.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

SpellBound Fanfic Yaoi

Capítulo 56- No Se debe Hacer Llorar a las Abuelas

-Hola- el chico de cabello avinado pasó por un lado de la mesa y se sentó junto a Hikaru, besándose un dedo y apoyándoselo en la mejilla. –Tan serio…- murmuró al verle la cara, colocando las cosas de la mochila sobre la mesa.

- Hola... – lo saludó el chico, sonriendo apenas un poco. – Pensaba en lo que vamos a hacer... Eh, ¿sabes lo que pasó con nuestras mochilas? – le preguntó al ver qué traía sus cosas.

-No… ni idea, pero he traído una libreta por si acaso… no sé… habrá que denunciar el robo al director… Al menos lo que tocaba ahora, no nos lo quitaron- sonrió levemente más bien pensando en cómo se había puesto su abuela con eso. -¿Sabes? Ayer por la noche… vi a Asakura volviendo de las clases de violín… iba como paranoico… y cuando me vio, echó a correr… bueno… yo también lo habría hecho de verme a mí mismo sin camiseta por la calle… a esas horas de la noche encima…- se rió un poco, dándole otra calada al porro que llevaba entre los dedos como quien no quiere la cosa.

Hikage riéndose, y pasándose una mano por el cabello. Akuba lo ponía de buen humor. – Será porque no iba con sus amiguitos. Asakura sólo, tú lo puedes partir en dos, mira que es valiente además... – se burló, recostando la cabeza sobre la mesa. – Me preguntó cómo le estará yendo a Inari.

-Bien… me pregunto si deja que algo le afecte… a la vista de los demás quiero decir…- se pasó un dedo por la nariz, mirándolo ahí recostado y pasándole el brazo por encima, acariciándole los mechones negros. –Eh… ¿Qué hay del ejercito de liberación y todo eso? Deja de estarte ahí tirado…

- Es muy temprano para eso... – le sonrió, perezoso, lo cierto es que desde la noche anterior se le habían bajado un poco los ánimos. – Desgraciadamente, dando clases estamos seguros. Pero... no me gusta dar clases.

-Claro… sólo a tu hermano y a Kikenman le gustan…- se rió y le pasó un dedo por la nuca. –Bueno… “y a ese de las gafas que siempre se sienta delante…”- le susurró al oído, de paso besándole los labios superficialmente sin que se notase. –Tu hermano estaba antes con ellos, debimos preguntarle a él si conoce a más tíos a los que jodiesen…

- Sí, anoche estaba un poco... remecido como para pensar en esas cosas. – lo miró a los ojos, confesando en un susurro. – “Se disculpó conmigo, ¿sabes?” – sonrió, sin apartar la mirada. – Nos ayudará.

-Eso está bien…- le acarició el cabello a contra pelo, revolviéndoselo sin mucha consideración. –Vámonos al baño a fumar… ya sabes que este tío siempre llega tarde… y te pondrá contento.

- Vale, pero me deberías poner contento tú... – lo acusó, poniéndose de pie, y sonriendo. – Uf... qué mal me siento – comentó en voz más o menos alta por si acaso preguntaban por ellos.

-Pero el porro te lo financio yo… así que soy yo quien te pone… feliz o lo que sea…- se rió pasándose un poco la mano por la mecha blanca, apartándosela de la cara. Ayer no había dormido nada bien y hoy había llegado demasiado de mala hostia como para ir tan sereno.

- Me pones, con eso te basta – bromeó el, girándose tan pronto estuvieron en el baño, para halar a Akuba por el jersey besándolo apasionadamente. – Lo necesitaba aún más que el porro.

El moreno respiró con fuerza, apoyándose contra la puerta y sujetándolo por la cintura mientras lo besaba de vuelta. Ignorando si alguien estaba dentro de los aseos ya o no, le importaba una mierda. –Tú sí que me pones…- lo soltó pegándole una nalgada sin dejar de observarlo. –No me hagas perder el poco aguante que tengo…

- Que a mí también me está costando... – se rió, extendiendo la mano como pidiéndole el porro, y recostándose contra la pared.

-Espera…- Akuba se lo encendió, pasándoselo y mirándolo aunque de manera nada inocente ahora. –… pero cuando nos levantemos el castigo… te toca a ti cumplir mi fantasía…

Hikage le dio una calada al porro, y luego otra devolviéndoselo. – Y ¿cuál es tu fantasía?

-Si no te acuerdas… ya no quiero…- el moreno le dio una calada al porro de vuelta, dejándolo colgar de sus labios y entrecerrando los ojos, cruzando el baño para apoyarse en la cornisa de la ventana con los brazos.

- Vamos, no seas así... he tenido muchas cosas en la mente. ¿Era atarme? Ya lo hiciste... – lo siguió, esperando que no se fuese a molestar con él.

-Esa era la tuya, yo lo hice porque tú me dijiste que era tu fantasía… no me ralles, ya te he dicho que me da igual y punto…- se quedó mirando a los de primero haciendo gimnasia, fumando de nuevo.

- Pero a mí no me da igual. Quiero hacer realidad tu fantasía... – negó, recordando algo de pronto. – Ya... era en el agua, ¿no? Quieres hacerlo en el agua...

- No… bueno, eso también lo dije pero no era eso…- dejó salir el humo entre los labios lentamente, mirando afuera. –Yo siempre estoy pensando en ti… en cómo hacerte feliz…

- Y crees que yo no lo hago... – suspiró, pasándose la mano por el cabello. – No tengo muy buena memoria, lo siento, pero no creas que no pienso en ti...

-Bueno, pues ya te he dicho que da igual ¿no puedes dejarlo estar de una vez?... – frunció el ceño sin dejar de mirar afuera.

- No, pero si eso quieres, no lo mencionaré más... – murmuró, nada contento, deseando irse de allí. Pero no quería dejarlo solo.

-Menciónalo cuando te acuerdes… - lo miró de soslayo sin comprender cómo había podido olvidarse de algo así.

Hikage suspiró, dejándose deslizar al piso, sin decir nada más, tan sólo bajando la cabeza y permitiendo que el cabello lo cubriera.

Akuba permaneció unos segundos sin moverse de cómo estaba, mirándolo de soslayo y tratado de seguir impasible pero no podía. -¿Qué haces?

- Nada... – respondió el chico sin moverse. Era la verdad, después de todo.

-Nada no… ¿Qué haces ahí tirado? Levanta…- se giró a verlo y le sujetó el brazo para que se levantase.

El chico alzó el rostro poniéndose de pie para no discutir más, pero no tenía muchas ganas de hablar. No se sentía nada bien.

- … lo siento…- murmuró en bajo sin muchas ganas en realidad. –Di algo…

- Lo siento yo... Debería recordarlo, tienes razón – casi susurró, sin mirarlo directamente.

-Es igual… es… una estupidez… es sólo que estoy tenso porque te han hecho daño… y yo te hago más daño… joder … debiste enviarme a la mierda cuando me puse idiota… - le hizo mirarlo a la cara aunque con el pelo apenas veía nada.

- No te pusiste idiota, debería recordarlo- hizo un movimiento con la cabeza apartando el cabello, para poder mirarlo mejor. – No me lo digas, ¿vale? Yo lo recordaré, te lo prometo.

-Vale… porque de todos modos, esto es porque me da demasiada vergüenza repetirlo… y si no te acuerdas… me parece como si fuera porque es estúpido… y peor aún…- alzó una ceja y lo miró a los ojos. -¿Confundes tus fantasías con las mías? ¿Realmente deseabas eso o lo dijiste porque pensabas que yo querría o algo así? Es que no es lógico…

- Claro que no... no pienso que nada tuyo sea estúpido, Akuba. Sólo... no recuerdo. – protestó, desesperándose un poco, aquello lo hacía sentir peor. – Recordé lo del agua, ¿no? Eso debería valer por algo... No tienes idea... de lo que haría por ti.

-Te creo… pero esto es muy raro… eso es todo…- el moreno siguió mirándolo. –No me has contestado a cómo es posible que confundas tus fantasías con las mías…

- La otra noche dijiste que querías atarme, es todo... Me confundí, ¿vale? No necesito que tú me digas raro también... – se echó hacia atrás, volviendo a esconderse tras su cabello.

-Que algo de lo que digas me parezca raro no quiere decir que tú seas raro para mí… no te pongas extremista… estamos alterados… eso es todo… ¿vale?- lo miró a los ojos y le echó el cabello a un lado con delicadeza. –Te quiero… ¿lo dudas? Todas las parejas tiene discusiones… no seas tremendista…

- No me gusta discutir contigo... – lo miró a los ojos, abrazándose a él de pronto. – Siento haberlo olvidado, de veras. No volveré a hacerlo, apuntaré todo lo que me digas...

-No hagas eso… eso sí sería raro… raro malo… - sonrió, abrazándolo con fuerza y cogiéndolo a horcajadas. –Quería que me la comieras… y correrme en tu boca… ¿te acuerdas ahora?- sintió que enrojecía un poco y se rió. –Con los labios negros…

- Sí... haremos eso, dije que lo haría... – sonrió, cerrando los ojos. – No te rías, no es gracioso... – se rió ligeramente el chico también sin poder evitarlo. – Pero no volveré a olvidar nada que tú me digas.

-Ahora es gracioso… tener que decir eso dos veces, tal vez deberías hacérmelo atado por si te pone más… encima que acabo de recordar que te dije que tal vez te atase en suspensión… tal vez por eso pensaste…

- Puedes hacerlo... me encantaría. Y... te lo haré dos veces o tres si quieres, no me importa. Incluso lo haría boca abajo. – le aseguró, aunque ninguna de esas cosas las consideraba una tortura precisamente. – Akuba, nunca pienses que no me importas, ¿vale?

-Vale… pero no lo hagas boca abajo que seguro que te baja la sangre a la cabeza y te mareas…- se rió y le besó los labios. –Hueles a costo…

- Lo haría por ti, no me importa. A lo mejor te pongo mareado - sonrió, alborotándole el cabello. - Baka...

-Preferiría borracho… si puedo escoger…- lo dejó bajar y sonrió. –Vamos a clase anda… que ahora si que llegamos tarde nosotros…

 

.......................

 

 

- ¿Dónde crees que puedan estar? – preguntó el chico metiéndose las manos en los bolsillos. Habían estado por toda la escuela y ni rastro de sus mochilas, ningún profesor les había dicho nada tampoco. Claro, que podían habérselas llevado. – Probemos en la azotea...

-Está bien… ya veo… mi abuela me matará si tiene que pagar esos libros de nuevo… los pagaré yo de mi sueldo…- murmuró bastante decepcionado de tener que gastarse el dinero en eso. Observando a dos chavales de primer mirando algo en una esquina.

- Te ayudaré, igual no pensaba comprarme nada este mes... – le tocó el hombro, no dispuesto a aceptar un no por respuesta, y siguiendo su mirada. – Vamos a ver...

El mayor se acercó a aquel grupo de chicos, observando por encima de ellos y terminando por apartar a uno de un empujón aunque no tuviera la culpa, agachándose para ver lo que quedaba de sus libros, dentro de las mochilas, quemados… igual estaban las libretas y demás.

- Mierda... – refunfuñó el otro chico arrodillándose junto a él y tocando el borde de una de las libretas, el papel chamuscado deshaciéndose en sus dedos. Incluso su móvil estaba allí, claramente destrozado y ennegrecido también.

-Joder… ¿serán cabrones?- se pasó la mano por el cabello revolviéndoselo un poco y levantándose, pegándole una patada a la mochila y levantando una polvareda de ceniza gris. Se llevó la mano a la quijada pensando.

- Claro que lo son, ¿lo dudas? – murmuró Hikage, mirándolo desde su posición. - ¿Qué piensas? – preguntó, tocando las cenizas de nuevo, extrañamente calmado.

-En metérselas por el culo… - se rió de pronto y lo miró. –No creas que me estaba volviendo frío y calculador de pronto… - suspiró apoyando una mano en las verjas del tejado. -¿Quieres hablar con tu hermano?

- No, ¿para qué? Sólo lo alteraré más. Lo que quiero es hacerles otro hechizo y... – sonrió un poco. – quemarles los traseros...

-No… odio el olor del cerdo frito…- suspiró pensando que Hikaru todo lo quería arreglar con hechizos pero él no veía que solucionasen nada.

El chico se puso de pie, observándolo. – Akuba, yo no creía que fuéramos a encontrar las mochilas en buen estado, ya los conoces. Y sé que quieres hacer algo... ¿esta noche?

-Lo que quiero es que vengan separados y no juntos a tocarme los huevos… eso si tienen cojones… y patearles el culo hasta que lleguen al otro continente… pero vale… hagamos algo esta noche… ¿te escaparás de tu cuarto?

- Sí, no puedo irme antes, mis padres... se morirán del infarto si desaparezco de nuevo – sonrió, aunque en realidad le había hecho bien ver que se preocupaban. – Se me ocurre que si ellos no vienen a nosotros separados, vayamos a ellos cuando estén separados. No son siameses.

-Pero si les pego, me expulsan…- el moreno suspiró y su cabello se movió un poco de delante de la cara. Sacó un cigarro del bolsillo y lo encendió, mirando el sol un momento antes de voltearse contra las verjas para mirar abajo la piscina. –Avisa a tu hermano de que sales conmigo… si entra y no te ve ahí seguro que le da algo…

- Vale, así me cubre... – comentó, aunque ya imaginaba el sermón. – No, no les pegarás, sólo quería asustarlos. Igual podemos ir a la capilla y ponerles otro hechizo. Sólo lo sugerí por cómo estabas ayer.

-Ya pero es que sí quiero pegarles…- se quejó el chico. –Mira tu hermano… va con niños de primero… - anunció mirando abajo, sorprendido en realidad.

- Sí... creo que uno es del club – murmuró, por el extraño color de cabello. – Inari me habló de él. Debe ser por eso.

-Hum… qué bizarro…- se rió dejando salir el humo entre los labios. –“Homosexual y amigo de los niños…” Kiken siempre va a sorprenderme… Igual lo vacilo un poco después…

- No seas maldito... – se rió, dándole un puñetazo suave en el hombro. – Déjalo, prefiero que sea así y no como antes.

-Ya te digo… ahora al menos me deja en paz… tal vez debería sugerirle que fuera mi amigo, ya sabes para que venga con los marginados como él… - se rió imaginando su cara.

- Qué va, ese es fino... – se rió el chico aunque no le caía tan mal, la verdad. Pero ya se lo imaginaba como Akuba le dijera algo así. – Dios, tengo ganas de verlo...

-Ya verás cómo se lo digo, bueno, no lo verás pero luego te lo contaré…- se rió volteándose de nuevo para mirar hacia dentro y observando a Hikaru. –Antes no me tomaba las cosas así… pero desde que tú estás conmigo… la cosa cambia…

El chico sonrió, bajando la mirada, y acercándose un poco. – Y ¿cómo te tomabas las cosas antes?

-Me encabronaba… les pegaba… y luego me llevaban a dirección… llamaban a mi abuela… ella pedía disculpas… Yo me cabreaba de nuevo porque lo hiciera y al llegar a casa ella lloraba y yo me sentía aún peor… todo un ritual…- sonrió levemente aunque sintiéndose mal al recordarlo. –No se debe hacer llorar a una abuela…

- No, supongo que no... – le tocó el rostro con suavidad. – Yo te cuidaré ahora... Para que tu abuela no llore. Lo prometo.

-No me digas esas cosas cuando no puedo besarte…- se rió y le sujetó el jersey atrayéndolo para besarlo de todos modos, escuchando a algunos escandalizarse y murmurar. Lo dejó y se rió. – ¡Uy! Es que estaba borracho…

- Baka... deja de molestar – se rió y lo besó de nuevo. – Yo bebí más que tú...

 

 


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