.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

SpellBound Fanfic Yaoi

Capítulo 57- Baka y Pervertido

Aiken se estiró un poco en la mesa mirando a Yûsei y sonriendo un poco, sin hacer ni caso de lo que estaban explicando, como siempre en matemáticas. Esa mujer parecía que sólo hablaba y hablaba sin parar y sin importarle si escuchaban o no. Se preguntaba si lo grababa y lo reponía igual en todas las clases.

Le tocó una mano con el dedo y la acercó hacia él, besándosela y como escondiéndola un poco entre él y la mesa. Yûsei sonriendo por el gesto y moviéndola, jugando con él. – “Te quiero” – susurró.

-“Yo también te quiero…”- susurró de vuelta enrojeciendo un poco y cada vez más, poniéndose nervioso por lo que había estado pensando toda la mañana y bajando una mano a las piernas del chico, tocándolas y subiendo hasta sus genitales para comprobar si no llevaba ropa interior como le había pedido.

El chico enrojeciendo y bajando el rostro porque le daba vergüenza, pero sin dejar de sonreír. – “Que no me puse nada...”

Aiken lo miró a los ojos y sonrió levemente aún así apretando sus genitales, notando que efectivamente no llevaba nada. –“Ábrete el pantalón… quiero verte”

- “Vale...” – respondió, con vergüenza pero riendo bajito y bajando las manos, abriéndose el pantalón. Se inclinó un poco sobre su escritorio para que sólo Aiken tuviese posibilidad de ver lo que hacía.

El moreno observó su sexo y sus testículos, la piel pálida de aspecto suave y el escaso vello en su pubis. Alzó la vista a sus ojos mientras bajaba la mano, acariciándolo y mirando un momento a la profesora que seguía rayando sin parar sobre fracciones. Volvió la mirada a Yûsei notando cómo su sexo crecía en su mano y masajeándolo.

- Mhn... – gimió entre los labios el chico, sintiendo su sexo palpitar, el calor recorriendo su cuerpo a medida que se excitaba. Alzó el libro frente a su rostro para que no se notase su expresión, pero en ningún momento intentó detener a Aiken. No quería hacerlo.

-“¿Te tocaste ayer? O has esperado…- le preguntó, subiendo la mano por su abdomen, acariciándolo. –“Eres muy suave…”- confesó, sintiendo la piel bajo sus manos como si fuera seda. Le tocó los pezones con la mano, apretando uno entre sus dedos y empujándolo un poco después hacia dentro, moviéndolo en circulitos.

- “No... decidí esperar... mh...” – jadeó, bajando la cabeza. Le encantaba cómo lo tocaba, y aún más, que estuviera haciéndolo allí, como si se tratara de un extraño sueño erótico.

Aiken lo miró, en todo momento asegurándose de que le agradaba lo que hacía, pasando la mano por su espalda y sus nalgas, apretándolas y mirando de soslayo a las niñas que se sentaban detrás. No podían ver nada con la chaqueta de Yûsei en el respaldo de la silla, pero quería asegurarse, no quería que nadie pudiera humillarlo por su culpa, se acercó a él para susurrarle. –“Inclínate adelante un poco más…”

El chico asintió, haciendo lo que le pedía, como si estuviera bajo su influjo. De hecho, lo estaba, se sentía hipnotizado por él.

El otro observó cómo su sexo asomaba más entre la ropa y sonrió levemente, acariciando su ano con suavidad, dibujando círculos en su piel antes de entrar en su cuerpo. Era una sensación tremendamente fuerte y tuvo que apretar sus propias mandíbulas ante ella para no jadear fuertemente. Miró a la profesora que carraspeaba, preocupándose un momento pero notando que no iba con ellos y siguiendo. No era tan difícil… no daba tanto miedo…

- Mjm... – Yûsei se mordió el labio inferior, así inclinado ante la súbita incomodidad, pero estaba terriblemente excitado. No se sentía capaz de controlarse mucho, ni de pedirle que se detuviera, no tenía ningunos deseos de comportarse. – “Aiken...”

-“¿Duele?”- preguntó preocupado pero sin apartar aquel dedo de su interior, sintiendo cómo el mismo chico lo apretaba. ¿Cómo era posible penetrar aquello con su sexo si sólo su dedo se sentía tan abrazado allí?. Lo miró a los ojos, se le notaba terriblemente la excitación, era increíblemente sensual.

- “Un poco, pero... no pares” – le pidió, sorprendiéndose a sí mismo, y enrojeciendo aún más, sonriendo y bajando la cabeza tras aquel libro.

-Vale… - el moreno lo movió un poco más fuerte dentro de él, procurando no mover al chico demasiado pese a que lo deseaba, acercándose un poco más y bajando la otra mano a su sexo, tomándolo y acariciándolo, notando aquel grosor inesperado para un chico tan menudo. –“Todos los que están al lado van a ver esa expresión que estás poniendo… seguro que están excitados…quieran o no… míralos… te están mirando…”- le susurró con suavidad, notando los dos chicos unas mesas más allá que miraban a cada rato.

- “¿Mh?” – los miró de soslayo, comprobando que era cierto y enrojeciendo aún más. – “Aiken, no puedo... voy a empezar a ... gemir...y ...” - susurró estremeciéndose por completo, su sexo palpitando con fuerza. Se recostó completamente tras el libro, mordiéndose el brazo y gimiendo contra el mismo, lo más silenciosamente que podía.

-“No voy a parar…”- Aiken lo miró sintiéndose aún más agitado por su reticencia y su vergüenza. –“… sé que no quieres que me detenga…”- se acercó como para susurrarle y le lamió la mejilla, separándose otra vez y notando lo caliente que estaba la piel de su cara. –“Si te corres… lo mancharás todo”- le advirtió hablando con suavidad.

- “Mgm...” – continuó mordiendo el chico, alzando los ojos para mirarlo, temblando de nuevo. No podía controlar aquello, se iba a correr, lo sabía. Tarde o temprano. Pero Aiken tenía razón, no quería que se detuviera.

Aiken deslizó el dedo fuera de él y subió la mano por su espalda, soltando su sexo y cerrándole el pantalón a la fuerza porque apenas podía con aquel sexo tan duro allí. –“Luego seguimos…”- se llevó la mano con la que había sujetado su sexo, sintiendo el aroma de su piel y excitándose un poco más.

- “Va...le...” -a duras penas susurró el chico, tratando de controlarse, aunque podía sentir su sexo abultado contra el pantalón, pidiendo que lo liberara. Apretó el lápiz con una mano, exhalando con calma.

-“No puedo creerme que te hayas dejado…en medio de clase…”- miró su libreta, copiando lo que escribían de deberes en el encerado.

- “Te dije que iba a aprender... lo que te gusta” – sonrió, pensando que a él también le estaba gustando aquello. Abrió su libreta, escribiendo “Baka” y riendo bajito.

Aiken se rió, escribiendo en la suya “pervertido” y sujetándole la mano para apoyarla en su sexo para demostrarle cuanto lo excitaba, el chico sonrojándose de nuevo, y susurrando.

- “Tú también...”

-“Lo sé…”- se rió pensando que ojalá siempre fuera así, sin tener que aguantar idiotas molestándolos. Ya le había llegado con cómo lo habían empujado de camino a la clase, lo cierto es que cada vez más… en lugar de tener miedo, se sentía violento… y mucho…

 

 


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