SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 38- Water Under the Bridge
Inari se quedó mirando perplejo al tutor de su clase. Había ido
a hablar de lo sucedido con aquellos chicos y de pronto le soltaban
aquello, que habían descubierto drogas en su taquilla del club.
- ¡Pero eso es totalmente falso!- exclamó incrédulo. –Alguien debió
ponerlos allí… ¿Cómo puede creer que yo tomaría esa clase de fármacos?
Es imposible… yo jamás haría eso.
-Por el momento, está expulsado del club de voley ball y tome esta
carta para sus padres, que la firmen…
El chico la cogió indignado, leyendo. ¿Cómo? Era una expulsión
del centro por tres días. –Esto… ¡esto es inadmisible! ¡Le digo
que no eran mías!.. Son acusaciones falsas, lo voy a demostrar con
un análisis de sangre y entonces… ¡Espero que el centro esté preparado
para afrontar la denuncia que mi padre les pondrá por difamación
y por daños morales!- el moreno se giró de golpe cogiendo su chaqueta
de la silla de cuero.
El tutor levantándose para detenerlo. Si se lo tomaba así, seguramente
no eran suyos pero Inari cerró la puerta sin detenerse. -¿Qué se
creen?
Inari... – murmuró el rubio a lo lejos al verlo pasar con esas
furias. No era algo propio de él. Se apresuró en alcanzarlo, sujetándolo
del brazo, ya que con esa rapidez, ni siquiera lo había notado al
llegar. – Inari, ¿qué sucedió? ¿Por qué vas así?
-¿Por qué? Porque me acusan de…- bajó la voz retirándose a un lado
del pasillo. –Me acusan de consumir drogas, me han expulsado de
club de volley ball y por si no les llegase con eso… mira… una expulsión
de tres días del centro… ¡Voy a perder tres días de clase! ¿Y qué
va a pensar mi padre? ¿Y los demás profesores? Es imperdonable…
voy a hacerme un análisis de sangre ahora mismo y pretendo ponerles
una denuncia… es increíble… - se apartó el cabello de la cara, sumamente
furioso.
- No lo creo... ¿Cómo se les ocurre pensar eso? – el chico frunció
el ceño, enfadado también, tan insultado como si se tratase de él
mismo. – Estoy contigo, te apoyaré... Iré a hablar con el mismo
director si es necesario.
-Gracias…- frunció el ceño exasperado. –No me puedo creer que vaya
a estar expulsado tres días… ¿puedes acompañarme al doctor? Ya no
tenemos más clases…
- Claro, ¿cómo creías que no te iba a acompañar? – le apretó el
hombro, exasperado. – Vamos, de todos modos, faltaría a las clases
por acompañarte, esto toma precedencia.
-No faltes a clase… al menos de ese modo podrás pasarme los deberes
y explicarme lo que han impartido en mi ausencia… además es malo
para ti…- suspiró con fuerza saliendo con él del edificio, anonadado.
Aún no podía creerse que lo fueran a expulsar tres días. -¿Puedes
hacerme el favor de estar pendiente de mi hermano hasta que pueda
volver?
- Por supuesto, seré su hermano adoptivo si eso deseas... – asintió,
tomándoselo en serio y sujetándolo del brazo ahora de manera más
delicada. – Esto no se va a quedar así, Inari... Pero... me pregunto
si fueron ellos...
-No lo sé…oh…- siguió serio, pensativo. –Hay unos niños de primero…
Yûsei y su amigo… Bueno… no te lo vas a creer, pero parece que han
seguido molestándolos y a este chico… le han pintado el cabello
con pintura… y no sólo eso… tenía un mordisco en el hombro… No sé
qué más le habrán hecho… está completamente alienado… ¿podrías echarles
un ojo también?... ¡Ah! ¡Dios! ¡Qué agobio! Es que esto es increíble...
¡Haré que se les caiga el pelo!
- Calma, sólo vas a tener un infarto... – lo tranquilizó, de veras
estaban fuera de control. No podía creer que se comportasen así.
– Me fijaré... supongo que es el chico de tu club ¿no? Aunque creo
que vamos a necesitar algo más que palabras a estas alturas.
-Sí… te lo presentaré… le he dicho que puede quedarse con nosotros
cuando esté solo… pero ahora como no estaré… Si necesita ayuda,
hazme el favor de echarle una mano… Es que es increíble…- siguió
renegando. Esperando a que salieran los chicos de la clase de Yûsei
para hablarle.
- No te preocupes... no lo dejaré solo... – asintió, ligeramente
celoso, pero suponía que no tenía razón. Así era Inari después de
todo, siempre protector. Se giró ligeramente al ver que salían los
chicos conversando alegremente algunos, otros con cara de que caerían
en la cama apenas regresasen a casa.
- ¿Arashi-senpai? – Yûsei lo miró sorprendido, preguntándose si
habría ocurrido algún problema.
-Yûsei…- el moreno lo miró serio aunque no quería preocuparlo.
–Ha habido algunos problemas y no voy a poder atender a las clases
durante unos días… Este es Kiken… es mi mejor amigo… puedes confiar
en él, si ocurre algo, puedes pedirle ayuda ¿de acuerdo? Este es
mi teléfono…- se lo escribió en una notita para que lo guardase
y le pasó la mano por el cabello.
Aiken mirándolo, seguro de que le gustaba, no era normal que fuese
tan bueno con alguien sólo porque estuviese en su club ¿eh? ¿Había
dicho Kiken? Alzó la vista y miró al rubio enrojeciendo violentamente,
vale… a lo mejor seguía gustándole un poco… estúpido o no… ¿Y se
suponía que ese los ayudase?
- Gracias... pero... – el chico tomó la nota, guardándola confundido.
– Pero... ¿fue por lo que hablamos? – le preguntó, sintiéndose culpable.
- Tú... – murmuró el rubio, tan sorprendido como el chico. – No
sabía que estabas en esta escuela...
-Yo tampoco…- respondió sin mirarlo, enrojeciendo más y tocándose
el piercing de la oreja. -Que tú lo estabas… quiero decir… y me
llamo Aiken, no tú… “Kiken”- remarcó su nombre como haciendo patente
que él sí lo recordaba.
-No… - Inari le sonrió suavemente. –No ha sido por eso, no te preocupes,
pronto lo solucionaré… - la pasó la mano por la cara pensando que
era un encanto y acariciándole bajo la mandíbula mirando a los otros
dos. -¿Os conocéis?
- Sí... en el trabajo de modelo, ¿recuerdas que te dije? Es el
chico que me llamó “decepcionante” – sonrió, mirándolo de soslayo
como diciéndole que también recordaba eso. – Aiken... pensé que
no querrías que te llamase por tu nombre.
- Oh, es el modelo, claro... – Yûsei lo miró, como estudiándolo.
No cambiaba mucho de las fotos a la vida real.
-Mejor Aiken, que tú… - el chico lo miró y luego a Yûsei. –Sí…
es el modelo ese…- le explicó ahora un poco más nervioso de que
fuera a decir algo de que le gustaba.
-Oh…- Inari sonrió levemente. –Kiken puede ser un poco tajante
cuando no se siente cómodo… pero no te decepcionaría si lo conocieses
mejor…- le sonrió al rubio después, pensando en besarle la mejilla
aunque desde luego sin hacer nada similar. Olvidándose por un momento
de lo disgustado que estaba.
Kiken le devolvió la sonrisa sin poder contenerse, mirando luego
al otro chico. – Lo lamento si te ofendí, ya te dije que no era
mi intención. Y te ayudaré si me lo permites... – le habló cortésmente,
aunque no le gustaba disculparse, y aún esperaba que le retirase
aquella maldición de “decepcionante”.
Por su parte, Yûsei observándolos a ambos, y cómo había intercambiado
aquella mirada con Inari. Le había parecido un poco sospechosa.
-Gracias…- Aiken se quedó mirándolo, pensando que había esperado
que fuera así de hecho, enrojeciendo de nuevo. –Kiken… ¿vas a ir
esta noche a la fiesta? Mi madre quiere que vayas… - mintió de pronto,
seguro que su madre mentía por él si se lo contaba.
- Pues... no pensaba ir, pero si es así, creo que no puedo rechazar
la invitación. ¿Estará bien si llevo a alguien? – le preguntó, planteándoselo,
y no muy seguro de que fuera buena idea.
-Claro… sí…- Aiken lo miró a los ojos, sonriendo levemente. – Siento
haber sido desagradable… aunque tu lo fueras primero…
-Eso no es una disculpa Aiken…- Inari sonrió levemente, aunque
no estaba para mucha fiesta, pero suponía que lo mejor era no estar
pensando en eso.
-Pues… lo siento sólo…- el chico se disculpó de nuevo, ahora tan
rojo que relucía.
- No importa... está en el pasado – sonrió el rubio extendiendo
su mano hacia él aunque la verdad es que sí se había sentido bien
de que se disculpase.
-Vale…- el chico le dio la mano, bajando la mirada y sujetando
luego la de Yûsei. –Nos vamos… gracias…- se inclinó varias veces
mientras huía con el chico, quería contarle algo.
- No es tan desagradable... – suspiró Kiken mirando a su novio
luego. - No estarías interesado en ir a esa fiesta conmigo, ¿o sí?
-Bueno… ¿Por qué no? Tal vez necesito sacarme un poco esto de la
cabeza… - le sujetó los hombros tratando de no ser desagradable
por más que estuviera molesto. –Vayamos a esa fiesta…

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