SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 43 – As Long As We both Know
Kiken se restregó el cabello una vez más con la toalla y luego
la dejó a un lado, acomodándoselo con los dedos, a pesar de que
no iba a ningún lado. Le sonrió al moreno, haciéndole un gesto con
la mano para que se acercase.
El se acercó sonriendo levemente y acariciándole un poco el cabello
para colocárselo mejor. Se había puesto un albornoz que le había
dejado Aiken y le entregó la punta del cinturón que lo ataba al
pararse frente a él, alzándole la cara luego para besarlo. –Me gusta
cómo te ves mojado...
- Estoy en mi elemento... – bromeó, halando el cinturón para desatarle
el albornoz, y pasando luego las manos por su pecho desnudo. – Me
he estado volviendo loco toda la semana... Pensando en ti....
-Yo también…- lo besó profundamente, entrecerrando los ojos y revolviéndole
el cabello en la nuca, jugando con lo ensortijado de este y tirando
de la toalla que lo cubría para desnudarlo por completo. –He estado
pensando demasiado en esto…- le sujetó las nalgas, apretándolas
un poco y recorriendo después su espalda. Acariciando los músculos
en esta hasta alcanzar sus hombros. Le besó el cuello con suavidad,
oliendo su piel embriagado.
- Inari... – jadeó el chico, cerrando los ojos, y estirando el
cuello hacia atrás, sus manos acariciando el cabello húmedo del
moreno. Hubiese deseado vivir con él, tenerlo siempre así.
Bajó su rostro luego, besándolo profundamente y acariciándolo con
una pierna.
Inari lo besó de forma más profunda, sentándose con el chico sobre
él y dejando que el albornoz resbalase por sus brazos hasta la colcha
sin dejar de besarlo. Alzando una mano para sujetar su cabello con
suavidad, echándole la cabeza hacia atrás mientras lamía su pecho
y su garganta, recorriendo su cuello y una de sus orejas. Sus manos
fuertes deslizándose por su espalda de nuevo hasta sus nalgas, entrando
en su cuerpo expuesto a las caricias por aquella postura. Empujó
dos dedos dentro de él, moviéndolos en su cálidez, sintiendo la
resistencia firme y la succión ávida de su interior. –Tu cuerpo
está hecho para ser amado por un hombre, Kiken…- Observó sus reflejos
en el cristal de la puerta del armario mientras lo besaba de nuevo,
mirando cómo sus dedos entraban y salían de él, su ano dando un
paso extremadamente estrecho a las caricias.
- No por un hombre, por ti... – jadeó el chico sumamente excitado,
aferrándose a su espalda, sintiendo sus músculos y delineándolos
con sus dedos suavemente, estremeciéndose mientras los dedos de
Inari se movían en su ano. Deslizó la lengua por su hombro sonriendo,
jugando un poco. ¿Cuántas veces había soñado con que lo penetrase
así? ¿Con que lo poseyese por completo?
-Sí… por mí…- el moreno subió una mano a su nuca, pegándolo más
contra su hombro, sintiendo su lengua caliente y sus labios, sonriendo
suavemente. –Eres mío… ¿verdad?- lo miró, sujetándole la cara para
besarlo profundamente y saliendo de su cuerpo para sujetar su sexo,
deslizando la humedad de dentro de su cuerpo sobre él, masajeándolo.
- Tuyo... siempre lo he sido.... – lo miró a los ojos, su aliento
caliente entre sus labios, su sexo pulsando en la mano del moreno.
– Te amo, Inari... – lo besó de nuevo, gimiendo suavemente dentro
de su boca.
El moreno cerró los ojos, abrazándolo con fuerza mientras lo besaba,
lo amaba con todas sus fuerzas. De ningún otro modo habría arriesgado
de ese modo su reputación y su futuro amando a un hombre. Lo miró
a los ojos fijamente, respirando excitado y apoyando la frente contra
la suya sin permitirle besarlo de nuevo, alzando sus nalgas y haciéndolo
bajar sobre su sexo. Sus labios entreabriéndose al sentir el terrible
placer inmediato a penetrarlo, bajándolo por completo contra él
y cerrando los ojos por el placer, a pesar de que había deseado
ver su rostro de principio a fin.
El rubio entrecerró los ojos, aún observándolo de aquella manera
empañada, tocando su rostro con los dedos mientras se movía sobre
él, sintiendo cada centímetro del sexo de Inari penetrarlo, llenarlo,
como si fuese lo único importante en el mundo. Dejó escapar un gemido
algo fuerte, deslizando la mano por su cuello y su pecho, mientras
echaba la cabeza hacia atrás cerrando los ojos.
-Kiken…oh…Dios…- le apretó la cintura con las manos, rozando sus
nalgas y ayudándolo a moverse sobre él, besándole el cuello y bajando
la cara por su pecho, lamiendo sus pectorales y arrastrando la lengua
por sus pezones, jadeando y apoyando una mano en la cama antes de
levantarse sujetándolo. Moviéndolo sobre él y mordiendo sus labios
con suavidad, jamás se había sentido tan excitado. –Te amo…
- Yo a ti... – jadeó el chico, devolviéndole una mordida ligera
y sonriendo, abriendo los ojos de nuevo. Era como un sueño. Se movió
con más fuerza, el calor recorriendo su cuerpo y sujetó su propio
sexo masajeándolo, bajando su mirada de los ojos azules de Inari
hasta su pecho, sus abdominales, y luego regresando.
El moreno sonriendo al verlo acariciarse así. –Ya creía que iba
a tener que pedírtelo yo mismo…- lo acostó sobre la cama, saliendo
de él y acostándose sobre su cuerpo, penetrándolo de nuevo, profundamente,
apoyando una mano para sostenerse mientras se movía, sin poder desprender
su mirada de la suya, apartándose el cabello con una mano a pesar
de que cayó sobre sus ojos de nuevo. Bajó la vista a cómo se movía
la mano de Kiken sobre su sexo y la alzó de nuevo a sus labios,
observando cómo jadeaba.
- No puedo... contenerme... viéndote así... – le contestó, sin
dejar de jadear ni de tocarse, su rostro enrojecido por la excitación.
Su otra mano acariciando una de las nalgas de Inari, empujándolo
hacia dentro suyo de esta manera.
-Pues no te contengas… - se empujó por completo dentro de él, sonriendo
con placer, siguiendo el empuje de su mano, moviendo las caderas
en círculos sin salir de su cuerpo, empujándose de nuevo con fuerza
y besándolo. Apoyando su pecho contra el del rubio y bajando sobre
él, deslizando su mano para tomar el mismo el sexo del chico. –Tócame…
-Inari... – gimió el rubio, ambas manos ahora en sus nalgas, recorriendo
su espalda, luego su pecho... Le encantaba su cuerpo, quisiera que
no, siempre lo observaba cuando se cambiaban para gimnasia. – Amo...
cada parte de ti....
-Ah… Kiken… se siente tan bien… tu cuerpo…- Inari cerró los ojos,
besándolo otra vez y soltando su sexo para acariciar sus brazos,
recorriéndolos con sus manos y cruzándoselos bajo la cabeza. Apretándolos
contra la colcha con sus manos mientras se despegaba de su cuerpo
para moverse mejor, frotando tan sólo sus caderas contra las del
chico mientras lo penetraba, sintiendo su sexo duro contra su pelvis,
cada vez más húmedo y caliente.
Lo miró, su cuerpo era impresionante y más en aquella posición,
con el sudor perlando su piel y los músculos dibujándose suavemente
por la tensión en sus brazos.
- Ah... Inarih... – gimió el chico arqueando la espalda, y estremeciéndose,
su cuerpo perlado por el sudor, su sexo pulsando a medida que se
movía a cada penetración del moreno. Lo miró a los ojos, cada vez
gimiendo con más frecuencia y a más volumen, se sentía en el éxtasis.
No tardaría mucho en correrse, pero quería seguirlo mirando, sintiéndolo
suyo.
-Kiken…- el moreno lo miró también. Aquella voz… sus gemidos tan
fuertes llenaban sus oídos aumentando su placer terriblemente. -Kiken…-
bajó sobre su cuerpo de nuevo, rodeándose con los brazos del chico
y bajando las manos a sus nalgas, apretándolas con fuerza y moviéndose
con urgencia, arqueando más su espalda con una mano bajo esta, entrecerrando
los ojos y mirándolo fijamente antes de besarlo profundamente mientras
se corría dentro de él. El chico corriéndose a su vez, dando rienda
suelta a todo su deseo y a su excitación, gimiendo dentro de su
boca descontrolado, y alborotando su cabello con las manos. Una
vez más, no quería que aquello terminase.
Inari jadeó en su boca, rompiendo el beso poco a poco y alzando
la mano por el cuerpo del rubio, mojándolo con su semen, lamiéndolo
de uno de sus dedos y empujando dos en su boca, disfrutando aún
del rostro excitado del chico, sonriendo levemente mientras sacaba
los dedos con suavidad de su boca.
Kiken los lamió, riendo con suavidad, por la alegría, y acariciándolo
aún. – Jamás me he sentido tan feliz, Inari... Quisiera poder estar
así siempre... – le pasó las manos por el cabello, esta vez acomodándoselo
cariñosamente.
-Lo estaremos… este verano… estaremos juntos… durante días y días…
no puedo esperar… Podríamos hacer un viaje corto antes… en las vacaciones
de Mayo… - le besó los labios de nuevo, apartando los mechones rubios
de su frente con suavidad. Lo había olvidado todo… todo lo malo
que hubiera sucedido… sólo Kiken… era lo que importaba.
- Sí, sería estupendo. No sabes lo mucho que deseo estar contigo...
- sonrió, observándolo encantado. - ¿Sabes? Creo que a mi madre
no le importaría, esta relación... Al menos, tenemos eso.
-No… a mi madre tampoco… además… a ella le encantan esas novelas
homosexuales… ya sabes…- se rió deslizándose a su lado en la cama
y acariciándole el pecho con suavidad. –Pero mi padre…- se quedó
serio, deteniéndolas caricias y apoyándose en la almohada. – Me
odiaría…
- Lo mismo... – suspiró, mirando en sus ojos. – Por eso mi madre
jamás le habla de sus amigos... Ni de ciertas cosas, porque seguro
mi padre armaría un escándalo. Y no querría dejarme volver.
- … pero tarde o temprano saldrá a la luz… lo sabes ¿verdad?- se
giró hacia arriba en la cama, apoyándose la mano en la frente un
poco agobiado. –Y ahora tenemos enemigos… la situación se hará insostenible
como se enteren de lo nuestro… si tan sólo pudiéramos mantenerlo
en secreto de mi padre hasta acabar los estudios… Es capaz de echarme
de casa…
- No falta mucho, creo que podemos hacerlo. Aunque tengamos esos...
enemigos... Nunca han tenido nada que reprocharnos. Mira lo que
te hicieron a ti, tuvieron que inventar una mentira. – suspiró,
frunciendo ligeramente el ceño. – Y se aclarará pronto.
-Sí, eso espero…- el moreno lo miró de soslayo, bajando la mano
de su frente para sujetar la mano del chico, girándose y besándolo
con suavidad, sonriendo levement.e –Ese chico… Aiken… está loco
por ti ¿no?
- Tal parece, ¿estás celoso? – sonrió moviéndose juguetón. - ¿Crees
que soy cruel con él, aceptando esta invitación? No podía resistirme...
-No… no lo creo… eres mío… tiene que saberlo… ¿hum? – se rió y
le besó un hombro, apoyándose después en un codo para verlo mejor.
–Tal vez quería que te acostaras en su cama… para que dejases sus
sábanas impregnadas con tu olor… y tu sudor…- sonrió con algo de
malicia y le deslizó un dedo por el pecho. –No estoy celoso… he
podido sentir cuanto me amas…
- Y ¿qué tal ese Yûsei? No lo vi muy feliz... – sonrió malditamente
también, sujetándole el dedo y llevándoselo a la boca para lamerlo.
-Humphf… - sonrió observando su lengua y tocándosela un poco con
el dedo. –Yûsei… tal vez está enamorado de mí… no lo sé… pero no
te sentirás amenazado ¿no?
- No, es un crío... Y nosotros llevamos muchos años de historia...
– le succionó el dedo sacándoselo de la boca luego. – Porque a ti
no te interesa ese chico ¿cierto?
-Sólo pienso en ti… - alzó un poco una ceja con cara de que aquello
le había excitado, empujando el dedo en su boca de nuevo, moviéndolo
con suavidad. –Me agrada, es encantador…- sacó el dedo de su boca
y lo besó sonriendo después.
- Yo pienso lo mismo de Aiken... – le sonrió, en venganza, aunque
era lo cierto. – Pero es a ti a quien amo.
-Y a quien vas a seguir amando… - dibujó su sonrisa con un dedo
pensando que realmente le hacía feliz ese chico, increíblemente
feliz. –Tal vez podríamos dejarlos ver la próxima vez…- se rió y
deslizó la mano por su cuerpo. -¿Eso te gustaría?
- Suena interesante... –sintió, enrojeciendo un poco igual. – Pero
no quiero torturarlos, lo sabes, ¿no?
-Y… ¿no será que te gusta? Es mono ¿eh?... Nadie sale dañado si
todos sabemos a qué jugamos… - le pasó la mano por las caderas con
suavidad, apretándole un poco los músculos firmes de los muslos.
– “Estás rojo…”
- “Porque no soy un descarado como tú” – le susurró aún rojo riéndose
y besándolo de nuevo, subiendo una de sus piernas por el cuerpo
de Inari. – A mí me gustaría... De todos modos, creo que sólo es
un enamoramiento. Ya sabes, tiene mis fotos en su pared y eso...
-Es comprensible… no es para menos…- le acarició la pierna jugando
con la otra mano en su cabello. –Tal vez yo ponga una también…-
se rió entre dientes observando sus ojos. –Ya hablaremos con ellos…
creo que puede ser una gran experiencia… siempre y cuando… no se
nos olvide quien es el realmente importante…
- A mí no se me olvidará... – le devolvió la mirada, suspirando,
y pegándose más a él.
-A mí tampoco… A ti te amo… no es lo mismo… te amo tanto que sé
que vamos a estar siempre juntos…- lo acercó aún más, acariciándole
la espalda con suavidad. -¿Estás bien?
- No podría estar mejor, Inari. – sonrió, cerrando los ojos al
recostarse sobre su pecho. – Es como si todo lo que creía imposible,
se volviese realidad.
El moreno sonrió de nuevo, oliendo su cabello y respirando con
suavidad contra él, acariciándoselo y pensando que no quería irse
de su lado esa noche, era injusto… tener que separarse.

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