SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 58- Out of Bad Things, Good Things
May Come
Hikaru se pasó la mano por el cabello, en un gesto que parecía
espejado de su hermano, ya que el chico más bien parecía despeinarse
cada vez que se tocaba. Suspiró, echando a caminar, odiaba admitirlo
pero no se sentía tranquilo quedándose solo cuando Akuba tenía que
ir al club. Lo mejor era ir a algún lugar seguro rápido.
Bajó las escaleras procurando darse prisa, pero quienes le preocupaban
sabían perfectamente por dónde pasaba y a dónde iba a esas horas.
Salieron de un lado de los escalones y lo sujetaron entre los tres.
Togashi agarrándole las manos y Asakura los pies. – ¡Wow!- el pelirrojo
exclamó un poco, riéndose mientras lo hacían columpiarse así estirado
entre ambos por encima de los escalones, como si se estuvieran preparando
para lanzarlo.
- Paren... no es gracioso... – protestó el chico, asustado, odiándolos,
odiándose a sí mismo en esos momentos.
-Pero yo creo que sí… ¿verdad, Asakura?- le preguntó el pelirrojo.
–Queremos ver si te meas en los pantalones… ahora ya sabemos por
qué eres tan marica eh… ¿Tu hermano te follaba de pequeño? ¿Qué
tal era eso?- lo descolgó por las barandillas de la escalera para
abajo, sujetándolo por los tobillos con Asakura y sacudiéndolo.
El rubio le escupió desde arriba a la cara. Tenía un día horrible,
se pasaba las noches con pesadillas y encima Inari le había dicho
eso, no… De hecho desde que sabía que estaba con Kiken había sido
como una patada en los huevos, le tenía una manía al rubio increíble
pero Togashi prefería molestar a Hikaru.
- ¡Suéltenme! – se revolvió el chico, aunque no era buena idea.
Si lo llegaban a soltar allí... Apretó los dientes, luchando aún
así, su orgullo ganándole un poco aunque sabía que no era prudente.
– ¡No tengo la culpa de que sean impotentes! – les gritó, molesto.
-¿Impotentes?- el pelirrojo se rió y lo miró, dejando de sacudirlo
sólo para verlo mejor. –Vas a hacer que te enseñe si soy impotente
o no.
-Deja eso…- Asakura soltó al moreno, Togashi sintiendo que se le
resbalaba al sujetarlo él sólo y manteniéndolo por una pierna sólo.
- ¡¿Eres idiota?!- le riñó. Tampoco quería que le culpasen si se
partía algo desde allí.
-Es que me dijiste que iríamos a eso…- le insistió refiriéndose
a ir por Kiken.
- ¡Pero cuando a mí me de la gana!- Togashi le gritó haciendo que
se callase de una vez.
- ¡¿Qué hacen?! Sú... súbanme... – les pidió Hikaru, asustado de
nuevo porque lo dejaran así colgado. Tampoco se sentía suicida.
– Ya... ya me asustaron ¿no? Ya es suficiente...
Togashi se rió al ver que estaba asustado y rogando por fin. Lo
subió arriba con ayuda de Asakura, sujetándolo para que no se moviera,
mientras el rubio le cogía la cartera, sacándole todo el dinero
que llevaba dentro. Sonrió y le pegó varias bofetadas en la cara.
-Vamos a eso…- insistió Asakura gritando de pronto y sujetándose
a Togashi del brazo el pelirrojo mirándolo y riéndose.
-¿Qué pasa tío? ¿Te has pillado un huevo?- se burló.
-No… me pareció ver algo… - se excusó subiendo con él por las escaleras
y dejando allí al chico, que se sentó contra la baranda de las escaleras,
observándolos irse, y cubriéndose el rostro, sollozando suavemente.
No le importaba el dinero en realidad, sino la humillación, el
susto que había pasado. Ni siquiera estaba pensando en lo extraño
que había actuado Asakura, sólo podía pensar en lo mucho que los
odiaba.
..........
Aiken se pegó contra la puerta del baño al verlos pasar, escondiéndose
y rogando que no lo vieran, bajando despacio por las escaleras luego,
y mirando al chico que estaba allí agazapado, pensando en pasar
de largo y fijándose que era aquel chico en el que se había fijado
varias veces. Le daba miedo hablarle y que le dijera algo cortante,
pero también le daba lástima dejarlo allí. -¿Estás bien?- preguntó
enrojeciendo incómodamente por la vergüenza.
- ¿Qué quieres? – le preguntó a la defensiva, porque no le gustaba
que lo vieran llorar. Y se pasó una mano por los ojos, suspirando,
el chico no tenía la culpa. – Lo siento, estoy bien... sí.
El chico se quedó un rato más frente a él sin saber qué hacer aunque
por poco se iba con la primera respuesta. –Yo también lloro cuando
me hacen eso… todos lo hacemos… - le dio un pañuelo y se sentó a
su lado –pero no me hables así.
- No lloraba en realidad... – mintió, aceptando el pañuelo de todas
maneras, y haciéndole un gesto para que se sentase a su lado. -
¿Los conoces?
Aiken se acercó más. –Sí… por desgracia… aunque no tanto como
a su hermano pequeño… el de Togashi…- le aclaró mirándolo y limpiándole
la pintura negra que se había corrido por una de sus mejillas.
- Gracias... Yo te he visto antes... – alzó la mirada por fin,
confiado en que ya no lloraría más. – Me llamo Hikaru... Hikage,
llámame Hikage- se corrigió, preguntándose si le parecería tonto.
-Vale… yo me llamo Aiken… también te había visto, me fijé en tu
aspecto… y después… empecé a verte en la biblioteca…- le mostró
el libro que llevaba, era un tratado sobre tortura medieval. –He
visto que lees cosas de ocultismo…
- Sí... me gusta eso. – sonrió, observando el libro. – Se ve interesante.
¿es por una tarea o sólo te gusta, como a mí?
-No… es porque me gusta…- sonrió levemente. –Es la primera vez
que no me miran raro al ver lo que leo… bueno, la segunda…- se corrió
recordando que Yûsei tampoco había parecido escandalizarse, claro
que Yûsei era… baka. Sonrió enrojeciendo al pensar en él. –Aunque
últimamente me dan ganas de probarlos todos con ellos… estas cosas…-
se rió refiriéndose a las torturas.
- Te comprendo – se rió, sacudiendo la cabeza. – Yo les he hecho
hechizos... espero que no pienses que estoy loco. ¿Sabes? Estaba
buscando a otros como tú. ¿No te interesaría devolverles el favor?
-¿Cómo yo? Dirás como nosotros… o sea… marginados…- lo miró pensando
muy bien en lo que le estaban sugiriendo. –No creo que estés loco…
me parece interesante… ¿ha funcionado alguno?- se quedó observándolo,
pensando que se parecía a Arashi. -¿Tienes un hermano mayor?
- Inari, Arashi Inari, ¿lo conoces? – le sonrió, asintiendo. –
Como nosotros, vale... Y no lo sé, tal vez... – respondió pensativo.
-¿Qué pasa? Contigo también se meten ¿no? ¿Cuál es la diferencia?-
lo miró preguntándose por qué hacía diferencia y cómo era posible
que fuera hermano de Inari. –Sí, lo conozco…- se aguantó la risa,
sonriendo levemente.
- No hacía diferencia, sólo lo dije así – lo miró, preguntando
por qué esa cara. – Inari no se mete contigo ¿o sí? Porque mira
que puede ser necio pero... no es malo.
-No… nada, en realidad es una persona a la que admiro mucho… es
sólo que no os parecéis nada…- se puso rojo porque no era por eso
precisamente y mentir no era su especialidad. –Oye…- se acercó un
poco y lo miró –pero tú siempre me has parecido muy cool…
- ¿Yo? – lo miró extrañado, sonriendo luego y bajando un poco la
cabeza. – Gracias... Yo creía que todos me odiaban.
-Yo no… pero a mí sí me odian todos…- sonrió levemente, enrojeciendo
un poco. –Esos hechizos que haces… ¿has probado con la brujería?
Quiero decir… con los de la brujería por así decirla… científica…
algunas pócimas de las que hacían… con alucinógenos y demás… son
una pasada…
- ¿Brujería científica? – se rió por su manera de decirlo, ya se
imaginaba un laboratorio lleno de brujos. – He hecho alguna, pero
no sé si lo hago bien, ya sabes... A veces los libros no son muy
confiables y es difícil conseguir ciertas cosas. ¿Tú lo has hecho?
-Una vez… esa que usaban las brujas en las escobas… ¿sabes eso?...
y digo brujería científica… porque druida… no es eso… diría yo…
además lo encontré en tratados de brujería…
- ¿Tienes? – le preguntó emocionado, girándose hacia él completamente.
– Oye... ¿no te gustaría reunirte conmigo en alguna ocasión para
hacer un hechizo?
-Claro… ¿Por qué no? Me gustaría mucho- sonrió levemente, un tanto
impresionado por lo fácil que estaba siendo hablar con un desconocido.
La verdad es que en parte se sentía distinto desde que tenía amigos…
y… sobre todo Yûsei… pero además aquel chico parecía entusiasmado
por cosas similares a sus intereses. –No tengo preparado pero podemos
hacerlo… tengo lo necesario… ¿sabes qué provoca?
- ¿Qué cosa? – sonrió imaginándose lo que le iba a decir y mirándolo
a los ojos ahora.
-Un estado de ligereza… por eso creían que volaban en las escobas…
¿Qué?- enrojeció preguntándose que miraba y avergonzándose. -¿Estás
pensando en cómo lo aplicaban?
-No, nada... – enrojeció, escondiéndose tras su cabello de nuevo.
– Lo siento, es que todo lo que tengo en la mente ahora es la venganza.
Oye, ¿conoces a otros chicos como nosotros? Que tengan problemas...
-A mi novio… y no… nadie más, pero no conozco a mucha gente- se
tocó el cabello mirando sus propios zapatos. –Hikage… ¿sabes lo
que puede provocar que alguien crea que puede volar dependiendo
de donde esté?... – lo miró de soslayo preguntándose si iba a llamarlo
tarado.
- ¿Tienes novio? – lo miró, sonriendo luego. Mejor si era como
ellos en todo sentido. – Puedo imaginarlo, creí que tú querías sentir
que volabas... – se rió, recogiendo sus piernas. – Sería perfecto...
para hacerles pagar por lo de hoy, especialmente a Togashi.
-Togashi… lo odio y a su hermano más… - recogió las piernas contra
el pecho, sujetándose las rodillas. –Abusaron de mi novio… y sí…
bueno en realidad yo lo probé para ver si realmente sentías que
volabas…- lo miró. –Deberías probarlo… es un subidón… pero bueno…
ahora no lo decía por eso…
- Vale... – lo miró un poco más serio, aquello no era cuestión
de risa. – Tu novio, ¿eh? Bueno... por poco abusan de mí – le confesó,
ahora preocupándose más. En esos momentos había pensado que tal
vez exageraba, pero... – Lo haré, y luego nos vengaremos, ¿quieres?
En realidad... si nos reunimos todos, podríamos hacerlo como una
especie de pacto.
-Un pacto… - sonrió levemente. –Suena bien… ¿con quien te refieres
a todos? ¿Al tío con el que vas?
- Sí, Akuba... – contestó asintiendo. – Voy a hablar con él primero
y luego te digo en donde nos reunimos... – le indicó, ya que no
quería molestar al chico de pelo granate. Mucho menos luego de lo
sucedido por la mañana.
-¿Es tu novio?- preguntó intrigado, sonriendo un poco.
- Sí, mi novio – lo miró, sonriendo, sintiéndose bien de poder
decírselo a alguien.
Aiken sonrió más. –Hay mucho gay en este colegio…- se rió un poco
y se tocó el pendiente en la oreja. –Bueno, yo soy bisexual…
- Da igual, eres de los nuestros. – le tocó el brazo, riendo, y
recostándose de nuevo en la baranda. – Oye, ¿a dónde ibas ahora?
-A la biblioteca… estoy esperando que mi novio salga de volley,
yo no estoy en ningún club… se me dan horrible los deportes…- sonrió
levemente y lo miró a los ojos. –Me alegra conocer a alguien como
tú… quería hablarte… cuando te veía en la biblioteca… pero soy muy
tímido…- reconoció, enrojeciendo de pronto al darse cuenta de lo
sincero que estaba siendo.
- No te preocupes, yo también... No me gusta la gente, por eso
no estoy en ningún club. – se puso de pie, ofreciéndole su mano.
– Yo iba para allá también, Akuba está en el club de natación. ¿Vienes?
-Vale…- le sujetó la mano para levantarse, colocándose después
mejor la mochila. –Está con Kiken… ¿se llevan bien?
Hikage se echó a reír, cubriéndose la boca luego. - ¿Akuba y Kiken?
Como perros y gatos... pero es más bien una rivalidad que otra cosa.
-Ah…- se rió enrojeciendo un poco. –A mí me agrada Kiken, es muy
bueno conmigo aunque cuando lo conocí… fui muy desagradable con
él… por engreído… pero bueno… creo que simplemente no comprendía…
lo que es estar al otro lado… como si pensase que somos así… porque
nos agrada… supongo que es comprensible cuando se es tan… perfecto…
- Yo no creo que sea perfecto, sólo es pijo... Pero sí, supongo
que no es tan malo... – suspiró, apartándose el flequillo de la
frente y soltándolo para que volviese a caer. – Simplemente funcionan
en otro mundo. Mi hermano también es así...
-Perfecto…- se rió y lo miró de soslayo. –A mí sí me parece perfecto…
y su relación también… Sé que son pijos… pero… son muy buenos… ¿sabes
que tu hermano ha estado acompañando a Yûsei al club y cuidándonos?
Kiken también…
- No, no lo sabía – lo miró, de verdad sorprendido, sonriendo un
poco. – Supongo... que se deben ver perfectos para los demás, sí.
-¿Os lleváis mal?- preguntó intrigado.
- No, solíamos llevarnos mal, peor no ahora... La verdad es que
antes se metía mucho conmigo, pero eso es porque es un cabeza dura.
-Hum… ya… también molestaba algo a Yûsei creo… pero no lo martirizaba…
- suspiró levemente pensando de todas maneras, que podría haberse
ahorrado las lecciones. Entró en la biblioteca con él y devolvió
el libro. -¿Investigamos algo?
- Sí, ¿Por qué no? Hay una enciclopedia de brujería, es muy buena...
– le aseguró, metiéndose entre las estanterías de libros, y buscando
con la mirada.
-Vale…- lo siguió, observándolo moverse entre las estanterías.
–Tú tienes aspecto de hechicero…
- Gracias... – sonrió, enrojeciendo de nuevo, y ocultándose tras
su cabello, además de estar de espaldas al chico. – Mira... – sacó
una enciclopedia gruesa de una de las estanterías. – Nunca la termino
de leer, es muy extensa, pero debe decir algo de eso, ¿no?
-A ver…- la cogió porque le parecía que debía pesarle y la llevó
a una de las mesas redondas del fondo. –Nos alejamos del mundo…-
se rió sentándose y enrojeciendo un poco porque se sentía muy feliz
de haberlo conocido, aunque fuera en esa circunstancia. –Yo hago
maquetas de instrumentos de tortura…
- ¿De veras? Me gustaría verlas... – lo miró, interesado. Lo cierto
es que era agradable conocer a alguien a quien le interesasen esas
cosas. –Tal vez puedas poner alguna figura rubia o pelirroja...
– se rió bajando la voz al escuchar que la bibliotecaria lo mandaba
a callar.
Aiken se rió en bajo, enrojeciendo un poco porque los riñesen.
–No… eso me daría mucho asco… me dan morbo esas cosas… pero no soy
un loco… nunca le haría daño a… mi novio- se corrigió antes de decir
“a nadie”.
- Ya... pero no hablaba de tu novio... – se rió, en bajito también.
– Me dijiste que se llama Yûsei, ¿no? ¿No es ese chico de cabello
malva?
-Sí… pero no sé si te lo dije… Espero que sí, porque si no, me
vas a creepear…- sonrió suponiendo que su hermano le habría hablado
del chico. –Mira esto… - le señaló un hechizo en el libro –para
pudrir la suerte de alguien… y es bastante simple de hacer…
- Soy psíquico... No, pero lo mencionaste, y como dijiste que tu
novio estaba en el club de volley, asumí que sería él. Mi hermano
lo aprecia mucho – se rió por aquello de que lo creepearía, y miró
el libro en donde le señalaba. – Sí, este lo tengo apuntado. Habíamos
pensado hacerlo luego... Tal vez con más gente, tenga más poder,
¿no crees?
-Ni idea… bueno, ellas lo hacían en aquelarres y eso ¿no? Podemos
desnudarnos y bailar en una hoguera…- se rió en bajo, bromeando.
-Lo malo es que yo me habría muerto de vergüenza ya…
- No creo que sea necesario... – sonrió, pensando que él tampoco
tenía muchas ganas de desnudarse frente a alguien que no fuera Akuba.
– Oye, ¿sabes donde conseguir estas cosas? Yo conozco un lugar,
pero... lo demás lo consigo en tienditas extrañas...
-Bueno, mi madre trabaja mucho en el extranjero y me trajo bastantes
cosas de Europa… así que tengo bastantes cosas raras en mi casa…-
lo miró pasando las hojas y buscando algún hechizo más agresivo.
-¿Sabías que las brujas para ponerse ese ungüento se metían la escoba
por el coño?
- Sí, pero... nosotros no tenemos coño, y no creo que funcione
igual por el culo... – se rió de nuevo, bajando la voz una vez más.
– Y qué suerte tienes por cierto, si le digo a mi madre que me gustan
estas cosas, creo que me bautiza de nuevo. Mira este... hace que
te dé una reacción en la piel... – sonrió.
-Seguro que es con alguna hierba que provoca escozores… como las
ortigas… eso estaría bien para algún pijo muy pijo que le de vergüenza
salir con la cara hecha un desastre- sonrió apuntándolo en una libreta.
–Y no sé, no me lo metí por el culo para comprobar… pero sí hice
otra cosa… el caso es que circula por la sangre… y lo metían allí
porque desde allí se transmitía más rápido al riego sanguíneo…
- Oh... sabes mucho... Creí que tu especialidad era la tortura...
– se le quedó mirando preguntándose qué era esa “otra cosa” que
había hecho, pero sin atreverse a preguntarle.
-Bueno… lo es, pero empecé a interesarme buscando las torturas
de la incisión española… que acusaron y mataron a muchas brujas…
o supuestas brujas… y bueno… empezó a llamarme la atención lo de
los ungüentos y demás…
- Menos mal que no vivimos en esa época, ¿no? – le sonrió, seguro
de que a ellos los mataban de primeros. – Dime... ¿qué fue lo otro
que hiciste? – le preguntó por fin, demasiado intrigado.
-Hum…- se quedó rojo y pasó una hoja porque sí. –Meneármela con
eso en la mano… me pareció lo más similar… y bueno… funcionó… era
como estar en medio de un torbellino… recuerdo que me reí mucho…
- Vaya... al menos sabes que funciona – contestó, aliviado de que
no fuera nada increíblemente extraño, aunque ni sabía qué podía
ser más extraño que metérsela por el culo.
-Lleva grasa animal para ayudar a que se pase mejor a la sangre
a través de la piel… así que tampoco fue tan mala experiencia… también…
una de las cosas que se ponen en ese ungüento si la mezclas con
vino… flipas…
- Tengo ganas de hacerlo ya... – sonrió, emocionado. – Le hicimos
un hechizo a Asakura para que alucine, pero no estoy seguro de si
ha funcionado...
-No… es lo malo, es difícil saberlo… aunque supongo que se acaba
notando si el hechizo lo desmejora mucho… - lo miró apoyándose en
una mano. –Si quieres, puedo darte algunas hierbas de esas, se llaman
hierba mora…
- Estaría agradecido... – asintió, sonriendo más. – No sabía que
a nadie más en la escuela le interesase esto. Me alegro de haberte
conocido.
-Yo también…- enrojeció y lo miró sonriendo un poco. –Me daba vergüenza
decírtelo…- se rió en bajo, pensando que así incluso pasaba rápido
el tiempo. –Puedes venir a mi casa un día si quieres, y cotillear
por ahí o incluso podemos hacer alguna cosa.
- Vale, será divertido. Además, quiero ver tus maquetas, si no
te importa. – le contestó, mirándolo de soslayo.
-No, claro, puedes verlas… estoy haciendo una grande… a tamaño
real… es muy chungo… no tengo mucha idea de bricolaje y no es fácil
encontrar la suficiente información… Mi novio no sabe esto… espero
que no se espante…
- Te comprendo, yo me la paso preguntándose si Akuba se va a espantar
de mí algún día... – se rió un poco, aunque de verdad lo preocupaba.
– Pero creo que es importante compartir esas cosas...
-Supongo que sí… por el momento no se ha espantado… a pesar de…
“mi forma de ser”- susurró enrojeciendo. –Me quiere…- se dijo después
como para darse fuerzas.
- Seguro que sí, además, a mí me pareces muy agradable. – le sonrió,
pensando lo mismo en cuanto a Akuba, pero sin querer decirlo en
voz alta. “Me quiere”
-No suelo ser así… tan abierto… es sólo que no me siento raro contigo…
y es una experiencia agradable para variar…- sonrió levemente pasándole
su teléfono en una hojita. –Por si…
- Toma el mío... no tengo móvil por el momento... – le aclaró,
pasándole otro papel y pensando que necesitaba conseguirse uno nuevo
para esos casos. No quería interrogatorios por parte de sus padres.
– Yo también... casi me siento normal contigo.
-Estuve en tu casa… con tu hermano, Kiken y Yûsei… pero tú no estabas…
- ¿Fue ayer? Pues... no, seguramente no estaba – suspiró, pensando
que era imposible, aunque igual, seguro se hubiera ido por allí
con Akuba. – Estuve encerrado en la escuela ayer.
-¿Te encerraron?- preguntó un poco alucinado y olvidando la primera
pregunta. –Mierda… qué miedo…
- Bueno... sí, pero hoy me colgaron de las escaleras, no hay un
día sin emociones... – se rió, un tanto avergonzado por todo aquello.
Pero suponía que si quería su apoyo, debía ser sincero con él desde
el principio. Además, parecía comprender.
-Ya… son muy simpáticos… a Yûsei le pintaron el pelo… bueno y la
cara y todo… con spray de pintura negra… aunque eso es de lo mejor
que nos han hecho… A mí me dieron una paliza… y a Yûsei… yo creo
que al hermano de Togashi le gusta ¿sabes? Siempre le esta haciendo
abusos sexuales… La verdad es que tengo miedo… no lo dejo solo ni
un segundo… Me hagan lo que me hagan a mí no puede ser tan malo
como lo que le harían a él… bueno… realmente aunque esté yo…no sirvo
de mucho… soy un cagado…
- No lo creo, el hecho de que lo quieras proteger ya es suficiente.
– le sonrió, tocándole el brazo y retirando la mano de nuevo por
vergüenza. – Creo que eres un buen novio, y que Yûsei debe quererte
mucho... Y también creo... que deberíamos meterles la escoba por
el culo a ellos.
-Me da asco… - se rió en bajo y lo miró a los ojos después más
serio. –Pero… ¿podríamos hacer ver que ellos mismos se lo han hecho?
- ¿Cómo así? ¿Te refieres a encubrirnos? O ¿hablas de otro hechizo?
– pasó las páginas pensativo. – Me pregunto si habrá alguno que
te ayude a sugerirles “ideas”.
-Me refiero a otro hechizo… quiero decir… que una vez leí sobre
una técnica por la cual se podían inducir a las personas a hacer
lo que tú deseas… pero era muy complicada… el caso es que en esas
encontré sobre un hechizo voodoo… creo… por el cual las personas
podían soñar lo que tú deseases… ¿crees que eso serviría de algo?
Yo les doy mucha importancia a mis sueños… pero no creo que todo
el mundo lo haga…- suspiró y lo miró observándole el cabello.
- No, no... – Hikage le tocó el brazo, interesado, mirándolo a
los ojos. – Yo también. Esa... es una idea genial. Sería divertido,
¿imaginas? – se rió, sacudiendo la cabeza.
-Sí…- se rió y lo miró a los ojos –pero ¿sabes qué molaría más?
Estar viéndolos mientras duermen… o incluso grabarlos… ¿Qué crees
que ocurra si les haces soñar que se están meando?- se rió en bajito.
–Bueno… no es suficiente castigo, pero para ellos sería una humillación
tremenda… quiero humillarlos… y después… destruirlos… - susurró
mirando el libro y arrugando la punta de una hoja sin darse cuenta.
- Sí, lo sé, quieres que sientan lo mismo que nosotros, y peor,
¿no? Que no les quede nada... – sonrió, de manera no muy tranquilizadora.
- ¿Crees que podamos influenciarlos a través de sus sueños? Que
sueñen algo y luego... lo hagan en público.
-No lo sé… pero vale la pena probarlo ¿no crees?- lo miró serio
y sonrió después al verle la cara. –Ya veo que tú lo comprendes…
Yûsei no… no como tú… Con él acaban de empezar… pero conmigo llevan
desde el colegio… estaba completamente solo… me insultan, me golpean…
me humillan, no quería ni salir de casa… Pensé en suicidarme varias
veces… me harté de llorar…- susurró sin dejar de mirarlo fijamente.
- Comprendo, no sabes cómo... Yo iba a la escuela obligado. El
resto del tiempo ni salía de mi cuarto... – asintió, encogiéndose
de hombros. – Y creo que a veces asusto a Akuba. Pero...
Aiken sonrió levemente. –Yûsei es difícil de asustar… salvo cuando
está dormido… Se durmió en las piernas de tu hermano ¿sabes?- desvió
la mirada aún sonriendo.
- ¿De veras? Y ¿no te molesta eso? – lo miró, sorprendido por su
reacción, aunque también por imaginar a su hermano sirviendo de
colchón a un chico menor.
-No… bueno…- enrojeció levemente y lo miró apoyándose en una mano.
- Me molestó porque aún no era mi novio… y yo sé que tu hermano
le gusta… así que me celé… pero ahora- se encogió de hombros. –yo
soy su novio… Además… yo confío en Inari, sólo hace falta verlo
con Kiken para saber que no sería capaz de mirar a nadie más de
ese modo…
- Así que así es ¿eh? – sonrió, pensando en molestarlo. – Inari...
Y tanto que le costó admitirlo.
-Supongo que sí claro… si es un pijo…- se rió en bajo esperando
no molestarlo diciendo eso. -¿Y tú? ¿Siempre lo has sabido?
- Bueno, no siempre, que cuando era niño ni pensaba en si eso era
normal o no, pero siempre me han atraído los chicos, sí. Claro,
tengo revistas de porno hetero bajo mi cama por si alguien revisa,
pero... creo que el único que lo haría es Inari y ya lo sabe.
-No lo imagino revisando bajo las camas…- se rió en bajo y se acercó
un poco. –“Me harás mirar bajo su cama”
- No conoces a Inari... – se rió en bajito también. – Es que...
se preocupa mucho y es muy necio... – sonrió, un poco cohibido de
confesar que comprendía las razones de su hermano, por más equivocado
que estuviese.
-Yo creo que es muy cool…- sonrió y miró la hora. –Voy a buscar
a Yûsei… ¿a ti viene a buscarte aquí tu novio, verdad?
- Sí, no le gusta que ande solo por ahí... – asintió, extendiendo
su mano. – Mucho gusto, te llamo luego entonces, ¿puedo?
-Claro- le sonrió, dándole la mano y enrojeciendo un poco, no se
esperaba eso. –Oye… ¿no os importa acompañarme un trozo hasta el
gimnasio?...
- No, yo creo que ya les llegó por hoy. – se encogió de hombros,
sonriendo y poniéndose de pie. – Vamos, tampoco quieres dejar solo
a tu novio ¿no?
-No… que va en clase con alguno de ellos… y aunque esté con Inari…
- salió con él, recogiendo las cosas y guardándose la libreta en
la mochila.
Akuba apoyado contra la puerta de la biblioteca, fumándose un cigarro
aún con el cabello empapado y apartándolo de golpe por si era algún
profesor. Lo apagó en la pared antes de dejarlo caer, aliviado al
ver a Hikage y mirando después al otro chico. – ¿Hola?
- Akuba... – sonrió el chico acercándose y besándolo ligeramente,
tan sólo por respeto a terceros. – Este es Aiken, también ha sido
molestado por esos tíos... ¿Recuerdas que te dije que estaba buscando
a más?
-Sí…- el moreno lo sujetó un poco por la cintura y lo besó en condiciones,
haciendo que el otro chico enrojeciese y se pasase un poco más atrás
de la escena.
-Le pedí que me acompañase a volley a buscar a mi novio…- anunció
sutilmente porque además tenía pinta de macarra sólo con ver cómo
llevaba el uniforme.
-¿A su novio?- preguntó el moreno que aún no soltaba a Hikage.
- Sí, Yûsei se llama... – asintió Hikage, apoyándose en su novio.
– Vamos, acompañémosle. Tenemos que permanecer juntos, ¿no te parece?
Bueno... no sería malo en la escuela. Es más difícil que se metan
con varios.
-Vale… sí, yo qué sé…- Akuba sonrió levemente una vez se sintió
tranquilo al respecto, ni siquiera sabía por qué se había alterado
así. Era demasiado celoso, pero tras la discusión de antes, ya no
estaba tan seguro. -¿Y cómo os conocisteis? ¿Os ha pasado algo?
Aiken lo miró sin estar muy seguro de si debía decirlo o no.

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