SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 25- Beauty and Brains
- Buenos días – sonrió Yûsei sentándose al lado de Aiken y dejando
su mochila en el suelo. - ¿Cómo te fue ayer? ¿En la sesión?
-Más o menos… conocí al chico ese que era tan guapo… y luego saqué
sus fotos de mi pared…- se rió apoyándose en una mano y girándose
un poco en la silla para verlo bien. –Era un idiota…
- Lo lamento... – suspiró el chico, que ahora llevaba un protector
negro en la mano, aunque no era absolutamente necesario. – Bueno,
pero ahora ya saliste de dudas. Igual siempre puedes revisar el
catálogo de tu madre- se rió, bromeando.
-Me dijo que no era un loser y luego casi me describió…- Aiken
se rió también y le tocó la mano. -¿Te duele mucho?
- No, no fue para tanto- negó, mirándola y luego al chico. – No
le hagas caso, no eres un loser, para nada.
-Bueno… un poco sí… pero me da igual…- sonrió levemente y se echó
atrás en la silla un poco rojo y además incómodo de recordar todo
lo que le había dicho al chico ese de vuelta. Pero no lo había hecho
para vengarse, sólo para que comprendiese a la gente como él. -¿Y
tú qué tal con el capitán del equipo? ¿Cómo se llama?
- Arashi-senpai... Y muy bien, nos divertimos. Además, ya no voy
a dejar el club. Dice que vendrá a buscarme todas las tardes. –
sonrió de nuevo. – Es muy buena persona.
-Parece que sí… me alegro…- lo miró sonriendo levemente de nuevo
y pensando que no estaba tan seguro de si se alegraba o no, tampoco
quería que le quitasen al único amigo que tenía. Miró hacia fuera
porque la gente estaba caminando hacia las clases y se quedó mirando
al rubio con el uniforme de tercero, caminando al lado de otro chico
y seguido de toda la tropa de imbéciles ¿es que iba a ese instituto?
Seguro había firmado su sentencia de muerte ya.
- Gracias... Yo también, no quería dejarlo... – comentó, sacando
un cuaderno. - ¿Te sucede algo? De pronto te quedaste callado.
-No… que acaba de pasar por ahí el chico ese… ya es mala suerte…
y después de que ayer yo no pudiese mantener mi bocaza cerrada…-
murmuró sacando un libro y casi hundiendo la cabeza en él. –Iba
con todos los idiotas detrás…
- Pues debe ser otro idiota... ¿qué más te da? - le tocó la mano,
por reconfortarlo. Ya había notado que le era difícil expresarse.
– Y no eres nada loser.
-No sé… porque es guapo… y me molesta que sea estúpido… todos los
guapos son estúpidos…. Y las guapas también… menos mi madre… ella
no es estúpida… pero no me gusta…- se rió y luego se apoyó en el
libro con la frente aún más rojo ahora pensando que no decía nada
inteligente esa mañana.
- Mejor, eso sería raro... – se rió, apoyándose más sobre sus brazos.
– Pero tú eres guapo y no eres estúpido. Arashi-senpai tampoco,
sólo un poco baka...
-¿Un poco baka?- se rió pensando que él sí que era muy baka. –Yo
no soy guapo… sólo no soy feo… no es lo mismo…- le dio con un dedo
en el costado para hacerle cosquillas. -¿Quedamos de nuevo? ¿O has
vuelto a quedar con él?
- No, hoy quedo contigo. Y sí eres guapo. Ya vi las demás fotos
de tu madre, y no creo que te tome fotos sólo porque eres su hijo.
– renegó, devolviéndole las cosquillas. – No quiero dar clases...
-Ni yo… pero no quiero faltar… que mi madre es una plasta…- suspiró
mirándolo y tapándose de las cosquillas porque le dolían los golpes
que tenía en las costillas. –Oye… ¿a veces no te dan ganas de vengarte
de lo que nos hacen?
- ¿Vengarme? No sé... se oye feo... pero supongo que quisiera tener
una manera de detenerlos. Desgraciadamente no soy muy grande – sonrió
dejando lo de las cosquillas porque había notado su gesto. – Lo
siento.
-No es tu culpa, baka…- se echó hacia delante en la mesa, recostándose
un poco –Tú también eres guapo Yûsei.
- ¿Yo? No.... si parezco un niño... – protestó enrojeciendo. Claro,
que aún era un niño prácticamente, era normal que pareciese uno,
¿no?
-¿Porque eres un niño?- se rió apoyándose en el brazo aún recostado.
–Al menos así no te dicen que estás bajo como a mí…
- No estás bajo. Si eres más alto que yo... – se rió, pensando
que él no era precisamente el modelo de altura tampoco.
-Ya, pero creen que soy mayor de dieciocho y entonces piensan que
soy bajo…- sonrió levemente y se enderezó porque entraba el profesor.
Yûsei no parecía muy por la labor de vengarse de los chicos esos,
pero él sí, estaba seguro de que no era al único al que molestaban
y también estaba seguro de que podía encontrar a alguien que estuviera
tan harto como él…

Continua leyendo!
|