SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 50 – Boundaries are there to be
Broken
Inari salió de la bañera y se miró la cara en el espejo. Ya no
estaba marcado, pero no se olvidaba del momento en el que le había
golpeado, había sentido una mezcla entre humillación y odio, mezclada
con comprensión. Suspiró levemente y se vistió como si fuera a salir
a la calle a pesar de que estaba castigado, pero no quería recibir
a Kiken en ropa de estar por casa.
Pero quien tocó al timbre, no era Kiken, si no Yûsei. El chico
le sonrió a la mujer que le abrió, que suponía era su madre. – Buenas.
¿Puedo ver a Arashi-senpai, por favor?
-Sí… claro, pase… un momentito… - la mujer sonrió levemente reconociendo
a Yûsei ya que su hijo había hablado de que estaba en el equipo.
Lo reconocía por ese cabello, que a la vista estaba, aún no había
teñido de negro. A ella esas cosas no le importaban mucho en realidad.
Subió las escaleras y llamó a la puerta de su hijo que estaba estudiando,
sorprendiéndose de que lo llamasen a esa hora.
–Dime…
-Yûsei ha venido a verte… ¿le digo que suba?
-Gracias mamá… ya bajo yo…- el moreno sonrió, sorprendido y obviamente
feliz, pensando que era un encanto por haber ido a visitarlo. –Yûsei…-
lo llamó bajando las escaleras y pasándole la mano por el cabello
suavemente. -¿Ha sucedido algo? ¿O has venido a verme?- le sonrió
mientras su madre les preparaba un té.
El chico negó con la cabeza, sonriendo. – No, sólo quería ver cómo
te encontrabas. Pensé que te haría falta compañía, no molesto, ¿verdad?
-Por supuesto que no… gracias- sujetó la bandeja que su madre le
estaba dando con una mano y le hizo una seña al chico para que lo
acompañase. –Ven, subamos a mi cuarto… - el moreno le abrió la puerta
para que pasase delante y dejó después la bandeja sobre la mesa
que había casi al ras del suelo. –Siéntate… - le invitó.
- Muchas gracias – Yûsei se sentó, mirando disimuladamente a su
alrededor, un tanto emocionado por estar en su habitación. – Es
una casa muy bonita.
-Gracias… - el moreno se sentó a su lado apoyándose un poco contra
la cama. –Hoy no ha sido un buen día… mi padre me acompañó a llevar
los papeles del análisis y vio todos esos posters… estoy seguro
de que tú también los habrás visto claro…
- Sí... precisamente por eso también vine. No sabía si te habías
enterado. – comentó un poco avergonzado como si fuese su culpa.
– Han estado diciendo cosas y eso...
-¿Qué cosas? – sonrió levemente al ver que se ponía rojo y le pasó
el envés de un dedo por la mejilla, apartándole el cabello de delante
de los ojos.
- Cosas malas como que siempre lo supieron, ya sabes. O... Bueno,
algunas chicas están contentas – sonrió, mirándolo. – De todos modos,
no importa. Trato de no escucharlas.
-Bueno no importa, de todos modos no me avergüenza que lo hayan
visto, sólo hubiera querido que mi padre no lo viese… ni los profesores,
porque resulta incómodo…- suspiró levemente y le acercó la taza
de té por si acaso le daba vergüenza o algo. –Al menos mi padre
se creyó que sólo era un juego porque estábamos borrachos…
- Pero no lo es... Gracias... – tomó la taza de té bebiendo, preguntándose
si se había visto grosero. - ¿No hubiera sido mejor que le dijeras
la verdad?
-No…- lo miró pensando que era un inocente como siempre. –Me golpeó
cuando vio las fotos…- bebió un poco y suspiró. –No quiero saber
lo que habría hecho de haberse enterado que no era una broma…- sonrió
pensando que seguramente Hikaru se hubiera puesto a la defensiva
y le hubiera dicho de todo sin negar su relación con Akuba… y entonces
ya su padre se suicidaría por tener dos hijos homosexuales.
- Pero va a saberlo en algún momento... – comentó el chico, pensativo.
Debía de ser horrible tener que vivir así. - ¿Y Kiken...? Supongo
que es como tú, no parecía molesto.
-No… pero seguramente sí lo estaba…- se rió sólo de pensar en el
mal genio que tenía el chico a pesar de ser tan sereno de todos
modos. –Por supuesto, él también negó que aquella foto mostrase
la realidad. Puede que algún día lo sepan pero será cuando nosotros
lo consideremos oportuno, no cuando los demás crean que pueden airearlo…
fue un error hacer eso en la calle… no se repetirá… - bebió un poco
y lo miró. -¿Saben tus padres que eres homosexual?
- Hum... no necesariamente, aunque creo que mi madre lo sospecha.
– le sonrió, dejando la taza sobre la mesa. – Pero creo que no les
molestaría, por lo menos... Pero sí pensé que a ti te iba a molestar
– se rió con suavidad.
-Oh… bueno… estaba un poco cegado a decir verdad… tampoco me había
preocupado por mi vida amorosa hasta el momento… y si quieres que
sea sincero… parece algo muy complicado… -se rió apartándose el
cabello de la cara, admitiendo muuy a su manera que había estado
equivocado. –Lo cierto es que con Kiken… no es tan difícil… en cuanto
a nosotros…
- ¿Nosotros? – lo miró, enrojeciendo al instante, poniéndose nervioso
y tratando de cubrirlo. – No, supongo que no es difícil porque Kiken
es como tú...
-Cierto… así que… no le molesta que me atraigas… realmente me gustaría
que te quedases en el cuarto la próxima vez que lo hagamos… ¿crees
que soy cruel?- lo miró serio y sonrió levemente después.
- ¿Eh?! – Yûsei lo miró sobresaltado de que le soltase eso, así
de repente, cuando él estaba dando tantas vueltas al asunto. – No...
tú nunca eres cruel, eres... Pero... ¿Te atraigo? ¿Yo? No me parezco
a él.
Inari sonrió aguantándose la risa por su reacción, no quería que
pensase que le estaba tomando el pelo o algo así. – A él lo amo…
y sí… me atraes mucho… creo que eres muy dulce y precioso… -extendió
una mano hacia él para que se acercase. – Tú no me amas, ¿verdad?
Sólo te gusto…
- Me gustas mucho... es que no esperaba esto... – sonrió aceptando
su mano, sonrojado y tratando de controlarse. Sentía que temblaba.
– Pero ¿es cierto? ¿A Kiken no le importaría?
-Por supuesto que es cierto ¿o crees que jugaría con tus sentimientos
o los suyos?- le acercó la mano a su rostro y se incorporó un poco
de donde estaba apoyado, para atraerlo y sentarlo en sus piernas,
sonriendo levemente. –No tiembles… - le besó los labios con suavidad
de forma superficial. –No pasará nada malo…
- No, es que estoy nervioso... – confesó, aún sonriendo y pasando
una mano tentativamente por su cabello. –Traté de renunciar a ti
anoche...
-¿Anoche? ¿O la noche anterior a esa?- sonrió levemente pensando
que el domingo ni siquiera se habían visto si no recordaba mal.
Le sujetó la mano y se la pasó por la mejilla, besándosela después
y pegándolo más contra él. –También te gusta Aiken ¿cierto?
- Sí... pero a él le gusta Kiken- sonrió, seguro de que ya lo sabía.
– Aunque dijo que yo también le gustaba, pero no lo sé, no se pone
nervioso conmigo ni nada de eso... – le besó los labios con suavidad,
atreviéndose, había deseado tanto hacerlo.
-Yo no me pongo nervioso con Kiken…- le aseguró mirándolo a los
ojos y bajando la vista a sus labios antes de besárselos también,
acariciándole la mejilla un poco e inclinando la cara antes de entrar
en su boca suavemente, besándolo despacio y profundamente. Observando
cómo enrojecía su rostro, desde luego no se parecía en nada a besar
Kiken…
Yûsei se abrazó a él, temblando un poco, y sintiendo que se le
aceleraba el corazón. No era igual que el beso que le había dado
Aiken, esto, se sentía un poco prohibido. Movió su lengua cerrando
los ojos, y preguntándose si no estaría soñando.
El moreno le pasó la mano por la espalda abrazándolo con fuerza
para calmar su temblor, acariciándole una pierna con la otra y besándole
la mandíbula conforme rompía el beso, entreabriendo los labios en
su cuello y besándolo allí también. Se estaba excitando y lo aproximó
más contra su sexo ahora despierto. Ni siquiera tenía dudas sobre
si hacía lo correcto o no.
- Arashi-senpai... – gimió Yûsei, excitándose y entrecerrando los
ojos, aún sin poder creérselo. Podía sentir la erección del mayor
y eso sólo lo ponía peor.
Inari sonrió contra su cuello y le besó los labios de nuevo, sujetándole
las nalgas con ambas manos para acercarlo contra él. –Sabía que
excitado, estarías aún más encantador…
- Arashi-senpai, ¿está bien esto? – lo miró a los ojos, sonrojado
por la excitación y los nervios. Estaba pensando en Aiken, y en
Kiken y.... en que era su compás. A pesar de considerarlo un poco
despistado, lo admiraba mucho.
-¿Por qué no?...- le acarició el rostro con suavidad, mirándolo
a los ojos también. -¿Tú te sientes bien? ¿O estás pensando que
le haces daño a alguien con esto? ¿Te haces daño a ti mismo?
- No lo sé, creo que ya no sé nada... – le sonrió, pensando en
que su cuerpo no quería que se detuviera. – Pero a Aiken le gusta
Kiken, y tú dices... que a Kiken no le importa. No creo que a Aiken
le importase tampoco.
-¿Has besado a Aiken?- sonrió levemente, mirándolo a los ojos y
pensando de nuevo que era muy dulce, se preocupaba por todo.
- Sí, esa noche, cuando ustedes estaban en su cuarto... – asintió.
– Fue agradable, en realidad. Nos estuvimos besando todo el tiempo.
-¿Todo el tiempo?- se rió pensando que eran muy inocentes para
estarse besando y sólo eso durante tanto rato. -¿Y es distinto conmigo?
- Sí, es distinto, es... es que ya de por sí es sorpresivo. – se
rió ahora, apoyando la frente contra la del moreno. – Te sientes
más maduro, mas tranquilo, pero... me gusta cómo besa Aiken también,
mucho.
Inari se rió y le besó los labios de nuevo. –Lo quieres ¿verdad?-
lo miró a los ojos mientras metía las manos bajo su camiseta para
acariciarle la espalda.
- Como amigo, sí, como novio... no lo sé. Creo que sí, pero...
es algo confuso. No sé cómo lo sabes. – confesó, jamás había estado
enamorado ni nada parecido. En realidad, a excepción de algunas
tonterías, Inari era su primer enamoramiento.
-No lo sé… de pronto lo sientes… y tal vez lo has tenido ahí delante
todo el tiempo… pero jamás lo habías visto de ese modo… Creo que
Aiken podría tener a quien quisiera… si supiese lo atractivo que
es… pero parece que esté escondiéndose del mundo…- lo acercó más
a él, recostándolo contra su pecho. –A lo mejor necesita un incentivo…
- Yo creo lo mismo... es muy guapo en realidad. – suspiró contra
su pecho sintiéndose bien, contento. – Pero nunca me hace caso a
nada de lo que le digo. Tal vez deba posar con él, no sé.
-¿Quieres ligártelo, Yûsei?- el moreno dibujó una sonrisa mientras
se lo preguntaba.
- No lo sé... - enrojeció, como escondiéndose. – Aiken... no sé.
Es que le gusta mucho Kiken.
-OH… bueno pero Kiken es mío…- se rió y le besó el cabello apretándolo
un poco entre sus brazos. –Bueno, si él no se interesa lo suficiente
por ti, siempre puedo quedarme yo con ambos…
- No creo que a Kiken le guste eso... – sonrió, seguro de que bromeaba.
– Además, no abandonaría a Aiken.
-No lo sé… él cree que eres muy mono…- siguió metiéndose con él,
pegándole una nalgada suave. –No abandonarías a Aiken dices… eso
es que sí quieres que sea algo más que tu amigo… te he descubierto…
- Que no sé... – protestó riendo. Era extraño, estar así con Inari.
– Sabes, a él... ¿Qué clase de cosas haces con Kiken? – preguntó
de pronto cambiando lo que iba a decir.
-¿A qué te refieres? ¿Cuándo quedamos, o sexualmente?- lo miró
intrigado por lo que había estado a punto de decirle pero esperando.
- Sexualmente, ¿no te molesta que pregunte? No quiero entrometerme...
– se disculpó, mirándolo de nuevo, rojo, pero intrigado.
-No me molesta…es algo natural- le sonrió con suavidad, jugando
con su cabello. –Bueno acabamos de comenzar nuestra relación, aún
no hemos tenido muchas oportunidades además… sólo aquella vez en
casa de Aiken y en una ocasión anterior… pero en ambas ocasiones
fue lo normal supongo… ¿es que te gusta algo que crees que está
mal o que es extraño?
- No, yo no... yo no creo que esté mal. – negó con la cabeza, un
tanto reacio a contarle ya que no era suyo el secreto. – Y me excité
la otra vez cuando me leía algo... pero no sé.... No se lo puedes
decir a nadie.
-Tranquilo… como mucho se lo diría a Kiken… no puedo prometerte
que no lo haré, no me gusta tener secretos con él… dime… ¿Qué te
leía?
- Bueno, es que es sobre Aiken. Me leía un libro sobre el marqués
de Sade o basado en él, no recuerdo... pero no pasaba nada muy feo
o doloroso. La cosa es que me excité. Y creo... que le gustan esas
cosas, pero yo no tengo idea, y a él le da vergüenza. – confesó
como en un torrente lo que había estado pensando desde entonces.
-Bueno… - se quedó pensativo, meditando en lo que sabía del marqués
de Sade. –Si no pasaba nada doloroso… siempre que a ti te agradase
también… y tratándose de Aiken… que confías en él… podríais experimentarlo…
Si yo fuera él, encontraría el hecho de que no tuvieras idea en
esos aspectos, como una ventaja…- lo miró a los ojos pensando en
algo, pero no muy seguro por el momento como para hablar sobre ello.
- ¿Lo crees? Es que no quiero decepcionarlo... Y creo que él no
se atreve igual – meditó, pensando en cómo se la pasaba llamándose
a sí mismo raro y auto atacándose.
-¿Sabes qué creo? Deberías de evitar que se acerque a ti sexualmente
tomándose libertades como amigo… haz que te deseé de verdad… que
no pueda conseguir tocarte si no es en las condiciones que tú lo
deseas… - lo miró a los ojos fijamente –Si le has estado dejando…
ese es tu error…
- Pero entonces va a pensar que no lo deseo. No quiero alejarlo
- le sostuvo la mirada preocupado. Mucho menos quería lastimarlo.
–Lo siento, te estoy agobiando con cosas que no te interesan, ¿verdad?
-No…- le habló suavemente, acariciándole la cara. –Claro que me
interesa cómo te sientas o lo que te preocupe… sé que tú estarías
para mí- sonrió y le tocó la punta de la nariz con el dedo. –Yûsei…
yo no puedo darte una fórmula mágica, pero creo que tienes que decidir
si quieres ser su amigo con derecho a roce y que nunca te vea como
una auténtica pareja… que se acomode a ti… y no te trate como realmente
lo mereces… en vuestra cómoda situación… o correr el peligro de
retarlo a conseguirte… y conseguirlo tú a él… por completo, todo…
su amistad, su amor… su deseo…
- Sí, supongo que debo pensarlo... – asintió, pensando más bien
que Inari era muy inteligente. – Yo creo que él no me creería, sigue
insistiendo en que sólo me gusta porque me dijo que yo le gustaba.
Pero no es así, es sólo que...
-Es sólo que…- le animó a contarle, jugando con la corbata del
chico. –Yo creo que él lucharía por ti… si supiera que debe hacerlo…
dejaría de ser tan cobarde…
- No es cobarde, es tímido... – le recriminó, aunque sonriendo.
– Supongo que tienes razón, Arashi-senpai. Es sólo que... – continuó
mirándolo a los ojos. - ...no había pensado en él antes, aunque
me parecía atractivo. Estaba pensando en ti, y sabía que a él le
gustaba Kiken. Estaba entusiasmado cuando me mostró sus fotos.
-Estoy seguro de que sólo es algo físico… mezclado con admiración…
como lo que tú sientes por mí… ¿no es así?- lo miró a los ojos sonriendo
levemente.
- No lo sé... supongo.... – suspiró, besándole la mejilla, y riendo
un poco.
-No lo sabes… ¿eh?- se rió también y lo abrazó más, besándole los
labios con suavidad. – ¿Te sientes igual respecto a mí después de
haber hablado?
- Sí... más sorprendido, y más... siento más admiración ahora,
¿tiene sentido? – enrojeció, pensando que se tomaba muchas libertades.
Él no era así.
-Creo que sí… - se rió con los labios cerrados, acomodándole los
mechones malva y mirándolo a los ojos. – ¿Te preocupa perder esto
por estar con Aiken?
- No sé qué pensar. Yo siempre creí que me enamoraría y tendría
un novio y.... esto no lo imaginaba... – se rió nervioso, mirándolo.
No podía negar que le gustaba cómo lo trataba. – Pero no soy ingenuo.
Creo que en algún momento... habrá que tomar una decisión.
-No todo es blanco o negro… Kiken y yo tomamos la decisión de estar
juntos… y sin embargo, nos hemos permitido esta libertad… Hay parejas
de muchos tipos… con el tiempo sabrás qué es lo que te agrada y
lo que no… yo incluso… soy consciente de que tal vez haya problemas…
bueno… creo que es parte de madurar… - le siguió acariciando el
cabello y la mejilla. –Pero también sé que estar abrazándote no
es una equivocación… aunque jamás habría imaginado que haría algo
así…
- No, se siente bien esto... – sonrió el chico recostándose contra
él de nuevo y cerrando los ojos. – Eres muy maduro, Arashi-senpai.
Aiken... ahora debe estar con Kiken, dijo que iba a buscarlo.
-Así que estará tratando de levantarme al novio…- el moreno sonrió
levemente, observándolo y pensando que era como un gatito, era irresistible
acariciarlo. -¿Tienes sueño, Yûsei?
- Bueno, me está dando un poco... – se rió en bajito, un tanto
avergonzado. – Lo siento, no vine a dormir.
-Puedes hacerlo… lo encuentro encantador…- sonrió y estiró un
poco la mano para coger de nuevo el libro con el que había estado
estudiando hasta ahora, leyéndolo mientras seguía acariciándolo
con suavidad.
- Gracias... – sonrió el chico, un poco rojo, pero se sentía muy
cómodo allí, como protegido.

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