.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

SpellBound Fanfic Yaoi

Capítulo 61- Malicious Intent

Kiken suspiró, pasándose la mano por el cabello como cada mañana, aunque suponía que Inari lo volvería a peinar antes de entrar a clases. Siempre lo hacía, no tenía remedio, pero era algo que le agradaba. Entró en el instituto, sin muchas prisas, buscando al moreno con la vista, tranquilamente.

Inari se separó de la pared en la que se había apoyado mientras lo esperaba y sonrió al verlo. –Hola…- le pasó la mano por el cuello de la camisa alisándoselo y por poco besándolo, pasándole la mano por el cabello como para compensarse el no poder hacerlo.

- Buenos días, Inari – le sonrió, otorgándole una mirada especialmente dulce. - ¿Dormiste bien?

-Sí… pero…- lo sujetó por la cintura llevándolo con él y hablando de forma íntima -¿Sabes a quien me encontré en el lavabo esta mañana?

- No... ¿a quien? – preguntó curioso. No podía ser a su hermano, claro. Eso no sería ninguna sorpresa.

-A… Aiken…- sonrió alzando una ceja. –Hablando con mi hermano como si tal cosa… la verdad es que salí sin despedirme de lo sorprendido que me quedé…

- ¿Aiken? ¿Y qué hacía con tu hermano...? No lo sabes... – lo miró, realmente sorprendido, ahora sí. – Ni siquiera sabía que se conocieran. ¿Pasó la noche en tu casa?

-Pues digo yo… porque estaba en ropa interior y camiseta…- se rió con incredulidad, echando el cabello hacia atrás para que no le estorbase en la mirada. –Es increíble…- se llevó la mano al pecho, aún si en el caso de que fuera lo que pensaba, ellos no estuvieran en las mismas.

- Dios, cuidado y vamos a descubrir que Aiken es menos inocente de lo que aparenta... – se rió el rubio, aunque no le hacía demasiada gracia. Era extraño, más bien.

-Aunque me extraña… porque Akuba… no me parece el tipo de persona que comparta… Además… me molesta un poco…- sonrió rozándose el labio.

- Sí, a mí también, es absurdo, ¿no? – lo miró, pensando que seguro afectaba sus egos. Ellos debían bastar. – Pero, seguro nos estamos precipitando. A lo mejor sólo son amigos.

-A lo mejor sí… no lo sé… no lo creo absurdo… a nosotros nos agradan… tenemos una relación con ellos… a nuestro modo… - le acarició la espalda y lo miró de soslayo. –No sé, pero por una parte, esto me hace querer rivalizar… soy un desastre para aceptar la competencia…

- A mí me agrada, pero no fuera de la piscina. – le sonrió, deseando besarlo de nuevo. – Y sin ofender, pero a tu hermano le falta mucha experiencia para ganarte a ti.

-Pero Kiken… te estaría ganando a ti… se trataba de Aiken…- lo molestó, sonriendo con malicia y entreabriendo los labios por culpa de haber sentido sus deseos de besarlo.

- No bromees, Inari. Sabes que nadie me gana... ni siquiera tu hermano. – lo miró, ligeramente serio. – Voy a preguntarle a Aiken directamente, ya verás.

-Hazlo… - sonrió abiertamente, observando sus ojos. –Me encanta cuando te pones así ¿sabes? “Me dan ganas de devorarte los labios…”- le sujetó la cara con la mano suavemente, soltándosela despacio. – Pero ahora no puedo… hay que ir a clase…

- Eso sólo me alienta... – sonrió el rubio, sintiendo que se le aceleraba el corazón, aunque no se notase por fuera.
-Lo sé…- sonrió mirándolo de soslayo y sujetándolo de su brazo. – ¿Has visto a Asakura y a Togashi esta mañana?

- No, aún no, ¿por qué? – lo miró, pensativo. No era de ellos el llegar tarde, a pesar de todas las otras faltas que pudieran tener.

-A Asakura aún no lo veo… pero Togashi estaba extraño… ni siquiera me dijo ninguna inconveniencia…- le explicó el moreno lo que le extrañaba más -¿Quieres quedar esta tarde para hablar con Aiken?

- Sí, aunque ya no estoy tan molesto, pero igual... – sonrió, asintiendo. – Quedé en darle clases de natación, quiero ver cuándo puede. Y es extraño que Togashi no te haya dicho nada, es... bueno, nunca se calla. Ni siquiera cuando éramos amigos lo hacía. Tal vez esté meditándolo mejor.

-Qué rápido se te pasan esas cosas, Kiken… ahora ya sé que puedo molestarte cuanto quiera…- el moreno se rió apoyándole la mano en la cintura mientras subían las escaleras hacia su aula. –No sé por qué… pero dudo mucho que Togashi se replantee nada… es un necio…

Asakura pasó al lado de ellos como si lo vinieran persiguiendo, gritando. –¡Togashi!- para que se detuviera adelante del pasillo y correteando un poco para alcanzarlo.

-Y este parece que hubiera visto un fantasma...

- Sí, lleva días así, aunque... hoy se ve peor ¿no? – suspiró, mirando a Inari de soslayo. – No es lo mismo, no estoy enamorado de Aiken. – aclaró mirando a los otros dos chicos de nuevo. – No lo sé, tal vez deberíamos hablarles, eran nuestros amigos después de todo.

-No, yo no lo haré, no después de lo que le hicieron a mi hermano, le hicieron cortes ¿lo recuerdas? Tal vez incluso le queden cicatrices en la piel… no los perdonaré nunca… ni siquiera existen, salvo para ser objeto de mi desprecio…- se apartó un poco el cabello, saludando después a una de las chicas que lo saludaba, sonriendo.

- Sí, lo comprendo. Supongo que sí han ido demasiado lejos esta vez... – suspiró de nuevo, meneando la cabeza. – Siento haberlo propuesto, viejas costumbres...

-No me he molestado contigo… puedes hablar con ellos si es lo que quieres, yo simplemente no lo haré…- se metió en la clase, sin embargo llevándolo con él, sin darle la oportunidad de hablarles y mucho menos porque sentía sus miradas y no le parecía que estuviesen replanteándose nada. –No me gusta su aspecto… a saber en lo que están metidos… es más… le pediré a Aya y a Yui que nos cambien de sitio… espera… - se fue a hablar con las chicas aunque más parecía que estuviera ligando con ellas que pidiéndoles que le cambiaran el sitio con la excusa de que no veía bien desde tan atrás.

Kiken sonrió observándolo. No le cabía duda de que accederían, Inari siempre conseguía lo que deseaba. Desvió su mirada a los otros dos chicos, serio, pensativo. Inari tenía razón, no era cosa de hacer como si no hubiese sucedido nada ahora, ni siquiera se habían disculpado. Pero igual lo dejaba conmocionado, jamás los había visto así. Sobre todo a Asakura, ese jamás descuidaba su aspecto.

-Ven…Kiken…- Inari le sonrió llevándolo con él y sonriéndoles a las chicas de nuevo. –Muchas gracias…

-No pasa nada… es… un placer…- Aya se sentó con cara de querer abrazarse a la mesa e Inari se rió sentándose al otro lado.

- Gracias. – sonrió el rubio también, sentándose, y pensando que aquello de la foto, no les había resultado demasiado mal, luego del escándalo.

Inari le sujetó la pierna bajo la mesa, y lo miró a los ojos sin decirle nada. No hacía falta, imaginaba que sabía lo que estaba pensando, lo cierto es que dolía un poco tener que hacer las cosas así. –Aunque te reúnas hoy con Aiken… en el caso de que lo hagas… recuerda pasar por mi casa después…

- Sabes que lo haré, no soportaría no verte hoy... – asintió, suponiendo que comprendía que se refería a verlo en privado, allí donde no tenían que ocultar nada. - ¿Vas a quedar con Yûsei tú?

-Tal vez, si tú quedas con Aiken…- giró un bolígrafo dentro de su mano, observándolo a los ojos e inclinándose un poco sobre la mesa.

- Ya veremos, entonces. De todos modos, lo seguro es que nos veremos luego de clases – rió en bajito, por ocultar lo mucho que le gustaba aquella mirada.

-No quedes con él…- se rió y le tocó los labios con la parte de atrás del bolígrafo. –Ya hablareis… ¿me vas a hacer que tenga que pedírtelo?

- Ya lo hice... – se rió de nuevo, mirándolo a los ojos sin titubear. – No quedaré con él.

-Eso es cierto… eres cruel…- sonrió desviando la mirada y rozándole los genitales antes de sacar la mano de debajo de la mesa y sentarse bien porque ya acababa de entrar el profesor.

- Cruel no, sólo caprichoso... – sonrió ligeramente, sentándose recto también.

 

 


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