.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

SpellBound Fanfic Yaoi

Capítulo 44- Haunted Hearts

- No me quiero levantar... – protestó Hikaru cubriéndose la cabeza con una almohada ante la luz del sol, y asomándose bajo esta para mirar a Akuba, sonriendo. – Qué bonito duermes...

-Hum… no… - el moreno sonrió cubriéndose con el brazo del sol y de que lo mirase. Apartándoselo después para apoyar la cabeza sobre él, sujetándolo de un brazo y atrayéndolo sobre su cuerpo. –Si te da el sol te derretirás… - se giró sobre él remoloneando un poco.

- Uy, sí... así que protégeme... – bromeó, tocándole las nalgas. – No me gusta mi nombre, ¿sabes? No va conmigo....

-¿Hablas conmigo o con mis nalgas?- se rió besándole el cuello y mirándolo a los ojos. –A mí me gusta… ¿Cómo querrías llamarte?

- No lo sé aún, algo menos brillante... – se rió, apretándole las nalgas ahora. – Son buenas para conversar.

-Dirás para apretar…- se rió bajando las manos y apretándole las suyas en venganza. –Voy a hablar con ellas también…- le besó un pezón y lo miró de nuevo. –Te llamaré como quieras…

- Llámame “amo y señor” – se rió, besándolo y revolcándose un poco con él. – No... ya lo pensaré mejor...

-Amo… - se rió mordiéndole el cuello y luego el pecho volteándolo y acostándose sobre su espalda besándole la nuca varias veces. –No tienes autoridad… - se burló pellizcándole una nalga.

- Porque no quiero... – se rió de nuevo, moviendo la nalga con brusquedad al sentir aquella pequeña molestia. - ¿Qué quieres hacer hoy? ¿No te gustaría ver ese lugar de día?

-Bueno… ¿Por qué no? Podemos echar un vistazo… Había cosas de los que vivían allí antes… era extrañamente interesante ¿sabes? Como triste… y viciante a la vez…- lo abrazó besándole una mejilla. –Sé que tienes autoridad… pero también me gusta cuando me la aplicas…- le murmuró contra la piel molestando, aunque era verdad.

- ¿Quieres que te aplique mi autoridad?... – sonrió malditamente, acariciándolo. – Me compraré un disfraz de policía... para que juguemos... – bromeó, dándole una ligera nalgada. – Anda, vamos entonces... y llamo a mi hermano mientras te vistes...

-Vale… - se levantó reído, estirándose y bostezando mientras buscaba ropa en el armario. –Me doy una ducha mientras… dile que lo quiero mucho…

-Baka... – se rió buscando su móvil entre su ropa tirada en el suelo, y sentándose mejor para marcar el número de Inari.

-Hola…- el moreno sonrió levemente, deteniéndose en la fuente del parque por el que pasaba y sentándose en el borde de esta. -¿Te estás portando bien? ¿No sabes que te echo de menos…?

- Y ¿qué pasó con Kiken? Yo creía que ni te acordabas de mí – se rió, recostándose. – Akuba dice que te quiere....

-Claro… dile que yo lo amo…- el moreno frunció un poco el ceño pensando en el moreno y suspirando. -¿Con Kiken? Nada… ¿Qué querías que pasase?- sonrió ampliamente sin poder evitarlo. –Sólo pasó lo que tenía que pasar…

- Me alegro entonces... – contestó, prefiriendo no imaginar. – Y ¿lo demás? ¿Cómo estás?

-Bueno… intento llevarlo lo mejor posible… He ido con papá al médico… ya sabes… está histérico… pero obviamente los análisis salieron perfectos… así que va a hablar con el colegio y si no me readmiten, pondrá una denuncia… Yo quería ponerla ya mismo sólo por lo que me han hecho pasar, pero papá dice que es mejor que no se sepa y sí, pensándolo fríamente tiene mucha razón… - metió una mano en la fuente rozando el agua con las puntas de los dedos.

- Sabes que no me gusta admitirlo, pero papá tiene razón. – suspiró el chico al otro lado del teléfono. – Pero sé que te readmitirán, eso es seguro. Y ¿qué piensas hacer respecto a ellos?

-Había pensado en matarlos… pero eso no es una opción ¿verdad?- se rió bromeando aunque de veras le habían dado ganas de pegarles al ver que le hacían algo así. –No lo sé, la verdad… no sé qué hacer… He barajado volver a hablar con ellos… pero sinceramente no lo veo posible… y por otra parte, he manejado la idea de hundirlos como ellos lo han tratado conmigo… por la espalda…

- Inari... no sabía que pensabas así... – se rió con malicia, confesándole. – Le he hecho un hechizo a Asakura anoche...

-¿Un hechizo?- el moreno sonrió pensando que esas cosas no valían para nada, pero no quería ser grosero con su hermano ahora y mucho menos desde que comprendía tan bien lo que significaba ser humillado de ese modo. -¿De qué trataba? Debiste hacérselo a Togashi… Asakura sólo es un infeliz…- se apartó el cabello del rostro mirando hacia el sol y cerrando los ojos.

- Es para que le den alucinaciones, Akuba me ayudó... – se atrevió a confesar, ya que no lo escuchaba enfadado. – No te preocupes, le haremos otro a Togashi... Y... sabes.... ¿sabes que estoy contigo, no? – preguntó, un tanto reacio a revelarse así pero creía que era importante que Inari lo supiera.

-Sí… lo sé…- sonrió levemente pensando que realmente lo echaba de menos y acariciando el borde de la fuente con los dedos. –No hagas nada peligroso… No habrás hecho nada peligroso ¿verdad?

- No... – negó el chico, sonriendo un poco. – Nada peligroso, pero tenía deseos de pegarles.

-No les pegues… eso no sería muy digno… recurrir a la fuerza bruta… y además… no quiero que te hagan daño, baka…- sonrió un poco de todos modos al pensar en la forma que se preocupaba por él. –Ya veremos qué hacer. Papá tiene razón en que no debemos rebajarnos a su nivel pero… tampoco puedo quedarme de brazos cruzados dejando que me pisoteen… No es mi estilo…

Akuba salió del baño abrochándose los jeans y fijándose en que seguía hablando. Tiró la camiseta en la cama cogiéndole la cabeza y aplastándolo contra su abdomen para que no pudiera hablar.

- Mmmm.... Mmmm... – protestó el chico, zafándose reído, y empujándolo con suavidad. – Ya... el mío tampoco, aunque lo parezca. Hagamos algo juntos... ¿quieres? - Continuó hablando como si nada.

-¿Qué haces?- el moreno alzó una ceja escamado, frunciendo un poco el ceño y carraspeando. –Da igual… no quiero saberlo…- suspiró con fuerza y se pasó la mano por una pierna. -¿Quieres hacer algo conmigo? Bueno, podemos quedar esta tarde… sólo… que Akuba… trate de usar la poca educación que le inculcaron de pequeño ¿crees que podrá?

- “¿Está hablando de mí?”- preguntó el moreno que le había parecido escuchar. Agachándose entre sus piernas para besarlo.

- Shhhhhhhhh... no seas así, tú sé agradable... – se rió asintiéndole al chico. – Y vale, pero me refería a que nos vengásemos juntos... Igual, le preguntaré a Akuba y te llamo luego.

-Oh… eso… ya me parecía a mí raro…- alzó una ceja y se levantó de donde se había sentado, percatándose de que él ya estaba por ahí haciendo a saber qué. –Bueno… ya hablaremos… te dejo porque Kiken ya está ahí, sé bueno…

- Y tú sé malo, que falta te hace... – se rió el chico colgando antes de que pudiera decirle nada, y besando a Akuba. – Tú ya eres malvado...

-No… sólo quería que se imaginase algo peor de lo que pasaba…- se rió y lo levantó por debajo de los hombros para que se pusiera de pie. –Vamos… aún quieres ir allí ¿no? ¿Cómo estaba tu hermano?

- Lo noto bastante bien, tienes razón, es fuerte, pero.... aún así quiere hacer algo en su contra... – sonrió, como orgulloso, y tocándole la nariz. – Tengo que vestirme... no me demoro nada.

-Vale… pero no seas creepy…- se rió acercándose a la puerta del cuarto. –Séelo… Voy a buscar el desayuno… seguro que mi abuela nos lo dejó listo…

- No soy creepy... – negó, riendo y dirigiéndose al baño con su mochila.

 

..............................

 

Media hora después, tras haber desayunado con toda su calma, Hikaru y Akuba se encontraban nuevamente ante las verjas de aquel derruido lugar. - ¿No se ve tan terrible de día, no crees?

-No… pero espérate a entrar y empezar a escuchar cosas raras por ahí… - el moreno trepó por la verja saltando al otro lado y sujetando el cigarro entre los labios, apartándose para que saltase y después sujetándolo antes de que fuera a hacerlo sin poder evitarlo, sonriendo antes de dejarlo en el suelo. –Vamos.

- Akuba, ¿realmente te dan miedo estas cosas? – le preguntó el moreno, más preocupado que otra cosa. No quería tenerlo nervioso ni haciendo cosas que no le gustaban sólo por estar con él.

-¿El qué? Ya te he dicho que no me dan miedo los edificios abandonados…- suspiró y lo miró a los ojos. –Me da mal rollo… eso es todo…

- Bien... pero no me importaría, ¿sabes? No quiero que estés incómodo sólo porque a mí me gustan estas cosas – lo miró también, sonriendo un poco para no inquietarlo. Ya sabía que ponía nerviosa a la gente, aunque le daba igual, excepto con él.

-Me gusta que te interesen estas cosas ¿sabes? Me gusta todo lo que haces… es verdad…- le pasó el brazo por los hombros apretándolo contra él y luego le dio la mano, encendiéndose un cigarro en los labios y entrando en el edificio. –Huele mucho a humedad ¿verdad?...

- Es natural, con esas grietas... y encerrado, sin que nadie limpie... – sonrió, moviendo un poco su mano, y observando las bancas dañadas, las estatuas de santos caídas a plena luz del día. Se adelantó un poco, pateando un trozo de madera. – Siempre me pregunto... ¿cómo llega a pasar esto? ¿Por qué la gente se va y simplemente deja las cosas donde están?

-No lo sé… tal vez no les merecía la pena llevarse estas estatuas… - se agachó observando una de las figuras y sacando un colgante que llevaba el santo. –Me pregunto si será de oro…- se lo mostró al chico interesado. –Sé dónde vender cosas robadas… - mordió un poco el cigarro para sujetarlo y se levantó. Le seguía poniendo la carne de gallina esa mirada de cristal del santo.

- Tú sabes mucho... – se rió el chico rebuscando entre las cosas. – Lo decía porque... no sé, la mayoría de las cosas las vendes o algo así, ¿no? – se agachó junto al santo observándolo. – Debe ser triste... ser abandonado....

-No… a la madera no le duele…- le dio unas palmaditas al santo en la cabeza y luego se sacudió el polvo de la mano sonriendo y limpiándosela en el pantalón. -¿Pasamos a la zona del colegio? A ver si vemos algo más para mangar…- empujó la puerta de la capilla pero estaba trancada. Se echó atrás y le dio una patada para partirla, tosiendo un poco por el polvo que había levantado pero sin sacarse el cigarro de la boca. –Me imagino que se fueron con prisa, tal vez fue un desalojo.

- Puede ser, este colegio es viejísimo, ¿no? Yo ni sabía que estaba aquí, pero igual casi no salgo de mi casa... – le sonrió siguiéndolo y metiéndose las manos en los bolsillos. – No lo sé, ¿cómo sabes que no le duele a la madera? A veces me lo pregunto... Bueno, eso no importa, es que esas cosas me hacen pensar, ¿sabes?

-¿Qué te hacen pensar?- el moreno miró al techo sin fiarse mucho de su estabilidad, aún así pasando por los pasillos, porque no quería que le preguntase de nuevo si tenía miedo o no. Claro que tenía un poco de miedo, ese edificio estaba en ruinas y no quería abrirse la cabeza, además era muy… muerto… -Tú no eres un santo de madera… la madera no siente cuando está cortada… Ya está muerta… y antes tampoco siente… no tiene cerebro…

- ¿No crees en otros tipos de vida? – sonrió observándolo, y distrayéndose un momento con su cuerpo. – De todos modos, me hacen pensar en que te abandonen, la soledad y eso... A veces igual sientes ciertas cosas, sin importar lo que sepas lógicamente.

-No… no creo en nada raro…- se rió y lo miró de soslayo apartándose el mechón blanco de la cara y pasando por encima de algunas mesas y sillas tiradas. –A ti no van a abandonarte… además tienes a tu hermano… se nota que te adora… - saltó sobre la mesa del profesor, mirando al fondo de la clase, casi podía imaginarse a los alumnos sentados por allí. –A mí me dan ganas de ponerme a destrozar cosas…

- Pero tú estás loco... – se rió el chico, sentándose en uno de los pupitres, aunque el mismo crujió bajo su peso. - ¿He sido un buen chico, Sensei? – bromeó, más alegre. Akuba lo ponía de buen humor, no podía evitarlo.

-No sé… pero sí estás muy bueno…- Akuba se rió, enrojeciendo un poco porque ahora le había excitado con esa bobada y encima estaba ahí de pie en la mesa. Saltó abajo partiendo el suelo de tarima y apoyándose en otra mesa para no caerse. –Dios… esto está muy podrido…- se levantó bien y miró por el agujero, sujetando las maderas con las manos y levantando varias. Dentro sólo había algunos papeles que seguramente habían resbalado y poco más, pero siguió arrancando unas cuantas para ver.

- ¿Qué tanto buscas? Pareces un mapache – bromeó el chico. Arrodillándose a su lado para ayudarlo, sacando una hoja al parecer arrancada de un libro de texto. – Mira... “Megumi ama a Taro” – se rió, imaginando que ese tipo de cosas nunca cambiaba.

-¿Estaría bueno Taro?- se rió y lo tumbó sobre la tarima, sujetándole las muñecas mientras lo besaba, escuchando como si algo se moviera y un estruendo tremendo. Se giró de golpe, observando que sólo era un trozo de techo en una de las esquinas que ya estaba medio ruinosa. –Joder…- se llevó el cigarro a los labios de nuevo y se sentó en la tarima con el corazón en vilo.

- Tal vez no fue buena idea venir aquí... – lo miró el chico, aún acostado. Sabía que tenía miedo aunque no lo quisiera confesar. Claro, con ese estruendo, él también se había sobresaltado. – Y te apuesto que Taro era como Inari, no te hubiera gustado...

-Bueno… para un polvo rápido igual sí…- se rió bromeando, en parte porque no se notase que aún estaba alterado. –No va a pasarnos nada… Venir aquí… está bien… deberíamos montárnoslo aquí… por la noche…

- ¿De veras quieres? – le sonrió con malicia, ya que le entusiasmaba la idea. – Y no pienses así de mi hermano, traidor...

-Era una broma… tu hermano es de lo más activo que he visto y eso me pone los pelos de punta… ag….- le dio un escalofrío y observó esa sonrisa en su rostro. –Me gusta esa sonrisa… mm… Sí… de veras quiero… te follaré en el altar… - se rió pensando que era un cabrón. Seguro que se la pasaba nervioso por el entorno, ¿pero no era eso divertido?

- Sacrílego... – se rió el chico, besándolo de nuevo. Siempre quedaban en lo mismo, pero se lo merecían ¿no? – Regresemos esta noche...

-Vale…- el moreno lo miró serio y se levantó, pegándole una nalgada suave. -¿No te verán tus padres escaparte?

- Soy experto... – le guiñó un ojo, preguntándose si podría pedirle ayuda a Inari, pero seguro le daba un sermón sobre que si era noche de escuela y todo eso.

-¿Ah sí? ¿Y a donde escapabas, eh? ¿Con quien?- le sujetó la mano caminando a su lado por los pasillos.

- Con nadie.... sólo necesitaba salir de casa a veces. Es extraño lo sé... – lo miró, preguntándose si no llegaría a pensar que estaba loco. – Me agrada ir al parque cuando no hay nadie...

-Ten cuidado… podría ocurrirte algo ¿sabes? Esto está lleno de pervertidos… y sobre todo los parques…- meneó un poco la cabeza preocupándose innecesariamente. –La próxima vez que hagas algo así… llámame…

- La idea es ir solo... pero está bien, lo haré... – suspiró, agradeciendo que se preocupase aunque no lo consideraba necesario.

-Bueno, pues vete solo…- frunció un poco el ceño suspirando y encendiendo otro cigarro, pensando que era un necio y un inconsciente.

- ¿Por qué te pones así? No es como que no quiera estar contigo... – lo miró de soslayo alzando una ceja. – Es que uso esos momentos para escribir...

-Vale… no he dicho eso…- se quedó un poco rojo y lo miró de soslayo pensando que estaba tan embebido por él que ni siquiera pensaba bien. ¿Qué iba a hacer, estar con él las 24 horas del día? Se pasó la mano por la cara frotándosela y llevándose el cigarro a los labios de nuevo. -Aún no me has dejado ver lo que escribes… Últimamente no hablamos mucho de algo que no sea vengarnos… o… follar… lo siento… te estoy agobiando. Debería ser más maduro…

- No... creo que tienes razón... – se encogió de hombros, mirando hacia otro lado. – No creí que te molestara pero... me siento feliz contigo, por eso siempre acabamos en lo mismo. Pensé que te iba igual... Y lo otro... te dejaré ver lo que escribo esta noche.

-Vale… pero no esperes un comentario inteligente… La poesía y yo…- se pasó un dedo por el puente de la nariz, pensando que ya comprendía y aún así un tanto preocupado por algo que no sabía definir muy bien. –Oye… no se nos va a gastar por el uso ¿no? … No es como que vayamos a aburrirnos o algo así… ¿no?- lo miró un poco rallado por lo que siempre estaban hablando sus compañeros de trabajo.

- No... yo podría hacerlo contigo todo el tiempo – le sonrió, pensando que sonaba un poco supersticioso en eso. – Y que yo sepa, a nadie se le ha caído por sobre uso. Pero, quiero tener más que eso contigo. Tal vez... deberíamos controlarnos un poco.

- Vale… - se quedó callado pensando que iba a tener que esforzarse lo suyo. Si incluso se masturbaba a pesar de que lo hacía con él al menos una vez al día, pero no podía evitarlo, le ponía cachondo sólo con mirar para él o con pensar en él. –Pero esta noche sí… después… nos esperaremos unos días…

- Sí, esta noche... – murmuró, pensando que iba a tener que aprovechar. Se detuvo en seco de pronto girándose para mirarlo directamente. – Akuba, sabes que te quiero ¿no es así? Yo no soy alguien que... No es sólo por eso.

-Lo sé…- el moreno lo miró a los ojos, enrojeciendo un poco. –Yo tampoco… no es por eso… Me gustas mucho… es todo… y me pones… es verdad… desde el primer día que te vi… ya pensaba en ti de ese modo…

Hikaru sonrió levemente, encogiéndose de hombros. – No pensaba eso de ti, sólo no quería que lo pensaras de mí – le tomó la mano acariciándosela. – Y me descontrolo un poco contigo....

Akuba le sonrió y le llevó la mano a su paquete, riéndose. –Pero yo te dejo que me utilices…

- No seas baka... Me harás faltar a lo que acabamos de acordar. – lo besó, sujetándole la nuca con la otra mano. – Quiero hablar contigo...

-Hazlo… - el moreno lo miró a los ojos pensando que de todos modos, esa no era la mejor manera de entablar una conversación con él. Salió corriendo delante de él y saltó por encima de la valla. – ¡Eh! Vamos… tengo un hambre que te cagas…

- ¡Yo invito! – le gritó, corriendo y saltando también, sonriendo. Se divertía con él, aunque no estuviesen haciendo especialmente nada.

 

 


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