SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 23- I Just Want You to Understand
Hikaru se quitó los audífonos, pensativo, no estaba seguro de cómo
abordarlo. Una vez desvanecida su furia, no le era tan fácil acercarse
a su hermano. Pero suponía que era el momento, ya habían cenado
y había tenido tiempo de sobra para hacer sus tareas, aunque él
no había hecho nada. Salió de su habitación, golpeando la puerta
de su hermano con los nudillos. – Inari...
-Pasa…- el moreno empujó un poco su mochila debajo de la cama,
a la vez también preguntándose cómo disculparse y darle aquello,
no quería que pensase que lo compraba con un regalo. No era eso…
pero es que nunca lo comprendía. Se levantó y le abrió la puerta
para que entrase. –Ya me estaba poniendo el pijama…
- Quiero hablar contigo. – le contestó de manera algo brusca, simplemente
porque no sabía de qué otra manera hablarle. Por su parte, se había
puesto la ropa de dormir hacía tiempo. – Sobre todo después de lo
sucedido.
-Dime…- suspiró con fuerza, notando ya su “maravillosa” actitud
por adelantado -¿Es por lo de ese… Akuba?- se corrigió a tiempo.
- Akuba, sí... – lo miró, notando su forma de decirlo. – No puedes
tratarme así delante de mis amigos, ni puedes tratar así a mis amigos.
Tú no tienes precisamente a los amigos más respetables del mundo.
Además ya sé que le pegaste...
Inari cerró la puerta y suspiró de nuevo, ahora con suavidad. –Lo
sé… y lo siento… no quería hacerlo… pero… no estaba pensando claro,
os vi ahí abrazados y simplemente me puse malo… Tú… tú no puedes
ser… no puedo ni decirlo…- apartó la mirada un poco, cruzando los
brazos bajo el pecho.
- Yo no puedo ser ¿qué, Inari? ¿Gay? – lo miró, serio, nervioso
en realidad, aunque frunciendo el ceño. Tenía miedo. – Lo soy, soy
gay y me gusta Akuba... ¿Qué vas a hacer ahora?
-Nada… ¿Qué quieres que haga? Esperaré a que se te pase…- lo miró
serio también. –Tú dijiste que no hacías esto porque te gustasen
los hombres… si papá se entera.
- ¡No se me va a pasar! Siempre he sido gay, Inari... Sólo que...
no te lo decía... – bajó la voz, y la mirada, de paso.
Inari le apoyó un dedo en los labios para que no gritase y le fueran
a reñir después, pensando en lo hablado con aquel chico y que en
realidad… prácticamente ninguno de sus amigos le importaban ni la
mitad que su hermano. Y lo abrazó contra él quisiera que no, con
suavidad. –Vale… me da igual… sé lo que quieras… - susurró pensando
de igual modo, que ojalá se le pasase, tal vez era por llevar la
contraria.
Hikaru dudó un momento aferrándose a su hermano después, sollozando
un poco, quisiera que no. Había tenido miedo de que no lo aceptara.
-No llores… no sabía que te sentías tan mal… perdóname…- le acarició
la espalda con suavidad, sintiéndose fatal por no haberlo comprendido
antes y encima haber golpeado a su novio. Tenía que morderse la
lengua para no decirle que al menos podría haberse buscado un novio
más presentable.
- No... estoy bien. – renegó como si no estuviera llorando, y limpiándose
los ojos, sonriendo un poco luego. – Lamento que Akuba te haya golpeado
de vuelta, pero... es así. Y sé... que le dijiste a tus amigos que
no se metieran conmigo.
-¿Cómo lo sabes?- le alzó un poco la cara para que lo mirase y
le apartó el cabello de delante porque siempre lo tenía sobre los
ojos, pasándole la mano por las mejillas para secárselas. –Ese Akuba
tiene suerte… demasiada… de quedarse con mi hermanito… también lo
habría odiado de ser una chica…
- Calla... – le apartó la mano, enrojeciendo sin poder evitarlo.
– Akuba los escuchó en los vestidores y me lo dijo... ¿Ves? No es
tan malo, ¿o sí? – sonrió, pasando de contarle lo sucedido en el
medio de aquello.
-No sé… es un macarra… y un… parásito social… Podría seguir, pero
estoy seguro de que no quieres saber mi opinión en realidad… nunca
te importa lo más mínimo…- se rió sin separar los labios y lo llevó
con él hacia la cama –Tengo algo para ti… - le dio el paquete que
había envuelto en papel negro. Le parecía fúnebre… pero en fin…
lo de dentro no era mucho más alegre.
- ¿Y esto? – lo miró, como si fuera un bicho raro, por una vez
acallado en sus protestas, y abriendo el regalo, sacando la camiseta,
y sonriendo aunque sumamente extrañado. – Es genial... Inari, gracias,
pero... ¿por qué? – lo miró ilusionado, deseando abrazarlo de nuevo,
pero por supuesto que no lo iba a hacer.
-Es para que veas que te acepto… aunque no lo apruebe… y no me
guste nada…- se rió mirándolo y esperando que no fuera a darle un
ataque de mal genio de pronto. –Ayer le pedí a un chico que me acompañase
a ver… esa zona… y hoy fuimos en busca de un regalo para ti… ¿no
te la vas a probar?
- Claro... – se sacó la camiseta que llevaba poniéndose la otra
enseguida y mirándose al espejo de su hermano. Le quedaba perfecta
al cuerpo. - ¿Qué tal?
-¿Horriblemente bien?- se rió con suavidad y se levantó para rodearlo
por detrás, besándole el cabello. -¿Seguro que te gusta? ¿No te
dará vergüenza usarla?
- ¡No! Me encanta... – se rió, enrojeciendo un poco, y tocándole
los brazos a manera de abrazo recíproco. – Gracias...
-De nada…- sonrió. La verdad es que se sentía muy bien de haberlo
hecho feliz, en lugar de ponerlo triste o hacerlo enfadar como siempre,
aunque fuera a base de consentirlo con cosas que no sabía si eran
muy buenas para él. Pero la verdad es que aquel chico… Yûsei… se
veía completamente normal a pesar de las cosas que le gustaban,
en realidad más que normal era un encanto. Tal vez su hermano era
tan cerrado por su culpa… y por culpa de que no lo dejaban ser como
quería. –Voy a intentar cambiar respecto a esto Hikaru… pero a cambio
tú tendrás que confiar en mí…
El chico asintió con la cabeza, con rostro solemne. – Confiaré,
pero tienes que dejar a Akuba en paz también. Tú y tus... amigos.
-Hago lo que puedo… no soy su jefe o algo así… por el momento…
pero todo se andará…- se rió porque estaba jugando un poco. –Y está
bien, me disculparé con Akuba… pero… prométeme que te vas a comportar…
no estaréis haciendo cosas raras ¿no? – preguntó un poco preocupado
en realidad. Le era obvio imaginarse además quien era la parte pasiva
ahí y eso lo preocupaba doblemente.
- ¿Cosas raras? Yo jamás hago cosas raras... – bromeó el chico,
redefiniendo el significado de “raro” en su mente. – Somos una pareja
normal, como cualquier otra.
-No sé qué respuesta es peor… oye… es muy pronto… ya sé que es
excitante y todo eso y que estarás muy enamorado… pero… prométeme
que te tomarás las cosas con calma…- carraspeó sintiéndose un tanto
extraño, no avergonzado pero demasiado consciente de sí mismo.
- Sí, Niisan... – se rió porque no lo había llamado así en años,
la verdad. – Al menos no quedaré preñado, tiene sus ventajas esto
de ser gay... Tranquilo, era broma. Lo tomaré con calma. – se apresuró
a aclarar al verle la cara.
-Por favor…- le pidió tremendamente serio sólo de imaginarse algo
“horrible” en su mente. –Y no digas niisan para enternecerme, cuando
después vas a decir esas burradas… No seas grosero… Además, puedes
ponerte enfermo… no puedes fiarte… - siguió preocupándose cada vez
por algo diferente. -¿Tú estás seguro de que eso es lo que te gusta?
¿Comprendes lo que significa ser gay?
- Claro que lo comprendo... – contestó el chico muriéndose de la
risa y haciendo su mejor esfuerzo por aguantarse. – Akuba no está
enfermo... no me va a pasar nada. Y no soy idiota como para no cuidarme...
Confía tú en mí, niisan...
-Está bien… confío en ti… pero no confío en él… y avísame si vuelven
a molestarte… hablaré con dirección… no sé qué demonios les pasa
este año… ¿Podemos hablar? ¿O aún no has hecho los deberes?
- No, podemos hablar... – sonrió, prefiriendo esa opción de todas
maneras, sin aclararle la otra. - ¿Quieres decirme algo?
Inari se apoyó en la mesa de su escritorio, suspirando levemente.
No le gustaba hablar mal de sus amigos, pero últimamente lo tenían
demasiado desconcertado. –En parte es sobre ese chico que me acompañó…
y en parte sobre mis amigos… Este niño… es un poco… hortera…- definió
al final –tiene el cabello malva… - sonrió levemente porque le hacía
mucha gracia pensar en él.
- ¿Malva? – Hikaru se sentó en la cama de su hermano observándolo
divertido. – No te imaginaba tratando con alguien así, pero me parece
genial.
-Bueno… tengo la esperanza de que se lo tiña la verdad… pero dejando
eso aparte, es encantador y me ha ayudado mucho a comprenderte…
- sonrió levemente. –El caso es que le han hecho daño en la mano…
y lo han presionado para que abandone el volleyball…
- Oh, bueno... eso no me sorprende... – murmuró poniéndose serio
y recordando lo de esa tarde. – No quiero caer en lo mismo que critico
pero esos tíos... tus amigos... ¿realmente los conoces?
-Bueno… no sé… todos tenemos nuestros secretos ¿no crees? Pero
más o menos, diría que los conozco, al menos a Kiken… pero él no
se comporta de ese modo… o eso creo… siempre me ha tratado con respecto
y a ti también…
- Supongo, aunque no sé a Akuba... – refunfuñó, recordando lo que
había dicho de ponerse en su lugar. – Bueno... pero no era eso lo
que me ibas a decir...
-Nada… es sólo que últimamente siento que no son los mismos… A
veces los veo hablar sobre mí a mis espaldas… Y además no me gusta
las cosas que están haciendo, yo siempre he creído que hay maneras…
mejores o peores de hacer que la gente cambie… para mejor… aunque
en ese momento les siente terrible… pero desde luego no las que
ellos están usando últimamente…
- ¡Claro que no! – contestó, tal vez con demasiado ahínco. – De
todos modos, no deberían intentar cambiar a la gente... que no lo
necesita. Pero esos amigos tuyos se pasan... Akuba se ha tenido
que comprar un bañador nuevo y ahora tendrá que comprarse un uniforme
por culpa de ellos... Además, ¿cómo que hablan de ti? ¿Qué clase
de amigos son esos...?
-Shh… no sé…- se rió porque se sentía bien de que lo defendiera
así. –Está bien, tampoco me importa tanto si hablan de mí… yo hablo
de ellos con Kiken… - se quedó pensando en lo que acababa de decirle
su hermano, mejor no mentar que él mismo los había alentado contra
Akuba.
- Pues eso no está precisamente bien... – negó con la cabeza sonriendo
un poco y pensando que seguro era cotilla cuando no lo veía.
-Bueno… pero es divertido…- se “excusó” el mayor cruzando una pierna
sobre la otra. –El caso es que como sigan así las cosas, no podremos
seguir siendo amigos… no quiero que me relacionen con una panda
de delincuentes juveniles y abusones… No es así como me gusta hacer
las cosas… - se quedó serio y pensativo. Suspirando con fuerza y
mirando a su hermano.
- Lo sé... – Hikaru le devolvió la mirada, sintiéndose mal de haberlo
juzgado en su furia. Inari podía ser pesado y todo eso, pero no
era como ellos. – No te puedo decir que te alejes de ellos porque...
no es mi asunto, pero creo que deberías hacerles frente. Averiguar
de una vez si son tus amigos o no.
-No lo sé… está Kiken… y no quiero perderlo… él es mi mejor amigo…-
miró al suelo apretando un poco las mandíbulas. –Y la verdad… no
estoy muy seguro de si quiero saber si son o no mis amigos realmente…
Hikaru se acercó un poco sujetándole la mano. Extrañamente para
él, lo comprendía, con la de años que le había tomado decirle que
era gay... – Entonces habla con Kiken, tú dices que él no es así,
¿no? A lo mejor piensa igual que tú.
-¿Y si no piensa así?- le sujetó los dedos, observando la laca
negra en sus uñas deseando rascársela.
- Tú sólo háblale... no te dije que te pongas a discutir con él.
Pero dijiste que él tampoco ha hecho nada de ese estilo, ¿o sí?
– No tenía idea de lo que sucedía en el club de natación, pero casi
siempre le parecía que el problema eran Togashi y Asakura.
-No… o eso creo, yo no estoy ahí para hablar como si lo supiese
de primera mano… es sólo que los dos estamos estudiando mucho y
todo eso… no hemos tenido tiempo para quedar aún desde sus vacaciones
y no sé… Pero además lo siento un poco distanciado últimamente…
no sé qué pasa… Todo es extraño este año…- se levantó mirando la
hora del reloj en su muñeca.
- ¿Ya es muy tarde? – preguntó, pensando que su hermano sí que
era un “buen chico”. Por eso lo querían tanto a él en comparación.
– Pues queda con él, si es tu amigo, no te va a decir que no.
-No… es que ponen algo en la tele que quiero ver…- lo miró a los
ojos y se rió con suavidad. –Mentira… sí, es un poco tarde y no
quiero dormirme en clase… aunque hace tanto que no hablamos así…
que me da igual… ¿Por qué no te quedas en mi cuarto hoy?
El chico se quedó mirándolo, indeciso, finalmente accediendo. Tenía
razón, y quisiera que no, era algo que extrañaba. – Vale, pero déjame
cambiarme... – se rió, quitándose la camiseta que le había regalado
y guardándola para no dañarla, poniéndose la de dormir.
-Vale… verás qué cara se le queda a papá cuando te vea… me matará…
- se rió acostándose en la cama y dejándole espacio, arropándolo
en cuanto se acostó a su lado y abrazándolo con suavidad. –Me había
olvidado de lo bien que se sentía dormir juntos…
- Sh... no seas baka... – sonrió, porque era cierto. Le había hecho
falta recordar aquella sensación. – Puedo decirle a papá que me
la compré yo mismo. Y así sigues siendo el hijo de oro.
-No quiero… Yo te la compré… es mi responsabilidad… y no digas
tonterías, los dos somos iguales para él, es sólo que se preocupa
por tu futuro… - le apartó el cabello de la cara con cuidado y sonrió
levemente. -¿Desde cuando sabes que eres gay? ¿Siempre?
- Bueno, no siempre... Pero sí hace unos años... Lo que pasa es
que antes no pensaba en eso. – admitió, absteniéndose de comentar
sobre su padre.
-¿Y cómo te enteraste?- le siguió preguntando intrigado -¿No te
gustaba ninguna chica?
- No, nunca, y... me daban erecciones viendo revistas, pero por
los chicos... – sonrió, enrojeciendo un poco. - ¿Seguro que quieres
hablar de esto?
-Sí… claro… ¿Por qué no?- sonrió levemente. La verdad es que le
hacía sentirse un poco extraño imaginarse a su hermano en según
y qué situaciones. A él tampoco le gustaba ninguna chica, claro
que tampoco miraba esa clase de revistas… -Al menos podrías haber
tenido mejor gusto.
- Ya deja eso... Akuba es muy guapo, es sólo que no es tu tipo-
bromeó, riéndose e imaginando la cara de su hermano ya que no la
veía. – En serio... seguro que si lo conocieras mejor, cambiarías
de opinión.
-No sé por qué… pero lo dudo… y desde luego que no es mi tipo,
ni él ni ningún otro chico…- alzó una ceja y lo apretó un poco contra
él -¿Me quieres?
- No seas baka... Sí... –murmuró, aún rojo, pensando que su hermano
era muy distinto de como lo veían los demás.
-No soy baka…- se rió preguntándose si era tan anormal que quisiera
que le dijera que lo quería su hermano, a lo mejor a esas edades
sí… le daba igual. En cuanto a su hermano, las reglas no eran aplicables
a partir de ahora. –Duerme… me saldrán ojeras y pareceré un kinky…
- No se te vería mal, pero ¿qué dirán del brillante Arashi Inari?
Primero un labio partido y luego ojeras... – bromeó, molestándolo
y acurrucándose. – Bueno, ya me duermo... Y vale, te quiero. – añadió
rápido al final.
-Vale… yo también te quiero…- se rió más feliz con su respuesta
ahora, aunque sin decir nada al respecto, tocándose un momento el
labio maldiciendo que le recordasen que tenía eso allí y abrazándolo
de nuevo.

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