.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

SpellBound Fanfic Yaoi

Capítulo 29- Secret Kisses

-¿Quieres pasarte por mi casa un rato?- Akuba lo miró sin consultar el reloj. Ya sabía que muy temprano no era, pero después de estar estudiando en la biblioteca necesitaba relajarse y pronto.

- Claro, pero tómalo con calma o a Inari le dará un ataque – bromeó, riendo un poco.

-Yo… sólo quería estar contigo, no dije que fuéramos a hacer nada… aunque lo estaba pensando… lo pienso todo el tiempo en realidad…- se rió y se colgó mejor la mochila del hombro, llevándolo con él a un parque de esos infantiles y sentándose en un banco a horcajadas mientras buscaba un cigarro. –Podemos quedarnos aquí…

- Vale, me agradan estos lugares... – sonrió observando a unos niños jugando un poco más lejos. – Yo también lo pienso, no creas... Lo extraño sería que no lo pensáramos.

-Tu hermano no parece pensar en esas cosas… está demasiado ocupado estudiando y siendo el capitán del equipo… Realmente le gusta eso ¿eh?...- suspiró mirando a los niños también y dejando salir el humo entre los labios. –Se ve que lo disfruta… supongo que lo mismo se podría decir de mí cuando nado… sobre todo cuando nado contra Kiken… se me olvida todo…

- Ya... pero a ti no te gusta Kiken, ¿verdad? –le preguntó receloso, sentándose frente a él en la banca.

-Me gustó un tiempo… es el del cabello ese…- se rió un poco y lo miró a los ojos, pensando que esa mirada le quitaba a cualquiera las ganas de reírse. –Pero no como tú… era algo físico… y algo… de admiración. Me gustaba verlo cuando nadaba solo…

- Hum... menos mal que no hice ese hechizo. Con mi suerte, seguro y funciona... – suspiró, aún mirándolo de aquella manera. Ahora deseaba más que nunca que lo derrotase en natación.

-Tú me gustas más, en todos los sentidos…- le tocó la cara para que quitase esa expresión. –Y él no tiene estilo…

- No, sólo es un rubio más... – le aseguró, mirándolo intensamente, y luego cerrando los ojos, rindiéndose a sus caricias.

-Y un pijo integral…- el moreno sonrió, observando su rostro y acercándolo un poco para besarlo con suavidad.

-Se han besado, se han besado- uno de los niños los señaló canturreando aquello como si fuera algo de otro mundo. Akuba rompiendo el beso porque le daba la risa y cogiendo a Hikaru en brazos para sentarse en uno de los columpios con el chico sobre él.

-Nos hemos besado… - canturreó de vuelta Akuba al chico, riéndose aún y columpiándose un poco con el chico a horcadas sobre él.

- Nos hemos besado... – sonrió el moreno, pasándole una mano por el cabello y besándolo de nuevo, susurrando luego. – “Te quiero”

-¿Me quieres?- sonrió levemente, besándolo también de vuelta y rodeándolo con un brazo por la cintura, balanceándose un poco aún y deteniéndose para seguir besándolo, sujetándole las nalgas con ambas manos a pesar de que sólo hacía un poco que le habían dicho que se tomase las cosas con calma.

- Te quiero... – repitió nuevamente, sonriendo, y moviéndose un poco sobre el moreno sintiendo su sexo rozar contra el chico, endureciendo un poco. Pero se sentía bien.

-Eh… ¿Qué hay de lo de la tranquilidad?- Akuba sonrió levemente, sujetándole las nalgas con más fuerza para arrastrarlo contra él, sintiendo cómo su sexo comenzaba a levantarse entre sus nalgas. Lo besó de nuevo, empujándolo un poco para sentirlo mejor y apretándolo contra él para sentir su sexo a la vez. –Te quiero…- le contestó finalmente, sonriendo con suavidad y sin soltar sus nalgas.

- Y yo a ti, y me siento tranquilo... o algo así – se rió, sin despegarse, soltándolo para sujetarse de las cadenas del columpio, arqueando un poco la espalda. – No quiero regresar...

-¿Qué quieres?- lo miró a los ojos, pensando que era muy sexy y notando su sexo pulsar con fuerza de nuevo bajo sus nalgas. Le pasó la mano por encima del pantalón, abriéndoselo despacio y mirando a los niños que seguían jugando ahora con la arena. Bajó la vista a su ropa interior y la apartó un poco notando un escalofrío al observar su sexo erguido así a la luz.

- Quiero... ser tuyo... – susurró, mirando a los niños de soslayo también. ¿Qué no deberían estar en sus casas? Sonrió, fijando sus ojos en los de Akuba. - ¿Qué vas a hacer?

-Morirme como no te folle…- contestó jadeando excitado sólo por escucharle decir eso. ¿No deberían esperarse al fin de semana? –Pero no podemos aquí… ¿o sí?- empezó a tocar su sexo con la mano, aproximándolo más y lamiéndole el cuello mientras.

- Podemos jugar al menos... ¿te atreves? – preguntó excitado, ahora ante lo prohibido y echando la cabeza hacia atrás para recibir sus lamidas.

-¿Lo dudas?- le pasó la otra mano por la espalda, bajándola por sus nalgas aliviado de que el jersey escondiese sus movimientos. Deslizando el dedo entre ellas, estaba flipando, no se creía que le estuviera pasando eso. Le acarició el ano con suavidad empujando dos dedos después dentro de él y aguantándose un jadeo por cómo se sentía aquella sensación. Moviéndolos dentro de su cuerpo y notando lo apretado de este, su propio sexo parecía querer explotar de lo duro que estaba. -¿Te gusta?... está muy apretado…

- Oh... me gusta... – susurró, jadeante, sintiéndose arder y sujetándose con más fuerza al columpio, aún moviéndose más sobre el moreno. – Me encanta... me vuelves loco... Akuba...

- Dios… te quiero follar …- el moreno apretó un poco las piernas sintiendo que hasta le ardía la cara de lo caliente que estaba, besándolo casi de forma violenta y moviendo al mismo ritmo los dedos dentro de él, haciendo que se pegase a su cuerpo. Ya no se acordaba de los niños, ni del parque, ni de nada de nada. Bajó la cara mordiéndole los pezones aún a través de la ropa mientras sus dedos dibujaban círculos en la humedad de su cuerpo.

- Mhmmm... Akuba.... – Hikaru le acarició el cabello, sonriendo, completamente excitado, aún más por su avidez. Sus pezones endureciendo contra la tela del uniforme. – Recuerda donde estamos... – susurró, porque le agradaba aquella travesura. Era aún mejor así. Apretó las nalgas sintiendo a plenitud los movimientos del moreno en su interior.

-Lo sé… si no, ya te la estaría metiendo hasta el fondo…- entreabrió los ojos, mirando a su alrededor, pero la gente seguía caminando por la calle completamente ajenos a ellos, sólo los niños los miraban de vez en cuando como intrigados por lo que hacían. Se abrió el pantalón sacando su sexo y bajando la mano del chico para que lo tomase, jadeando entre dientes al sentirlo. Deslizando un dedo más dentro de él.

Hikaru gimió una vez más, mordiéndose el labio inferior luego, y masajeando el sexo del moreno, sintiéndolo grande y cálido entre sus dedos. Deseaba lamerlo, sentirlo dentro de sí, hacerle de todo. En vez de eso, besó al moreno apasionadamente, acelerando el movimiento de su mano.

Akuba le mordió la lengua, succionándosela y observando su sexo entre ellos, abriendo la mano para sujetar ambos dentro de esta, estaba muy caliente…Los frotó, apretándolos más y empujando los dedos dentro de él todo lo profundamente que podía, alzándolo incluso con las embestidas de estos y sintiendo cómo los fluidos de su cuerpo resbalaban por su mano. –Enséñame los pezones… no te verán… - le pidió excitado.

- ¿Y si me ven? – le preguntó, jugando con eso, y subiéndose el jersey junto con la camisa, mostrándolos. – Rápido... Ah... Akuba...

-Los mato…- jadeó serio, bajando la cara y lamiéndole el pecho, besándole los pezones y mordiéndoselos de nuevo, sentía que iba a arder. –Quiero correrme en ellos…no te tapes… - apoyó la frente contra la suya, mordiéndole el labio inferior y mirando después aquellos pezones rosados y erguidos - …sólo un poco más…- le pidió apretando los dientes y casi rugiendo entre ellos por cómo contenía sus gemidos notando que iba a correrse.

¿Más?... – gimió el chico conteniéndose también, y masajeando con más fuerza el sexo del moreno y colocándolo de manera que apuntara hacia su pecho, aún moviéndose contra él. Lo excitaba de sobremanera su voz, su rostro, jamás se había sentido así.

Akuba movió los dedos en su cuerpo, sintiendo cómo se había dilatado su ano, se moría de ganas de metérsela. Miró sus ojos azules deseoso, entrecerrando los suyos y jadeando, corriéndose abundantemente sobre su pecho, masajeado el sexo del chico con la misma urgencia con la que deseaba que tocase el suyo. –Hikaru…

- Ah... Akuba... – gimió el chico, tratando de controlar sus gemidos al sentir cómo lo mojaba, el semen resbalando hasta su cintura. Se estremeció, su sexo pulsando en la mano cálida el moreno, cada vez con más fuerza, hasta correrse, bajando la cabeza para que lo besara, ayudándolo a amortiguar sus jadeos.

El moreno mantuvo los dedos en su cuerpo, apretando su sexo hasta que derramó la última gota de semen, riéndose en sus labios y subiendo la mano desde sus nalgas a su cintura, aproximándolo a él y poniéndose el jersey aún más perdido de semen y besándole una mejilla. –Espero que no nos haya grabado ningún voyeur…

- Y si lo hizo, pues le daremos horas de felicidad – se rió el chico bajándose su propio jersey y pensando que tendría que lavarlo él mismo a escondidas. Miró a su alrededor, pero los niños ya se habían ido a sus casas, suponía que era tarde. – ¿Te gustó? – le acarició el rostro, aún sin quitarse de encima.

-¿Tú qué crees? Dios… siempre me corro antes que tú…- se rió aunque ya empezaba a rayarse con eso. Aún así metió una mano bajo la ropa del moreno y le tocó todo el pecho jugando con el semen sobre él.

- Me vas a dejar la camisa pegada... – se rió besándolo de nuevo y luego poniéndose de pie. – Y no es una carrera... ¿sabes?

-No, pero si me corro antes que tú follando, verás que no te hace ninguna gracia ya…- lo miró un momento y finalmente se levantó porque parecía que quería volver ya a casa. Miró el reloj, ya era tarde… -Mañana tendré que usar camisa… qué asco…

- No olvides la corbata... – bromeó, pensando que aún no le veía usarla y riendo un poco. – Está bien, prometo ser más rápido la próxima vez... ¿mejor? – se sujetó de su brazo, apoyándose en su hombro.

-No… no quiero que hagas eso… no creas que no sé cómo hacer para que te corras tú antes…- frunció un poco el ceño un poco contrariado, pegándole una nalgada por reírse y cogiéndolo por los hombros para que se apoyase en él de nuevo. –Y no pienso ponerme la corbata…- se rió de todos modos al final.

- Vale, y confiaré en tus habilidades, ya veo que tienes muchas... – se rió, aunque más bajito, pegándose más a su brazo. Jamás hubiera pensado que podía comportarse así con tanta facilidad. – Lo he pasado muy bien contigo...

-Yo también… aunque no quiero llevarte a casa… odio estudiar… no tenemos tiempo para nada…- se quejó de todos modos, sujetándolo por la nuca y acariciándosela. –No sabemos si surtió efecto el hechizo que hicimos… supongo que no era un hechizo que pudiera ser muy inmediato… Deberíamos conseguir uno que diese pesadillas… a lo mejor con eso veíamos las pruebas en sus ojeras… - bromeó, aunque se lo estaba planteando, ya no le daba tanto miedo después de hacerlo una vez y ver que al día siguiente no pasaba nada.

- Tengo uno... podemos intentarlo mañana... – se rió el chico, entusiasmado con el juego. – Y si eso no funciona... uno que le dé diarrea...

-Ese sí que suena bien, pero no se te ocurra ir a los baños de tercero hasta que se le cure… - se rió imaginándose que haría una peste que seguro te tumbaba con sólo entrar. –Ayer no se metieron conmigo en natación…

- Ni conmigo... a lo mejor es obra de Inari. – sonrió, contento por aquello. – Te dije que no era igual a ellos...

-Ya… pero me preguntó si ellos le harán caso… Seguramente si sigue así, acabarán molestándolo a él incluso… a no ser que sea su ídolo o algo así…- sonrió levemente porque se había imaginado algo muy estúpido. –Siento el pesimismo…

- Y no es normal que yo diga esto pero... no lo creo, no van a molestar a Inari... – refutó, no muy seguro, pero deseando que no. Si a él le afectaba aquello, ya imaginaba cómo se pondría su hermano. – No se va a dejar...

-No… no lo creo, por otra parte… con esos aires que se da…- se sacó un cigarro del bolsillo y lo encendió con la mano que tenía libre, deseando no encontrarse a Inari de nuevo con el jersey lleno de semen y fumando, sería el infierno… Aunque dudaba que supiera cómo se ve el semen cuando cae sobre un jersey. -¿No se te hace imposible imaginarte a tu hermano meneándosela…- se rió de pronto con su idea peregrina.

- ¡No quiero imaginarme eso! – lo empujó, enrojeciendo y riéndose de todas maneras. – No creo que lo haga, se espanta... y no quieres saber si se le ensucian las sábanas...

-Dios… pues le explotarán los cojones…- se rió de nuevo tratando de imaginárselo pero no podía. –Deberías preguntarle si lo hace… ya me mata la curiosidad… aunque creo que sale con esa de tercero… una que parece una modelo…

- Sí... es más pija que él. Bueno, supongo que no debería hablar así... Me pregunto si se lo toman con calma... – se rió, pensando en hacerse el chico inocente a ver si le explicaba algunas cosas.

-Seguro… y seguro que es el perfecto caballero… Ya la tía cuando lo ve, le pinta en sueños el caballo blanco…- se rió pensando que los dos eran unos malditos, pero es que de veras tenía gracia. –Kiken también sale con la mejor amiga de esa… los pijos son… un poco ridículos… me pregunto si se gustan de verdad o sólo salen con esas porque son las que deberían escoger… ¿y si les gustase lo kinky de pronto? Y se estuvieran reprimiendo…

- Conociendo a mi hermano... – se quedó pensando un momento. Sí tenía tendencia a reprimirse, eso era obvio. – Pero no, no creo... Lo kinky... Lo que sí creo es lo otro, que salgan con ellas porque es lo que deben hacer...

-Qué asco… para eso preferiría meneármela de por vida…- susurró pensando que debía ser bastante desagradable y estresante tener que estar haciendo siempre lo que se supone que debes. –Es lo malo de ser perfecto… todo el mundo espera cosas buenas de ti…

- Sí... – contestó, algo silencioso, pensativo más bien. Le gustaría poder hacerle comprender aquello a Inari. – Y es lo bueno de no ser nadie. No hay expectativas... – sonrió, mirándolo a los ojos.

-No puedes defraudar a nadie porque ya no esperan nada de ti… ya… pero para mí tienes el listón muy alto… así que conmigo no se te aplica el cuento…- se lo llevó a una esquina para besarlo y que no les sucediese de nuevo frente a la casa del chico. Lo abrazó con fuerza, apretándolo contra sí. Sentía que tenía más ganas de que llegase el viernes que de ninguna otra cosa. Y mejor no confesarlo… pero más que nada por quedarse con él el día entero.

- No te preocupes, tú me haces querer intentarlo... – le sonrió, acariciándole la mejilla y besándolo con suavidad, y luego alborotándole el cabello por molestar un poco. – Y yo también tengo expectativas, que lo sepas.

-No importa… yo soy genial…- se rió quedándose espelucado y sacudiendo un poco la cabeza como si eso fuera a arreglar el desastre. –Bueno… ya tengo que dejarte en casa…- le besó los labios con suavidad de nuevo y salió de entre los edificios para acompañarlo a la puerta. Quedándose completamente parado casi cuando vio a un hombre bajarse de un coche delante de la casa.

-¿Es tu padre?- preguntó observando el cabello negro y algo canoso, los ojos azules. Se parecían a él, tanto Inari como Hikaru.

El hombre los miró un momento, pasándole la vista por encima como revisándolo y se esperó en la puerta sin decir nada.

-Creo que está esperando a que vayas… y creo que me odia…- susurró el moreno sonriendo levemente de todos modos.

- Da igual, creo que me odia también. – le sonrió, un tanto incómodo, encogiéndose de hombros. – Debo irme, nos vemos mañana... – se despidió, separándose de él, y dirigiéndose a la puerta, su expresión cambiando completamente, y el cabello guindando frente a su rostro como si intentase esconderse con eso.

Akuba volteándose para volver a su casa aunque un poco incómodo por la cara de Hikaru al separarse, su padre debía de ser un ogro.

- Es un poco tarde ¿no?- le preguntó el hombre nada más se acercó, en tono de represalia.

Inari acercándose al marco de la puerta y sonriendo levemente. –Hola…- le dio un beso a su padre y sujetó a su hermano por la cintura –Ven, quiero hablar contigo…

-Inari…- le empezó a reprender su padre porque sabía que se lo llevaba para que no le reprendiese.

El chico se volteó sonriendo levemente. –Tengo que explicarle una cosa que me pidió, papá… si no… después no tendremos tiempo…

-Está bien…lo tendríais si tu hermano hubiera llegado antes- murmuró frunciendo el ceño contrariado.

-Fue a buscarme un libro a la casa de un amigo… - sonrió igualmente en ese tono de “relájate por favor, estás equivocado”.

- Sí, eso hacía... Y Akuba tuvo la amabilidad de acompañarme a casa. – le siguió la mentira el chico, aunque no muy conforme. Le hubiera gustado gritarle que era su novio y que no tenía nada de malo. No tenía toque de queda ¿o sí? Bajó el rostro, sintiendo que seguro se le reflejaba en sus facciones.

Inari se lo llevó antes de que su padre o él dijesen nada más, en realidad pensando que se parecían, los dos eran unos necios. Parecía que les divirtiese pelearse y discutir sin parar. Se lo llevó a su cuarto sonriendo y luego se quedó parado pensando. –Querrás cambiarte antes de cenar claro…

-Sí... – sonrió, nervioso, preguntándose si se daba cuenta de qué era. – Gracias, Inari...- se giró para ir a cambiarse deteniéndose en el marco de la puerta. - ¿Hablaste con Kiken?

-Sí… te acompaño mientras te cambias…- lo siguió, viendo que estaba un poco dubitativo y empujándolo un poquito. –Vamos… quiero hablarte, deja de comportarte como si no te hubiera visto mil veces…

- No, es que... me quería dar una ducha... -se disculpó, dejándose llevar pero buscando excusas en su mente para cambiarse dentro del baño.

-Pues te acompaño mientras te duchas…- lo miró pensando que estaba raro. ¿Sería por eso de que ahora sabía que era homosexual o algo así? –Soy tu hermano…

- Ya sé que eres mi hermano, no digas tonterías... – protestó el chico, aún pensando, y ocurriéndosele una idea. Se dejó llevar hasta el baño, bajándose los pantalones y quitándoselos de espaldas a él, para tener excusa y luego mirando a su hermano. – Inari... ¿Puedes ir a buscar una toalla limpia? Esta la dejé aquí... porque iba de prisa pero....

-Sí, claro…- el moreno salió y bajó las escaleras para ir a buscar una toalla, subiendo de nuevo y dándose un poco de prisa porque tenía ganas de contarle eso de una vez. La apoyó sobre el lavabo y se sentó en el borde de la bañera para hablarle. -¿Ya?- preguntó antes, pensando en añadir “pesado” pero no, porque sabía que era él quien estaba apresurado para todo.

- Claro, ya... Gracias – le sonrió, seguro tras haber echado la ropa sucia en la cesta. Ya la sacaría luego cuando todos estuvieran durmiendo, igual nadie lavaba de noche. Se colocó bajo el grifo de nuevo, restregándose bien, asegurándose de no dejar evidencia. - ¿Cómo te fue?

-Mejor de lo que esperaba… Kiken… estará conmigo… Es más, tampoco está para nada de acuerdo con ellos, él tenía una idea como la mía… no lo que ellos están haciendo…- suspiró levemente, cabreándose sólo de recordar a esos tipos. –Y me contó lo sucedido en la biblioteca… me dieron ganas de matarlos…

Hikaru dejó de enjabonarse, bajando la cabeza y observándolo luego. – No quería que lo supieras... – murmuró, aunque claro, no quería que lo supiera nadie.

-No seas bobo… no es tu culpa… No hablaré con sus padres, porque no quiero que sepan lo que te han hecho… pero voy a hablar con ellos… estoy harto…- se levantó y le tocó la cara apartándole un poco el jabón. –Hoy no te dijeron nada ¿o sí?

- No, hoy no, ni a Akuba... – sonrió, alegrándose de nuevo. – Ya vale, gracias... Y me alegro por lo de Kiken...

Inari se rió, limpiándose la mano en el agua y secándosela. –Te alegras… pero no lo suficiente…- se apartó un poco el cabello y se miró al espejo reacomodándoselo un poco. –Lo besé… - lo miró de soslayo y sonrió.

- ¿Qué? ¿Por qué hiciste algo así? – lo miró asombrado como nunca lo había estado en su vida.

-Porque me dijo que era gay… y supuse que le gustaba, se lo pregunté… y me dijo que sí…- se sentó en el borde de la bañera de nuevo y sonrió aún más. –Parecía un poco desanimado… así que quise darle un aliciente…

- ¡Pero tú no eres gay! – parpadeó incrédulo de que se comportase así. – No es bueno, jugar con los sentimientos de alguien... –“aunque sea un pijo” finalizó en su mente.

- ¡Sh!- se puso el dedo delante de los labios. –Yo nunca haría algo así… parece mentira que pienses eso…- se apartó el cabello, mucho más serio. –Me gusta… eso es todo.

- ¿Te gusta...? Entonces... no me digas que eres gay... – lo miró, aún más sorprendido, sentía que se le iba a derretir el cerebro. – Eres gay... Inari, eres gay...

-No soy gay, me gusta Kiken… no es lo mismo… y en todo caso es tu culpa… Si no le hubiera hablado de lo tuyo, él no me habría hablado de lo suyo y seguiría siendo completamente…- lo miró pensando “normal” –No quería decir eso…

- No importa... – sonrió, un poco incómodo, pero ya lo conocía, tampoco esperaba un cambio radical. Bastante radical era todo esto. – Pero si te gusta un chico, eres gay, o bisexual por lo menos. Y no me puedes decir que hubieras preferido no saberlo...

-Hubiera preferido no saberlo… - se rió suavemente, suspirando después y mirándolo. –En realidad, estoy un poco preocupado por todo esto… él también… al menos estuvimos estudiando la mayor parte de la tarde y no hicimos nada más… sólo nos besamos en la cafetería… Hemos estado pensando en… no seguir adelante con esto… pero… no queremos detenernos en realidad… sólo mantenerlo en secreto…

- ¡¿Estás loco?! – Hikaru lo tomó por los hombros sacudiéndolo, sin preocuparse de si lo mojaba. – ¿Te gusta este chico o no? No es una negociación, por Dios... Inari, en primer lugar, si te gusta, deberías estar feliz, no deseando que no te lo hubiera dicho. Y en segundo lugar... ¿cómo se les ocurre pensar en ignorarlo?

-Porque no es adecuado…- lo miró a los ojos pensando que le estaba mojando el pijama. –Sabía que te pondrías así…- suspiró con fuerza mirando a un lado. –Tú también deberías tratar de comprenderme a mí…

- Lo sé... – retiró sus manos, algo avergonzado por haber saltado de esa manera. – Pero quiero que seas feliz... No que vivas la vida de otra persona.

-Pero esta es mi forma de vivir…- el moreno suspiró y le sonrió un poco para que no pensase que estaba enfadado, acercándose un poco entonces y mirándole el cuello, notando que tenía una marca roja. -¿Y esto qué es? Me dijiste que ibas a comportarte…

- No es nada... sólo un beso...- se cubrió con la mano tratando de desviar la conversación. - Pero de vuelta a lo tuyo con Kiken...

-Está bien… - protestó el moreno no muy confiado. –Que no se pase… - le reprendió de nuevo, imaginándose a saber qué cosas como si su hermano fuera “la caperucita.” –Me dijo que había fantaseado con tu novio… bueno… con Akuba…

- ¿Cómo? – el chico lo miró, inmediatamente poniéndose serio. Tras lo que había hablado con Akuba, aquello no le parecía nada gracioso.

-No sé… estábamos hablando de lo nuestro y nos preguntamos si habíamos sentido atracción por algún otro hombre… y eso… que me dijo que había fantaseado con Akuba… y antes de eso… que no quería que se fuese del club… que era el único con el que le gustaba competir… A mí también me puso de mal genio…- suspiró apretando las mandíbulas también serio.

- Y este amigo tuyo..... ¿le gustas tú o le gusta cualquiera? – preguntó venenoso, sin medir sus palabras. Lo cierto es que le molestaba más de lo que pudiese pensar su hermano.

-Gracias…- Inari lo miró a los ojos sintiéndose bastante herido y saliendo del baño, apartándose el cabello. Lo cierto es que o salía o le daba una bofetada, comenzaba a pensar que tenía la mano floja en realidad.

- Mierda... – Hikaru cerró el grifo, envolviéndose la cintura con una toalla y saliendo tras él. – Espera... Inari, ¡espera! – lo detuvo por el brazo, haciéndolo girar hacia él. – Lo siento, ¿vale? No quise decir eso, me dejé llevar... Sólo me molesta...

-A mí me molesta más que digas eso ¡¿vale?! O que él dijera eso…estoy seguro de que si Akuba hubiera dado un paso hacia él, yo lo habría perdido… podrías ser un poco menos egoísta… - se soltó de su mano aunque más porque se sentía herido que porque siguiera tan enfadado.

-Lo siento, ya me disculpé... – protestó bajando la cabeza, el cabello húmedo pegándose a su frente. – El que le gusta eres tú, fue a ti a quien se lo dijo... Yo sólo... no quiero perder a Akuba.

-Bueno… pues a él le gustas tú ¿no? Así que deja eso… -se echó el cabello hacia atrás de nuevo y después suspiró, cogiéndole el pijama de encima de la cama. –Vístete, que vas a enfriarte…- le puso la camisa y se la abrochó, pensativo. –Estoy seguro de que yo soy quien le gusta a Kiken… pero no puedo evitar preguntarme… si encuentra más… sexual… a Akuba… y eso me está preocupando… pero no puedo hablarlo contigo si te pones así…

- Ya no me pondré así.... Pero si te estás preguntando eso, es que no vas a dejarlo... – sonrió molestándolo. – Y esto es un poco perturbador, pero si quieres que te vea como más sexual... pues... eso depende de ti, ¿no?

-Pues… no sé si quiero eso… pero no quiero que crea que yo soy la mejor opción como pareja y que Akuba es la mejor opción para… sexo…- lo miró a los ojos comprendiendo que no era la mejor conversación para mantener con el novio del tal Akuba pero no tenía a nadie más.

- Pues no importa, Akuba es mío, ¿no? – le sonrió, no muy cómodo tampoco, pero deseaba tranquilizarlo. - ¿Por qué no le preguntas?

-¿Qué le pregunte? ¿Qué le pregunte el qué?- se rió un poco escandalizado en realidad.

- Si le gustaría hacerlo contigo... – se rió el chico, al ver la cara de espanto de Inari. Cada vez se convencía más de que no se le ocurría masturbarse. – Pregúntale a quien encuentra más atractivo.

-Ya sé que yo soy más atractivo… es sólo que él es más… viril…- hizo un gesto con la mano como restándole importancia a ese factor y hablando orgullosamente aunque interiormente le cohibía un poco ese tema. –No le voy a preguntar eso… no es el momento… sólo nos hemos besado… seguramente le parecería mal…

- Pues bésalo de nuevo, pero bésalo de verdad. Y ve cómo te responde... – lo miró, un poco molesto por menospreciar el atractivo de Akuba, pero mejor así. Solo le faltaba que a su hermano también le gustase su novio.

-Ah… calla… está bien… lo besaré… - se cruzó de brazos apoyándose una mano en los labios. -¿Y si te beso a ti primero?

- ¿Para qué vas a hacer eso? No me tienes que convencer a mí... – se quejó, enrojeciendo y mirándolo extrañado.

- ¡Porque tú sabes cómo besa Akuba! Y puedes comparar… no digas… cosas raras…- enrojeció también, aunque probablemente era la primera vez en su vida que lo hacía. – ¡Ah! Da igual…- Salió del cuarto sintiendo que echaba humo. Esto de los novios no era para él, le dañaba el estilo, todo por culpa de Akuba. Ahora se sentía inseguro y él nunca se sentía así.

- Pero yo no te voy a decir que besas mejor que Akuba, eres mi hermano.... – refunfuñó el chico de todas maneras, pensando que se comportaba extrañamente. Igual le hizo gracia ver a su hermano así, en realidad, esperaba que no se echase hacia atrás con Kiken, por más pijo que fuera.

Inari volvió al cuarto al cabo de unos segundos y lo miró muy serio. –No se lo digas a Akuba…

 

 


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