.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

SpellBound Fanfic Yaoi

Capítulo 34- Kinky

Hikaru entró en el cuarto de Akuba después de la cena. La abuela del chico se había pasado todo el tiempo preguntándole cosas de sus notas y su familia como si fueran a casarse esa noche

– Sabes, mi hermano ahora mismo tiene la casa para él solo, me pregunto si sabrá aprovecharla...

-Pues me vas a permitir que lo dude…- el moreno se rió levemente, un poco nervioso y aún más porque sus abuelos lo desconcentraban ahí afuera con la tele puesta.

- Sí, seguro tienes razón... – se rió el chico, acercándose y colocándole una mano sobre un hombro. - ¿Y tú? ¿Sabes aprovecharlo?

-¿Yo?- se giró un poco y le besó los labios, sonriendo y lamiéndole la lengua. –No sé… te has pintado así… y te has vestido así para mí… ¿crees que voy a dejar pasarlo?

- No, no lo creo... – le lamió la lengua de vuelta, colocando sus manos sobre el pecho del moreno y empujándolo un poco y alejándose. – Apaga la luz... – le pidió agachándose y sacando una caja de velas, empezando a colocarlas alrededor de la cama.

- … vale como quieras…- sonrió levemente, sintiéndose excitado y apagando las luces. Levantándose para cerrar la puerta y sacándose la camiseta, respirando agitado y sintiéndose bastante nervioso.

- Traje algo, especialmente...- le sonrió cuando hubo terminado de encender las velas, buscando una vez más en la mochila y sacando un juego de esposas, recubiertas con pelusa negra, colocándose una en una de sus muñecas y acercándose al moreno entregándole la llave. - ¿Quieres jugar?

-Ya puedes creer que sí…- se quedó mirándolo sin poder asimilarlo casi, sacándole la camiseta y cogiendo la llave entre los dientes, alzándolo en brazos y acostándolo, pasando la otra esposa por entre las barras de la cama sujetándole la otra muñeca y guardándose la llave en el bolsillo justo antes de empezar a abrirle el pantalón.

- Yo siempre.... he fantaseado con esto... – le confesó, acomodándose en la cama y abriendo un poco las piernas, sonriendo. – Akuba.... ahora soy todo tuyo.

-No me importará hacer realidad todas tus fantasías entonces….- lo miró un poco nervioso, finalmente sujetándole los tobillos y separándole las piernas, dejando a un lado la vergüenza y lamiendo su sexo. Dios, lo había estado deseando como nada. Lo succionó profundamente, tirando un poco más de sus piernas para mantenérselas separadas y sintiendo cómo le resbalaba la saliva entre los labios. –Hum…

- Akuba... lo haces... tan bien... – jadeó el chico moviendo un poco las piernas ante el placer, arqueando la espalda y sonriendo. Era el momento, no tendrían que esperar más.

-Me encanta…- el moreno le alzó las piernas contra el pecho, lamiendo su ano y hundiendo la lengua en su entrada todo lo profundamente que podía, jugando con sus piernas después y poniéndolas sobre sus propios hombros, rodeándose con ellas.

- Hum... mhmm... Akuba... –gimió el chico tratando de no alzar demasiado la voz, apretando ligeramente sus nalgas para sentir mejor su lengua. – Bésame... por favor... – le pidió, ya que él no podía ir a besarlo directamente.

Akuba se subió sobre él, besándolo profundamente y sujetándole la nuca, lamiendo sus labios y arrastrando el labial negro de nuevo, con fuerza. Le agradaba cómo sabía, cómo olía… Empujó dos dedos dentro de su cuerpo, jadeando con fuerza contra su boca y moviéndolos vigorosamente dentro de el, buscando en cada reducto de su interior. –Hikaru…- habló contra su mejilla, mordiéndole un poco la mandíbula y besándole el cuello, lamiéndolo de arriba abajo y succionando su piel delicada.

- Te amo... – respondió el chico, girando un poco el rostro para ofrecerle más su cuello, sin pensar en las consecuencias. – Muérdeme... puedes hacerlo... ah... – gimió, restregándose contra el cuerpo del chico, estremeciéndose ante la presencia dentro de su cuerpo.

El moreno le mordió con fuerza, entrecerrando los ojos por el placer y abriéndose los jeans para desnudarse, golpeando su cuerpo desnudo contra el del chico, frotando su sexo contra el de Hikaru de forma un tanto abrupta y alzándole una pierna, sujetándosela con fuerza y empujando su sexo dentro de él profundamente. –Ooh…- apretó las mandíbulas para contener el gemido, moviéndose en él con más fuerza, hundiendo el rostro en su pecho.

El chico alzando el rostro para que lo besase de nuevo, de aquella manera ahogando sus gemidos y los del moreno. No era mucho de controlarse, la verdad, pero debía hacerlo. Se sentía totalmente excitado, su cuerpo estremeciéndose ante cada embestida, podía sentir el sexo de Akuba pulsando en su interior, llenándolo, su propio sexo erguido contra sus abdominales.

- Hikaru…- el moreno lo llamó, ya por completo olvidándose de su familia o de quien fuera. La cama hacía un ruido endiablado cada vez que se empujaba contra él pero no le importaba ni media mierda. Lo abrazó con fuerza, penetrándolo más profundamente, sentía que tocaba el fondo del chico con su sexo. –Es…oh… mmm- lo besó de nuevo profundamente, apoyando después la cara contra la suya, sintiéndola también ardiendo y volviendo a morder su cuello.

- Sí... sí... – gimió Hikaru, abrazándolo con sus piernas, ayudándolo a empujarse aún más dentro de él, aplastando su sexo entre ambos. – No dejes... de moverte... así...

Akuba se echó hacia atrás, saliendo de su cuerpo, jadeando con fuerza y aguantándose, lo cierto es que si no paraba, se corría. Se arrodilló en la cama, volteándolo boca abajo y enroscando un poco las esposas, bajándole el pecho contra el colchón y penetrándolo desde atrás, jadeando con fuerza, casi rugiendo entre los dientes para aguantarse. Inclinándose para lamerle la nuca, mordiéndole también allí y sujetándole las ingles para moverlo también contra él, haciendo que sus nalgas chocasen contra su cuerpo.

Hikaru jadeando contra la almohada, conteniendo sus gemidos, no iba a aguantar mucho más. Era mejor de lo que jamás había imaginado. Mejor aún que lo del parque. Alzó ligeramente las nalgas para que se empujase con más fuerza. Ni siquiera se había percatado del leve dolor al principio, con lo excitado que estaba. Se movió contra las sábanas arrastrando su sexo, buscando liberarlo de aquella manera.

El moreno notó lo que hacía, sin detenerse, escupiéndose en la mano y bajándola contra las sábanas, sintiendo cómo el chico accidentalmente rozaba el sexo contra su mano. La cerró apretándolo con firmeza y masajeándolo. –Hikaru…- arrastró la frente contra el sudor de su espalda, ahora era incluso mejor, sentir su sexo también, cómo palpitaba en su mano. Lo agitó conforme se movía con más fuerza, temblando un poco. –Corréte…- casi le pidió porque no podía más, mordiéndole el hombro y haciendo lo que podía por aguantar lo que fuera, aunque apenas sentía otra cosa ya que no fuera un calor ardiente recorriendo todo su cuerpo y cierto abandono. Como si fuera un animal.

- Sí... ¡sí!... – gimió, con fuerza quisiera que no, olvidando incluso en donde estaba. Su cuerpo se estremeció con violencia, mientras su sexo liberaba aquel líquido blanquecino contra las sábanas y la mano de Akuba. Sus nalgas tensándose como consecuencia y apretando más al moreno dentro de sí.

-Oh…- Akuba se echó hacia atrás, arrodillándose y apretándole la nalga con una mano con todas sus fuerzas, mientras se derramaba sobre él, moviéndolo salvajemente contra su sexo. –Ah…ah…- se quedó dentro de su cuerpo, respirando con fuerza, deslizando la mano que aún sujetaba su sexo por los testículos del chico, jugando con ellos y embadurnándolos, mirando su espalda mojada en sudor, sin dejarlo apartarse. Él también estaba empapado y el pelo le mojaba la cara.

Hikaru se empezó a reír, bajito, ocultando su rostro contra la almohada. Se sentía feliz y algo extraño también, no podía evitarlo. Se preguntaba si no se le notaría en el rostro luego. – Te amo... Akuba... - susurró, casi canturreando luego.

-¿De qué te ríes?- sonrió Akuba, saliendo de su cuerpo despacio y observando los borbotones de semen resbalando hasta las sábanas. Soltando las esposas y girándolo, antes de acostarse sobre él tanto si lo aplastaba, que era lo más seguro, que si no. –Te amo…

- Yo a ti... – sonrió el chico besándolo con suavidad y finalmente rodeándolo con los brazos, observando su rostro arrebolado, a la luz de las velas. – Sólo estoy feliz... Eres muy guapo, ¿lo sabías?

-No… pero me llega con que tú lo pienses…- sonrió levemente, sintiendo que se había avergonzado un poco, aunque dudaba infinito que se le notase. –Tú sí que eres guapo… estás muy bueno… y eres… la hostia en la cama… tenías razón… no hace falta el hechizo ese… - apoyó la nariz en su cuello, oliéndolo y besándole los labios después, bastante más serio. -Me encanta esto… está relación… ojalá que no se acabe…

- ¿Por qué dices eso? – lo miró muy serio súbitamente. Aquello incluso lo había asustado. Le sujetó el rostro para que no se apartara. - ¿Por qué se acabaría, Akuba?

-No lo sé… porque sucede con todo ¿no?... Además… no me hagas caso, siempre que me siento demasiado bien… pienso que sucederá algo malo… - le besó los labios, sonriendo levemente para no preocuparlo y acostándose a su lado. -¿No te aplastaba?

- No, me gusta sentir tu peso... – susurró, recogiéndose contra él, aún preocupado. – No me dejarás, ¿verdad, Akuba? No puedes hacerlo.

-No… porque me harás voodoo para que se me caigan las pelotas… es más… te doy permiso para hacerme voodoo si soy tan imbécil como para dejarte…- lo abrazó tapándolo un poco con las sábanas y haciendo que el olor de la parafina de las velas se sintiese mas intenso de pronto, besándolo con suavidad, sonriendo levemente. –Te amo… de veras que sí… no voy a dejarte… pase lo que pase… - le tocó una de las marcas en la piel con suavidad.

- Yo no te haría daño, baka... – sonrió menos asustado, aunque seguía algo nervioso. – Entonces no vuelvas a decir esas cosas, no me gustan. No importa lo que pase, no vamos a romper.

-Está bien… no diré nada así… si recuerdo que no debo hacerlo…- sonrió levemente, besándole los labios otra vez, superficialmente. -¿No te dolía que te mordiese? Te he dejado marcas…

- No, no mucho... me agrada.... – se rió bajito. - ¿Te parezco extraño? Ya sé que sí, pero... ¿demasiado? Te gustó, ¿no?

-Ah… me encantas…- sintió que le pulsaba un poco el sexo de recordar cómo se sentía morderlo y lo abrazó más, girándose para acostarlo sobre él. Soplando una de las pocas velas que quedaban con luz. –Eres un kinky… ¿Qué más esconderás por ahí?... – se rió, metiéndose con él.

- No sé, ¿Por qué no buscas? – se rió también, alborotándole el cabello, contento de quedarse a dormir en su casa. – Dime, Akuba, ¿tú tienes alguna fantasía?

- … quiero hacerlo en el agua…- lo miró serio porque le daba un poco de vergüenza hablar de eso, dejándose el cabello alborotado y sonriendo un poco. –Hum… y siempre me pregunto cómo será que te la coman hasta el final… correrme en tu boca… eso me gustaría… mucho…con los labios negros... Joder se me pone dura sólo de pensarlo…

- Lo haremos, lo haremos todo... – se rió el chico moviendo las piernas tras él, divertido. -¿Sabes? Yo también quiero que me ates... todo... como en esas revistas porno... ¿Crees que puedas?

-¿Bondage?- pregunto el moreno mirándolo y sonriendo. -¿Por qué no?- sintió un estremecimiento y se rió -¿Colgándote? Eso suena… muy bien…

- Bueno, no había pensado en que me colgaras... – se rió, sin poder evitarlo. – Pero no me opongo, se oye divertido...

-No… eso lo incorporaba yo a la idea…- se rió y le tocó la espalda con la mano. –Es que una vez vi una película… y me quedó gustando la idea…- lo acercó más y le dio una nalgada, girándose sobre él. Se sentía muy a gusto, no había forma de describir lo bien que se sentía estar en la cama con él. No era por sexo… era más que eso.

- Pues lo hacemos también, a mí me gusta experimentar...- enrojeció de pronto por la manera en la que hablaba, escondiendo su rostro contra la almohada. – Bueno, no es que lo haya hecho antes, es sólo... que me atraen esas cosas.

-Lo sé…- sonrió levemente susurrándole. –“Cute”- al oído y atrayéndolo contra él de golpe. –Vamos a pasar toda la noche juntos… no voy a soltarte….

 

 


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