te amo y soy tuyo... – le aseguró dejándose acariciar de aquella manera. Estaba completamente enamorado.

-Vale… eres mío… eso sí puedes decirlo…- sonrió contra sus labios, besándolo superficial y después profundamente, sujetándole las nalgas de nuevo y atrayéndolo sobre su sexo. –Ahora no puedo dejar de pensar en follarte…- se rió y apoyó la frente en su hombro. –Qué desastre soy…

- ¿Lo eres? ¿Tú solo? – sonrió, tomando su mano, aunque se estaba diciendo a sí mismo que no debía y haciéndola bajar hasta su sexo, para que sintiese cómo había comenzado a erguirse. – No necesitamos una promesa para seguir juntos.

-No…- le pasó la mano por encima de la ropa, acercándolo más a él y pasándola bajo esta al poco, para masajéarselo desnudo. –Me muero de ganas por ver de nuevo esa cara que pones cuando te corres…

- Nmmm... nos van a descubrir... – jadeó sonriendo el chico, besándolo. - ¿No prefieres... esperar un poco?

-Quiero… pero mi mano no quiere… ¿ves?- lo masajeó con más fuerza, mirando de soslayo hacia los chicos que parecían distraídos fuera de aquella zona del gimnasio. –Están ocupados… no voy a dejar que te vean…

- Akuba... eres... – Hikage se mordió el labio inferior gimiendo con suavidad. Lo cierto es que su sexo había reaccionado casi inmediatamente. Bajó su mano buscando bajo los shorts de Akuba, masajeando su sexo a la vez.

-No puedes reñirme mientras haces eso…- se rió excitándose más, moviendo un poco el cuerpo bajo su peso y apretando más su sexo. –Pero mierda… quiero metértela… - jadeó.

- Hazlo – lo miró a los ojos, serio, malicioso, subiendo más sobre él, y apartándose los shorts junto con la ropa interior de lado, dejándole entrada libre. – Métemela, Akuba...

El moreno sintió que se le estremecía todo el cuerpo. -As you wish… - susurró sonriendo y rozando su entrada con un dedo antes de acercar su sexo a esta, empujándose dentro de él, despacio por la resistencia, sujetándole las caderas y bajándolo contra él por completo, aguantándose los jadeos en su cuello y moviéndolo sobre él. –Joder…yo no puedo estar sin esto…

- No... no lo estés... – jadeó el chico apretándolo, y estremeciéndose, masajeando su propio sexo ahora, el aliento pesado entre sus labios. – Me vuelves loco, Akuba...

-Eh… no te toques eso… es mío… - le sujetó las muñecas cruzándoselas a la espalda y lamiéndole los labios, Hikage lamiendo los suyos de vuelta, en un extraño duelo de lenguas, sonriendo.

- No dije... “tuyo” de esa manera... – se rió en bajito, dejando escapar otro gemido. Le agradaba que hiciera todas aquellas cosas, sentirse entregado a él. Lo besó profundamente, igual pegándose a su cuerpo, tratando de rozar su sexo contra el chico.

-Me da igual… es mío…- lo miró a los ojos, jadeando y apretando las mandíbulas con fuerza, sujetándole las dos muñecas con la mano y tocando tan sólo la punta de su sexo con un dedo. Se golpeó con más fuerza dentro de él, atrayéndolo de golpe contra su pecho y estirándose un poco en las escaleras.

- ¡Hmpf! – Hikage tuvo que morder con más fuerza para no gemir en alto, un hilillo de sangre resbalando de sus labios, su sexo pulsando desesperado, el de Akuba, entrando y saliendo de su cuerpo, con más rapidez, haciéndolo temblar.

El moreno siguió la línea de su sangre por aquella quijada tan pálida y la lamió, un poco movido por haber observado aquel líquido resbalando de su piel, empujando la lengua dentro de su boca para hacerle abrirla, lamiéndole la lengua y mordiéndosela, observando sus ojos por saber si le gustaba aquello, hacerse daño… Se golpeó dentro de él, tomando su sexo de nuevo entre ambos y jadeando como podía dentro de su boca, el chico estremeciéndose y succionando su lengua, gimiendo y jadeando.

Una vez más, no podía creerlo, lo encendido que estaba por el sabor de la sangre en su boca, las manos cálidas de Akuba masajeándolo, su sexo penetrándolo sin un segundo de pausa. Era como si estuviesen perfectamente sincronizados. Cerró los ojos, moviéndose sobre él, casi alzándose un poco, para sentirlo mejor, el movimiento provocando que su propio sexo reaccionase, corriéndose en la mano del chico de cabello granate.

-Hikage…- el moreno le sujetó la nuca con una mano, más fuerte de lo que hubiera querido, lamiéndole la lengua para no jadear en alto, corriéndose dentro de él a borbotones, apartándole un poco más el pantalón para no ponerlo perdido.

- Ah... Akuba... – jadeó el chico cuando se hubo roto el beso, aún estremecido por sentirlo de aquella manera. Sonriendo. – Te amo...

-Yo a ti…- sonrió, besándolo de nuevo y limpiándolos a ambos con la chaqueta de gimnasia mientras tanto, saliendo de su cuerpo despacio y pasándole la tela por las piernas. -¿Te gusta el dolor Hikage?

- Creo que sí... – observó cómo lo limpiaba, sonriendo apenas. – Sólo un poco, no sé qué tanto podría soportar... Pero esto se siente bien.

-No lo sabía… aunque empezaba a preguntármelo…- lo miró a los ojos y dejó la chaqueta a un lado.

- Yo tampoco lo sabía, hasta que lo hice contigo. Bueno, lo sabía de fantasía, pero no creí... que pudiera ser placentero para mí en la realidad- sonrió, recostándose contra él. – No te asusta, ¿verdad?

-No… no me asusta, es sexy… y me gustó cómo sabía tu sangre…- le besó los labios, lamiéndole la herida. –Aunque… bueno no lo sé…- se rió y le acarició el cabello.

- Aunque ¿qué? Lo del labio fue culpa tuya... – se rió, mirándolo, ligeramente nervioso también, por lo que fuera a decirle.

-No sé… sólo que no quiero hacerte daño ni loco… pero cuando estamos follando…- enrojeció ligeramente y alzó una ceja pensando que era una conversación embarazosa.

- Bueno, pero no es hacerme daño daño... Es sólo... para la sensación, ¿comprendes? No es que quiera que me dejes cicatrices ni nada.

-No… ya lo sé… de todos modos me gusta morderte… y me gustó mucho derramar la cera en tus pezones… Me detuve… porque me preocupaba que no te estuviese gustando… aunque no era lo que me parecía…- se rió.

- Confía en tus instintos... – se rió el chico, abrazándolo y escuchando el timbre que anunciaba las clases. – Vamos a llegar tarde... – murmuró, no como una advertencia, si no más bien como una decisión ya tomada.

-Pues… eso parece…- sonrió levantándolo en brazos y besándolo de nuevo. –O a lo mejor ni llegamos y nos vamos a un chocolate con churros….

- Vale, pero nos cambiamos o nos vamos a ver... raros y guarros – se rió de nuevo, recostando la cabeza contra su hombro.

-Pues… no pensaba ir con shorts… bastante castigo tener que llevarlos en clase…- se rió llevándolo con él y fijándose que no hubiera profesores para que no los vieran irse aún a cambiarse.

 

 


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