SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 40 – Party Favors
- Debo decir que te ves excepcionalmente bien esta noche... – sonrió
Kiken, por supuesto ataviado con la última ropa de marca y sujetándose
de su brazo. Inclusive con todos los problemas del día, seguía sintiéndose
orgulloso de ir junto a él.
-Tú también…- el moreno le sonrió con suavidad, sujetándole la
cintura mientras entraban en el Pub aquel que al parecer habían
concertado en la revista de moda. Todo el mundo iba muy bien vestido
y arreglado, por no decir que además la mayoría eran bien parecidos,
se notaba qué clase de fiesta era aquella. Inari se acarició un
poco el pecho a través de la abertura del jersey, seguía más que
molesto por lo sucedido en la mañana.
Su hermano tampoco había estado nada feliz cuando le había explicado
mientras se cambiaba y demás. Ya imaginaba cual sería la reacción
de su padre. Muy lógica por otra parte. Sintió un flash y se giró
un poco hacia el frente, algo sorprendido.
La fotógrafa sonriendo y estrechándoles la mano. –Kiken, me alegra
que vinieses… estoy sacando algunas fotos para el reportaje de la
revista… ¿Quién te acompaña? Es muy atractivo…
-Inari Arashi….- el moreno le estrechó la mano. –Encantado… es
un placer estar aquí.
-Oh… - la mujer sonrió por sus modales. –Encantada, Inari… te voy
a dar una tarjeta…
Kiken se rió delicadamente. – Siempre tan perceptiva... – bromeó
con la mujer, seguro de que Inari era el más guapo en todo aquel
lugar. - ¿Qué dices? ¿Te animarías a posar conmigo la próxima vez?
-¿Por qué no? Se oye interesante…- el moreno le sonrió, guardándose
la tarjeta.
-¿Sois novios? Me encanta… haceis una pareja… preciosa… - la mujer
sonrió ampliamente, sacándoles otra foto.
Inari alarmándose al instante. – ¡Pero!
-Oh… ya sé… no debe saberse y todo eso ¿no? Es lo que me ibas a
decir…
-Bueno… sí, algo así…- el moreno carraspeó levemente, un poco rojo
inclusive porque se sentía evidenciado.
-No somos esa clase de revista… sólo moda… es todo…
- Claro que no... ¿Qué clase de fotos creías que me estaba sacando?
– el rubio rió, junto con la mujer, haciéndole un gesto a uno de
los meseros para que les trajese algo de beber. - ¿Aiken-kun, aún
no llega?
-Sí, yo lo traje a él y a su amigo… hum… no sé por dónde anda…
escondido para variar… ya sabes… además tú le gustas y se pone nervioso…-
se rió cogiendo una copa de la bandeja que pasaba. -¿No es mono?
Inari se quedó mirando y le sonrió. –Es encantador…- le contestó
amablemente aunque había sentido como si le saltasen las alarmas.
-Si me disculpáis… debo saludar a alguien- la chica se apartó y
el moreno se despidió con un gesto. –“Lo sabía…”- susurró después.
- Claro... ¿Qué sabías? – le sonrió el rubio. – ¿Lo de Aiken? No
pasa nada... sólo es un chico tímido que me idealiza.
-Ah… supongo que es inevitable cuando tienes un novio como tú…
¿verdad? Que todos se fijen en él…- sonrió y lo miró a los ojos,
deseando besarlo y como siempre teniendo que aguantarse por más
que le costase. Se apartó el cabello del rostro y sonrió levemente.
–Busquemos al chico, seguramente estará deseando verte…
- A veces pienso que eres malvado, Inari... – sonrió, con un brillito
travieso en la mirada, aún así buscando con los ojos. No podía negar
que le agradaba, y no tenía deseos de lastimarlo de nuevo. – Y ¿qué
me dices tú? Seguro tienes muchas admiradoras, y admiradores...
¿No te das cuenta de cómo te miran?
-Sí, me doy cuenta y me gusta…- se rió y lo miró a los ojos sonriendo
de forma encantadora. –Por eso me ha parecido una buena idea posar
en la revista… me hará más popular… Tal vez debería estudiar política…-
se rió buscando al chico aquel con la mirada y observándolos al
fondo. –Vaya… así vestido, cambia…- susurró observando que realmente
parecía un modelo, era extraño pensar que en el colegio lo trataban
de ese modo. –Y Yûsei- lo miró, observando la ropa que llevaba,
ya le habían arreglado el cabello. Parecía un muñeco.
- Arashi-senpai... – lo saludó el chico alzando la mano y llamándolos,
Kiken sonriendo y susurrando al oído de su novio.
- “Y yo creo que ese chico tiene más que un interés amistoso en
ti”
-Tal vez… es un encanto…- sonrió hacia el chico, acercándose y
apoyándole la mano en la mejilla. –Yûsei… estás precioso… y te han
arreglado el cabello…Aiken- le sonrió al otro chico. –Hemos conocido
a tu madre hace un momento, es muy guapa y encantadora.
El chico sonrió levemente, rojo al ver a Kiken así arreglado y
encima escuchando eso. –Seguro que ya te dio su tarjeta ¿no?...-
miró a Kiken de nuevo sin poder evitarlo.
- Claro, ¿no te parece que tiene pinta de modelo? – sonrió el rubio.
– Al igual que tú.
Por su parte, Yûsei se había quedado un poco rojo ante el cumplido,
tan sólo sonriendo y pensando que debía verse un poco idiota.
-Gracias…- el moreno enrojeció y miró a otro lado, observando a
Yûsei que estaba como un tomate y sonriendo. -¿Queréis beber algo?
Es barra libre…- les explicó porque no lo decía en ningún lado.
-Iré a buscar algo… ¿te traigo algo?- El moreno miró a Kiken sujetándole
la cintura un poco.
-Sí, algo fuerte, por favor... –le sonrió cariñosamente, pasándole
una mano por la quijada.
- Yo te ayudo. – se ofreció el chico de cabello malva, aunque sentía
que se entrometía y no le gustaba mucho hacer eso. Pero necesitaba
intentarlo.
-Claro, ahora vengo…- el moreno sonrió levemente al rubio, pensando
de nuevo en besarlo, seguro de que Kiken lo veía en sus ojos –Yûsei…-
lo llamó para que lo acompañase entonces. Además, no sabía donde
estaba la barra en aquel local tan grande, le pasó la mano por la
espalda llevándolo con él. -Realmente estás muy guapo hoy…
- Muchas gracias, tú también... estás muy guapo. Pero, claro, siempre
te arreglas muy bien – le sonrió el chico nervioso, dejándose llevar.
Aiken los miró irse y luego miró a Kiken acercándose un poco. -¿Es
tu novio? Inari…
- Sí, lo es, y mi mejor amigo – asintió, acercándose de igual manera.
– Pero no lo pueden saber en la escuela, comprendes ¿verdad? – miró
hacia los demás invitados, notando que había perdido de vista a
Inari entre la gente. – Y Yûsei... ¿es tu novio?
-No… es mi mejor amigo… tampoco tengo más, claro…- enrojeció un
poco y siguió mirándolo fijamente. –No es verdad que saqué las fotos…
aún las tengo en mi cuarto… tengo más…
Kiken le sonrió pasándose una mano por el cabello. - Te confieso
que me sentí herido cuando dijiste eso... Menos mal que no era cierto.
-Claro… eres muy orgulloso… pero yo también me sentí herido cuando
dijiste eso… porque a mí todo el mundo me trata fatal en el colegio…
- se tocó la camiseta con una mano. –Y cuando admiras a alguien,
no quieres escuchar que es como los demás…- lo miró a los ojos,
preguntándose si sabría mucho de sexo, con ese aspecto tan impresionante
que tenía y ese novio tan guapo… Además, eran mayores, le hubiera
gustado preguntarle muchas cosas. Sintió que enrojecía de nuevo
y miró a lo lejos buscando a Yûsei con la mirada, estaba más seguro
cuando estaba con él. -¿Hace mucho tiempo que sois novios?
- Sólo unos días. Inari ni siquiera sabía que yo era gay, nadie
lo sabía. –lo miró, sonriendo un poco después. – No quiero seguir
disculpándome, si no te molesta, pero... es una de las razones por
las que reaccioné así. No creas que todo es tan fácil para mí.
-Dos Royale Barracuda… por favor…- Inari se apoyó un poco en la
barra, hablando con la chica que servía los tragos y miró a Yûsei
pasándole el brazo por los hombros. -¿Qué vais a tomar vosotros,
Yûsei?
- Yo... prefiero una gaseosa, no bebo alcohol. – sonrió, observándolo.
Inari le daba la impresión de ser mucho más adulto que él, a pesar
de que se llevaban unos pocos años.
-Muy bien… tampoco iba a pedirte alcohol… - el moreno le sonrió.
–Y dos gaseosas por favor…- la chica les sonrió mientras servía
y se las entregó al menor mientras preparaba los cócteles.
-Ahí va…- se los pasó y el chico le sonrió cogiendo los vasos y
caminando de vuelta con Yûsei, mirándolo de soslayo.
-Tal vez deberías esperar a que volviese al club para ir de nuevo…
Lo siento…- habló serio, pero sentía necesario advertirle.
- No... lo estaba pensando. – suspiró el chico bebiendo un poco
de su gaseosa, y mirándolo. – Pero no sé... ¿No es como dejarles
ganar?
-Sí…- el moreno sonrió pensando que él también era un necio en
ese sentido. –Pero Yûsei… a veces es mejor evitar de las batallas
perdidas y ganar fuerzas para ganar victorias… Eso no es cobardía…
es inteligencia…
- Eres muy inteligente, Arashi-senpai... – le sonrió un poco más
animado. – Lo haré, sigues siendo el capitán en lo que a mí respecta,
así que debo obedecerte... Aunque aún no sé exactamente por qué
te suspendieron.
-Bueno… por algo complicado… encontraron drogas en mi taquilla…
- miró hacia delante serio, buscando el lugar en el que estaban
los otros esperándolos. –Así que me he hecho un análisis de sangre
para probar que no eran míos… Alguien los dejó allí… con todo el
propósito de humillarme…
- Es porque me defendiste, ¿no es así? – bajó la mirada el chico
de nuevo, no le gustaba causarle problemas a nadie. – No debieron
suspenderte, es más que obvio que no es cierto.
-Lo sé, Yûsei pero en los colegios privados hay cierto tipo de
interés en defender a los alumnos cuyos padres representan una mejor
inversión para la institución ¿comprendes? Las cosas nunca son tan
simples ni tan justas como debiera ser... y desgraciadamente si
se trata de quien yo pienso… su padre es el hermano del director
del Instituto… - le sonrió mirándolo después mientras se acercaba
a los otros. –Te habría defendido aunque supiese que esto iba a
pasar, no me arrepentiré de haber hecho lo correcto…- le dio su
bebida a Kiken, sonriendo y notando que estaba hablando con Aiken.
Debían haber arreglado sus diferencias después de todo.
- Gracias... – sonrió mirándolo como ilusionado, y debatiéndose
entre su admiración y la idea de qué sólo era su sentido de lo correcto
lo que lo llevaba a actuar así. No era necesariamente por él. Le
entregó su gaseosa a Aiken, mientras el rubio bebía de su trago.
- Y gracias... – Kiken alzó su vaso como si se tratase de un brindis.
-De nada…- el moreno sonrió mirándolo a los ojos demasiado tiempo,
más del necesario, pero cada vez se le hacía más necesario besarlo,
cuanto más lo miraba peor.
-Gracias- Aiken se sentó mirando a Yûsei y bebiendo un poco, observándolos
después atentamente como esperando a que se besasen para verlo -¿Vais
a besaros?
El rubio se rió, algo sorprendido por su manera tan directa de
decir las cosas. – No creo que sea el lugar adecuado, enfrente de
todos... – se opuso, aunque mirando los labios del moreno, con ansías.
Yûsei suspiró, sonriendo resignadamente, y dándole un ligero codazo
a Aiken.
-¿Qué?... “Quería ver…”- el chico se sobó el brazo y lo miró, preguntándose
de pronto si era porque le gustaba Inari. –“No tiene nada que ver…”-
susurró sujetándole la mano con la suya por si estaba triste.
-¿Querías ver?- Inari se rió y le acarició la mandíbula a Kiken.
–Aquí no puede ser…- le tocó los labios con un dedo y lo abrazó
contra él besándole la frente.
- Vayamos a otro lado entonces... – sugirió Yûsei, ya que todos
parecían desear ese beso.
- ¿Cómo? – Kiken lo miró, sorprendido, pero mirando a Inari una
vez más. Deseaba llevárselo lejos de pronto, a ese lugar al que
habían ido durante el verano. Allí a nadie le importaría algo así.
-Supongo que podríamos salir a tomar el aire…- Inari miró a Kiken
sonriendo preguntándose si Aiken y Yûsei se gustaban y querían ver
cómo se hacía o algo así… infantil.
Aiken miró a Yûsei sujetándole el brazo y susurrando. –“¿Te pone
triste? Podemos irnos”
- “No, creo que estoy llegando a algo...” – le sonrió, aunque sí
se veía un poco triste. Era natural, no le era tan fácil esconder
esas cosas.
-“Bueno…”- el chico lo miró un poco preocupado, sin soltarle el
brazo, siguiendo a los mayores afuera un poco nervioso por ver aquel
beso. –“¿A qué llegas? “
Inari ayudó a Kiken a ponerse la cazadora y se despidió de la madre
de Aiken mientras salía.
- “Creo que necesito ver esto, para... asimilarlo, ¿entiendes?”
–le susurró el chico a Aiken, mirándolo a los ojos y sonriendo un
poco.
- “Me siento como si estuviera dando una clase...” – se rió bajito
el rubio, mientras caminaba junto a su novio. El aire de la noche
estaba fresco, se sentía relajante.
-“Sí… yo también pero la verdad… quiero besarte…”- lo sujetó por
los hombros mirándolo a los ojos y bajando la vista a sus labios,
sonriendo levemente. –“Y es… un poco excitante… ¿no crees?”
Aiken los miró y luego a Yûsei. –“No tienes que asimilar nada…
no seas anticuado… ¿Qué más da si tiene novio o no? A mi me da igual
que lo tenga…eso no hará que deje de agradarme”
- “Pero a él no le gusto yo” – negó, pensando que Aiken no comprendía.
- “Sí lo es... No pensé que fueras tan así...” – se rió el chico,
entrecerrando los ojos. – Bésame, Inari...
El moreno le pasó dos dedos por el margen de la mandíbula hasta
apoyar el pulgar en su quijada. –“Te quiero…” – susurró contra sus
labios antes de besarlo suavemente, profundizando en su boca después
y entrecerrando los ojos mientras lo rodeaba por la cintura. Poca
gente comprendería lo mucho que se ansiaba un simple beso en su
situación.
Aiken apretó un poco la mano de Yûsei, mirando y sintiendo una
mezcla entre excitación y malestar por los celos… de que Kiken y
Yûsei estuvieran enamorados de aquel chico, pero lo comprendía,
incluso él lo admiraba.
Yûsei correspondiendo al apretón de mano, apoyando su cabeza en
el hombro de Aiken, observándolos. Era extraño, no se sentía tan
mal como había pensado.
Aiken lo miró de soslayo sin perder mucha atención en la pareja,
sólo asegurándose de que estaba bien, ya quería hablar con él a
solas.
Mientras, el rubio le devolvía su beso a Inari, sus brazos subiendo
para rodearle el cuello, pegándose a él. No quería que terminara
incluso. El moreno respiró con fuerza pegándolo más a él y sintiéndose
acalorado mientras se besaban, rozándole las nalgas con una mano
y subiendo a su cintura de nuevo. Rompiendo el beso y mirándolo
a los ojos. Abrazándolo contra él y besándole el cabello.
Kiken sonrió, aún con los ojos cerrados, su mejilla apoyada en
el hombro de Inari. – “Te amo... ¿lo sabías? Más que a mi vida”
– susurró, sintiéndose un poco cursi, pero era cierto.
-Yo también…- el moreno sonrió levemente, acariciando su rostro
con suavidad y oliendo su cabello, bajando un poco más la cara para
susurrar contra su mejilla. -“Quiero hacerte el amor”
- “Quiero que lo hagas” – susurró el chico, aunque enrojeciendo
un poco y apretándose contra él. Sentía el corazón golpeándole el
pecho. - ¿”Quieres ir a algún lugar... ahora?”
-¿A dónde? ¿No está tu padre en casa?... En mi casa están mi madre
y mi hermano… - Inari le sonrió, apreciando sus prisas en realidad.
-En mi casa no hay nadie…- Aiken los miró, pensando que se entrometía,
pero le había parecido necesario y de todos modos no es como que
no supieran que estaban allí.
- ¿Eh? ¿Nos dejarías usar tu casa? No es... – el rubio le sonrió,
girándose un poco. – No me digas que quieres ver eso también...
-No lo decía por eso… aunque no me molestaría…- el moreno se rió
enrojeciendo como un tomate.
-Vamos… ¿no quieres ir?- sonrió acariciándole la mejilla -No tenemos
muchas ocasiones ¿cierto?
- Casi ninguna... – asintió el rubio, accediendo. – Gracias, Aiken...
- “¿Estás seguro?” – le preguntó Yûsei, que también se había puesto
algo rojo. Igual y se metía en problemas, aunque su madre no parecía
muy estricta.
-A mi madre le da igual… y de todos modos no volverá hasta las
tantas…y vendrá pedo…- se explicó el chico mirando a Yûsei. -¿Quieres
quedarte a dormir?
- Sí, pero tengo que dejarlo avisado – asintió, mirándolo de vuelta
y preguntándose en qué se estaba metiendo.
Aiken se sacó el móvil del bolsillo ofreciéndoselo y sonrió por
la cara que tenía. –No pasa nada…
- Gracias... –le sonrió marcando y alejándose unos pasos, para
hablar con su padre. – “Sí, soy yo... es que se ha hecho tarde y
me voy a quedar a dormir...”
- ¿Seguro que no te molesta, Aiken? – le preguntó el rubio, ahora
no muy seguro de si no estaba siendo cruel. Después de todo, le
gustaba al chico, ¿no?
-No… no me molesta…- el moreno negó con la cabeza observándolo
y enrojeciendo un poco, tocándose el pelo por ver si estaba bien
y mirando de soslayo a Yûsei. Parecía que cuando no estaba, le regresaba
la vergüenza duplicada. –Luego… mañana o como sea- lo miró de nuevo
aunque huyendo un poco de sus ojos. -¿Podremos hablar?
Inari sonrió levemente. Si le hubieran dicho que haría eso… no
se lo habría creído por nada del mundo. Acostarse con Kiken y en
la casa de un chico que acababa de conocer… Eso sonaba a otro tipo
de chico, no a él. Le besó el cabello a Kiken oliéndolo de nuevo
y mirando a Yûsei.
- Claro, no tengo problemas... – sonrió el rubio ofreciéndole más
su cuello a Inari. Estaba deseoso ya de llegar a la casa del chico.
- Ya les dije... – sonrió Yûsei entregándole su móvil de vuelta
a Aiken. - ¿Nos vamos?
- Tomemos un taxi – sugirió Kiken. – Llegaremos más rápido.

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