SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 28- Strawberry Kiwi
Kiken salió de los vestidores un poco tarde, habiéndose quedado
para usar su secador y no salir con el cabello todo mojado por allí.
Se dirigió a donde estaban los del club de volleyball, encontrándose
a Inari a medio camino, seguro en las mismas que él. – Inari, acabo
de salir – le sonrió acercándose.
-Qué bien hueles…- el moreno sonrió notando que olía a recién duchado,
preguntándose demasiado tarde si habría quedado un poco extraña
aquella frase, se estaba poniendo paranoico ya, por culpa de su
hermano. –Yo también acabo de salir…- miró la hora y suspiró, sonriendo
después de forma encantadora. –Kiken… ¿te gustan los dulces?
- Ya sabes que sí, aunque no debo comer demasiados... pero haré
la excepción – se rió, caminando hacia fuera del instituto. - ¿El
mismo lugar al que íbamos el año pasado?
-Claro… ¿a cual si no?- el moreno sonrió levemente, pensando que
todo seguía como siempre… en cierto modo. –Ayer fui con Yûsei a
una pastelería en Harajuku… y me gustó mucho la verdad… era muy…
fashion…
- ¿De veras? Deberías llevarme entonces... Y ¿Como es que estabas
por allá? – le preguntó, observándolo. - Yûsei, es ese chico del
que hablaban los otros por la mañana, ¿no?
-Sí… es ese niño de primero…-le aclaró el moreno. –Te lo habría
presentado pero se fue con un amigo… creo que estaba triste o algo
así… no sé…- desvió el tema tratando de evitar contarle por qué
estaba en aquella zona.
- ¿Qué se le va a hacer? – suspiró el rubio, mirándolo. – Y ¿cómo
les fue en el club? Luego de lo de esta mañana.
-Hoy bien… como el chico no jugó… tenía una mano dañada… No sé
qué hacer con ellos… es parte de lo que quería comentarte… - se
subió con él al bus para ir a aquella cafetería de la que le había
hablado y se sentó a su lado. -¿A ti te parece bien las medidas
que están tomando? Cuando dijimos lo de que este año dejaríamos
al instituto sin parásitos sociales… no me refería a eso… a portarme
violentamente y a ser todo lo que odio…
- No, yo tampoco pensaba en eso. Más bien me refería a jugarles
algunas bromas, enderezarlos por así decirlo. Pero no a este nivel.
– lo miró preguntándose si no lo sabía ya. – Para ser honesto, no
deseo que Akuba se salga del club después de todo, sólo me desespera
su actitud.
-Ya… mi hermano dice que me agradaría si lo conociese… aunque lo
dudo profundamente…- hizo un gesto bastante pijo con la mano y luego
cruzó los brazos bajo el pecho.
- Yo también lo dudo... – se rió, sin poder imaginárselos de amigos.
– Pero no puedo negar que es muy bueno nadando, mal que me pese.
Inari se rió echando un poco la cabeza hacia atrás. –No digas eso,
debería alegrarte tener contra quien competir, ser el mejor siempre,
es aburrido y hace que te acomodes… no te superas…- lo miró a los
ojos y sonrió levemente.
Kiken le sonrió, así que lo comprendía. – Aún así, no voy a dejarle
ganar. Pero no es cuestión de recurrir a trucos sucios... Togashi...
no lo comprendo, está fuera de control. – continuó un poco más serio.
-Togashi… es un sádico… - murmuró el moreno pensándolo muy en serio
pese a que trataba de no verse aún muy separatista. No hasta que
estuviese seguro de que Kiken iría con él.
- ¿Recuerdas que te dije que quería contarte algo? No quise decírtelo
antes de clases porque sabía que te perturbaría. – lo miró, un poco
nervioso, aunque no creía que la tomase con él. No había tenido
nada que ver.
-Dime- lo miró serio, preocupándose al instante como si tuviera
la certeza de que no era algo bueno para nada.
- Togashi me dijo ayer... que estuvieron molestando a tu hermano.
Lo vistieron de niña y lo dejaron en la biblioteca... – le confesó,
serio. – Yo no lo sabía hasta el club, te lo juro.
El moreno se quedó como conmocionado, sin ser capaz de articular
palabra. ¿Cómo podían haberle hecho una cosa así? ¿Y él les había
estado hablando esa misma mañana? Actuando como si nada… -Yo los
mato…- susurró apoyándose una mano delante de los labios, le temblaba
de lo furioso que estaba. Comprendía que su hermano no se lo hubiera
dicho, probablemente le avergonzaba demasiado… Recordó cómo había
llorado al decirle que era gay. –Los mato…- repitió completamente
“envenenado”.
- Tranquilo, te meterás en problemas si peleas... Por eso no te
lo dije antes. – suspiró, observándolo. – Pero creo que es hora
de detener esto, aunque no sé cómo.
Inari se tocó un labio con el dedo tratando de calmarse un poco.
-¿Cómo han podido hacerle eso a mi hermano? Es increíble, no, no
a mi hermano… a una persona… ¿Cómo se le puede hacer algo así? Creo
que comienzo a alegrarme de que tenga de novio a ese macarra, al
menos podré estar seguro de que no le harán eso de nuevo… desgraciados…-
se levantó porque ya estaban en la parada y bajó del bus deseando
estrangular a alguien.
- ¿Novios? – preguntó escandalizado, ya que eso no lo sabía. -
¿Tu hermano es gay? No lo sabía...
Inari lo miró de pronto él mismo sorprendido. Se le había escapado
por completo, no había sido su intención para nada confesar eso.
–Sí, es homosexual y no creo que eso sea un problema…- se apartó
el cabello, a la defensiva por si acaso. Ya había tomado su decisión
y estaba del lado de su hermano.
- No... si no lo es para ti, no lo es para mí... – murmuró, aún
sorprendido porque no se lo esperaba, para nada. Le estaba dando
vueltas la cabeza.
-Me enteré ayer… - se explicó luego, respirando con fuerza. –Pero
que esto quede entre nosotros… - entró en la cafetería aquella,
las mesas tenían forma de fresas y las sillas como rodajas de kiwis.
–Dice que lo ha sido siempre…
- No voy a decírselo a nadie, ya imagino cómo se pondrían... –
se sentó, observando el lugar. – Es muy novedoso esto... – le sonrió
a la chica que les entregaba el menú, mirando luego a su amigo.
– Yo siempre creí que estabas en contra de eso...
-¿De la homosexualidad?- lo miró pensando en tomarse un café al
caramelo.
- Sí, no es normal, y tú siempre... Creo que comprendes... – lo
miró, aún demasiado intrigado por su actitud.
-No es normal… ya lo sé… pero me da igual… ¿Sabes cómo sonreía
cuando le dije que lo quería como era? Pagaría por esa sonrisa en
su rostro cada día… no quiero que me oculte su felicidad… quiero
que me cuente todo… y quiero cambiar en ciertos aspectos… Considerar
mala la homosexualidad… empiezo a considerarlo retrógrado e inmaduro…
Kiken sonrió, por una parte enternecido y por otra, aliviado. –
Entonces, ¿no te molestaría mucho si tu mejor amigo te dijera que
también es gay? ¿O sí? – le preguntó, atreviéndose, y apoyando su
rostro en una mano, observando por el rabillo del ojo, cómo se acercaba
la mesera de nuevo.
- ¿Ya están listos para ordenar?
- Yo quiero... este dulce de vainilla con fresas, y un café mocha...
que sea capuccino, por favor. ¿Inari?
-Yo… también quiero un capuchino al caramelo… - le pidió el moreno,
sonriendo levemente para no ser desagradable, aunque prácticamente
se sentía anonadado, ¿también era gay? –No… no me molesta…- contestó
cuando se fue la chica. –Sólo me ha sorprendido… no esperaba eso…
¿para que quedaste con esa chica entonces?
- ¿Por qué crees? No puedo admitirlo frente a todos, ¿o sí? ¿Qué
crees que pasaría si alguien se entera? – lo miró, preguntándose
si no era obvio. - ¿Por qué crees que no te llamé ni te envié mensajes
en todo el verano? Ni siquiera quería admitirlo...
-Bueno podías llamarme sin tener que decirme eso ¿no?- lo miró
a los ojos, jugando con una servilleta y suspirando. –No tiene nada
de malo…
- No, pero yo sí pensé que... – suspiró de igual manera. – De todos
modos, no me atrevía, no quería perderte. Y no podía dejar de pensar
en eso.
-¿Porque te gusto?- preguntó, apartándose un poco mientras le servían
el café –Gracias…
- ¿Qué? – lo miró espantado, y enrojeciendo como jamás lo había
hecho en su vida. - ¿Cómo lo sabes? No... quise decir... Dios....
– se cubrió la cara con una mano, sintiéndose como un idiota total.
-No lo sabía… sólo lo supuse porque no querías llamarme… tranquilo…-
le pasó la mano por la espalda con suavidad, sonriendo levemente.
–No tienes por qué rendirte…- le soltó sorprendiéndose a sí mismo.
- No soy una de tus admiradoras, no es lo mismo... – le sonrió,
aún enrojecido. – Y no quiero perder tu amistad por algo como esto.
Inari le besó los labios con suavidad, mirándolo a los ojos mientras
se separaba de nuevo como estaba, revolviendo el café y mirándolo
de soslayo, sonriendo.
Kiken quedándose inmóvil, serio, preguntándose qué demonios pasaba
allí. – Inari, tú no eres.... ¿o sí?
-No que yo supiese… pero… me siento atraído por ti desde hace años…
y decir que sólo se trata de cariño… es un poco ridículo a estas
alturas… - deslizó los dedos por encima de su mano y sonrió levemente.
El rubio sonriendo de vuelta y colocando su mano sobre la del moreno.
– Me he estado volviendo loco por nada, entonces... – se rió un
poco, aliviado aunque suponía que aún estaba en terreno peligroso.
-Ya lo estabas…- se burló de él, sintiéndose un tanto extraño y
como invadido por un calor agradable. Le apretó la mano un poco
y se la besó. –Supongo que tendré que decirles que no vamos a salir
más con ellas ¿verdad?
- Por favor, si tengo que pasar otra tarde escuchando hablar de
minifaldas, y respondiendo a qué labial me gusta más... la palabra
loco se va a quedar corta – se rió, sin poder dejar de observarlo.
– Me pregunto qué vamos a hacer ahora...
-No lo sé… - le soltó la mano con suavidad, bebiendo un poco de
su café y pensando en la cara que pondría su hermano cuando se lo
contase, seguro que se reía incluso. Aún se sentía un poco inseguro
con respecto a si debían establecer una relación o no. No le parecía
lo mejor, aunque tampoco podía negar que era difícil… muy difícil
evitarlo.
- Supongo que podemos mantenerlo en secreto. No sé qué haría mi
padre si se entera... –se llevó un trozo del dulce a la boca, masticando
y tragando antes de volver a hablar. – Ni siquiera le dije de lo
del modelaje, falsifiqué su firma... Es una pérdida de tiempo, ¿ves?
-Oh…- se rió pensando que realmente nunca se conocía a nadie completamente,
ni siquiera cuando creías que lo hacías. –Está bien, creo que será
lo mejor también… aunque en algún momento se lo diré a mi hermano…
creo que es justo que lo sepa… cuando yo mismo esté seguro de qué
estamos haciendo… - volvió a beber un poco de su café y miró al
rubio. -¿Crees que deberíamos tratar de evitarlo de todos modos?
- Es lo que he estado tratando de hacer todo el verano pero...
no lo sé, ahora que hay una posibilidad... – suspiró, algo desanimado.
– Supongo que sería lo más responsable. – admitió, comiendo otro
trozo de pastel.
- Mi hermano dice que es algo normal, que son una pareja como cualquier
otra… De hecho, creo que sólo nuestros padres y la gente del colegio
haría un drama de ello… - evaluó el moreno como si aquello fuera
algo que debiese plantearse en base a los pros y los contras.
- Pero en estos momentos, ese es nuestro mundo. Y nuestros padres
siempre van a ser parte de nuestras vidas... – continuó el rubio,
pensativo. – Pero... hay muchas cosas que quiere mi padre para mí,
y muchas cosas que yo no quiero hacer.
-Tal vez sea hora de cambiar de aires… De todos modos no soporto
a los del instituto ya… y no creas que no se lo pienso dejar bien
claro mañana…- Inari se acabó el café y se recostó hacia atrás en
el respaldo. –O tal vez no lo haga de ese modo…- sonrió levemente.
- ¿En qué estás pensando? – le preguntó bebiendo del suyo ahora
que se había enfriado un poco. Detestaba quemarse la lengua, luego
todo sabía a nada. – Sabes que estoy contigo, y no sólo... porque
me gustes.
-No lo sé… déjame que lo piense un poco más… Me pregunto si es
mejor simplemente decirles que nuestra amistad se ha acabado… o
disimular un poco más… para poder conseguir que acaben con esto
de forma más… pacifista…- se pasó los dedos por la corbata, jugando
con la tela y lo miró sonriendo levemente. –Te besaré otra vez…
cuando te acabes eso.
- Es un incentivo... – sonrió, apresurándose de igual manera, aunque
con algo de elegancia. – Creo que debemos intentar tranquilizarlos
un poco más. Si vuelven a hacer algo así... entonces, creo que no
les importa mucho nuestra amistad.
-Después de lo que le han hecho a mi hermano a mí sí que no me
interesa la de ellos… con el único que no tengo problemas es con
Watanabe… pero él sabrá de qué lado está… Por mi parte… pienso comportarme
como lo que soy, una persona responsable y no un tarado mental…
- se rió entre dientes porque le había hecho gracia que se apresurase
y se aproximó a él, seguro de que allí nadie los vería extraño por
besarse.
Le pasó la mano por el cabello esta vez, había deseado tocar aquellos
mechones rubios de ese modo. –Es extraño… que seamos tan amigos,
desde hace tanto tiempo y nunca nos hayamos tocado apenas… - le
besó los labios varias veces y pronto entreabrió los suyos para
besarlo más, deslizando la lengua en su boca tan seguro como si
llevase toda su vida haciendo aquello, aproximándolo más a él por
la nuca.
Kiken estiró su brazo, rodeando su cuello, para devolver el beso,
y cerrando los ojos. Cuantas veces había soñado con aquello y se
había reprendido a sí mismo por hacerlo. Nunca se le hubiera ocurrido
que era posible.
Inari lo besó varias veces y sonrió en sus labios, mirando después
a su alrededor. –Aquí no nos miran… bueno… salvo esas chicas de
atrás pero creo que no nos estarán criticando…- se rió con suavidad
y le besó los labios de nuevo, rodeándolo después por los hombros
y atrayéndolo hacia él. –Pero tomémonos las cosas con calma…
- Con calma, sí, pero.... yo no quiero evitarlo. – le sonrió, recostándose
contra él, y tomando otro trozo de pastel llevándolo a la boca del
moreno. – Quería invitarte a pasar el verano conmigo... Tal vez
podamos tomar un viaje luego de la graduación. A nadie le parecería
extraño.
-No…sería genial…- se comió el pastel y le sujetó la mano para
lamerle los dedos, apretándosela luego y rodeándolo con ambos brazos
y acariciándole el cabello. –Por un momento me preocupó que a ti
también te gustase Akuba… la verdad… pero prefería seguir siendo
heterosexual.
- Akuba.... si he de ser sincero... me sentí atraído por su competitividad,
pero no nos llevaríamos bien fuera de una piscina creo yo. – se
rió, preguntándose si se ponía celoso. – Eras tú quien no podía
sacarme de la cabeza, Inari.
-… pues no sé qué le veis…- suspiró un poco herido en su orgullo
y a la vez pensando que como empezasen a llevarse bien, iba a molestarse
seguro.
- ¿Amenazado...? No te preocupes, nadie compite contigo. – sonrió,
halagado de que se celase en realidad. – Pero también pensé que
no habría posibilidades contigo...
-Ya lo sé que no, es sólo que creí que tenías mejor gusto… Y te
puedo asegurar que pedirle a tus amigos que molesten al chico que
te gusta, no es el modo de conseguir que se fije en ti más recomendable…
aunque no sé si debería alegrarme la verdad… Bueno, en realidad
sí lo sé… - le pagó la cuenta al camarero ya que pasaba por allí
pero aún así no se levantó de donde estaba, era demasiado agradable.
- Pero no iba en serio, te lo dije. Sólo como fantasía. ¿Ahora
me dirás que soy decepcionante? – bromeó, aunque aquello seguía
afectándolo, quisiera que no. - ¿Alguna vez has pensado en alguien...
que no estuviera en tu círculo?
-En Yûsei supongo… y no, no eres decepcionante y mucho menos después
de ver cómo besas…- se rió y le besó el cabello.
- Ya sabía que ese chico era competencia... – declaró, frunciendo
algo el ceño, pero realmente no era un gesto que le quedase bien
a su rostro así que desistió. – Ya no te puedes celar de mi, entonces.
Inari se rió y se apartó el cabello un poco. –Me celaré si quiero…
no hay trato… Yûsei es un niño muy mono… no como ese Akuba además…
- Y ¿crees que eso es algo que debas decirme a mí? – alzó la mirada
para observarlo, celoso. – Si no tuviera club de natación, iría
a vigilarte todos los días.
El moreno se rió, alzando un poco la cabeza, divertido por sus
celos en realidad. –Sabes que yo nunca haría algo como ser infiel…mucho
menos a ti… aunque te ves tan bien celoso…
- Eres insoportable... – lo riñó, negando con la cabeza, aunque
por dentro, no era capaz de resistir a su sonrisa. Se estiró un
poco para besarlo de nuevo, y el moreno le pasó la mano por el pecho
devolviéndole el beso y sonriendo levemente de todos modos.
-Te quiero- le besó los labios varias veces mientras se rompía
el beso, seguro de que estaban haciendo lo correcto ahora. –Y sabes
muy bien…
- Acabo de comer dulce... – le sonrió, pensando que era incorregible.
– Y yo también te quiero. Lamento haber intentado huir...
-No… es mi culpa por estar siempre diciendo esas cosas… supongo
que necesitamos madurar, es normal…- deslizó un dedo por su cuello
y se lo besó con suavidad mientras se levantaba. –Te acompañaré
a casa, se hace tarde…
-Vale, aún tengo que hacer la tarea de mañana... ya sabes, un disgusto
a la vez – sonrió, pensando en la impresión que se llevaría su padre
si alguna vez le decía que era gay.
-Sí… yo también… me quedaré a hacer los deberes en tu casa… y ya
me iré después…- le sujetó una mano para que lo cogiese del brazo
y se guardó la suya en el bolsillo. –Nadie pensará nada raro por
eso ¿no? Nadie lo pensó con Yûsei… pero él es pequeño… claro…
No creo que nadie lo piense, es bastante común hoy en día. – le
aseguró, con toda tranquilidad. – Eres mi mejor amigo, tenemos esta
proximidad.
-Cierto… bueno… probemos… si no nos miran extraño podemos ir de
este modo… ¿no?- sonrió levemente pensando que le agradaba la situación
–Y a mí me preocupaba que te pusieses de su lado…
- Tantos años y no me conoces. ¿Crees que soy un rufián? – sonrió,
aunque sí se había dado cuenta de que Inari podía ser muy despistado.
– Ayer sacudí a Togashi... – se rió por su propia reacción.
Inari se rió alzando una ceja. –Hay cosas que prefiero no imaginarme,
seguramente se enfadaría ¿no? Aunque tú eres más fuerte que él…
- Me llamó imbécil... Pero no me iba a rebajar a una pelea con
él... Además, creo que es tu privilegio el decidir cómo tratar con
esto...
-De todos modos me alegro de que tratases de ayudarme… aún no sé
qué haremos con ellos… pero no puedo simplemente saludarlos como
si nada cuando me los encuentre mañana…
Lo comprendo... Bueno, es natural que te enteres de lo que hicieron.
Y es natural que te molestes. Creo que eso deberían saberlo...
-Hay muchas cosas que deberían saber… supongo que intentaré razonar
con ellos… Hasta este año habían sido unas personas normales y sensatas…
menos Asakura… él sólo es descerebrado…
Yo creo que le gustas.... – se rió, negando con la cabeza.
-Sí, yo también creo que le gusto… y es una sensación horrible
la verdad… - se rió echándose el cabello hacia atrás un poco. –Y
también creo que por eso odia a Yûsei… tal vez te odie a ti también
cuando se entere… si es que se entera algún día…
- No importa, yo puedo con él... Soy muy ingenioso cuando lo necesito...
– sonrió el rubio, aunque lo decía con toda la seriedad del mundo.
-Cojamos el bus…- Inari lo llevó con él de la mano hacia el vehículo
y se sentó con él de nuevo, sin soltarle la mano. La verdad es que
se lo contaría a su hermano hoy o mañana como mucho, estaba seguro,
le gustaba Kiken y mucho.

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