SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 42 – You Put Your Lips Together
and then…
- Hum... ¿tú me querías decir algo? – preguntó Yûsei, sentando
en el sofá junto a Aiken, un poco nervioso. Se preguntaba si no
estarían haciendo algo ya mientras se duchaban.
-Sí… que dejes de tener esa cara… ¿sabes? Aunque tenga novio… eso
no es nada… además no es como que sea su marido ¿sabes?...- lo miró
a los ojos y le sonrió levemente, levantándose a servirle un zumo
y pasándoselo. -¿Sabes lo que dijo Kiken de verlos? A mí me gustaría…
aunque ya sé que sólo me tomaba el pelo…
-Claro que bromeaba, y yo no puedo ser así... Es que no es lo mismo,
¿ves? – lo miró apretando el vaso y bebiendo luego. – Que ya te
dije que a Arashi-senpai no le intereso yo. Mira a Kiken, no podemos
ser más distintos.
-A mí me gustáis los dos… ¿Por qué a él no? – lo miró sintiendo
que lo estaba poniendo entre la espada y la pared o algo así, lo
veía como presionado -¿Ser cómo? Tú también los viste besarse… te
gustaba…
- No lo sé... es que me dijiste anticuado... – sonrió, enrojeciendo
un poco. – Pero yo nunca he pensado de esta manera... Y no sé si
Arashi-senpai piense como tú. Es muy correcto.
-Oh…así que él es muy correcto y yo no…- subió los pies al sofá,
cruzando las piernas y sentándose sobre ellas. –Ver a dos personas
haciéndolo tampoco creo que sea para tanto… y de todos modos ya
sé que no voy a verlos… Aunque igual he visto a Kiken desnudo ya…
mientras se cambiaba de ropa… - sintió que enrojecía y se tocó el
cabello colocándoselo por si acaso.
Yûsei lo miró de soslayo, desviando la mirada al zumo luego. –
Ya... Y no quise decir nada malo de ti, sabes que no pienso nada
así. Pero no sé si yo pueda. Digo... me da vergüenza cuando me masturbo...
– le recordó, enrojeciendo por tener que mencionarlo.
-No es lo mismo… yo estaría contigo… - se quedó rojo también, mirando
el zumo de Yûsei. –Eh… Yûsei… yo puedo masturbarte si quieres…
- ¿Qué? ¡No! – negó, enrojeciendo vivamente, y pensando que se
quería meter en el zumo. – Bueno... no sé.... si me dejas hacértelo
a ti también, tal vez...
-Bueno… si se me levanta, sí…- lo miró rojo además de que casi
lo mataba de un susto con ese grito, encima que se había muerto
de vergüenza para preguntarle. –Lo vengo pensando desde que me dijiste
que no te atrevías…- confesó tocándose el piercing en la oreja.
–Y me excité cuando los vi besarse…
- Bueno, pues... lo hacemos... – sonrió, aún rojo, pero más relajado.
Incluso le parecía divertido aquello. - ¿Sabes lo que pensaba cuando
me contaste esa historia? Que me gusta tu voz...
Aiken se rió bastante avergonzado, girándose un poco en el sofá
y apoyando la cara en el respaldo del sillón. –La verdad es que
me excité un poco… sobre todo cuando estabas volteado…
- Es que mis nalgas son bonitas... – se rió, bromeando. – No, pero
de veras, es que tienes una voz... – se puso rojo de nuevo por estarle
diciendo aquello. – Pensaba que me podías leer las indicaciones
de un medicamento y sonaría sensual.
-Baka… - se rió sintiendo que no se ponía más rojo porque era imposible.
–Le diré a mi madre que me ponga a anunciar medicamentos pues… -
le pinchó la barriga con un dedo y se sentó sobre él a horcajadas
despacio, poniéndose serio y enrojeciendo de nuevo, alzándole un
poco la cara como había visto a Inari hacer. -¿Aún quieres que nos
besemos?
El chico asintió, mirándolo a los ojos, nervioso y preguntándose
si lo pensaba hacer ya. Se mojó los labios con la lengua, tamborileando
con un pie.
Aiken tomó aire nervioso, bajando contra sus labios y notando que
temblaba un poco. No había sido así cuando estaba tranquilo, sólo
jugando mientras le leía aquello, se echó atrás de nuevo. Acariciándole
el cabello con las dos manos y mirándolo a los ojos, besándolo de
pronto, succionando un poco sus labios y entrando en su boca casi
al instante, observándolo con los ojos entreabiertos. El corazón
parecía querer salírsele del pecho y Yûsei no estaba mucho mejor.
Se había ordenado conscientemente a dejar de tamborilear con el
pie, pero ahora lo hacía con su corazón.
Cerró los ojos, rodeando su cuello como lo había hecho Kiken y
succionando su lengua.
El moreno cerró los ojos al sentir la succión y cómo lo abrazaba,
se sentía muy bien. Lo empujó un poco en medio del beso, recostándolo
en el sofá sin dejar de besarlo, succionando su lengua ahora él
y escuchando sus respiraciones como si fueran lo único en el cuarto
junto con el roce de la ropa.
Yûsei lo apretó más contra sí, dejándose besar de aquella manera,
sintiéndose muy a gusto. Se suponía que tu primer beso siempre era
malo, pero a él no se lo parecía. Le acarició el cabello, dejando
escapar un sonidito ahogado.

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